De vuelta

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-¿Qué comes?-le preguntó Karin.-Ah esto… es helado de moka.-dijo Gandalf raspando los restos del helado con una cuchara.-Es bueno para la mente, te ayuda a pensar, sabes.-dijo.
Karin sonrió.-Puedo intentarlo.-dijo Karin.
Mariel hizo una risita burlona.-Karin, nadie dijo que era mágico.-dijo Mariel.
-Precisamente por eso no te dije que comieras.- dijo Karin dejando a Mariel callada. El sentimiento asesino volvió a apoderarse de Mariel.-Para que nos llaman a concilio.- dijo Mariel cambiando de tema.
-No creo que este sea lugar para explicar algo de tan gran magnitud, pero pronto se enterarán.-dijo Gandalf.
-¿Y Frodo? Digo, ¿cómo está?- dijo Mariel.
-Frodo… pobre y viejo hobbit, casi no lo aparenta pero, no se ha sentido muy bien últimamente, aunque he de decir que hace mucho tiempo que no lo veo.- dijo Gandalf.
Mariel se quedó pensando, sin el anillo, Frodo envejecería al igual que Bilbo, ¡qué diabólico!
Gandalf se levantó.-Será mejor que nos apuremos, el concilio será en el edificio de la biblioteca.- dijo él.
Las magas se levantaron y salieron a la calle. Karin caminaba junto a Gandalf y a Mariel mirando a los lados y viendo gente conocida de cuando en cuando. Resulta que el edificio de la biblioteca quedaba justo al otro lado de la ciudad, no era una distancia corta, pero seguro llegaban. Karin ya había recorrido esas calles muchas veces y casi no habían cambiado nada, veía gente que la saludaba, a ella y a Gandalf.
Karin empezó a pensar, nunca había estado en un concilio, bueno, no uno real.
-Em… Gandalf, ¿que se supone que hagamos?-dijo Karin.
-Nada. Escucha, opina tal vez, déjamelo todo a mi.-dijo Gandalf. Karin hizo una mueca. Gandalf sonrió.-Tranquilas, nada puede salir mal.-dijo, eso era lo que creía.
Esperaron a muchas personas, Karin las conocía de vista, pues eran personas de mucha importancia. Saludaban cortésmente a Gandalf y pasaban a tomar siento dentro. Parecía que todos sabían el lugar que tenían que tomar. Karin esperó a que Gandalf entrara y ella entró después seguida de Mariel.

2

Concilio De Los Magos

Había muchas personas. Ningún elfo sin importancia con un nombre ridículo. Solo personas de mucha importancia. Karin y Mariel tomaron asiento junto a Gandalf, sin embargo luego de estar sentado un momento se levantó y se paró frente a todos. Karin se sentía algo nerviosa y jugaba con sus manos, Mariel en cambio seguía pensando en la razón por la cual Frodo no había ido.
El cuarto era muy amplio, era de color blanco y tenía un estilo ancestral y hermoso, lo adornaban algunas flores que hacían el cuarto un poco más alegre.
Gandalf se aclaró la garganta y comenzó a hablar.
-Extranjeros distantes, y amigos cercanos, una vez más la tierra media se hunde en las sombras enfrentando diversos peligros, no tan grandes como los pasados, pero a eso podrían llegar.-los presentes se interesaron.-Todos sabíamos que con la destrucción del anillo único no se consumaba todo el mal, pero nunca pensamos que volvería tan rápido, no está ahí aun, pero está ganando fuerzas.-Las caras de asombro, o mas bien de temor reinaban en el cuarto, Gandalf hablaba con la verdad, una verdad que a nadie agradaba.-Al parecer el enemigo se ha establecido una vez mas en la fortaleza de Mordor, como muchos saben es ahora ruinas y polvo, pero recientes noticias de los Gondorianos nos informan que han perdido Mordor, estaba sitiada por hombres, pero no más, eso es señal de que los orcos se han multiplicado. Debe haber alguien guiándolos y ofreciéndoles muchas cosas, de otra manera no harían nada, entrar a Mordor es ahora casi imposible, muchos han entrado y ninguno ha salido.-dijo Gandalf. Todos escuchaban con mucha atención. -Aun tenemos tiempo suficiente para idear un plan, pero no podemos arriesgarnos, no esta vez, a que el mal del primer paso, ya bastante sufrimos por una torpeza de mi parte en años pasados, no voy a tolerarlo una vez mas, necesitamos saber todo lo que se pueda acerca del enemigo y destruirlo cuanto antes, antes de que tenga un ejército, antes de que pueda hacer daño.-dijo Gandalf.
Un enano se levantó, ya se veía viejo y sin embargo cuando comenzó a hablar su voz era muy fuerte y clara.-De antemano digo yo, primero muerto antes de ver involucrados elfos en el asunto, ya no tienen nada que hacer aquí, si decidieron irse y dejarnos solos no voy a permitir que vuelvan, no señor.-dijo el enano muy decidido.
-Los elfos no intervendrán si no es necesario, Gloin, aunque no nos han dejado solos, solo están mas alejados, y si tu, enano crees poder hacer algo sin ellos, ¡anda! Levántate y ayuda.-dijo uno de los magos del otro lado del cuarto. Gloin no se movió.
Karin estaba ahí sentada felizmente escuchando todo sobre la vuelta del mal, Gandalf tenía razón, no había de que preocuparse, no había hecho nada en todo el concilio y todo iba perfectamente… hasta aquel momento.