De vuelta

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-Perdona por lo del helado, pero esto que te traigo lo vale, incluso me debes uno.-dijo Gandalf levantando un paquete delgado y alargado del suelo. Karin lo abrió muy rápido, era lo que había estado esperando por tantos años, su báculo mágico, estaba ahí frente a ella, no sabía como usarlo aun pero eso no importaba.-Para mi.-dijo Karin entre feliz y extrañada.
-Si, esta es tu misión, no podemos dejarte a tu suerte con semejante carga, y este es de mi parte.-dijo Gandalf dándole un libro con hechizos en élfico.-Gracias, es muy hermoso.-dijo Karin mirando el báculo, era todo blanco tenía algunas gemas brillantes hasta arriba, y tenía estas runas Karin maga blanca. Karin le dio un gran abrazo a Gandalf.
-¿Y qué hay para mí?-dijo Mariel esperando que le dieran uno también.
-¿Para ti?.-preguntó Gandalf.-Tu también piensas acompañarla.-dijo sorprendido.
-Si.-dijo Mariel como si fuera obvio.
-No lo sabía, y no creo que esté listo para cuando se vayan, de haber sabido ya lo tendrías, pero como siempre, todo a la última hora.-dijo Gandalf como quejándose.
Mariel se quedó callada, más bien traumada, pero ya nada podía hacer.-Entonces vas a ir a Edheldor, a pedir consejo.-dijo Gandalf no muy convencido.
-Si ese es mi plan hasta el momento, tomando en cuenta que es muy poco tiempo está bien, no me tardaré mucho, tengo en mente un equipo completo de personas que me pueden ayudar, además, solo se trata de encontrar a un tipo todo fumado.-dijo Karin.
-Algo así, aunque de lo fumado no estoy seguro.-dijo Gandalf pensativo.
-Bien, entonces te vas a llevar a Mariel y al elfo contigo, te digo de una vez, el camino no es nada seguro, ni antes ni después de la comarca, debes estar muy atenta y no cometer ningún error absurdo que te pueda llevar a la muerte.-dijo Gandalf, mas que un consejo eso había sonado como una orden.
-Yo lo tomaré en cuenta, pero no te preocupes tanto, nadie sabe de nuestro plan, y si alguien nos sigue, no creo que sea con otro propósito que comer.-dijo Karin confiando en que así fuera.
-Muy bien, si ya no tienes nada que decir, me iré, tengo asuntos pendientes.-dijo Gandalf.
-Irás a Edheldor.-preguntó Karin.
-Si, pero en su debido tiempo.-dijo Gandalf levantándose y saliendo de la cocina. Los tres lo siguieron hasta la puerta como si tuvieran miedo de que les robara algo.-Nos veremos.-dijo Gandalf moviendo la mano de una forma rara.
Después de eso, tomaron un refrigerio ligero y terminaron de empacar.
-Ya están listos.-dijo Karin impaciente. Miró por la ventana, pero ese cielo azul no daba señales de tormenta, por lo que podían tomar el tiempo que quisieran. No fue mucho ese tiempo cuando ya estaban listos para irse.

5

Lodo A Mares

Salieron mucho antes de medio día y aunque ya no llovía el suelo estaba lodoso y desigual. Las patas de Mash-ä y Robad (el caballo de Mariel) se hundían en el lodo, a veces más, a veces menos. Mientras que las patas de Anfael (no Rafael) que era el caballo de Vladdimir caminaba sin problemas sobre la lodosa superficie.
-Tal vez sea el peso que llevan.-sugirió Vladdimir. Mariel hizo una mueca.
-¿qué nos estas insinuando?-dijo Karin.
-Que llevan muchas…… ¿maletas?-mintió Vladdimir, aunque ni el se la creyó.
-¡Morirás!.-gritó Karin agachándose, tomando una bola de lodo y lanzándosela a Vladdimir quien intentó esquivarla.
-¡Argh! ¡Wacala!.-dijo Vladdimir sacudiéndose el lodo. Se vengó claro está y tanto el como Karin quedaron sucios, pero claro, que se sigan peleando por fin, los caballos no se hunden.
-¡Ya! Son patéticos.-dijo Mariel, luego se calmaron, pero los diez kilos de lodo nadie se los quitaba de encima. No se pudieron mover, el lodo les llegaba a los pies, y eso que iban sobre los caballos, quieres estaban semi-hundidos en el lodo.
-Genial, y ahora que.-dijo Karin.
-Pues hay que remar hasta la orilla.-dijo Vladdimir riéndose (¿porque? Nadie lo sabe) Remar hasta la orilla era más difícil de lo que se escuchaba, y más remar con un caballo.
-Me niego, ¡me voy a ensuciar!.-se quejó Mariel, y por más que le dijeran no parecía estar dispuesta a bajarse del caballo y remar. Vladdimir logró sacar a Mash-ä y a Anfael que ahora eran cafés igual que ellos.
-Lindo camuflaje.-dijo Vladdimir tratando de limpiarse.
Karin estaba en la orilla sentada.-¿No vas a salir?.-le preguntó a Mariel.
-¡No!.-dijo Mariel. El sol se puso en lo más alto del cielo pegándoles en la cara mientras Mariel maldecía a la vida.
-Ya Mariel que esperas.-preguntó Karin. Mariel puso cara de indignada. Karin se desesperó y le lanzó una enorme bola de lodo.
-¡¡Mi cabello!!-gritó Mariel bajándose de su caballo y jalándolo a tierra firme. Karin seguía sentada.
-Me vengaré, ya verás, y cuando yo… -decía Mariel.
-Será mejor que nos vayamos tenemos que encontrar un río o algo así.-dijo Vladdimir montado a Anfael. Karin se trató de levantar.-Vamos, se hace tarde.-dijo Vladdimir.
-Qué te pasa.-preguntó Mariel.
-Es difícil de decir, casi no puedo mover la boca.-dijo Karin, parecía costarle trabajo hablar. Trató de moverse por unos segundos hasta que logró despegarse del suelo. Movió sus brazos y piernas, el lodo caía en grandes pedazos.-Que diabólico.-dijo ya caminando casi con normalidad.