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Avathar y Urthtol
De una puerta al otro lado de la amplia y acogedora sala salió una mujer.
-¿Qué ven mis ojos élficos que no pueden dejar de mirar? Me inclino ante su hermosura !oh! Bella dama.-dijo Vladdimir como si estuviera hechizado.
Karin cruzó sus brazos.-No exageres.-
Vladdimir dejó de ver a la mujer y con una sonrisa miró a Karin.-Si no te conociera, yo diría que estas celosa.-dijo entre risas.
-Para nada, celosa ¿yo?-dijo Karin en tono de burla. Pero Vladdimir seguía teniendo sus dudas.
Karin miró la casa, era en verdad hermosa, muy acogedora y aunque se veía pequeña le cabían muchas cosas. Era una especie de casa de campo, y en las esquinas y al centro de la sala había como platos con lirios de agua adentro. Según sabía Karin a Baya de Oro le encantaban los lirios de agua ya que era como la hija del río o algo así.
-Pasen al comedor, han de estar hambrientos después de ser perseguidos.-dijo Baya de Oro. A Karin le pareció diabólico que la mujer supiera lo que había pasado, si nadie le había dicho, por otro lado todo parecía tan mágico que no le extrañaría que la mujer fuera adivina. Además no lo podían negar, se morían de hambre, pero estaban todos sucios.
-Nos gustaría darnos un baño antes hermosa señora, no creo que usted merezca vernos en estas condiciones y ensuciaríamos su mesa.-dijo Vladdimir.
Baya de Oro preparó dos baños que tenía la casa, cada uno con agua caliente y un delicioso aroma.
Después de el baño más delicioso del mundo Karin se vistió y salió a la sala, Vladdimir aun no salía. Se sentó a esperarlo. Se sentía bien estar limpia y cambiada. Vladdimir salió cantando una canción en élfico, aun tenía el cabello mojado y despeinado.
-Parece que hasta el agua es mágica aquí.-dijo Vladdimir dando un profundo respiró.
-No lo noté, pero ahora que lo dices, no me siento cansada.-dijo Karin.
La puerta principal se abrió de golpe con un estruendo. Bombadil venía completamente mojado, lo cual no tenía sentido pues hacía una hora no se mojaba al estar bajo la lluvia. Detrás de el venían dos elfos, ya los habían visto antes, y….
-Mariel!.-dijo Karin alarmada. Mariel estaba inconsciente en los brazos de uno de los elfos, el otro tenía una flecha enterrada en el brazo y casi se lo atravesaba, y cuando llegó cayó rendido.
Baya de Oro se adelantó caminando con mucha tranquilidad.
-Hermosa mía, necesita de tus dulces artes.-dijo Bombadil con toda calma mientras Mariel y el elfo agonizaban.
-Esto va a doler.-advirtió Baya de Oro sin cambiar el alegre semblante de su cara.
Vladdimir miró al otro elfo.-Avathar…-decía pero lo que iba a pasar lo detuvo.
-Esta bien.-dijo el otro elfo cerrando los ojos.-Sáquela.-
El elfo respiraba con mucha dificultad. Baya de Oro tomó la flecha, dijo unas palabras en antiguo élfico y jaló. El elfo se quedó sin aliento por varios segundos.
-¿Urthtol?-dijo Vladdimir. Urthtol desgarró el silencio con un grito ensordecedor, se retorcía mucho y se llevó su otra mano a la herida.
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-Tranquilo, duerme.-dijo Baya de Oro, Urthtol dejó de gritar y cerró los ojos. Baya de Oro se levantó y se fue.
-Y Mariel? Está inconsciente, puede ser grave.-dijo Karin.
-Em…no lo es.-dijo Avathar.-¿qué? Como lo sabes ¿Qué sucedió?-preguntó Vladdimir.
-Solo digo…que…Mariel, va a estar bien.-dijo Avathar.
-¿De que hablas? Puede estar muerta-dijo Karin impaciente. Está bien, te cuento… tu conoces a pimpón.-dijo Avathar bromeando.
-¿Quién?-dijo Karin.
-Nadie, solo bromea.-dijo Vladdimir. Karin no estaba de humor para ningún tipo de broma.
-Bueno, el punto es que nosotros estábamos empacando para irnos, tu sabes tabaco y esas cosas, entonces llegó en su caballo, muy agitada, se bajó de el, estaba llena de lodo, y empezó a decir cosas sin sentido, Urthtol creyó que estaba loca y le pegó con lo único que teníamos a la mano, una olla.-dijo Avathar.
-¿Creyeron que estaba loca?¿Le dieron con una olla?-dijo Karin al borde de un colapso.
Avathar afirmó con la cabeza.-Sabes, supusimos que cuando despertara se iba a tranquilizar, pero se puso peor, hablaba de elfos magos y no se que tantas cosas, luego nos dijo que nos iba a matar, y perdón si no es cierto, pero a nadie le gusta que lo amenacen de muerte, así que le volvió a pegar.-dijo Avathar, Karin empezaba a entender, a Mariel la habían medio matado a ollazos.
-Lo malo fue que ella tenía razón, unos cincuenta orcos nos empezaron a perseguir, tratamos de huir, pero no sabíamos a dónde, nos llegaron tan de repente, que no supimos bien que pasó, cabalgamos con Mariel en los brazos y luego los orcos nos lanzaron flechas, caían como gotas de lluvia letales, le dieron a Urthtol, fue entonces cuando llegó Tom.-dijo Avathar.
-Mi vida tiene sentido.-dijo Karin así misma.
Después de que se convencieron que Mariel iba a estar bien fueron a cenar.
-Que hacían por ahí.-preguntó Vladdimir.
-Está bien, te cuento, tu conoces a pimpón.-bromeó Avathar.
-Otra vez con ese pon pon.-dijo Karin.
-Es pimpón, pero bueno, estábamos a parte de empacar, hablábamos sobre el hermano de Urthtol cuando llegó-dijo Avathar.
-Y por que hablaban de el.-dijo Vladdimir interesado.
-Porque-se comió una papa con la que había estado jugando.
-nos enteramos que hay una elfa en su vida, y, si vuelve a la tierra media, puede reclamar el palacio del bosque oscuro.-dijo Avathar.
-Momento, ya no entendí, Urthtol, es el que está agonizando ¿no?, y su hermano que tiene novia se llama pon-pon?-dijo Karin.
-Es pimpón, y no es su hermano.-dijo Avathar riéndose.
-Entonces quién.-dijo Karin cada vez más confundida.
-Lo debes conocer, fue a la fiesta, y quién no lo conoce.-dijo Vladdimir.
-Estas hablando de Legolas.-dijo Karin sorprendida.
-Ese mero, estábamos diciendo que si el no volvía o moría, Urthtol podría reclamar el trono del bosque negro.-dijo Avathar.
-¡Quieren matar a Legolas!-dijo Karin alarmada.
-No, ni lo digas, nunca haríamos tal cosa.-dijo Avathar casi ofendido.
-Oh, ya entiendo.-dijo Karin.
-Resulta que su novia es amiga de mi amada Den.-decía Vladdimir. Karin casi se ahoga con una patita de pollo.
-¿Den es tu novia?-dijo.-Por fin encontró el amor.-pensó.
-Si, y la novia de Legolas es Gab, si sabes quién es, entonces…..de eso hablábamos.-dijo Avathar.
Terminaron de comer, la comida les había parecido exquisita, y claro Baya de oro la había cocinado, se decía que ella era la que hacía la mejor comida del lugar.
-Hora de descansar sus abrumadas mentes, amables viajeros.-dijo Bombadil limpiándose la boca.
Baya de Oro los guió a el piso de arriba con una vela, ya que estaba todo oscuro.-Descansen, aquí están a salvo de todo lo malo de afuera, que no los perturben los sonidos de la noche.-dijo Baya de Oro.
-No nos perturbarán se lo aseguro.-dijo Karin muy satisfecha.
-Sus amigos dormirán abajo, yo les proporcionaré mantos y almohadas.-dijo Baya de Oro. Luego bajó las escaleras.
-Yo voy a dormir en este cuarto, buenas noches.-dijo Karin. Se metió a un cuarto que tenía tres camas y ahí durmió. Avathar y Vladdimir durmieron en el cuarto con cuatro camas, cada quién en una.