Númenor
Númenor o Númenórë, conocida en la Lengua Común como Oesternesse y en adûnaico como Anadûnê, era uno de los nombres de la isla de Elenna, que fue elevada del Gran Mar por los Valar al comienzo de la Segunda Edad. Aunque, en sentido estricto, el término Númenor se refería al reino establecido en la isla, se utilizaba con mayor frecuencia como sinónimo de la propia tierra. Númenor fue uno de los reinos más poderosos de la Segunda Edad, y su pueblo, llamado númenóreanos, así como sus descendientes, continuaron ejerciendo una influencia considerable a lo largo de la Tercera Edad.
Geografía
La isla de Númenor tenía forma de estrella de cinco puntas, y cada promontorio peninsular poseía sus propias características geológicas y físicas, así como nombres propios: Forostar, Andustar, Hyarnustar, Hyarrostar y Orrostar.
La región central se llamaba Mittalmar, y en su centro se alzaba la Montaña Sagrada Meneltarma.
Númenor solo tenía dos ríos: el Siril y el Nunduinë.
Los Númenóreanos construyeron varios asentamientos en la isla: la capital, Armenelos, así como Andúnië, Nindamos, Eldalondë, Rómenna, Ondosto y Almaida.
Historia
Fundación

Númenor era el reino de los Dúnedain, situado en una isla del Gran Mar, entre la Tierra Media y Aman. La tierra fue elevada del mar por Ossë como regalo a los Edain por su participación en la Guerra contra Morgoth. También se la llamaba Elenna («Hacia las Estrellas») porque los Edain fueron guiados hasta ella por la Estrella de Eärendil, y porque la isla tenía forma de estrella de cinco puntas. Las primeras naves de los Edain llegaron a la isla en el año 32 de la Segunda Edad. Elros, hijo de Eärendil, fue el primer rey de Númenor, y adoptó el nombre de Tar-Minyatur («Primer Rey»). La mayoría de los Edain emigraron gradualmente a la isla durante los siguientes cincuenta años, y a los refugiados drúedain que habitaban en la Desembocadura del Sirion antes del hundimiento de Beleriand se les permitió unirse a ellos.
Los Elfos de Tol Eressëa visitaron la isla y trajeron muchos regalos, como aves y plantas, y compartieron sus conocimientos y habilidades con los Hombres. Los descendientes de los Edain se convirtieron en una poderosa raza de Hombres: los Númenóreanos.
Regreso a la Tierra Media
Los Valar prohibieron a los númenóreanos navegar tan al oeste que Númenor dejara de ser visible, por temor a que llegaran a las Tierras Imperecederas, a las que los Hombres tenían prohibido el acceso. Intentaron compensar esta prohibición navegando hacia el este y llegaron a las costas de la Tierra Media en el año 600 de la Segunda Edad. Al llegar a Lindon, fueron recibidos por Gil-Galad, y se forjó una alianza entre Númenor y los Elfos de Lindon. Los Númenóreanos entraron en contacto con los Hombres de Eriador y les enseñaron diversos oficios. Les instruyeron y les ayudaron a liberarse de la Sombra bajo la que habían vivido durante siglos.
En el año 750 de la Segunda Edad, el príncipe Aldarion, hijo del rey Tar-Meneldur, fundó el Gremio de los Aventureros para fomentar el creciente interés por la navegación en Númenor. Aldarion construyó el puerto de Vinyalondë, situado en la desembocadura del río Gwathló, entre grandes bosques al norte y al sur. Los pueblos nativos de Minhiriath y Enedwaith toleraron la presencia Númenóreana en la zona hasta que estos comenzaron a talar los árboles para obtener madera, lo que provocó que creciera la hostilidad entre ambos pueblos.
La Guerra contro Sauron
En el año 882 de la Segunda Edad, Tar-Meneldur recibió una carta de Gil-Galad en la que le advertía de una nueva sombra que se alzaba en el Este, declaraba que detrás de ella se encontraba un siervo de Morgoth y le pedía ayuda para defender Eriador cuando llegara el momento. Tar-Meneldur quedó consternado por esta carta y, en su sabiduría, cedió el cetro a su hijo, sabiendo que este comprendía mejor lo que estaba ocurriendo en las Grandes Tierras debido a los muchos años que había pasado en el extranjero. Tar-Aldarion regresó a la Tierra Media con determinación para continuar su labor, mientras Númenor comenzaba los preparativos para la guerra.
Hacia el año 1200 de la Segunda Edad, los númenóreanos comenzaron a establecer asentamientos permanentes en la Tierra Media, que más tarde fueron atacados por merodeadores enviados por Sauron a medida que este se acercaba para invadir Eriador. Aunque no lograron destruir los puertos y las fortalezas, sus asaltos perturbaron la industria maderera númenóreana.
En el año 1695 de la Segunda Edad, Sauron lanzó su invasión de Eriador y Gil-Galad pidió ayuda a Númenor. Tar-Minastir envió una gran flota, pero para cuando esta llegó a las costas de la Tierra Media, en el año 1700 de la Segunda Edad, Eriador ya estaba prácticamente en ruinas. Los Númenóreanos y los Elfos derrotaron a Sauron, trayendo la paz a las Tierras Occidentales.
La sombra sobre Númenor

El poderío de Númenor quedó patente durante aquella victoria, y pronto los Númenóreanos se volvieron demasiado orgullosos y ansiaron más riqueza y poder. Hacia el año 1800 de la Segunda Edad, establecieron dominios en las costas de la Tierra Media, convirtiéndose en un brutal imperio marítimo que no tenía rival. Exigían tributos a los pueblos menores a los que habían liberado y educado, y a los que ahora oprimían.
En Númenor crecía el descontento respecto a la Prohibición de los Valar, lo que llevó a cuestionar el Don de los Hombres y a sentir envidia de la inmortalidad de los Eldar. Anhelaban Eldamar, que solo veían desde la lejanía. Temiendo a la muerte, intentaron alcanzar alguna forma de inmortalidad a través de las riquezas y las tumbas ornamentadas. Este descontento comenzó durante los reinados de Tar-Ciryatan y su hijo Tar-Atanamir. Fue este último quien empezó a hablar abiertamente contra los Valar, y muchos Númenóreanos siguieron sus enseñanzas.
División
En el año 2251 de la Segunda Edad, durante el reinado de Tar-Ancalimon, los Hombres de Númenor se dividieron en dos facciones. La más numerosa era la de los Hombres del Rey, que seguían al rey y abandonaron las costumbres y lenguas élficas. La otra eran los Fieles, que permanecieron leales a los Valar y mantuvieron una actitud amistosa hacia los Elfos. Ambos contaban con refugios en la Tierra Media, como Umbar y Pelargir; los Hombres del Rey extendieron su dominio hacia el sur, llegando incluso a hacer retroceder a Sauron, que les temía.
En el año 2899 de la Segunda Edad , Ar-Adûnakhôr tomó el cetro y se convirtió en el primer rey en elegir un título en adûnaico en lugar de uno en Quenya. Durante su reinado, los Fieles fueron perseguidos y la Lengua élfica dejó de utilizarse y enseñarse en Númenor. En aquella época, los elfos rara vez navegaban hasta la isla, salvo en secreto.
Los Fieles permanecieron en Andúnië, y los Señores de Andúnië Fieles , debido a su noble linaje, seguían teniendo cierto peso en las asambleas de la nobleza. Sin embargo, en el siglo XXXII, Ar-Gimilzôr los obligó a trasladarse a Rómenna, y el puerto se cerró a los visitantes élficos. Muchos de ellos partirían hacia la Tierra Media para permanecer entre los Eldar.
Guerra civil

El vigésimo cuarto rey, Tar-Palantir, intentó brevemente hacer retroceder la Sombra y reunir al pueblo con los Elfos y los Valar, pero no logró apaciguar a los Valar durante su vida y nunca más volvió a llegar ninguna nave desde el oeste. Los Fieles disfrutaron durante algún tiempo de paz en la isla, pero las políticas del rey se toparon con la oposición de su hermano Gimilkhâd, quien asumió el liderazgo de los Hombres del Rey. Tar-Palantir profetizó que, cuando muriera el Árbol Blanco, el linaje de los Reyes también perecería.
Gimilkhâd tuvo un hijo, Pharazôn, que fue un poderoso señor númenóreano; pasó muchos años en el extranjero luchando en guerras con el fin de extender el dominio de Númenor en la Tierra Media, y fue un capitán de renombre tanto en tierra como en el mar. Tras recibir la noticia de la muerte de su padre en el año 3243 de la Segunda Edad, Pharazôn regresó a Númenor, asumió el mando de los Hombres del Rey y lideró una rebelión contra su tío Tar-Palantir.
Cuando Tar-Palantir murió, no tenía ningún heredero varón, solo una hija , Tar-Míriel. Ella estaba destinada a suceder a su padre, pero Pharazôn usurpó el cetro y la obligó a casarse en contra de su voluntad y de las leyes de Númenor, que prohibían el matrimonio entre primos hermanos. Se autoproclamó Ar-Pharazôn el Dorado y cambió el nombre de Míriel por el de Ar-Zimraphel.
Sauron
En el año 3261 de la Segunda Edad, Ar-Pharazôn zarpó hacia la Tierra Media para derrotar a un Sauron resurgido. Al contemplar el poderío de Númenor, Sauron se sometió voluntariamente a la autoridad del rey y fue llevado de vuelta a Númenor como rehén. Para entonces, sin embargo, los Drúedain de Númenor habían intuiado la llegada de la Oscuridad y todos ellos habían abandonado la isla para dirigirse a la Tierra Media. Sauron pronto se convirtió en consejero del rey bajo el nombre de Tar-Mairon, y prometió a los Númenóreanos que alcanzarían la vida eterna si adoraban a Melkor. Siguiendo el consejo de Sauron, los Númenóreanos se volvieron aún más belicosos, persiguiendo a los Hombres de la Tierra Media y esclavizándolos. Ar-Pharazôn mandó erigir un Templo de quinientos pies dedicado a Melkor, en el que se sacrificaba tanto a los Hombres esclavizados como a los miembros de los Fieles.
Durante este tiempo, el árbol blanco Nimloth la Bella, cuyo destino se decía que estaba ligado al linaje de los reyes, fue talado y quemado como sacrificio a Melkor. Arriesgando su vida, Isildur rescató un fruto del árbol, preservando así el antiguo linaje de árboles.
Destrucción

Instigado por Sauron y temiendo la muerte y la vejez, Ar-Pharazôn construyó una gran armada para declarar la guerra a los Valar y apoderarse de las Tierras Imperecederas. Los Valar enviaron advertencias a los Hombres de Oesternesse en forma de nubes con la silueta de enormes águilas, pero estos no prestaron atención a tales manifestaciones. En el año 3319 de la Segunda Edad, Ar-Pharazôn desembarcó en las costas de Aman.
Temiendo que el ejército númenóreano pudiera causar estragos en Valinor, pero con la prohibición de matar o emplear la fuerza de cualquier otra forma contra los Hombres, los Valar pidieron ayuda a Ilúvatar. Este rompió y transformó el mundo, apartando para siempre de él a Aman y Tol Eressëa, y cambiando la forma del mundo de plana a redonda. La enorme flota quedó arrasada cuando Ilúvatar abrió un abismo en el mar. Númenor, por su parte, quedó cubierta por grandes olas y se hundió en el abismo, acabando con la vida de sus habitantes, incluido el cuerpo de Sauron, que se había quedado atrás y que ahora se vio privado de su capacidad para adoptar formas bellas y encantadoras.
Elendil, hijo del líder de los Fieles durante el reinado de Ar-Pharazôn, sus hijos y sus Seguidores habían previsto el desastre que se cerniría sobre Númenor, y habían zarpado en nueve naves antes de que la isla cayera. Desembarcaron en la Tierra Media, reunieron a los pueblos númenóreanos y a los pueblos indígenas que allí vivían, y fundaron los reinos de Arnor y Gondor.
Tras su caída, Númenor pasó a llamarse Atalantë, que significa «la Caída», en lengua Quenya. Otros nombres que se le dieron tras la Caída incluyen Mar-Nu-Falmar («Tierra bajo las olas») y Akallabêth («la Caída» en adûnaico).
La historia del auge y la caída de Númenor se narra en *Akallabêth*.
Política
Númenor era una monarquía. El rey ostentaba el poder de decisión sobre los asuntos del Estado. Sin embargo, existía un órgano consultivo, el Concilio del Cetro, formado por el heredero del rey y los Señores de las seis regiones de Númenor: Forostar (Tierras Septentrionales), Andustar (Tierras del Oeste), Hyarnustar (Tierras del Suroeste), Hyarrostar (Tierras del Sureste), Orrostar (Tierras del Este) y Mittalmar (Tierras del Interior).
Había dos partidos políticos principales: los Elendili, los Fieles, liderados por los Señores de Andúnië, siempre leales a los Elfos. En los últimos años, eran un grupo reducido, oprimido por los Hombres del Rey, su facción opuesta, que se rebelaron contra los Valar y su Prohibición, establecieron dominios entre los Hombres de la Tierra Media y les impusieron un pesado tributo. A medida que su número y su poder aumentaban, los Hombres del Rey obligaron a los Elendili a trasladarse de Andúnië al lado oriental de la isla, en Rómenna. Pelargir era un puerto construido en la confluencia del río Sirith con el Anduin, y fue fundado por los Fieles en el año 2350 de la Segunda Edad.
Se respetaba como una ley la Prohibición de los Valar, que establecía que los Númenóreanos nunca debían navegar hacia el Oeste más allá del límite de su vista al mirar hacia sus costas. A medida que el miedo a la muerte se apoderaba cada vez más de los corazones de los Númenóreanos, estos navegaban cada vez más lejos de la isla, hasta que finalmente el último rey, Ar-Pharazôn, infringió el Prohibición en su intento de llegar a Tol Eressëa, movido por la falsa creencia de que habitar en Aman otorgaba la inmortalidad.
Gobierno
Los númenóreanos de la Linaje de Elros tenían derecho a heredar el cetro y convertirse así en gobernantes de Númenor. En total, 25 reyes y reinas gobernaron Númenor. Aunque los númenóreanos vivían unos 200 años, durante muchas generaciones los descendientes de Elros tuvieron una esperanza de vida doble, de 400 años, pero esta se redujo después de que la sombra se cerniera sobre Númenor.
De gran importancia fue la Ley de Sucesión de Númenor, que establecía quién era el heredero al trono. Comenzó como una costumbre heredada, que otorgaba derechos exclusivos a los descendientes varones de Elros. Tar-Aldarion, el sexto gobernante de Númenor, solo tuvo una hija y sustituyó el principio del heredero masculino exclusivo por el de la descendencia mayor, independientemente del sexo. En el año 1075 de la Segunda Edad , Tar-Ancalimë se convirtió en la primera reina reinante de la historia de Númenor.
Los reyes y reinas Númenóreanos marcaron su época de diversas maneras:
- Tar-Aldarion, un gran marinero, constructor naval y explorador de la Tierra Media que fundó el puerto de Vinyalonde
- Tar-Ancalimë, la primera reina gobernante de Númenor, que hizo caso omiso de todas las políticas de su padre tras la muerte de este
- Tar-Minastir envió una flota que ayudó a los Elfos a derrotar a Sauron
- Ar-Adûnakhôr prohibió el uso del Quenya y rompió las relaciones con los Eldar
- Ar-Pharazôn, último del linaje de gobernantes, cuya usurpación de la corona condujo directamente a la Caída de Númenor
Señores de Andúnië
Durante el tiempo de la princesa Silmariën, existía la ley de la primogenitura agnática. Ella no pudo suceder a su padre a pesar de ser su hija mayor, y su hermano asumió el cetro. En su honor se creó el título de «Señores de Andúnië», que recayó en su primer hijo, Valandil, y en sus dieciocho descendientes; el último de ellos fue Amandil, padre de Elendil. Durante los tiempos oscuros de Númenor, los Señores eran famosos por su amistad con los Eldar y por ser los líderes de los Elendili.
Los Númenóreanos eran extremadamente hábiles en las artes y los oficios, especialmente en la forja de armas y armaduras; aunque eran un pueblo pacífico, sus armas, armaduras y destreza en la equitación no tenían rival en ningún otro lugar de Arda, salvo entre los Valar. Pero los Númenóreanos no eran belicistas; de ahí que el arte principal de la isla pasara a ser la construcción naval y la navegación. Los númenóreanos se convirtieron en grandes marineros, explorando el mundo en todas las direcciones salvo hacia el oeste, donde estaba en vigor la Prohibición de los Valar. A menudo viajaban a las costas de la Tierra Media, enseñando a los hombres de allí oficios e introduciendo la agricultura para mejorar sus vidas.
Cultura

La flota de Elros llevó inicialmente a Númenor probablemente entre 5.000 y 10.000 Edain. Tras un período de migración que duró al menos 50 años, entre 200.000 y 350.000 Edain habían emigrado a Númenor. Al cabo de mil años, la población parecía haber superado ligeramente los dos millones de personas. Es posible que la población llegara a alcanzar los quince millones de personas antes de la Caída de Númenor. Se les conocía como los Númenóreanos o, más bien, como los Reyes de los Hombres.
La población de Númenor estaba compuesta principalmente por Edain, en su mayoría descendientes de la Casa de Hador; sin embargo, antes de que la Sombra se cerniera sobre la isla, las ciudades más occidentales, como Andúnië, albergaban una pequeña población de Elfos debido a las frecuentes visitas procedentes de Tol Eressëa.
También vivía en Númenor un pequeño número de Drúedain que, al ser considerados Edain, acompañaron a sus amigos de la Casa de Haleth a Númenor. Eran pocos y temían al Mar. Se inquietaron cuando Tar-Aldarion emprendió sus grandes viajes y le instaron a que no partiera, presintiendo el mal que se avecinaba. No lograron disuadirlo y, uno tras otro, se embarcaron hacia la Tierra Media, diciendo que «la Gran Isla ya no nos parece segura bajo nuestros pies, y deseamos regresar a las tierras de donde vinimos». Los últimos de ellos partieron cuando Sauron fue llevado a Númenor.
Etimología
Otros nombres
La tierra conocida comúnmente como Númenor (Oesternesse, Tierra del Oeste) tenía otros muchos nombres:
- Anadûnê, «Oesternesse» in adûnaico.
- Andor, «La Tierra del Regalo» en Quenya.
- Elenna, «Hacia las Estrellas» en Quenya.
- Elenna-nórë, «La tierra llamada Hacia las Estrellas» en Quenya.
- Yôzâyan, «La Tierra del Regalo» en adûnaico.
- Gran Isla, nombre utilizado por los Drúedain
- País de la Estrella
- Vinya, «la Joven», nombre original de la isla de Númenor entre su propio pueblo
y tras su caída:
- Akallabêth, «Los Caídos» en adûnaico.
- Atalantë, «La Caída» en Quenya.
- Mar-Nu-Falmar, «La Tierra bajo las Olas» en Sindarin.
Inspiración
Númenor es una variación del mito de la Atlántida en el legendarium de Tolkien. Cabe destacar que él mismo se refirió a un «sueño de la Atlántida» recurrente que solía tener. La conexión es más evidente en el nombre Atalantë, otro epíteto de la isla que en Quenya significa «la caída» (nótese que, en griego, «Atlántida» está relacionada con «Atlas»; por lo tanto, Atalantë no tiene ninguna conexión directa. De hecho, Tolkien, al darse cuenta de la similitud, la describió como una «curiosa coincidencia»).
Platón, el antiguo filósofo griego, relató la historia de la Atlántida. Según él, la Atlántida se encontraba en medio del océano, al oeste (véase «Gran Mar»); su pueblo era más avanzado que el del mundo conocido (véase «Reyes de los Hombres»), pero se corrompió por la arrogancia; el continente fue destruido por los dioses y los supervivientes crearon colonias, como en Egipto (véase «Reinos en el exilio»). Asimismo, según Platón, el centro de la Atlántida estaba ocupado por un elevado palacio-montaña (véase Meneltarma) alrededor del cual se construyó una ciudad de tres círculos, muy diferente de la isla de Númenor, que tenía forma de estrella. Otro elemento con puntos en común y diferencias entre ambas historias es que Númenor se hundió cuando la flota atacaba el Oeste, mientras que la Atlántida se hundió durante una batalla naval con los atenienses en el Este.
Algunas partes de la historia de Númenor parecen haberse inspirado no solo en Platón, sino también en investigadores y ocultistas cuyas teorías estaban muy extendidas en la época de Tolkien.
Ignacio Loyola Donnelly y Edgar Cayce fueron los autores más famosos en lo que respecta a la Atlántida y mencionaron acontecimientos y conceptos que Platón nunca mencionó. Uno de esos elementos «originales» relatados por autores y místicos modernos fue una guerra civil entre dos facciones de atlantes (el bien y el mal), similar a la persecución de los Amigos de los Elfos por parte de los Hombres del Rey.
Según esas teorías, los vestigios de la civilización atlante sobrevivieron gracias a colonos o supervivientes en Egipto (y en la América precolombina), lo que se asemeja a los Reinos Exiliados fundados por los Fieles. Tolkien escribió en una ocasión que los Númenóreanos de Gondor se asemejaban a los antiguos egipcios en su amor por las construcciones gigantescas y monumentales, en su habilidad para erigirlas y en su gran interés por la ascendencia y las Tumbas.
Representación en las adaptaciones
C. S. Lewis escribió erróneamente «Numinor» en su poema The End of the Wine, y hace referencia a «Numinor y el Verdadero Oeste» en su novela de 1945 That Hideous Strength, que Lewis atribuye a una creación, por entonces inédita, de J. R. R. Tolkien. Este es uno de los muchos ejemplos de cruces entre las novelas de Lewis y Tolkien, ambos miembros de los Inklings, un grupo de debate literario de Universidad de Oxford . El error ortográfico se debió a que Lewis solo había oído a Tolkien pronunciar el nombre en una de sus lecturas.
El mundo de Charn, de la serie Las crónicas de Narnia de Lewis, presenta algunas similitudes con Númenor: tanto Númenor como Charn fueron gobernados inicialmente por gobernantes sabios y benevolentes que más tarde se corrompieron, se volvieron crueles y malvados, lo que culminó con sus respectivos últimos gobernantes (Ar-Pharazôn en el caso de Númenor; la Bruja Blanca Jadis en el caso de Charn), lo que provocó la destrucción de ambos reinos.
2022: El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder, primera temporada:
La arquitectura númenóreana se diseñó para reflejar la naturaleza del pueblo númenóreano. El decorado de La Ciudad se describe como «una ciudad costera completa», con edificios, callejuelas, santuarios, grafitis y un barco atracado en el puerto. Ramsey Avery, el diseñador de producción, se inspiró en la Antigua Grecia y en Venecia para crear las «imponentes estructuras de mármol» de Númenor, mientras que utilizó el color azul para reflejar el énfasis en El Agua y la navegación.
Referencias
1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 28/05/2026.