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Neume.
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23/05/2015 a las 15:54 #355569
Rírian estaba prácticamente rodeado de orcos, y no sabía con certeza si saldría de aquella.
– Bueno, sabed que si moriré aquí, moriré luchando. ¡AHHHHH!
Desenvainó su cuchillo y comenzó a luchar cual fiera, degollando y decapitando a los orcos. Pero a los pocos segundos se dio cuenta de que eran demasiados, y mientras uno de los monstruos alzaba su maza, apareció Nír y acabó encima suya sin saber muy bien cómo.
-¿Un poco de ayuda?-preguntó Nír burlescamente.
– No estaría mal, gracias.
Rírian se incorporó. Cerca suya, Aiwë no paraba de lanzar destellos luminosos, y Rírian se prometió no molestar a aquel mago en su vida. Se giró hacia él enano.
– Por cierto, llevo unos quince orcos y…
Entonces uno de los destellos de Aiwë alcanzó el filo de Roulon y esta comenzó a brillar con fuerza. El mango se puso al rojo vivo y Rírian gritó, dejando caer la espada a la nieve. A los pocos segundos, el arma dejó de brillar tan vivamente, a pesar de que un aura de luz rodeaba el mango.
– ¿Pero qué…?
El montaraz cogió de nuevo a Roulon con miedo, pero esta ya no ardía. Ahora la espada parecía estar… viva, como si ahora fuese una gran estrella. Rírian miró a Nír y en ese momento uno orco se abalanzó sobre ellos. Rírian esquivó el mandoble y acto seguido le propinó un tajo en el vientre al monstruo. Roulon volvió a brillar y el montaraz notó que la espada vibraba, mientras el orco salía despedido con fuerza varios metros atrás. Rírian observó a su espada con interés y a la vez temor.
– Vaya vaya…24/05/2015 a las 18:49 #355584La espada de Kira había pasado rozándole. Battoin se quedó mirando el corte en su ropa y decidió que era mejor dejarla sola. Que se apañasen los orcos con ella.
— Estos sureños están majaretas — pensó.
Echó una ojeada a la situación interrupida por un orco al que desde ese momento llamarían “el chato”. A pesar de haberles pillado por sorpresa parecía que sus compañeros se estaban apañando. Iban quedando menos orcos, pero ante la muerte eran, si cabe, más salvajes.
En la entrada de la cueva vio un cuerpo forcejeando bajo unos orcos. En ese momento recordó al montaraz que acababa de llegar. Parecía que tenía problemas con los orcos. Tenía que echarle una mano.
Se volvió al gran orco, derribando a dos orcos por el camino, El Chato, ahora “El Chato++” volvió a maldecir. Con su brazo derecho arrancó el puñal del cuello de la bestia. El esfuerzo le hizo dar un grito de dolor que acalló apretando los dientes.
Echó a correr hacia la entrada la entrada, esquivando a los orcos y lanzó el escudo hacia uno de los que sujetaban a Dalation. El escudo impactó aterrizó en el cuello del orco, partiándoselo al momento. Battoin se pasó el cuchillo a la otra mano y lo lanzó contra el que aún hostigaba al montaraz, acertándole en el hombro. Recogió el escudo, se lo echó al hombro y con la mano izquierda agarró el cuchillo cortándo la carne del orco hasta el cuello.
— ¡Vamos, arriba! — le gritó a Dalation.
Apenas tuvo tiempo de reaccionar ante dos orcos que se avalanzaban sobre él. Como pudo sacó el escudo con su mano derecha. Bloqueó a los orcos, pero el dolor pudo más que él, lanzándolo contra uan roca. Yaiwen estaba subida a la roca.
— Vaya, cuánto tiempo. Se ha quedado buena noche, ¿verdad?
Los dos rocos volvieron a la carga, aplastándolo contra la pared. Volvió a gritar. Como siguiera así, el brazo iba a tardar semanas en sanar. Enfundó la daga, agarró el escudo con el otro, plantó los pies en el suelo con fuerza y empujó. Los orcos salieron por los aires.
— ¿Dónde está una tropa de elfos cazadores cuándo se les necesita?
25/05/2015 a las 9:27 #355602La luz imperecedera y purificadora no cesaba de emanar del maia. Los orcos empezaban a temerle y a retroceder, y los pocos osados que se atrevían a hacerle frente, no demoraban en comprender que enfrentarlo, significaba la muerte. La fiereza y coraje seguían latentes, pero unas palabras extrañas le distrajeron, fue cuando vio al misterioso hombre pronunciar algo en el antiguo y olvidado idioma, entonces Aiwë se sintió aún más confundido y preocupado por el individuo. ¿Cómo un simple humano podía manejar la ya olvidada lengua de los Valar?. Sacudió su cabeza y cargó contra unos 10 orcos que se le venían encima, bastonazos, espadazos, y destellos de magia y energía, no paraban de salir de él. Los últimos orcos que quedaban eran insistentes, así que optó por una solución rápida y efectiva. Comenzó a hablar tan alto que su voz retumbaba en todos los rincones de la cueva. Una voz dura y severa como el trueno, pero rápida y mortal como el rayo, amenazaba con incinerarlos vivos. Sobra decir que huyeron aterrados.
Cansado, Aiwë se recostó sobre una roca bastante grande que había en el centro, respiraba agitado y miraba al resto de sus compañeros, al parecer, no había daños graves. Seguía cautivado por aquel misterioso ser, no podría olvidar aquello que había escuchado y observado unos instantes atrás. Un ultimo orco que pensó tomar desprevenido al mago, se abalanzó sobre él, pero Aiwë lo hizo tropezar con su bastón.
-¿Tientas mi benevolencia, criatura?
-¡No! ¡No! Déjame huir ¡ALT…!
El maia acercó su mano al rostro del orco, el cual no resistió la luz y el calor que poseía Aiwë
-Demasiado tarde, engendro.25/05/2015 a las 16:09 #355604-Vaya, cuánto tiempo. Se ha quedado buena noche, ¿verdad?
-Buenísima. No hay nada mejor que ser asaltado por estos engendros de criaturas.
¡Bum! Escuchó. Battoin había sido aplastado por los orcos otra vez.
-¡Todavía vais a tirar mi peñasco!
Yaiwen sacó rápidamente una flecha del carcaj y la colocó en el arco. Apuntó y disparó a uno de los orcos que el humano había lanzado. Le dio en pleno “vuelo”. Sacó otra más y esperó a ver si el segundo orco se movía. Éste levantó ligeramente la cabeza, parecía conmocionado. La elfa le acertó en la frente.
Sólo le quedaban tres, pero el panorama parecía esperanzador. Decidió bajar de un gran salto.
-Voy a recoger algunas flechas –le dijo a Battoin – no me fío en absoluto, apenas me quedan y tus deseados elfos cazadores no van a aparecer cada vez que estemos en un aprieto, me temo. Si ves alguna en buen estado, cógela ¿quieres?. Ah, y revisa sus bolsillos, ese de ahí arriba tenía unas cuantas monedas – dijo en voz baja y guiñándole un ojo.
25/05/2015 a las 19:10 #355614El hobbit estaba acosado por varios orcos, hasta que uno más grande se le acercó.
Este tenía una gran maza que era casi del tamaño del hobbit tenía la piel amarillenta y parecía muy enfadado. Se abalanzó sobre el mediano, este esquivó el golpe rodando por el suelo pero el trasgo le cogió por la capa y lo arrastro hacia él, pero Berilack le hundió la espada en la rodilla y el trasgo chilló de una forma horrible, aun de rodillas, el trasgo era incluso más grande que Berilack, pero este le clavó la espada en el cuello de la criatura, del que empezaron a emanar una repugnante sangre negra que lo baño todo como si fuera una fuente.Pero de las sombras aparecieron dos orcos que lo cogieron de los brazos y lo arrastraron a un lugar muy alejado y oscuro de la cueva donde nadie lo vería. El hobbit chilló todo lo que pudo, pero nadie lo oyó por culpa del fragor de la batalla.
Los tragos le agarraron y empezaron a mirarles los bolsillos a Berilack hasta que encontraron la daga hecha entera de zafiros relucientes. Los trasgos hablaron entre ellos en una lengua extraña que el hobbit no entendió, pero lo que si vio fue a los orcos con la daga de su padre, de pronto una sensación de ira le inundó toda el alma y se abalanzó sobre el trasgo que tenía su daga.
-¡No!- gritó el hobbit histérico arrebatando la daga de las manos de uno de los orcos y clavándosela en la frete, después cogió una gran piedra del suelo y se la estrelló en la cabeza al orco de al lado, se subió encima suya y le golpeó una y otra vez con ella, una y otra vez, ya llevaba más de veinte golpes, pero él seguía golpeando al orco sin importar sin estaba muero o no, así estuvo un rato hasta desfigurarle completamente el rostro del orco y dijo.
-¡Es mía!- más parecía un siseo que un grito. El hobbit tenía los ojos muy abiertos y con una sonrisa macabra dibujada en el rostro, entonces cogió la daga pero en cuanto la tocó la tiró al suelo.
El túnel en el que estaba era pequeño y oscuro, pero el hobbit se agarró las rodillas con las maños y se quedó quieto, mirando a la daga durante un buen rato, no le importaba cuanto tiempo estuvo allí, mirándola, todo ensangrentado de sangre orca, pero allí estuvo.
Cuando recobró la conciencia buscó el camino de salida, y al final de un rato de caminar por aquel oscuro túnel la encontró. Sus compañeros se enfrentaban a los últimos rezagados orcos, de modos que se sentó en el suelo, mirando la daga, con los ojos muy abierto, aquello lo cambió para siempre
25/05/2015 a las 22:48 #355627Zamîn salió de su escondite en cuanto vio que la batalla estaba ganada. Algunos de sus compañeros estaban aún sumidos en pequeñas escaramuzas que pronto resolverían. Un orco solitario corría sin mirar atrás y Zamîn aprovechó para matarlo sin esfuerzo.
— Parece que no me he equivocado con esta gente — pensó, — no quiero pensar en lo que me hubiera pasado si viniese yo sola.
Se fijó en que Faerin yacía herido contra una roca. Uno de los orcos le había acertado en la piera y apenas podía levantarse. Por un momento sintió remordimientos por haberle empujado. Por un momento. Calatar se había certado a él y le estaba vendando la herida.
— Oh, mi valiente, os han herido por mí — se acercó a él y lo abrazó. — Gracias, muchas gracias, os debo mi vida.
— La herida es profunda, no creo que pueda seguir. No al menos en unas horas — dijo Calatar, — yo me quedaré con él, aquí solo en su estado será peligroso.
— Cuánto os lo agradezco, mi señor, vuestros cuidados serán de gran ayuda — dio a ambos un sonoro beso en la mejilla. — Por cierto, el pago es al finalizar la misión, si no estáis, no hay dinero.Se levantó y se acercó al resto.
— Sois unos valientes, mis bravos compañeros, os debo mi vida y tendréis mi agradecimiento — dijo mientras guiñaba un ojo a los hombres del grupo. — Pero no la paga si os quedáis aquí, los que puedan que me sigan.
Si bien era un equipo formidable, emepzaban a ser demasiados a repartir y, después de aquella exhibición, empezaba a pensar que no sería buena idea racanear en la recompensa. Cuantos menos llegasen al final, mejor.
Se echó la bolsa al hombro y se encaminó hacia el túnel sin mirar atrás, estaba segura de que la seguirían.
26/05/2015 a las 22:44 #355652Yaiwen había acabao con los dos orcos. Battoin levantó la vista y vio que la batalla había terminado.
— Si ves alguna en buen estado, cógela ¿quieres?. Ah, y revisa sus bolsillos, ese de ahí arriba tenía unas cuantas monedas
Battoin revisó algunos de cuerpos, sin encontrar nada. Pero recogió unas cuantas flechas, algunas de la elfa, otras de los orcos. Usó una de ellas para ir pinchando a los orcos, comprobando si estaban vivos o si tenían algo en los bolsillos. Encontró algunas monedas de cobre, pero nada de valor.
Volvió dónde estaba el grupo, comiendo una manzana que había encontrado en una bolsa orca en sorprendente buen estado. Le tendió las flechas a Yaiwen, que miraba las de los orcos con cierto disgusto.
Con los brazos libres se quitó la capa, la camisa y la ropa interior, quedando con el pecho al descubierto. El pelo se le revolvió al viento, con las gotas de sudor flotando a su alrededor saliendo de los tirabuzones en los que revoloteban sus cabellos.
Su musculado pecho estaba cubierto de perlas de sudor que refulgían a la tenue luz de la luna. En su hombro y cayendo hacia el abdomen el sudor se mezclaba con la sangre que manaba de su herida. Como si el dolor fuera desconocido para él, limpió su herida y cambió los vendajes. Apretó su herida con la vendas limpias, que se pegaban a sus músculos, fijando el hombro, evitando que se moviese y resaltando su trabajada musculatura.
Zamîn se quedó mirándole como hipnotizada durante unos breves segundos. Parpadeó y recuperó la compostura.
— Alguien podría poner el dedo aquí un momento — preguntó Battoin.
— Pero no la paga si os quedáis aquí, los que puedan que me sigan.
— Vaya, hombre, qué prisas. Si todavía no hemos podido tomar el postre.
29/05/2015 a las 12:31 #355691La escaramuza parecía haber acabado. No había habido ninguna “desgracia”, todos continuaban de una pieza. Dulvak estaba disgustado consigo mismo, -¿por qué había tenido que hablar tan alto? Ahora le sería más difícil pasar desapercibido, no es que tuviera necesidad de esconder nada, pero siempre había seguido una antigua máxima, muy bien sintetizada en la frase que oyera, hacía muchísimo tiempo, a un sabio humano (que sí, los había, surgía alguno cada milenio, más o menos); entre muchas sandeces le había oído expresar una interesante reflexión: “Lo mismo que el pez no debe abandonar las profundidades, el gobernante no debe mostrar sus armas”.
En fin, ya estaba hecho, el había hablado en la antigua lengua, los orcos que lo habían oído habían huido aterrorizados y él… él se sacudió el polvo que le deslucía la ropa.
El grupo parecía moverse, no sería Dulvak quien se quedara atrás.
Por cierto que, le resultaba de lo más divertido ver a Zamîn usar su sexualidad para hacerse suyas las voluntades de los hombres. –Qué seres tan curiosos- se dijo a sí mismo –siempre me ha admirado que puedan correr juntas una delirante volubilidad y una manipulabilidad cómica, con un carácter heroico y una fiereza arrogante-.30/05/2015 a las 19:36 #355711Cuando la lucha terminó Kira estaba agotada, había acabado con un buen puñado de orcos, hacia mucho tiempo que no se sentía tan furiosa. Poco a poco se fue calmando y se acercó al lugar donde había dejado a Nube, a su lado en el suelo yacía un orco con el cráneo hundido, Kira miró al caballo y sonrió: -Así que tu también has participado en la lucha… eh- El animal le había propinado una fuerte coz.
Se aseguró de que estuviera bien amarrado y lo dejó en ese lugar resguardado del viento.
Afortunadamente la compañía no había sufrido muchos daños, excepto Faerim, que tenía una fea herida en la pierna, de la cual ya se estaba ocupando Calatar. Por lo demás todos estaban bien, o casi bien: Berilack, el Mediano, con la cabeza agachada parecía aturdido, Rírian miraba su espada con una expresión extraña, como si no la reconociera. Aiwë y Dulvak se miraban como si cada uno quisiera penetrar en la mente del otro… y Battoin se había vuelto a desnudar.— Alguien podría poner el dedo aquí un momento — preguntó Battoin.
Kira se acercó a el y puso el dedo para ayudarle a terminar el nudo del vendaje. -Te pido disculpas por el tajo de antes… es que se me fue la mano- Se disculpó Kira. En ese momento se escuchó la voz de Zamîn:
Sois unos valientes, mis bravos compañeros, os debo mi vida y tendréis mi agradecimiento — dijo mientras guiñaba un ojo a los hombres del grupo. — Pero no la paga si os quedáis aquí, los que puedan que me sigan.
Kira se dispuso a seguirla. -Espero que no haya muchos orcos mas ahí dentro- pensó mientras se aseguraba sus armas
31/05/2015 a las 19:53 #355725— Sois unos valientes, mis bravos compañeros, os debo mi vida y tendréis mi agradecimiento — dijo mientras guiñaba un ojo a los hombres del grupo. — Pero no la paga si os quedáis aquí, los que puedan que me sigan.
Menuda zalamera de tres al cuarto, pensó Yaiwen.
— Vaya, hombre, qué prisas. Si todavía no hemos podido tomar el postre.
-¿Postre? La medio elfa frunció el ceño -¿Qué postre? anda, sigue al grupo y procura no armar jaleo ahí dentro -dijo señalando la cueva. -A saber qué más nos encontramos.
Por la expresión de Kira parecía que compartía su desconfianza.
Yaiwen la siguió, delante de ellas iba Dulvak.
La gruta era húmeda y cerca de la entrada y unos metros más adelante había musgo. La semielfa ya lo había visto antes, en cuevas similares, húmedas. Era un musgo luminoso que cuando uno se fijaba bien, producía un efecto de brillo dorado a las paredes verdosas. También había raíces que crecían de la piedra. Esa cueva era más grande de lo que parecía. Bueno, al fin y al cabo tenía que dar cobijo a un dragón, se dijo a sí misma.
31/05/2015 a las 22:09 #355728— Muchas gracias — le dijo a Kira, mientras acababa de anudar las vendas. — No te preocupes por eso, he aprendido para la próxima.
-¿Postre? La medio elfa frunció el ceño -¿Qué postre? anda, sigue al grupo y procura no armar jaleo ahí dentro -dijo señalando la cueva. -A saber qué más nos encontramos.
— Algo de fruta que me he traído, es buena para hacer la digestión — dijo rebuscando en su bolsa. — ¿A alguien le apetece un poco de melón? Bueno, iré comiendo por el camino.
Limpió el puñal con esmero y cortó una rodaja, que comió tranquilamente mientras miraba la cueva con curiosidad. Los efectos de luz que hacían las hierbas de la caverna eran bastante bonitos, no se esperaba encontrar algo así allí. Aunque el dragón hacía tiempo que se había muerto y era normal que la vida se volviese a abrir paso.
La cueva cada vez se hacía más grande, digna guarida de un dragón. Se preguntaba qué más cosas habría por allí a parte de orcos, mientras cortaba otra rodaja de melón.
04/06/2015 a las 18:00 #355779Battoin continuó caminando, tras Kira, Zamîn y Yaiwen. De repende cayó en la cuenta de que era el único que las seguía. Por un momento pensó que sería agradable continuar el viaje sólo con las tres chicas. Después recordó a los orcos y decidió que alguna compañía les vendría bien.
— ¿Podrías sujetarme esto un momento? — le dijo a Yaiwen tendiéndole el melón.
Nîr y Rírian seguían peleando contra el aire, a pesar de que el combate había acabado. Se acercó a ambos y le gritó al oido.
— ¡YA ESTÁN TODOS MUERTOS, MERLUZOS!
Dulvak y Aiwë se hallaban quietos, como en otro mundo, hablando en idiomas desconocidos para él.
— ¡Arda llamando a Dulvka y Aiwë! ¿Queréis dejar a Eärendil solo por las estrellas y volver con nosotros? – dijo mientras los sacudía de las solapas.
Se acercó a la entrada de la cueva, dónde Dalation se hallaban inmóvil desde que los orcos lo habían derribado. Lo alzó y le metió la cabeza el la nieve repetidas veces.
– Despierta, chaval, si te ibas a echar una siesta, haberte quedado en casa.
Por último, vio a Berilack agarrado de sus rodillas murmurando una frase ininteligible. Le dio un par de bofetadas para traerlo de vuelta.
— ¿Ahora que necesitamos un hobbit que se meta por agujeros enanos te vas a quedar quietecito? Vaya sentido de la oportunidad.
Saludó a Calatar y Faerin que estaban entretenidos en una amena charla y volvió con la chicas.
— Bueno, si se quieren quedar ahí, no dirán que no les avisamos. Y si no vienen, mejor. Yo solo con las chicas – dijo mientras cogía de nuevo el melón que le había dejado a Yaiwen y cortaba otra rodaja. – ¿En serio no te apetece un poco?
04/06/2015 a las 19:46 #355780Rírian continuaba observando espada, extrañado y a la par atemorizado. Aquello era muy raro, jamás había visto nada así. Entonces un grito de Battoin le sacó de su ensimismamiento.
— ¡YA ESTÁN TODOS MUERTOS, MERLUZOS!
Rírian guardo a Roulon antes de que el hombre se diese cuenta de el brillo que había adquirido su espada y miró a Nír de reojo.
– Ni una palabra de esto.
Cogió a Sombra (que se había alejado del combate) y comenzó a caminar con él a la zaga.
-Bueno, si se quieren quedar ahí, no dirán que no les avisamos…
Rírian resopló.
– ¡Ya voy! No creo que el maldito tesoro se vaya ir a ninguna parte.- refunfuñó mientras observaba como aquel extraño hombre comenzaba a comerse un melón.
Mientras subía la cuesta, Rírian se recordó que debía de hablar con el mago, puede que él supiese qué hacer o qué le había pasado a su querida Roulon. Observó a sus espaldas el montón de cadáveres orcos, y una sensación de pesar le recorrió el cuerpo, aquello le recordaba demasiado a la muerte de su familia. Estaba cansado y magullado, lo único que quería era dormir. Tantos problemas, tantas preocupaciones… Sacudió la cabeza, alejando aquellos pensamientos, y comenzó a decir en alto:
– Como bien decía mi abuelita:Y…Siempre Mira el lado brillante de la vida…
… Siempre Mira el lado luminoso de la vida…
Comenzó a silbar, mientras los demás se giraban para mirarle; algunos sonrientes y otros pensando si se le había ido a la cabeza. <<Posiblemente se me fue hace mucho tiempo>> pensó sonriendo.05/06/2015 a las 8:48 #355782Entre palabras y miradas penetrantes, Aiwë y Dulvak se “comunicaban” internamente como si de telepatía se tratase, pero en realidad no se decían nada. La tentación de entrar realmente en la mente de aquel sujeto, le parecía ahora, algo prohibido y excitante, pero se contuvo cuando vio que su huésped no poseía la habilidad de leer mentes. Entonces fueron bruscamente interrumpidos por Battoin que no tenía un aspecto muy sano, le echó una fugaz mirada y volvió a concentrarse en aquellos extraños ojos, pero la sensación ahora ya había pasado, era como si estuviese hablando nuevamente con un ser humano normal y corriente. Aiwë se rascó la barbilla, e intentando no parecer descortés le extendió la mano a Dulvak, le saludó y le preguntó si se encontraba bien, se giró y se puso a seguir al resto del grupo.
05/06/2015 a las 11:35 #355783Zamîn se giró para ver cuántos venían detrás y entonces oyó refunfuñar a Battoin. La elfa se había parado y sujetaba una fruta grande y redonda, parecía un melón.
Echó un vistazo a lo que tenían frente a ellas.
– Mmmmm ¿eso son escaleras, Kira? Tienen que serlo, sí. – A lo lejos se veía como el pasillo por el que caminaban giraba a la derecha y se hundía. Ahí estaban justo las escaleras, y todo parecía indicar que tendrían que tomarlas pues no se veía ningún otro camino.
Dulvak ya estaba entrando en la cueva y Battoin regresaba, tras él venían el mago y Rirían silbando.
-Bien, prosigamos entonces – le dijo a la muchacha.
Tras andar unos minutos más por ese camino en línea recta, llegaron al recodo y entonces las vieron. Unas escaleras estrechas en las que no se veía el fin y que parecían llevarles a lo más profundo…
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