<!–pagebreak–>
Decidió volver a su casa, el hombrecillo ya no la seguía. Karin tenía unas ganas tremendas de comer un helado de moka, se lo había antojado Gandalf y los de la cafetería estaban muy caros.
Llevaba ya varios minutos caminando fuera de Annor cuando vio a tres personas en el camino, una de ellas la saludaba, ella devolvió el saludo sin saber a quién. Se acercó un poco más y distinguió la cara de Vladdimir. Karin vio a los otros dos que lo acompañaban, estaban un poco más lejos recargados en un árbol cercano a la desviación que llevaba a la comarca. Se veían en verdad contentos, había tarros de cerveza, y tres o cuatro barriles llenos de hierva para tabaco, la mejor de toda la comarca.
-Hola, ¿cómo te fue?- preguntó Vladdimir.
Karin hizo una mueca.-La verdad… mal.-dijo Karin.
Vladdimir esperaba algo más explícito pero supo que ese no era el momento adecuado.
-Si encontraste a tus amigos, ¿verdad?-dijo Karin mirando sobre el hombro de Vladdimir que las dos personas se acercaban.
-Oye Vladdimir, quién es tu amiga- preguntó uno de ellos. Tenían un aspecto bonachón, uno de ellos tenía el cabello rubio y una cara que Karin juraba haber visto alguna vez, el otro tenía el cabello un poco más oscuro, parecía mas joven, aunque ente edades y elfos nunca se puede saber.
-Es Karin.-dijo Vladdimir.
-Ah tu novia.-dijo el rubio.
-Que gracioso.-dijo Vladdimir dándole un golpe en el brazo.
-No soy su novia pero vivo con el.-dijo Karin.
-Créeme, lo saben.-dijo Vladdimir, los otros dos solo se rieron.
-Soy Avathar.-dijo el de cabello más oscuro.
-Mi nombre es Urthtol.-dijo el rubio con un acento extraño (como Español de España)
Avathar estrechó su mano, pero Urthtol se reservó.-Yo no, dicen que soy de mala suerte ¿vale?- dijo Urthtol aunque Karin pensaba que ya era mucha mala suerte para un día.
-Oh, y entonces, vinieron a… ¿abastecerse?-dijo Karin mirando de nuevo los barriles.
-Si, es que extrañamos tanto estos lugares, también aprovechamos para saludar a vuestros viejos amigos, eh Vladdimir.-dijo Urthtol.
-Si, eh Vladdimir, solo venimos a saludarte, luego será tu turno de ir.-dijo Avathar.
-Y yo iré con mucho gusto cuando el momento llegue, pero por ahora creo que ya debo partir, aquí mi buena amiga vino a recogerme.-dijo Vladdimir, Karin solo sonrió.
-Urthtol, no podemos dejarlos solos.-dijo Avathar riendo.
-Ja, ja, créanme, no haremos nada.-dijo Vladdimir.
-Pero y que tal si…… -decía Avathar.
-¡Ya! Fuera de aquí.-dijo Vladdimir. Entonces por fin se separaron.
-Y… ¿qué pasó en el concilio?.-preguntó Vladdimir.
-¿De verdad quieres saber?- Vladdimir asintió.-¡oh, fue un trauma de la infancia que tal vez no pueda superar nunca, nunca!-dijo Karin. Entonces le comenzó a contar todo con lujo de detalles, desde su perspectiva, aunque se quedó con la duda de por que Gandalf le había dado un codazo.
-¿Y Mariel? Que fue de ella.-preguntó Vladdimir.
-Oh ella… creo que se enojó un poco, aunque no sé porqué, si yo soy la que va a ir a… bueno a donde sea que vaya.-dijo Karin.
-Eso sí, pero en dónde se quedó.-dijo Vladdimir.
-Creo que con unas amigas, no sé, parecía como si no me quisiera hablar, como si estuviera avergonzada.-dijo Karin.
-No tiene porque estarlo, lo que hiciste no fue nada tonto, un tanto precipitado tal vez, pero no tonto, sino valiente.-dijo Vladdimir tratando de darle ánimos a Karin. Al parecer lo había logrado, no estaba tan mal todo eso, por el momento.
3
El Uruk Cantor
Vladdimir era ahora el que hablaba, Karin estaba muy interesado en todo lo relacionado con Edheldor, y los amigos de Vladdimir habían traído muchas noticias del oeste. No hablaron mucho de los altos elfos ni de Frodo, solo de la situación en general. Karin escuchaba con atención cuando una sombra robusta y encorvada apareció en el camino, no tenía forma de hombre elfo, o hobbit, sino era una figura un tanto amorfa, pero sin duda estaba vivo. A esa distancia ni Vladdimir podía ver con claridad que era, no sabían si seguir con el riesgo de ser atacados o permanecer ahí y esperar. Karin no se detuvo por lo que Vladdimir la siguió. Ya más de cerca Vladdimir distinguió la silueta.
<!–pagebreak–>
-Es un orco, o un Uruk, parece que está herido.- dijo él, que con su aguda mirada élfica ya lo veía mejor. Vladdimir llevaba la mano sobre su espada, por precaución, el Uruk estaba herido, pero eso no significaba que no los pudiera atacar. Se sorprendieron al ver que el Uruk llevaba la insignia de la casa de Elrond. Se detuvo ante ellos.
-Que haces aquí… ¡habla!-le ordenó Vladdimir. El Uruk no se movió. Esperaron varios minutos más hasta que Karin se desesperó y gritó.
-Grita, canta, ¡o has algo!- El Uruk medio muerto abrió la boca y un nauseabundo olor ( como a pescado muerto) llegó a la nariz de Karin y probablemente a la de Vladdimir, era el dulce aliento del Uruk que curiosamente comenzó a cantar.
Vengo yo de un lugar
De una tierra sin par
Donde ves a los orcos pasar.
Y si ahí les caes mal
Te van a mutilar
Que barbarie pero es mi hogar.
Cuando hay wargos al este
Y uruks al oeste
Y Melkor una orden te da
Yo te invito a entrar
Corriendo a matar
Una noche en Mordor pasar.
¡De Mordor son!
Noche y día por igual
Intenso calor,
No he visto algo peor
Todo puede pasar.
En noches así
Bajo la luna cruel
Muy listo hay que ser
Para no caer
Ante Mordor el cruel.