El Anillo Único no apoyará el uso de IA para crear contenido sobre Tolkien

El Anillo Único no apoyará el uso de IA para crear contenido sobre Tolkien

La inteligencia artificial generativa ha entrado en internet a una velocidad difícil de imaginar hace apenas unos años. Hoy permite crear una ilustración, redactar una noticia o levantar decenas de páginas de una enciclopedia con unas pocas instrucciones. El mundo relacionado con Tolkien tampoco ha quedado al margen de esta corriente. Cada vez encontramos más webs, cuentas e influencers que utilizan estas herramientas para aumentar su producción de textos e imágenes. Desde El Anillo Único queremos explicar por qué hemos decidido seguir otro camino y por qué nuestra apuesta continúa estando junto a escritores, investigadores, ilustradores y creadores humanos.

Publicar más nunca ha sido nuestro objetivo

Internet empuja desde hace tiempo hacia una idea bastante sencilla: cuanto más contenido publiques, mejor. Más noticias, más artículos, más imágenes, más vídeos y más páginas indexadas. La inteligencia artificial ha llevado esa lógica mucho más lejos, porque ahora resulta posible producir en una tarde lo que antes habría requerido semanas de trabajo.

En el ámbito tolkiendil esto empieza a resultar muy visible. Hay páginas que amplían enciclopedias mediante textos generados de forma automática, perfiles que publican continuamente imágenes de personajes de la Tierra Media creadas con IA y creadores de contenido que recurren a estas herramientas para mantener un ritmo de publicación difícilmente alcanzable mediante trabajo propio.

Cada responsable de una web o de una cuenta decide cómo quiere trabajar y qué quiere ofrecer a sus lectores. Nuestra decisión, sencillamente, es distinta: El Anillo Único no se incorporará a esa carrera por llenar páginas.

Preferimos publicar cuando tengamos algo que contar y dedicar a un artículo el tiempo que necesite. A veces eso significa consultar varios libros para confirmar una fecha que parecía evidente. Otras veces obliga a regresar a una carta de Tolkien, comprobar una traducción o discutir durante un buen rato acerca de una interpretación. Cualquiera que haya estudiado su obra durante años conoce esa sensación: buscas una respuesta sencilla y terminas rodeado de libros porque la cuestión era bastante menos sencilla de lo que parecía.

Ese proceso forma parte de nuestro trabajo y también de nuestra manera de disfrutar de Tolkien. Una herramienta puede producir un texto completo en unos segundos, pero conocer aquello sobre lo que se escribe requiere algo más.

La Tolkienpedia y el trabajo que hay detrás

Precisamente por esta razón queremos aclarar algo acerca de la Tolkienpedia. Quien visite actualmente nuestra enciclopedia encontrará una cantidad enorme de artículos y podría pensar, viendo lo que ocurre en otras páginas, que semejante volumen procede del uso de herramientas automáticas. No es así.

La Tolkienpedia arrastra muchos años de trabajo dentro de El Anillo Único y actualmente crece también gracias a nuestra estrecha colaboración con Tolkien Gateway, una de las grandes enciclopedias internacionales dedicadas a J. R. R. Tolkien y su obra. Buena parte del material que incorporamos parte de ese trabajo compartido y después pasa por procesos de traducción, revisión, adaptación y corrección.

Detrás de Tolkien Gateway hay igualmente años de esfuerzo de editores y colaboradores que han documentado personajes, lugares, acontecimientos, publicaciones y multitud de aspectos relacionados con Tolkien. Nuestra colaboración con ellos nos permite ampliar la Tolkienpedia sobre una base construida por personas, con fuentes y con una historia editorial detrás.

Por eso podemos publicar una gran cantidad de entradas sin recurrir a una máquina para inventar o redactar miles de fichas de forma automática.

Todavía queda muchísimo por revisar. Hay artículos que pueden mejorarse, otros necesitan ampliaciones y algunos seguramente cambiarán cuando volvamos sobre ellos dentro de unos años. No nos preocupa que el proceso lleve tiempo. Una enciclopedia dedicada a Tolkien nunca debería plantearse como una competición para alcanzar cuanto antes un determinado número de páginas.

Queremos que quien entre en una ficha pueda encontrar información útil y, sobre todo, que detrás exista un trabajo que podamos explicar.

Cuando desaparece el ilustrador

El problema resulta todavía más evidente con las imágenes. En pocos segundos una herramienta generativa puede producir decenas de versiones de Gandalf, Galadriel, Sauron o cualquier lugar de la Tierra Media. Algunas llaman la atención a primera vista y cada año resulta más difícil distinguir determinadas imágenes de una obra creada mediante métodos tradicionales.

A nosotros nos interesa quién está detrás.

Durante décadas, artistas como Alan Lee, John Howe o Ted Nasmith han dado forma visual a muchos lugares y personajes de Tolkien. Junto a ellos trabajan incontables ilustradores menos conocidos que dedican horas a un dibujo que quizá acabemos viendo durante unos segundos mientras recorremos una página. Antes de esa imagen hubo bocetos, referencias, pruebas que no funcionaron y decisiones tomadas por una persona que tenía una idea concreta de aquello que quería mostrar.

Ese recorrido tiene valor.

El debate ya ha llegado al propio mundo editorial relacionado con Tolkien. En 2024, la utilización de inteligencia artificial generativa en las ilustraciones de un libro sobre la obra de Tolkien provocó una fuerte discusión entre lectores y profesionales del sector.

Casos como este han hecho visible un problema que seguramente veremos muchas más veces durante los próximos años. Un libro puede contener un buen texto y, al mismo tiempo, utilizar imágenes producidas mediante sistemas que generan una enorme controversia entre los profesionales cuyo trabajo pretende sustituir.

Nuestra postura aquí también es sencilla. Cuando publiquemos la obra de un artista queremos poder poner su nombre. Queremos que nuestros lectores puedan buscarlo, descubrir qué hace y conocer otras ilustraciones suyas. Si recomendamos un libro, nos gusta saber que detrás hubo escritores, traductores, correctores, diseñadores e ilustradores que participaron en su creación.

El Anillo Único lleva muchos años entrevistando y dando espacio a ese tipo de personas. No tendría demasiado sentido defender su trabajo en una página y reemplazarlo por una imagen generada automáticamente en la siguiente.

Tolkien, la creación y las manos que continúan su mundo

Resultaría fácil aprovechar este debate para afirmar que Tolkien habría rechazado la inteligencia artificial. No vamos a hacerlo porque nadie puede saberlo. J. R. R. Tolkien murió en 1973 y nunca conoció estas herramientas. Utilizar sus palabras para convertirlo en participante de una discusión tecnológica del siglo XXI sería forzar su pensamiento.

Lo que sí podemos hacer es volver a aquello que escribió. En 1951, en su conocida carta a Milton Waldman, Tolkien explicó su deseo de construir un cuerpo de leyendas relacionado con Inglaterra y dejar algunas de esas historias abiertas para que otras “mentes y manos” pudieran continuarlas mediante la pintura, la música o el teatro. La expresión tiene hoy una fuerza particular. Tolkien imaginaba otras personas trabajando sobre su mundo, interpretándolo y creando a partir de él.

En esa misma carta aparece también una idea que recorrió buena parte de su pensamiento: la “Máquina”, entendida como el deseo de conseguir resultados y ejercer la voluntad con mayor rapidez mediante medios externos. No tendría sentido afirmar que Tolkien estaba hablando de inteligencia artificial. Evidentemente no lo hacía. Pero volver sobre esas páginas en 2026 resulta, como poco, sugerente.

Su propia vida como creador ofrece quizá una respuesta todavía más cercana. Tolkien pasó décadas revisando historias, modificando nombres, desarrollando lenguas y reconstruyendo genealogías. Volvía una y otra vez sobre los mismos relatos. Algunos cambiaron tanto que existen versiones muy diferentes separadas por decenas de años. Esa paciencia forma parte de la historia de la Tierra Media tanto como los propios libros.

También dejó una huella profunda dentro de sus relatos. En ellos, muchas cosas importan porque alguien las hizo. Una espada conserva el recuerdo de quienes la empuñaron y de quien la forjó; una canción atraviesa generaciones; una inscripción guarda una historia y un pequeño objeto puede acabar cargado de memoria porque pasó de unas manos a otras.

Tal vez por eso nos cuesta separar a Tolkien del acto humano de crear.

Elegimos apoyar a quienes hacen el trabajo

Durante más de dos décadas han pasado por El Anillo Único escritores, investigadores, actores, ilustradores, traductores y aficionados que dedicaron una parte enorme de su tiempo a Tolkien. Algunos publicaron libros; otros hicieron películas, dibujaron, investigaron manuscritos o simplemente escribieron un ensayo porque llevaban meses dándole vueltas a una cuestión concreta.

Queremos que la web siga teniendo espacio para ellos.

La aparición de la inteligencia artificial generativa permite tomar una decisión distinta. Podríamos publicar muchas más noticias, multiplicar las fichas de la Tolkienpedia o llenar nuestras redes con imágenes nuevas cada día. Seguramente creceríamos más rápido y produciríamos una cantidad de contenido imposible para un equipo humano.

No queremos hacerlo de esa manera. Esta decisión tampoco significa rechazar cualquier herramienta tecnológica relacionada con la inteligencia artificial. Como explicamos en nuestra declaración sobre su uso publicada tiempo atrás, pueden existir aplicaciones técnicas o pequeños recursos gráficos empleados dentro de la estructura de una página web. Nuestra línea está en el contenido que ofrecemos a los lectores y en aquello que pretende tener un valor creativo o editorial.

Una textura utilizada en el diseño de una página no ocupa el lugar de un ilustrador. Una herramienta técnica que ayuda a gestionar una web tampoco sustituye al autor de un artículo. Ahí encontramos una diferencia suficientemente clara y creemos que merece la pena mantenerla.

El Anillo Único seguirá cambiando, igual que ha cambiado muchas veces desde su creación. Cambiarán los diseños, las herramientas que utilizamos para administrar la web y seguramente también nuestra manera de publicar. Lo que queremos conservar es bastante más sencillo: detrás de aquello que ofrecemos debe haber personas.

Por eso seguiremos apoyando los libros de autores que han dedicado meses o años a escribirlos. Seguiremos mostrando ilustraciones creadas por artistas y hablando de quienes las dibujan. La Tolkienpedia continuará creciendo mediante nuestra colaboración con Tolkien Gateway, el trabajo acumulado durante años y la participación de personas dispuestas a revisar y mejorar sus contenidos. Y nuestras noticias seguirán teniendo detrás a alguien que ha decidido leer, comprobar, escribir y hacerse responsable de lo publicado.

Otros creadores y otras webs han elegido producir contenido mediante inteligencia artificial. Nosotros hemos elegido otra forma de continuar nuestro camino.

Quizá sea más lenta, pero se parece mucho más a aquello que siempre hemos querido que fuera El Anillo Único: un lugar donde personas que aman la obra de Tolkien comparten con otras personas lo que han aprendido, creado y descubierto.

Y queremos que siga siendo así.

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