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  • #358628
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    Battosay
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      Hola a todos.

      Estas semanas he estado poco activo y menos que lo voy a estar 😛 Ultimamente no tengo mucho tiempo para escribir, así que he pensado que lo mejor es que despida Battoin de la historia, en lugar de que andéis esperando a ver si respondo, que ya bastante habéis esperado esta última vez.

      Tenía ganar del viajecito al sur, por ponernos el bañador y eso, ahora que viene el invierno (a este lado del charco).

      Ahora que no está Battoin, podéis hablar bien de él, decir lo mucho que lo queríais y echar una lagrimita, lo agradecerá XDDDDD

      Que lo paséis bien en el viaje ^^

      #358625
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      Battosay
      Participant

        -Te la pagaré mañana si hace falta. Y alegra esa cara, hombre, que no va a morirse nadie más -se agachó hasta la altura de su cabeza -ni vamos a encontrarnos con Îbal nuevamente.

        Un escalofrío recorrió su espalda y disimuló como pudo. Yaiwen se llevó la botella y Battoin se quedó sin nada que hacer. La mención a Îbal le arrebató el poco humor que tenía esa noche, así que decidió irse a dormir.

        En medio de un sueño intranquilo, oyó la voz de su maestro que le preguntaba, como tantas veces:

        Battoin, ¿qué ves delante de tu espada?

        Y por primera vez vez vio algo. Allí estaba Îbal frente a su espada, riendo, contemplándolo con una mirada desdeñosa. Y vio su espada temblar y caer. Se despertó. Estaba bañado en sudor y estaba tamblando, pero no por el frío.

        – Si eso es lo que me aguarda, tendrá que cogerme.

        Era noche cerrada, pero la vela de su habitación daba la luz suficiente para hacer el equipaje. No llevaba gran cosa, pero en Candur había encontrado algunas cosas y debía pensar qué hacer con ellas. Sobre la cama estaban el puñal que había robado a Floin, la botella de miel negra, el medallón de la cueva y el regalo que había comprado a Yaiwen.

        Se quedó mirándolas un rato, pensando qué hacer. Al final se echó el puñal al cinturón, guardó el medallón en el bolsillo y metió las otras dos cosas en la bolsa.

        Apenas se oía un ruido en la posada, todo el mundo se había ido ya a dormir. Ni siquiera Baldric había bajado aún. Aprovechó para llenar otroa saco de comida y se lo echó a la espalda. Dejó su bolsa de monedas, bien servida desde la expedición de la Cueva de Scatha, en la cocina. Sólo se llevó un puñado de monedas, durante un tiempo no las iba a necesitar.

        Se encaminó a las afueras del pueblo y acabó llegando a la puerta de Yaiwen. Le había quedado bien el arreglo, después de todo. Dejó el vestido, la miel negra y el medallón en la puerta. De un bolsillo cogió un trozo de papel y escribió.

        He pensado que el colgante te quedaría mejor que a mí, creo que con un vestido negro sería perfecto 😛

        Ya que te vas al sur , seguro que pasas calor, Zamîn me dijo que seguro que te gustaría, aunque no sé si se estaba quedando conmigo.

        Te dejo también la receta de mi abuela y la miel negra. Si hoy te ha gustado, espera a que envejezca unos años, pruébalo y verás.

        Battoin

        Dejó la nota y se fue. Pero antes de dar diez pasos se volvió, recogió la nota, tachó algo y la volvió a dejar.

        En el camino un caballo comía de un árbol distraídamente.

        — Estoy empezando a pensar que me entiendes — dijo Battoin y la yegua bufó. — Sí, cada día estoy más seguro.

        Se montó en ella y partió hacia el este.

        Si hoy te ha gustado, espera a que envejezca unos años, pruébalo y verás. y ya verás como esta vez te tumbo

        #358085
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        Battosay
        Participant

          Battoin se echó a reir con ganas. Alguien amenazando de muerte a otra persona acusándolo de dejarse cegar por la ira, alguien que afirmaba que no lo mataría por gusto quejándose de que sería demasiado aburrido, alguien que se desmayaba con un solo sorbo de una bebida que le hacía recordar el pasado echándole en cara que no podía afrontar sus problemas. Desde luego estaba claro que los magos se dedicaban a predicar con el ejemplo.

          Aunque no era gracioso, era bastante triste. Decidió no contestarle al mago, pelearse no sería la solución a sus problemas. Se quedó comiendo en silencio.

          Rírian se acercó a él, pero no tenía ganas de hablar y pronto volvió a la mesa en la que estaban los demás. Sin embargo, Battoin no dejó de escuchar su conversación. En otra ocasión se hubiera apuntado sin dudar, ahora mismo… Dudaba. Le vendría bien salir de Helkanor, pero no estaba seguro de si quería hacerlo en compañía.

          – Toma -dijo llenándole su copa de vino – te invito a esta, como si fuera tu cumpleaños.

          La voz de Yaiwen le distrajo de sus pensamientos y le hizo volver la atención a la realidad.

          – Gracias – le respondió. – Pero si es mi cumpleaños, invitaré yo. Espera un momento.

          Quizá la solución a su problema era la más sencilla. Subió a su habitación y cogió la miel negra que había encontrado. Le pidió a Baldric una botella y algunas especias y azúcar. Por suerte la propia miel negra había empezado a fermentar y no era necesario esperar algunos días para que la bebida tuviese alcohol. Le echó bastante azúcar, eso haría que subiera más deprisa.

          – Toma — le ofreció a Yaiwen, — está mejor después de años en un barril, deja de ser transparente y se vuelve oscuro. Pero por ahora creo que vale. Mi abuela lo llamaba mataelfos, ¿te apetece un trago?

          #357770
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          Battosay
          Participant

            Battoin veía al mago en su mente y, a la vez, sentado a su lado en la mesa.

            -Bien, debo admitir que no me gusta verte así, no me preguntes el por qué, ahora mismo estoy en tu mente, si no quieres hablar… puedes mostrarme aquello que te aqueja.

            Cuando se dió cuenta de lo que pasaba, sintió como un súbito ataque de ira subía por su estómago hasta la garganta. Se levantó de un salto, desenvainando la espada y cayó sobre el maia. Le apretó la parte afilada de la espada contra la garganta.

            – Escúchame bien, mago – dijo. – Mi cabeza es mía y de nadie más. Vuelve a intentar entrar en ella sin mi permiso y, en lugar de morado, vestirás de rojo sangre. Si es que la sangre de los magos es roja.

            Soltó al mago y volvió a sentarse.

            — Y, segundo, aquí ninguno somos niños, hemos crecido hace tiempo. Si quieres hablar, deja ese tono condescendiente. Tu ayuda es bienvenida, tu caridad puede irse a dónde mejor le parezca – miró al mago. – ¿Quieres volver a empezar?

            #357661
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            Battosay
            Participant

              -¿Qué tienes? No te pareces en nada al ser insoportable que conocí hace semanas. -Su voz era dulce y melancólica- Creo que ya es hora de que hables y dejes de encerrarte en esos pensamientos que te atormentan.

              – De momento, tengo hambre – respondió sin ganas. — Ignoro a quién conocisteis hace semanas que sea insoportable, la descripción, dependiendo del momento, no es muy excluyente en este sitio.

              Se tomó un bocato y masticó tranquilamente.

              – Por otro lado, quizá tengáis razón con lo que debería hablar. Desde que ocurrió, no paro de pensarlo. La verdad es que viene de más lejos de lo que pensáis, la historia empezó hace varios años, cuando trabajaba en una posada para reunir algo de dinero para proseguir mis viajes. Llegó un hombre que no conocía y se sentó a la barra…

              – Mozo, buenos dias.
              – Hola, buenos dias. Decidme, ¿qué os pongo?
              – Un cafelillo con leche.
              – Y un par de magdalenas, haga usted el favor.
              – Pardiez, tiene mala pata esto porque tengo aqui la bolleria que tengo todo, tengo los bilbainos, biscotera, bizcochada, cruasanes, palmeras de chocolate y aqui en este hueco normalmente tengo yo magdalenas, pero es que no me quedan, si queréis otra cosa de bolleria.
              – No, deja el cafe con leche, ponme, una leche manchada con la leche fria.
              – ¡Ahora mismo os sirvo!
              – Y un par de magdalenas, haz el favor.
              – Claro, es que a lo mejor estoy yo adormilado y no me he explicado. Es que, ¡que no hay magdalenas! Le he dado yo con cristasol a la vitrina y se ve que aquí hay un hueco. Aquí lo que tengo yo es, por que se ve: está el bilbaino, buscoteras, bizcochada, cruasanes, palmeras de chocolate y aquí en este hueco normalmente hay magdalenas. ¿Habéis leido vos a Freudmir? Porque lo mismo estáis vos en el inconsciente pensando “magdalenas, magdalenas” y vos no habéis visto todavía el hueco.
              – ¡No, hombre! Que me he enterado perfectamente. Ponme un menta poleo.
              – ¡Ahora mismo!
              – Y un par de magdalenas, haz el favor.
              – Me voy a relajar, porque se me está tensando la vena aorta y me va a dar una subida de leche… Vamos a ver, yo te lo voy a explicar despacio. Yo no he nacido dentro del bar, yo vengo de fuera y estuve ahí hasta que ya crecí y tuve inquietudes intelectuales, fui de viaje e hice de costurero, que por lo menos daba para comer, e ingeniería de atajos, que es como la de camino pero por medio del bosque, pero con los atajos siempre acabas llegando a otro lado que no querías. Alli conocí a Mari Pili, moza de buen ver, nos fuimos a trabajar a unos altos hornos y cuando nos dieron el despido no volvimos a vernos porque ella era del oeste y yo ya había estado por ahí y quería ver cosas nuevas y ella tenía morriña. Y estuve viajando un tiempo, pero el dinero se acaba, sabe usted. Claro digo… ¿y qué hago?, pues me voy a trabajar en una posada. ¿Y en qué posada voy a trabajar? En una que tenga alcohol que es lo que más triunfa. Tiene aguamiel, hidromiel, vino y cervecitas que refrescan, aunque aquí no hace mucha falta. ¿Y por las mañanas qué hace? Los alcohólicos no dan tanto dinero, así que pone desayunos el posadero, hombre inteligente. Y justo, aquí no tenía nada y se dijo “¿y si pongo bolleria?”. Pues voy a poner unos bilbainos, biscotera, bizcochada, cruasanes, palmeras de chocolate… ¡Coño! si le queda un hueco…
              “Ahora vos os concentráis, por la Varda del Sagrado Corazón del Rocío… Vamos a ver, ¿vos habéis visto Cuaderna Sésamo? Esto es igual, si vos estáis lejos, ¿cómo vais a estar cerca? Pues si hay hueco, ¡no puede haber magdalenas! ¿Las pinto? ¿Os pongo el hueco en el plato?
              – No, deja. Ponme una manzanilla
              – Ahora mismo…
              – Y un par de magdalenas.
              – ¡¡NO HAY!! Anoche vino una peña de enanos, doce tios que venian que era el aniversario de la peña, vinieron con las señoras, terminaron de cenar. Yo, ¿qué les pongo? Pues yo un John Collins, el otro, yo un John Lennon ¿Y las señoras? Pues yo quiero un cafelillo con leche con dos magdalenas, doce señoras, dos magdalenas, a tomar por culo los dos kilos de magdalenas. El niño del pastelero ese se habrá retrasado con el carro, yo no soy Glorfindel para saber donde está el del carro porque yo no soy vidente, yo tengo más de dos dientes. O sea sería estúpido decir “sí, tengo magdalenas”, pero no me sale de los huevos, ¡¡ES QUE NO HAY!! ¿Usted me ha visto cara de Galadriel “acompañeme, era una sorpresa”. ¡¡No hay magdalenas! ¿Las pinto? ¿Qué hago, os pongo el hueco a la plancha?
              – No, ponme las dos magdalenas solas.

              Entonces le puse un par de sobaos pasiegos porque me había dado cuenta de que el pobre hombre no veía demasiado bien

              – ¿Comprendéis ahora la gran carga que pesa sobre mis hombros? Fui incapaz de servir a ese hombre como se merecía y le engañé para no cumplir con mi deber. Y desde aquel momento no puedo sobrellevar la culpa.

              Esperaba que eso dejase al mago sin ganas de hablar, ¿por qué todo el mundo quería hablar con él ahora y no cuando él tenía ganas?

              #357660
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              Battosay
              Participant

                @Dain-I, deberías prestar un poco de atención a los posts de los demás. Yaiwen y Battoin no están en la misma mesa, ella se ha quedado mirando a ver qué hace el mago. Con quien está sentado Battoin es con Aiwë.

                #357615
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                Battosay
                Participant

                  Parece que nos vamos animando a viajar al sur. ¡A la playa! ^^

                  Podíais intentar consolar al pobre Battoin, que sólo necesita un alma amable que le ofrezca un hombro. Que el pobre está cuestionando a sí mismo 😛

                  #357533
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                  Battosay
                  Participant

                    -No, a mi no. Te han mandado un pensamiento, pero no he sido yo. Así que tenemos al mago en el baño y…¿quiere una toalla dices? -volvió a reír. -Esta si que es buena.

                    -Bueno, ¿a qué esperamos, acaso vas a dejarle en remojo eternamente? Esto no me lo pierdo -añadió mientras daba un largo trago.

                    Battoin se rascó la barbilla, pero recordó que no tenía barba y se rascó la cabeza. No estaba de humor para bromas y si Yaiwen quería reírse de alguien tendría que buscarse otro voluntario. Enviar pensamientos, menuda tontería…

                    – Está bien, vamos – dijo levantándose.

                    Se acercó a Baldric y le pidió una toalla. Bajó al baño seguido de Yaiwen, que caminaba con una sonrisa en la cara. Sólo había un baño ocupado, así que debía de ser el del mago. En ese momento le echó la toalla a Yaiwen encima, abrió la puerta empujándola dentro y volvió a cerrar el baño de un portazo.

                    – A gastarle bromas a otro – dijo.

                    Subió de nuevo a la posada y se dedicó a masticar su desayuno sin demasiado interés. Berilack había recuperado la consciencia, eso estaba bien, se dijo. Mientras, Dulvak y Kira estaban charlando. Le picaba un poco la curiosidad, pero no tenía nada que decir y se quedó sentado. Hasta había olvidado ya que ahora mismo, bajo la posada, iban a empezar a saltar trueños y relámpagos.

                    #357372
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                    Battosay
                    Participant

                      -¿Agua? Oh, eso sí que no. Pues si que estás con el ánimo por los suelos. Posadero, dos copas de vino tinto, un poco de queso y un pastelillo de miel para mí, por favor. Creo que yo también debería comer algo. Lo último fue una manzana. Aunque realmente lo que tengo es sed y no me vas a dejar sola bebiendo ¿verdad? –dijo guiñándole un ojo. – ¿Viste que Dulvak cogió el regalo? Claro que tal vez solo lo hizo por cortesía y tengas razón, no sé, no sé. Bueno y ahora cuéntame ¿quieres?, ¿qué te pasa? Estás así desde que partimos de la Cueva. ¿Es por Zamîn? No pensé que le tuvieras tanto afecto… acaso te gustaba y por eso estás así…

                      – Solo los borrachos beben por la mañana, pero como aún no hemos dormido, te acompañaré – dijo guiñándole un ojo exageradamente. – Tú lo has dicho, cortesía – respondió mientras comenzaba a comer.

                      Dio unos pocos bocados pensativo, no sabía si contarle lo que le pasaba por la cabeza. A pesar de que Yaiwen le caía bien (la mayor parte del tiempo), apenas se conocían de unos días y no sabía hasta que punto podía fiarse ella. Pero, por otro lado, quizá hablar le ayudase. Como mejor le caía era con una copa de más. Se le ocurrió que si la conocía un poco más y le daba tiempo a beberse unos cuantos vasos de vino, quizás se animase a contarle por qué estaba tan abatido. E igual reunía valor para darle el regalo que tenía para ella, sin que ella tuviera la puntería necesaria para acertarle con una de las dagas que guardaba en a saber qué sitios.

                      – Nos conocemos poco para hablar de determinadas cosas. ¿Por qué no aprovechamos para ponerle remedio ahora que hay tiempo? Dime, ¿de dónde eres? – le dijo con la boca llena. – No eres de por aquí cerca, apenas se ven elfos fuera de sus tierras y no creo que tus padres se conocieran mientras uno hacía excursiones por los bosques, ¿verdad?

                      No sabía qué tal se tomaría la pregunta Yaiwen, en el peor de los casos se lo tomaría a mal y le dejaría en paz. Cosa que tampoco le desagradaba del todo en ese momento.

                      -Pts… Ptsss… -fue lo primero que emitió y esperó que el humano no se asustase -Battoin, soy yo… Aiwë, me da mucha pena esto, pero estoy en líos y necesito una mano, eh, no, tranquilo, no literalmente, verás, estaba tan mal que olvidé traer ropa para cambiarme. ¿Puedes ir a mi habitación y traerme cualquiera de mis trajes y una toalla? ¿Me sacarías de este apuro? Por favor…

                      Battoin miró a su alrededor, reconociendo la voz de Aiwë, pero no lo vio por ninguna parte. Se frotó el oído con fuerza pero no notó ningún cambio. Miró a Yaiwen que seguía con una amable sonrisa en la cara. La había pillado

                      – No sabía que te divertía hacer ventriloquia, imitas muy bien a Aiwë, ¿no me digas que tienes también un muñeco? Seguro que te ibas a reír mucho cuando le fuera a llevar la toalla y me echase del baño con truenos y relámpagos – dijo.

                      En otro momento habría agradecido la broma y hasta habría ido sin necesidad de engañarle, sólo para ver la reacción del mago. Pero hoy no estaba de humor. Nunca había estado tan desganado de todo, parecía un príncipe Elfo. Se llevó las manos a las orejas y comprobó que seguían siendo redondas.

                      #357349
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                      Battosay
                      Participant

                        ¿Pero cuantos millones de hilos hay con este tema? Estoy seguro que he respondido a esta pregunta dos o tres veces y en este hilo no salgo 0_o

                        Por si acaso, empieza por ESDLA y después El Hobbit o El Silmarillion y ya después como veas.

                        #357348
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                        Battosay
                        Participant

                          Rauros.

                          Larga vida y prosperidad.

                          #357320
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                          Battosay
                          Participant

                            Seguro que es un esfuerzo tremendo acariciarle el pecho para robarle el medallón 😛

                            Por cierto, que ayer se me olvidó decirlo, aunque haya enterrado a Zamîn para ir avanzando, si alguien quiere aportar algo al funeral, todo vuestro.

                            #357307
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                            Battosay
                            Participant

                              Lo de Tuor y la lotería, sí, era eso básicamente. Se dedicó a hacer de recadero de Ulmo porque patatas y se ligó a la hija de Turgon. No sé, es que no le muchos méritos para que le dejasen contarse entre los Elfos, más allá de la de ser el padre de Eärendil.

                              En cuanto a lo que no se sintiera sorprendida por Legolas, pues sí, pensado así, es curioso. Todo el mundo debería mirarlo con reverencia por mucho que fuera con Aragorn y Gandalf, a primera vista por lo menos. Se supone que los elfos son presiosos. Con las mujeres no pasa lo mismo, recordemos cómo dejan al personal Galadriel y Arwen en Gondor cuando van a la boda. Igual puede ser que Eowyn estaba hasta el c*** de rubios y vio a un morenaso como Aragorn y se le hizo el c***** pepsicola XDDDD

                              Pero es que tampoco se impresiona nadie en ningún momento por él, si mal no recuerdo. Tanto en Rohan como en Gondor no pasa del “Mira, un elfo”. Está claro que Legolas no tenía mucho carisma 😛

                              Mira, creo que la explicación del Elfo es la más razonable sobre esto. Mejor expresada que la mía XD

                              #357304
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                              Battosay
                              Participant

                                -¡Basta! Dime cómo te has enterado y desde cuándo lo sabes, ¿es desde antes de llegar a Candur? Yo no se lo he dicho a nadie así que dime cómo lo sabes o te juro que te hago un adorno -le amenazó poniéndole la daga en la mejilla.

                                Battoin seguía sin entender nada de lo que pasaba. Lo que sí entendía era que tenía un puñal en la mejilla y no le hacía gracia, le recordaba demasiado que nunca tenía que usar un para afeitarse. Estaba también el hecho de que le estaban amenazando. Eso tampoco le hacía gracia.

                                – Pues me gustan los motivos en espirales, si aceptas sugerencias – le dijo sin ganas–. No sé de qué me he enterado, no sé desde cuando lo sé. Si te apetece pelearte, después de una botella de licor, ¿vale? – la apartó de un empujón. – Ponle tú un nombre a la yegua, ya no se puede estar triste porque a los señoritingos elfos les parece mal – se alejó refunfuñando, – seguro que tienen un arroyo de cuatro metros en un bosquecillo dónde Oromë perdió la sandalia, en el que se lavó los pies vete tú a saber quién y les parece mal que alguien use ese nombre tan sagrado.

                                En ese momento Aiwë llegó al cementerio y se acercó a Battoin a pedirle disculpas. La muerte de Zamîn está afectando a todo el mundo, pensó sorprendido. Pero aceptó las disculpas de buen grado. Antes de que pudiera invitarlo a decir algunas palabras en el funeral, se marchó sin decir palabra.

                                Poco después llegó un hombre de Candur cargando el cuerpo de Zamîn. Nîr le había encargado llevarlo allí, pues él tenía algo que hacer antes de ir al cementerio. El improvisado sepulturero acompañó a Battoin al cementerio. Escogieron un lugar y entre los dos cavaron la tumba. Una vez que bajaron el cuerpo de Zamîn el canduriano se fue. Battoin le dio un par de monedas de oro por las molestias.

                                – Esto no se me da bien – comenzó – es la primera vez que pierdo a alguien que conozca – dudó. – Encontré esto en tu equipaje, no te pega nada, así que supongo que tendrá valor para ti… Si no, puedes cambiarlo por una jarra de cerveza allá donde estés – lanzó el medallón entre las manos del cadáver. – Que el averno de la Fuerza, digo… que Mandos te acoja en su… bueno, lo que sea que tenga Mandos.

                                Cogió la pala y tapó la tumba después de los presentes se hubieron despedido de Zamîn.

                                Con el ánimo cada vez más sombrío se dirigió a la posada. A la entrada estaba Aiwë, con la mirada perdida. Daba la impresión de que estaba a mundos de distancia. Entró sin decirle nada y tomó asiento solo en una mesa. Pidió de cenar, acompañado de agua. Ni ganas de beber tenía.

                                #357265
                                blank
                                Battosay
                                Participant

                                  Miró a Battoin, que parecía el más afectado por la muerte de la muchacha, directamente a los ojos, y le dijo: “que el viaje de vuelta le sea agradable a Zamîn”.

                                  Battoin sintió la sinceridad de sus palabras y se inclinó agradeciéndoselo. Aún así, notaba cierta artificialidad en ellas, como si no estuviera del todo por qué lo hacía. Pero aún así agradeció el consuelo.

                                  -Así es, y es adûnaico. ¿Quién te ha dicho ese nombre, qué es lo que sabes realmente? ¿Y por qué se lo llamas a tu caballo? ¿¡Te estás burlando!? – el enfado de la medio-elfa cada vez era mayor. -¿Te parece divertido?

                                  Battoin no entendía qué le estaba preguntando, ¿quería saber si podía hablar adunaico?

                                  – ¿Que qué sé? Pues unas palabras sueltas: azra, ammê, zadan, paella – le respondió algo malhumorado. – No es divertido, es su nombre, ¿prefieres que le llame Yaiwen y que no le diga a nadie como se llama de verdad?

                                  La explicación pareció incluso molestarla más.

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