Simon Pegg prestará su voz al Balrog de Khazad-dûm en la tercera temporada de Los Anillos de Poder. La criatura no se limitará a rugir: hablará con Sauron en una escena que Prime Video presenta como el primer diálogo de un Balrog en una adaptación audiovisual. El anuncio ha devuelto a la actualidad una discusión antigua entre los lectores de Tolkien. ¿Los Balrogs podían hablar o la Carta 210 descarta por completo esa posibilidad?
Simon Pegg será la voz del Balrog
Simon Pegg se ha incorporado al reparto de la tercera temporada de El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder. El actor británico, conocido por Zombies Party, Arma fatal, Star Trek o Misión: Imposible, interpretará con su voz al Balrog que permanece oculto bajo Khazad-dûm.
Prime Video anunció su participación con una frase directa: «¡El Balrog habla! Y es Simon Pegg». La compañía sostiene que será la primera vez que uno de estos seres hable en pantalla. La noticia confirma que Pegg no se limitará a grabar respiraciones, rugidos o sonidos ambientales. El Balrog tendrá diálogo y será tratado como un personaje con voluntad propia.
Patrick McKay, uno de los responsables de la serie, lo describió durante la Comic-Con de San Diego como un adversario «inteligente, estratégico y peligroso». Según McKay, los guionistas no lo ven como una bestia irracional, sino como una criatura capaz de pensar y tomar decisiones.
La tercera temporada se estrenará el 11 de noviembre de 2026 en Prime Video. Los cuatro primeros episodios llegarán ese mismo día, seguidos por otros dos el 18 de noviembre y los dos últimos el 25 de noviembre.
Una conversación entre Sauron y el Balrog
La serie mostrará un encuentro entre Sauron y el Balrog. No parece que vaya a tratarse de una simple pelea.
McKay explicó que Sauron acudirá a la criatura para aprender cómo sobrevivir y actuar dentro del fuego. El Señor Oscuro necesitará ese conocimiento para entrar en el Monte del Destino y forjar el Anillo Único. El Balrog, que vive rodeado de llamas y parece formar parte de ellas, posee una experiencia que Sauron quiere comprender.
La escena también permitirá que Sauron se encuentre ante un ser de su misma naturaleza. Tanto él como los Balrogs pertenecían al orden de los Maiar antes de caer bajo la influencia de Melkor. La serie quiere mostrar a Sauron tratando con alguien a quien no puede considerar una criatura inferior.
Ahí aparece la controversia. Los Balrogs de las películas de Peter Jackson nunca hablaron. Tampoco lo hizo el Balrog de Moria en La Comunidad del Anillo. Tolkien dejó, por otra parte, una frase muy rotunda en una de sus cartas: «El Balrog nunca habla ni emite ningún sonido vocal en absoluto».
Parece una respuesta definitiva. Cuando se revisan los textos, la cuestión se complica bastante.
¿Pueden los Balrogs hablar?
En «El Puente de Khazad-dûm», Gandalf se enfrenta al Balrog y le ordena que regrese a la Sombra:
«No puedes pasar […] ¡Vuelve a la Sombra! No puedes pasar».
La criatura guarda silencio. La traducción española dice:
«El Balrog no respondió».
Tolkien escribió en el original:
«The Balrog made no answer».
La construcción «made no answer» tiene un tono literario y solemne. Equivale a decir que alguien no dio respuesta. Describe lo que hizo el Balrog en ese momento, pero no expresa una incapacidad física o intelectual para responder. Tolkien no escribió «the Balrog could not answer», que habría indicado que no podía hacerlo. Escribió que no respondió.
La diferencia importa. Una criatura capaz de comprender una orden puede optar por permanecer en silencio. En ese caso, el Balrog responde mediante sus actos: avanza sobre el puente, se alza ante Gandalf y ataca.
La frase no demuestra por sí sola que los Balrogs hablaran. Tampoco permite afirmar que carecieran de esa capacidad.
El «grito terrible» del Balrog
El mismo capítulo contiene otra frase que resulta difícil de conciliar con una lectura estricta de la Carta 210. Cuando Gandalf rompe el puente, Tolkien escribe:
«With a terrible cry the Balrog fell forward».
La traducción española recoge:
«Con un grito terrible el Balrog se precipitó hacia delante».
Aquí la palabra importante es «cry». En este contexto no significa llorar. Los diccionarios y thesaurus ingleses recogen «cry» como un grito o una exclamación fuerte, próximo a «shout» o «yell». El Balrog, por tanto, gritó al caer.
Esto no prueba que pronunciara palabras. Un grito puede resultar inarticulado. Sí demuestra que Tolkien describió al Balrog emitiendo un sonido, lo que choca con la afirmación posterior de que «nunca habla ni emite ningún sonido vocal».
Las dos frases pertenecen al propio Tolkien. Una aparece en la novela y la otra en una carta dedicada a rechazar un tratamiento cinematográfico. La contradicción no desaparece citando solo una de ellas.
La posición favorable: los Balrogs podían hablar
La primera postura parte de la naturaleza de estos seres. Los Balrogs no eran animales gigantes ni monstruos sin pensamiento. Eran espíritus del orden de los Maiar que se unieron a Melkor y quedaron corrompidos por él.
El ejemplo más evidente es Gothmog. El Silmarillion lo presenta como Señor de los Balrogs y capitán supremo de Angband. Dirigía las fuerzas de Morgoth y ocupaba uno de los rangos más altos dentro de su estructura militar.
Su puesto no demuestra de forma literal que pronunciara discursos o diera órdenes de viva voz. Podría haberse comunicado mediante el pensamiento o a través de algún sistema que Tolkien nunca explicó. Con todo, cuesta imaginar a un capitán de Angband completamente privado de cualquier forma de lenguaje.
También tenemos el enfrentamiento mágico antes de la aparición del Balrog en la Cámara de Mazarbul. Gandalf intenta mantener cerrada una puerta mediante un hechizo, mientras una presencia situada al otro lado ejecuta un contrahechizo. Gandalf reconoce que nunca había encontrado una resistencia semejante. El Balrog comprende lo que ocurre, identifica la acción del mago y responde con su propia voluntad.
Nada en esa escena recuerda a una bestia irracional.
Desde esta lectura, «The Balrog made no answer» describe un silencio voluntario. Gandalf habla y el Balrog decide no contestar. La amenaza nace precisamente de ese silencio. Una conversación habría reducido la fuerza del momento.
Los defensores de esta posición también limitan el alcance de la Carta 210. Tolkien comentaba una escena concreta protagonizada por el Balrog de Moria. Su rechazo podía dirigirse a la forma en que el guion lo hacía hablar, reír y gesticular, no a la capacidad de todos los Balrogs que existieron desde la Primera Edad.
Los Anillos de Poder adopta esta interpretación. Si los Balrogs eran Maiar inteligentes, la serie entiende que podían hablar. Prime Video convierte esa posibilidad en un diálogo abierto con Sauron.
La posición contraria: Tolkien dijo que no hablaban
La postura opuesta se apoya en la formulación literal de la Carta 210. Tolkien escribió en 1958 a Forrest J. Ackerman después de revisar el tratamiento cinematográfico preparado por Morton Grady Zimmerman.
En el punto dedicado al Balrog afirmó:
«El Balrog nunca habla ni emite ningún sonido vocal en absoluto. Sobre todo, no se ríe ni hace muecas… Puede que Z crea que sabe más sobre Balrogs que yo, pero no puede esperar que esté de acuerdo con él».
La frase no parece ambigua. Tolkien emplea «never», nunca, y añade que el Balrog no produce ningún sonido vocal. Leída sin más contexto, descarta tanto el habla como cualquier rugido o grito.
Quienes sostienen esta interpretación consideran que la serie contradice una indicación expresa del autor. Que los Balrogs fueran Maiar no obliga a pensar que conservaran todas sus capacidades originales. Su caída bajo el poder de Melkor pudo deformarlos hasta convertirlos en seres silenciosos, consumidos por la sombra y el fuego.
También puede defenderse que Gothmog dirigiera ejércitos sin necesidad de hablar como un hombre o un elfo. Tolkien describió varias formas de comunicación mental entre seres poderosos. Un Balrog podía transmitir órdenes sin pronunciar una sola palabra.
Desde esta posición, el diálogo entre Sauron y el Balrog no llena un hueco dejado por Tolkien. Introduce una facultad que el autor negó.
El contexto de la Carta 210
La Carta 210 no nació como un estudio sobre los Balrogs. Tolkien respondía a un guion que alteraba de forma profunda la historia de El Señor de los Anillos.
El tratamiento de Zimmerman modificaba escenas, personajes y acontecimientos. Tolkien contestó punto por punto y mostró una irritación evidente ante lo que consideraba una lectura descuidada de su obra. La versión publicada de la carta contiene extractos de un comentario más extenso, mientras que el tratamiento completo no se encuentra disponible de forma pública.
En la escena criticada, el Balrog hablaba, se reía y hacía muecas. Tolkien rechazó toda esa caracterización. El problema no tenía por qué residir únicamente en que pronunciara palabras. Podía estar en el tono, en el comportamiento o en la conversión de una presencia terrible en una especie de villano gesticulante.
La frase sigue siendo muy clara: «The Balrog never speaks». No conviene rebajarla hasta hacerle decir algo distinto. Al mismo tiempo, tampoco conviene separarla del guion al que contestaba ni ignorar que La Comunidad del Anillo contiene un «terrible cry» emitido por la criatura.
Nos falta parte del contexto. No conocemos de primera mano todo el diálogo ni todos los gestos incluidos en aquella escena. La película nunca llegó a rodarse y la versión publicada de la carta recoge solo una selección de las observaciones de Tolkien.
Entonces, ¿hablan o no?
Hay una respuesta sencilla para el Balrog de La Comunidad del Anillo: no habla durante su encuentro con Gandalf.
La pregunta sobre su capacidad resulta más difícil. «The Balrog made no answer» no significa que no pudiera responder. Solo cuenta que no lo hizo. El «terrible cry» confirma que emitió un grito, aunque ese sonido no contuviera palabras. Gothmog, por su parte, dirigía los ejércitos de Angband y poseía inteligencia, autoridad y voluntad.
Frente a estas pistas se encuentra la Carta 210, donde Tolkien dice de manera literal que el Balrog nunca habla ni produce sonidos vocales. Es la prueba más fuerte de la posición contraria, aunque la propia novela impide aceptarla sin preguntas.
La interpretación más razonable pasa por separar el comportamiento del Balrog de Moria en aquella escena de las capacidades generales de su especie. Tolkien quiso que el encuentro con Gandalf transcurriera sin diálogo. El Balrog no bromea, no se ríe y no intercambia amenazas. Su silencio forma parte de su presencia.
Afirmar que ningún Balrog pudo hablar jamás exige ir más allá de lo que cuentan las narraciones. Afirmar que hablaban con normalidad también exige completar un vacío.
Los Anillos de Poder ha elegido una de las dos lecturas. Su Balrog hablará, tendrá una conversación con Sauron y contará con la voz de Simon Pegg. La decisión tiene apoyo en la naturaleza inteligente de los Maiar, pero no reproduce ninguna escena escrita por Tolkien.
El debate seguirá abierto porque Tolkien dejó materiales que apuntan en direcciones distintas.
Y, esta vez, el Balrog sí tendrá la última palabra.

