El Comienzo
El sol se asomó detrás de las colinas, entrando por la ventana de una casita cerca de Annor. En esta casa vivía Karin la maga blanca, ella era una especie de personita loca que normalmente solía mecerse en líos, era mas bien como algo de su ser, aun así (y con muchos chompis de Gab) ella era feliz. Aquel rayo de sol se metió por su ventana, llegó a su cara y la medio despertó. Cabe mencionar que no suele despertarse muy fácilmente.
Había estado soñando, había sido un sueño bonito, y desde hacia ya varios meses que soñaba lo mismo, este sueño giraba en torno a una realidad, una realidad que había quedado grabada en la memoria de muchas personas. Este sueño era de una fiesta que parecía haber terminado el día anterior, pero no era así, ya habían pasado cinco años desde que aquella singular fiesta terminara. En ella habían estado los integrantes de la comunidad del anillo y alguno que otro colado. Ahora y como antes los invitados se hallaban dispersados a lo largo y ancho de la tierra media una vez más.
Karin abrió los ojos con cierta dificultad debido a la luz, estaba en su cómoda casa, la cual compartía con Vladdimir. Vladdimir se había convertido algo así como un inseparable amigo, o más bien su hermano.
Karin esperó un momento más, quería recordar su sueño. Alguien tocó la puerta. Karin intentó decir algo pero sus labios no se movieron, en cambio se escondió bajo sus cobijas, no tenía ganas de levantarse, no aun, (nada típico en ella)
-¡Karin despierta!-gritó una voz desde afuera, Karin intentó ahogar el sonido con una almohada pero simplemente no se podía.-Si no sales… me como tu helado de moka.
No era que le importara mucho un insignificante helado de moka solo que, era demasiado delicioso como para que terminara en el estómago de un elfo.
Entonces Karin se levantó de un salto.-¡Ya voy!-dijo medio despierta y medio dormida. Se arregló y salió de su cuarto.
Ahí ya la esperaban dos personas, Vladdimir y Mariel. Karin ya estaba acostumbrada a ver a Vladdimir ahí, después de todo también era su casa, y era aun más común verlo rondando por ahí tan temprano, Karin nunca lo había visto levantarse mas tarde que ella. En cuanto a Mariel… ella vivía a un kilómetro de distancia, aunque más bien parecía vivir ahí también.
-Y, ¿qué te trae por aquí?-preguntó Karin, aunque Mariel siempre estaba por ahí así que, ¿qué clase de pregunta era esa?-Tan temprano.
Mariel sonrió como si hubiese esperado la pregunta.-Me imaginé que se te iba a olvidar (¿que no?), hoy va a ver un concilio nos…- decía, pero Karin la interrumpió.
-¡El concilio! ¿Cómo pude olvidarlo? he estado esperándolo por meses, oh ni siquiera estoy lista, ¿qué debo llevar? ¿qué debo hacer? ¿se tiene que estudiar?- decía muy nerviosa.
Vladdimir salió de la cocina con un poco de pan y mermelada. Al ver la tensión del momento preguntó.-¿Sigues soñando con la fiesta? ¿eh?.-
Karin volvió a la cordura (bueno no completamente) -Si la verdad es… y a ti ¿quién te dijo?- dijo Karin mirando a Vladdimir tan fijamente como si esperara que la razón pasara por su frente.
-Karin, Karin, te la pasas toda la noche diciendo, no, no, más bien gritando.-su tono de voz se agudizó tratando de imitar la voz de Karin, algo imposible ya que nadie puede igualar la bella voz que Karin tiene (¡y quien lo niegue lo mato!)-Me encantaría bailar…… elf will survive y no sé que otras cosas.-
Mariel se rió y Karin se puso roja, y no era para menos, la imitación de Vladdimir era bastante buena.-Bueno por lo menos… yo… oh! Es que no lo puedo evitar, esa fiesta fue, hasta ahora lo mejor que me ha pasado, y hasta ahora mi única misión.-dijo Karin.
-Oye no puedes llamar a eso una misión, no tiene nada que ver.-dijo Mariel.
-Si no cuenta como eso por lo menos es lo más cercano a una, además casi me matan una vez y ¡casi me ahogo!- dijo Karin empezando a perder el temperamento.
-Si, pero siempre estuvo Vladdimir ahí para salvarte.-dijo Mariel. Vladdimir solo las veía.
-¡Oh! ¿Es eso? Lamento que tu dulce nenuco con problemas ortodonsicos incurables (refiriéndose a Frodo) no te pueda salvar a ti.-dijo Karin. Eso fue como la gota que derramó el vaso, nadie le decía así a Frodo enfrente de Mariel y vivía para contarlo.
Mariel se disponía a lanzarse en una feroz batalla con Karin pero Vladdimir una vez mas estuvo ahí para salvarla.-¡Ya!- dijo.
Karin inmediatamente recordó que le esperaba todo el camino hacia Annor con Mariel.-Em.. Vladdimir, ¿nos vas a acompañar a Annor?- preguntó Karin con el temor de que Mariel la atacara si estaban solas.
-No, tengo unos asuntos pendientes, unos amigos vienen de Edheldor, hace mucho que no los veo.-dijo Vladdimir.
-Gandalf va a estar ahí.-dijo Karin sabiendo que Vladdimir quería ver a Gandalf.
-Tal vez ahí te vea, pero no puedo, en realidad los quiero ir a ver a ellos, son unos (muy) viejos amigos.-dijo Vladdimir.
Karin puso cara de triste.-Yo entiendo que tus amigos sean más importantes que mi primer concilio pero… -dijo Karin.
-No, no, no es eso, es solo que, bueno, no sé cuando volverán, y no se van a quedar mucho tiempo.-dijo Vladdimir tratando de justificarse.
-Está bien, ve, dices que vienen de Edheldor, bueno, entonces les preguntas sobre Frodo, pero que no se te olvide, o colgaré tus eficaz orejas.- dijo Mariel con voz imperiosa.
-Vamos, las acompaño un rato.- dijo Vladdimir tomando su arco.
-Vladdimir, solo vamos a Annor, ¿que puede pasar?- dijo Karin.
-Es mejor, y deberías llevar una espada.- dijo Vladdimir guardando la suya.