Inicio Foros El Anillo Único Juegos de Rol en EAU Helkanor – Cueva de Scatha

Viendo 15 entradas - de la 31 a la 45 (de un total de 167)
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  • #355137
    lordnazgul9
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    Nír sacó sus armas y accesorios primero en cuanto aquél montículo de nieve que los había dejado encerrados cedió por fin. Nír se abrió paso fuera de la cueva y pensó en dejarse caer de cansancio, aunque en cuanto avistó la ladera empinada se arrepintió de inmediato y se sostuvo de una roca que sobresalía para equilibrarse. La senda hasta el nivel inferior del risco había quedado tapada por rocas nevadas, al parecer después de que los animales escaparan. Para continuar desde la pequeña meseta donde estaban sería necesario avanzar con cuerdas para no resbalar del monte.
    -Santos dragones-se dijo Nír-Mi pobre carro. Espero que no le haya pasado nada a las ruedas, pues sería una lata dejarlo acá para que después quede enterrado bajo otra avalancha.

    Brof luchaba para desatarse de la correa que lo mantenía atado al carro, hasta que Nír lo calmó con una zanahoria que llevaba en la parte de atrás del carro.

    -Necesitaré que alguien me ayude a desatascar una rueda!-avisó Nír-El que coopere tiene derecho a una promoción de temporada-anunció.

    Mientras esperaba a un voluntario, Nír cogió unas fundas y con ellas cubrió todos los paquetes y bolsas de mercancía ubicados en la parte trasera de la carreta y los sujetó con fuertes cordeles. Sujetó a Brof y a si mismo con una cuerda y después que le ayudaran a sacar la rueda de las rocas prosiguió con su camino.

    #355140
    Fenix-Oscuro
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    • Total: 571

    No esperaba agradecimientos de parte de la medio-elfa, de seguro ni se había enterado, Aiwë siguió a los demás que habían escapado de la prisión helada, se preguntaba por qué siempre lo acompañaban eventos desafortunados. Suspiró y siguió avanzando, estaba bastante frío y se le había humedecido la capa y parte de su túnica, el viento revoloteaba sus cabellos lavanda, parecía que se avecinaba una tormenta. -Genial, ¡Más nieve! -pensó bastante malhumorado. Hizo un silbido extraño que fue acompañado de un relincho y Peludo apareció ante el llamado de su amo.

    -Necesitaré que alguien me ayude a desatascar una rueda!-avisó Nír-El que coopere tiene derecho a una promoción de temporada-anunció.

    -Con gusto Sr. Enano. -y mientras veía como el pequeño hombre cinchaba las cuerdas para desatorar el carro- Debe estar loco si piensa que así va a lograrlo -Posó su bastón en el montón de nieve, y este se evaporó, dejando la rueda libre, pero a causa de esto, el enano salió despedido hacía atrás, cayendo sentado y con cara de pocos amigos- Mil disculpas, Sr. Enano. -se apresuró a contestar con una mueca que denotaba incomodidad. Luego miró a todo el grupo y les ofreció ayuda.

    -¿Alguien tiene heridas graves? Si necesitan ayuda… -entonces el viento volvió a soplar, pero esta vez acompañado de nieve que golpeteaba violentamente a esas desprotegidas almas- Hermosa tarea la que nos queda por delante… Puedo cargar a uno de los heridos, a Peludo no le molesta socorrer gente.

    #355166
    Dain-I
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    Berilack estaba tiritando de frió, tenía fiebre y un gran dolor de cuello, las piernas le estaban empezando a doler por el frío y tenía la cabeza mojada por la nieve. Yaiwen se le acercó y le dijo.
    -Pequeño hobbit, ahí está mi caballo, Os lo cedo un rato si os sentís fatigado por la caída. Podréis ir solo porque no os va a tirar, podéis estar tranquilo- le dijo la elfa amablemente.
    -¡Bendita seas entre todas las elfas, Yaiwen!, os estoy muy agradecidos- Dijo con una reverencia temblorosa.
    Así fue que con ayuda de una piedra se subió al caballo y lo cabalgó. Zamín empezó a dirigir al grupo y este se puso en movimiento por la nieve.
    -¿Alguien tiene heridas graves? Si necesitan ayuda…- dijo el mago.
    -Si vuestra magia es capaz de quitarme esta fiebre y este condenado moqueo, os estaría agradecido- Entonces Berilack pegó un gran estornudo que casi lo tira de la silla.
    -Y hacerlo antes de que provoque otra avalancha si puede ser- dijo con una carcajada, que acabó en tos.
    En medio de la nieve parecía sobresalir una roca, pero no era así porque el hobbit se dio cuenta de que se trataba de su mochila arrastrada por la nieve. Se bajó del caballo esperanzado de encontrar todas sus cosas, pero lo que encontró fue que todas sus cacerolas se habían perdido, solo quedaba una sartén, un trozo de carne helado, una manta fría y mojada y nieve, mucha nieve.
    Pero igualmente Berilack la vació y se la colgó y nuevamente se subió al caballo.
    -¿A..alguien sabe cuanto queda?- dijo tiritando por el frío y por la enfermedad.

    #355167
    NELLA
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    Cuando al fin consiguieron salir al exterior la nieve les llegaba a las rodillas. Kira se subió a una roca que sobresalía de la nieve y miró hacia abajo de la ladera, se veía una parte del carro de Nír, semienterrado, y unas manchas negras que se movían, dio un grito de alegría cuando los caballos aparecieron a la llamada de sus amos y entre ellos, casi invisible en la nieve, Nube.
    Battoin apareció cargado con Dulvak y el pequeño Berilack, parecía que le dolía el hombro herido y no era de extrañar después de la lucha con el oso y el rescate de esos dos.
    Emprendieron la marcha ladera abajo hasta llegar a la zona mas llana donde estaban los caballos y en la que había menos nieve, pero todos sin excepción, llegaron completamente empapados. Bueno si había una excepción: Yaiwen. La Elfa caminaba por la nieve sin hundirse, esto le hizo recordar a Elbereg y una sombra de tristeza le cubrió el rostro, él tampoco se hundía en la nieve, incluso cuando cargaba a Kira para que no se mojara.
    Montó en Nube y se abrigó bien con la capa, se cubrió la cabeza con la capucha y se dirigió en pos de Zamîn y Faerin. Nír con ayuda de Aiwë había conseguido desatascar su carro y se pusieron en marcha hacia el este. El Mediano llamó su atención, se le veía bastante enfermo, en ese momento recordó la petaca que tenía en el fondo de una de sus bolsas, era un regalo de el Elfo, hasta ahora no había vuelto a necesitar su contenido pero al hobbit le estaba haciendo falta.
    Buscó en la bolsa hasta dar con ella, la destapó y salió un agradable olor, aún quedaba algo. Se aproximó al Hobbit

    -Bebed esto Señor Berilack. Os sentará bien- Le dijo con una sonrisa.

    #355171
    Battosay
    Participante
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    Battoin todavía tenía la cuerda alrededor del cuerpo y se le ocurrió una idea viendo a Yaiwen dar saltitos por la nieve. Hizo un lazo e intentó atrapar a la elfa con él. Tristemente el brazo no le permitía lanzar con fuerza y todos sus intentos se quedaron en nada.

    Cuando llegaron a los caballos el suyo no estaba.

    Puedo cargar a uno de los heridos, a Peludo no le molesta socorrer gente.

    Battoin no se hizo de rogar y se montó en el caballo del mago. Al fin y al cabo estaba herido.

    — Si no os importa, aceptaré la oferta y así aprovecho para apretar el vendaje — dijo Battoin —. Pero no hace falta que os ocupéis de la herida, quedará mucho mejor mi hazaña si la llevo a cabo herido.

    #355176
    Fenix-Oscuro
    Participante
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    -Si vuestra magia es capaz de quitarme esta fiebre y este condenado moqueo, os estaría agradecido- Entonces Berilack pegó un gran estornudo que casi lo tira de la silla.

    -Iba a ofrecerle una pócima, Sr Hobbit, pero ya que ésta bella dama le ha ofrecido ese brebaje, le aconsejo que lo beba.

    Entonces vio como pasaba algo inesperado, Battoín intentaba montar a Peludo.

    — Si no os importa, aceptaré la oferta y así aprovecho para apretar el vendaje — dijo Battoin —. Pero no hace falta que os ocupéis de la herida, quedará mucho mejor mi hazaña si la llevo a cabo herido.

    -JA JA JA JA JA -fue lo único que dijo el mago y acto seguido su caballo relinchó y tiró lejos a Battoín -lo siento mucho, nadie se sube a él sin mi autorización, cuando dije heridos, me refería al hobbit y al otro hombre, ud. está consciente y puede caminar, además un noble guerrero necesita ser fuerte.
    Aiwë levantó al otro hombre y lo acomodó sobre Peludo, luego le acarició la frente al equino y le murmuró algo en el antiguo élfico. El caballo comenzó a moverse al paso del mago. Y así fue siguiendo al resto del grupo, la tormenta de nieve no cesaba.

    #355191
    Neume
    Moderador
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    El pequeño hobbit apenas podía inclinarse para darle las gracias.

    Yaiwen tiraba de las riendas para guiar a Daûr y que estuviera tranquilo con el nuevo inquilino subido. Se pararon a recoger una bolsa de Berilack y prosiguieron la marcha.

    -¿A..alguien sabe cuanto queda?

    – Creo que hemos hecho ya más de la mitad del camino, pero queda alguna hora todavía. Pensad en algo bonito si no os gusta este paisaje. Tal vez así se os haga más llevadero.

    Entonces Kira se acercó a darle una especie de brebaje. La medio-elfa creyó reconocer el contenido cuando la mujer lo abrió. Entonces pensó en sus lembas. No, no iba a darles a todos, pero quizá Dulvak sí lo necesitara, incluso ella misma, y el inquieto de Battoin que a pesar de haber estado tratando de tirarla, (aunque ella se había limitado a suspirar y fingir no verle), había realizado un esfuerzo extra con un hombro herido.

    Los Valar ponen a todos en su sitio pensaba Yaiwen, porque a los pocos minutos el humano daba con su trasero en la fría nieve al caer del caballo. La risa del mago le había resultado algo inquietante.

    “A mellon!, (¡Oh amigo!) eso ha debido doler”

    -Ten Berilack, sujetad las riendas un momento. No hagáis movimientos bruscos. En seguida os alcanzo.
    Se aproximó hasta Battoin con una de sus bolsas y sacó un trozo de pan del camino. -Toma, te ayudará a reponer fuerzas. Ya lo has comprobado antes. Se levantó y se acercó al caballo del mago donde iba montado Dulvak.
    -Tomad caballero. Aunque os parezca poca cosa este trozo os reanimará sin duda -le dijo a Dulvak antes de volver con Berilack y su caballo.

    #355206
    Dain-I
    Participante
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    Kira se acercó a Berilack con una botella llena de un líquido extraño.
    -Bebed esto Señor Berilack. Os sentará bien- Le dijo con una sonrisa.
    Berilack al principio se rehusó, pero al final probo un poco, la bebida estaba un poco amarga, pero era revitalizante.
    -Se lo agradezo- dijo con una sonrisa de gratitud. Kira se alejó y Berilack se quedó pensando en sus cosas, el páramo helado en el que se encontraba era desalentador, pero él empezó a pensar en la Comarca, en el huerto de su madre, en el sol mañanero y en las fresas de la primavera y el dolor y la enfermedad empezó a pasarsele.
    -Ten Berilack, sujetad las riendas un momento. No hagáis movimientos bruscos. En seguida os alcanzo.
    Le dijo la elfa, despertando al hobbit de sus pensamiento.
    La elfa se alejó cuando caballo empezó a relinchar.
    -Vamos a ver criatura maldita, no te caigo bien, ni tu a mi,¡Por que no hacemos una tregua?- El caballo, bufó más fuerte y empezó a moverse nervioso. Berilack se agarraba lo más fuerte posible a las riendas para no caerse, cuando el caballo empezó a correr.
    El hobbit llevaba una mano en el sombrero y la otra en las riendas, entonces vio a lo lejos un árbol y iban directo hacia él. El hobbit tiró lo más fuerte que pudo de las riendas gritando.
    -¡¡Altoooo!!- el caballo paró en seco. Berilack se bajó del caballo apunto de vomitar, cuando llegó Yaiwen.
    -¡No pienso montar más en esa bestia!, ¡prefiero que me salgan ampollas en mis descalzos pies, antes de montarlo más!- Y así se fue el hobbit maldiciendo al caballo.

    #355219
    JRM-008
    Participante
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    Al salir por fin de la cueva y poder respirar, lo primero que dijo Rírian fue:
    – ¿Dónde está mi caballo?
    Buscó a Sombra por la extansa explanada cubierta de nieve, hasta que encontró al pobre caballo quieto y visiblemente nervioso. Corrió hacia él y tras acariciarle, aliviado, montó sobre él y siguió a sus compañeros, que emprendían de nuevo la marcha.

    #355236
    aratir
    Moderador
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    Habían reanudado la marcha, pero ésta se estaba haciendo bastante pesada debido a la nieve. Faerin iba en cabeza, junto a Zamîn.

    -¿A… alguien sabe cuanto queda?- Escuchó decir a Berilack.

    – Creo que hemos hecho ya más de la mitad del camino, pero queda alguna hora todavía. Pensad en algo bonito si no os gusta este paisaje. Tal vez así se os haga más llevadero – respondió Yaiwen.

    Sin embargo, no se les hizo más llevadero sino todo lo contrario. Al cabo de una hora, seguían intentando avanzar hacia el este entre la nieve. Las montañas, encima de ellos, parecían burlarse de su insensatez.

    – Aún no aparece la estatua con forma de hacha que dijiste –le dijo Zamîn.

    – No debe estar lejos – susurró Faerin, aunque su estática sonrisa empezaba a congelársele. Empezaba a preocuparse porque juraría que el mojón que indicaba el viejo sendero de los enanos no estaba tan lejos. El hombre de la coleta intentó mantenerse seguro, aunque dudaba-. Seguro que podemos encontrarla pronto. Seguro que podemos…

    Faerin notaba que la expedición empezaba a acusar el cansancio. Cuando se detuvieron de nuevo para descansar, habló a los demás.

    – En un momento a otro aparecerá la estatua del hacha. Estoy seguro. Pensad en lo que nos espera en esa cueva. Fabulosos tesoros –aseguró, esbozando una amplia sonrisa, intentando así animar a sus compañeros.

    #355250
    Battosay
    Participante
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    -JA JA JA JA JA -fue lo único que dijo el mago y acto seguido su caballo relinchó y tiró lejos a Battoín -lo siento mucho, nadie se sube a él sin mi autorización, cuando dije heridos, me refería al hobbit y al otro hombre, ud. está consciente y puede caminar, además un noble guerrero necesita ser fuerte.

    Battoin aterrizó, por una vez, de culo y no de cabeza. Todavía se estaba quitando la nieve de encima cuando Yaiwen se le acercó.

    -Toma, te ayudará a reponer fuerzas. Ya lo has comprobado antes.

    — Muchas gracias, pero este caballero no lo necesita. No creo que tengas el saco lleno y todavía ni hemos llegado, quizás lo necesitemos más tarde. Pero te lo agradezco mucho — le respondió — eso sí, si no lo usamos, yo quiero mi trozo — sonrió.

    Se acercó de nuevo al caballo del mago y se volvió a subir.

    — Hola de nuevo, caballito. Si no te importa iré sujetando al señor Dulvak por el camino para que no se caiga. Intenta no moverte mucho, no vaya a ser que el herido se caiga.

    – En un momento a otro aparecerá la estatua del hacha. Estoy seguro. Pensad en lo que nos espera en esa cueva. Fabulosos tesoros –aseguró, esbozando una amplia sonrisa, intentando así animar a sus compañeros.

    — Vale, confirmado, guarda bien esas lembas. Oficialmente nos hemos perdido — le dijo a Yaiwen.

    #355252
    Fenix-Oscuro
    Participante
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    • Total: 571

    — Hola de nuevo, caballito. Si no te importa iré sujetando al señor Dulvak por el camino para que no se caiga. Intenta no moverte mucho, no vaya a ser que el herido se caiga.

    -Pero que cabeza dura este tipo, ¿quieres un caballo, eh? -le tocó el hombro a Battoin y éste cayó del caballo, en su lugar Aiwë se subió al caballo y sostenía a Dulvak por el estómago. Sintió un escalofrío al llevar tan cerca las ropas mojadas y gélidas de su acompañante. Miró a Battoin y le dijo bastante molesto

    -Ya deja de creerte el héroe y deja de actuar imprudente, te dije que no compartiré el caballo contigo y no lo haré. Y si te acercas de nuevo, te convertiré en sapo y Peludo se asegurará de mandarte a volar lejos.

    Aquel tipo comenzaba a colmar su paciencia.

    #355256
    Elfo_Negro
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    Se notaba cansado y sacudido, pero estaba bien, no tenía nada roto y apenas alguna contusión. Ahora montaba en el caballo de Aiwë, que cortésmente lo había acomodado sobre el caballo y ahora lo sostenía. Un poco aturdido, agradeció los cuidados del maia -muchas gracias, noble señor, parece que no le gustamos a la montaña… estoy empapado, y con este frio… debo resultarle de lo más molesto-.
    Empezaba a despejársele la cabeza, aturdida de tanto revolcón nevoso y, sentir tan próximo al maia, a parte de preocuparlo, ya que, de momento, prefería no tener que dar explicaciones de su naturaleza y su vida a nadie, le comenzó a despertar su sentido del humor. Se tomó como un juego el hecho de pasar desapercibido.
    Mordisqueó el pan élfico que Yaiwen le había dado y no tardó hacerle sentir mejor, sonrió para sí mismo -estos elfos tienen cosas sorprendentes-

    Definitivamente… estaba de buen humor (lo cierto es que no era algo muy complicado)-Disculpad mi frivolidad, aunque sólo sea para facilitarme olvidar lo ocurrido. Pero me acabo de acordar de unos versos que cantaba un viejo maestro, eran algo así (carraspeó para aclararse la voz):
    .
    Oye tú, Estrella de crepúsculo
    suspendida en la brisa helada
    que atraviesa mi cuerpo,

    Y tú, Gélido viento
    molesto invitado:

    No hay cielo ni tierra
    sólo nieve
    que cae eternamente.
    .
    -¿Vienen al pelo, estos versos, verdad?- y rió intencionadamente.
    A lo lejos oyó el ladrido de Sabaka, que estaba guiando al caballo, conduciéndolo junto al grupo de viajeros.

    #355257
    Neume
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    — Muchas gracias, pero este caballero no lo necesita. No creo que tengas el saco lleno y todavía ni hemos llegado, quizás lo necesitemos más tarde. Pero te lo agradezco mucho — le respondió — eso sí, si no lo usamos, yo quiero mi trozo — sonrió.

    -Bla, bla, bla. No, lleno no está, pero os haría bien. No voy a insistir, eres tan testarudo como un enano real. Tienes mérito.

    Yaiwen vio a lo lejos como su caballo y el pequeño jinete iban derechos hacia un árbol. “¿Pero qué le ha hecho a mi pobre Daûr?” pensó. Se acercó hasta ellos.

    -¡No pienso montar más en esa bestia!, ¡prefiero que me salgan ampollas en mis descalzos pies, antes de montarlo más!-

    -Os saldrán, tenedlo por seguro, y sin embargo, eso no será lo peor. No sé cuánto tiempo aguantarán vuestros pies este frío. Tal vez Nír os haga un hueco en su carro.

    Se encogió de hombros y cogió las riendas de Daûr.

    – Mae melui, (bueno precioso) no sé qué te ha hecho, pero ya ha pasado – le decía la elfa mientras le daba palmadas suaves cerca de la cruz.

    Seguía acariciándole cuando se escuchó atrás del grupo otro golpe. De nuevo Battoin había aterrizado en el suelo. “Al menos está mullido con la nieve” y sonrió. “Algunos queriendo un caballo a toda costa y otros huyen. Qué grupo tan raro. Arda al revés”.

    Montó de nuevo y siguió los pasos de Faerin y Zamîn. Calatar, Nír, Kira y Rírian estaban cerca también. Tras un rato de caminata los guías pararon.

    – En un momento a otro aparecerá la estatua del hacha. Estoy seguro. Pensad en lo que nos espera en esa cueva. Fabulosos tesoros –aseguró, esbozando una amplia sonrisa, intentando así animar a sus compañeros. –dijo el hombre

    La sonrisa no le pareció del todo sincera. Yaiwen creyó que se estaba preocupando por la tardanza en encontrarlo.

    -Seguro que aparece. No nos hemos desviado. Lo peor que podría pasar es que lo hubiéramos dejado atrás, pero no lo creo.

    — Vale, confirmado, guarda bien esas lembas. Oficialmente nos hemos perdido — le dijo a Yaiwen.

    -Calla, loco. No se ha perdido nadie -le recriminó a Battoin

    -Faerin, si os parece me adelantaré para echar un vistazo.

    La medio-elfa apremió a Daûr y ahora que habían dejado atrás toda la nieve acumulada por la avalancha podría ir un poco más rápido.
    Al cabo de media hora regresó. -¡Está allí! He visto el mojón-hacha. Lo teníamos muy cerca y se aprecia el sendero. Cuando queráis nos ponemos en marcha de nuevo.

    #355260
    Dain-I
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    Berilack iba caminando como podía por la nieve, esta le llegaba hasta las rodillas y sus pies empezaban a congelarse. “Debería haber escuchando a la elfa, soy un estúpido”. Pensó para si.
    La compañía avanzaba por la nieve, Dulvak era llevado por el mago y Battoin se había caído del caballo. “Mejor el que yo,¿No?”. pensó con una sonrisa. Hubo una pausa y Faerin dijo.
    – En un momento a otro aparecerá la estatua del hacha. Estoy seguro. Pensad en lo que nos espera en esa cueva. Fabulosos tesoros Berilack se alegraba, parecía que pronto se iba a acabar la larga caminata por la fría nieve.
    Vale, confirmado, guarda bien esas lembas. Oficialmente nos hemos perdido dijo Battoin.
    -¡No diga eso, medio enano!- Dijo Berilack enfadado.- Necesito al menos una pequeña esperanza para seguir caminando y no quedarme sentado para morir de frío- Le dijo el hobbit.
    -Faerin, si os parece me adelantaré para echar un vistazo- dijo la elfa. Al mediano le pareció una buena idea. Al cabo de un tiempo, vio cabalgar de vuelta al caballo de Yaiwen, esperando buenas nuevas.
    -¡Está allí! He visto el mojón-hacha. Lo teníamos muy cerca y se aprecia el sendero. Cuando queráis nos ponemos en marcha de nuevo- Dijo Yaiwen emocionada.
    -¿Ves señor Battoin?, hay que aferrarse a cualquier esperanza, por pequeña que sea- dijo el hobbit con una amplia sonrisa.
    -¿Y a que estamos esperando?, ¡Continuemos antes de que haya otra avalancha!- dijo y se puso en marcha.

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