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8
La Pequeña Florcilla
Las cosas habían cambiado mucho en los últimos años en Edheldor. La seguridad se había duplicado, pero la ciudad seguía embelleciendo cada vez más. Los elfos se habían vuelto más cautelosos ahora que sabían que Edheldor no era inmune a posibles ataques. A pesar de que no había orcos o mal aparente, los elfos sufrían al saber que sus lugares de origen estaban siendo invadidos, aun sabiendo que ellos no corrían ningún peligro.
Ahí sin ninguna preocupación estaba Gab hija de Gabin, en unas merecidas vacaciones que le dio la CIA (y que confisca mi inocente y peligrosa cadena), en una playa de Edheldor.
-Listo para irnos.-preguntó Gab.
-Si, eso creo, aunque ,es muy hermoso aquí, no crees.-respondió Legolas.
-Si, y una vez más te digo, no nos vamos a quedar a vivir aquí.-dijo Gab. Legolas se sentía muy bien cuando estaba cerca del mar, pero el bosque había sido su vida, Galadriel había tenido razón, cuando por medio de Gandalf le había dicho estas exactas palabras:
Legolas hoja-verde, mucho tiempo bajo el árbol,
En alegría has vivido, Ten cuidado del mar,
Si escuchases el llanto de la gaviota en la costa
Tu corazón no descansará en el bosque .
Sin saber que el destino los separaría, no, mejor, sin saber que Karin los separaría, volvieron a Edheldor. Unas cuantas elfas miraban a Legolas y le guiñaban el ojo, y quién no, un príncipe elfo, bronceado y guapo, nada mal ¿eh?
Montaron a Hasufel, un regalo de los rohirim y salieron de la playa.
-Ay! Estoy todo quemado.-se quejó Legolas.
-Yo también, que divertido.-dijo Gab.
Luego se puso a mirar por ahí, y encontró unas florcillas que no crecían alrededor.
-A ver, Legolas, alto.-dijo Gab saltando del caballo.
Arrancó un ramo de aquellas flores.-¿Son Elanor?-preguntó Gab.
-Si, son de LothLórien, que raro.-dijo Legolas.
Gab se subió al caballo y se quedó mirando las flores.-Toma, las quieres.-le dijo Gab.
-Claro, de sobra sabes que si.-dijo Legolas. Ni Legolas con su profunda mirada élfica notó que había una florcilla de otro color entre las hermosas Elanor. Miraban de un lado a otro los paisajes que iban pasando bajo ellos y que los acercaban cada vez más a su destino. Gab iba felizmente sentada frente a el (quién no podría estar feliz sentada ahí). Legolas levantó la cara.
-El viento anuncia una importante llegada.-dijo decidido.
Gab siempre se impresionaba cuando Legolas hacía eso y ella no podía, después de todo ella también era un elfo, la única diferencia (a parte de ser elfo y elfa) era que aunque no se notaba Legolas era unos miles de años mas viejo, pero eso no importaba, si Arwen se casó con un tipo dos mil años menor que ella, que no se puedan casar ellos. (pero no se van a casar)
Cruzaron el joven bosque muy rápido, Legolas cantaba una canción en élfico.
-Legolas, deberías seguir cantando, recuerdas la canción Elf will survive, que divertido.-dijo Gab.
-Si, como olvidarlo, un poco más y descubro otra forma de matar a los elfos, nunca en mi vida me sentí tan apenado, y te he de decir que mi vida no es nada corta.-dijo Legolas sonriendo.
Antes de cruzar el río vieron unos elfos, a medida que se acercaban, los elfos los vieron a ellos. Se acercaron más, uno de los elfos caminó hacia ellos.
-Buen día, les molesto preguntándoles nombre y procedencia.-dijo el elfo alto fornido y armado hasta los dientes (eso que) y por no exagerar, feo con efe de foc.