La Tierra Media y Grecia: las Fuentes de Tolkien

Cuando “El Señor de los Anillos” fue publicado por primera vez, muchos críticos aparentemente decidieron que “todos los buenos, son buenos y todos los malos son solamente malos”. En respuesta indirecta a estos comentarios, Tolkien anotó a un lector “… los elfos no son totalmente buenos o tienen siempre razón” (Carta 154). De hecho, ninguno de sus personajes era totalmente “bueno” o “malvado”; y Elrond confiesa, diciendo a los miembros del Concilio que “nada es malo en el principio. Aun Sauron no era así”.

Los Rohirrim son otro ejemplo que parece ser bueno pero comete malos actos (en ocasiones). La traición de Grima Lengua de Serpiente es seguida por la rebelión de Freca y su hijo Lobo, que derroca al Rey en el Abismo de Helm con la ayuda de los Dunledinos, Hombres del este y Corsarios. Pero los Rohirrim prometen ser de incuestionable carácter aun como personas. Cuando Théoden ofrece una gran recompensa a Ghan-Buri-Ghan para liderar su ejército a Minas Tirith, Ghan-Buri-Ghan tan sólo responde que los Rohirrim cesarán de cazar a su gente como animales. Los Rohirrim no son así perfectos, y, muchas veces los lectores pueden comprobar esto. Muchísima gente, en muchos años, ha confundido a los Rohirrim como un estereotipo de la pureza Nórdica pro fascista (completamente alejado de las tesis de Tolkien sobre los fascistas alemanes y sus puntos de vista racistas).

Los lectores también enfocan a los Rohirrim por otra razón: excepto para Éowyn, mucha gente nota, que Tolkien no puso mujeres fuertes como personajes en sus historias. Inevitablemente, mucha gente apunta a Galadriel y Lúthien como contraejemplos. Ahora, Galadriel no juega un papel muy importante en El Señor de los Anillos, y Lúthien es apenas mencionada. Aun el papel de Éowyn está cubierto en el espacio de unos pocos capítulos (ninguno de ellos está dedicado exclusivamente a ella). Por otra parte, el Silmarillion da más roles activos para las mujeres. Y los Cuentos Inconclusos ofrecen vistas profundas dentro de las vidas de algunas mujeres (la más notable, Galadriel).

Pero en El Señor de los Anillos, Éowyn es introducida como algo menos que una criada de Théoden. Ella gradúa de la promesa de recompensa de Grima Lengua de Serpiente, y luego procede a caer esperanzadoramente enamorada de Aragorn, quien (por supuesto) la rechaza por la más noble de las razones (su amor ha sido concedido a otra). La larga y vacía vida de Éowyn la cubre con desesperación, que la lleva a buscar una gloriosa muerte en el campo de batalla, y así el escudo de hierro de Tolkien vuelve a la vida. Algunos han argumentado que ha girado en torno al valor que Éowyn demuestra en lo que es más una “historia de hombres”. Ella es, de alguna manera, la única cualidad que salva a los Rohirrim, y de otra manera, era su atributo más concluyente.

Los Rohirrim inspiran debates y divisiones entre los lectores de Tolkien más que cualquier otro grupo, excepto, quizás, los Elfos. Los Rohirrim son habitualmente comparados con los Anglo-Sajones, y hay gente que arguye que los Rohirrim debieron ser modelados en los Anglo-Sajones porque Tolkien usa el antiguo inglés (Anglosajón) para representar su lengua. Es únicamente una ficción tonta, después de todo, necesitaba traducir un viejo libro al inglés moderno y necesitaba representar lenguas olvidadas basándose en lenguas documentadas. La falacia en esta línea de pensamiento es doble: primero, contradice la propia amonestación de Tolkien acerca de no confundir a los Rohirrim con los Anglo-Sajones; y, segundo, quizás más importante, asume que los Rohirrim hacen corto testimonio de la cultura anglosajona.

En efecto, si los Rohirrim están basados en los Anglo-Sajones, son una alegoría (y enmascarada débilmente). Cada identificación así hace a Tolkien un mentiroso en los dos casos, porque apuntó en más de una ocasión (incluyendo en el prólogo del libro) que, “Cordialmente tengo aversión de todas estas manifestaciones, y yo siempre he hecho eso…” Y pues, conocía que hay un factor aplicable, nada que “algunos confundan” aplicablemente con las “alegorías”; pero todo reside en la libertad del lector, y el otro en el propósito dominante del autor”.

Él más ciertamente escogió esas palabras finales de forma cuidadosa: ” el propósito dominante del autor”. El peligro del Anillo Único, para el mundo a la larga, es la habilidad de conferir por encima de su portador (que primeramente debe controlarlo) la habilidad para dominar los deseos de otros. Fue por esta razón por la que Sauron hizo el Anillo. La dominación del autor elimina cualquier propósito estudiado por el lector, y Tolkien nunca lo pudo haber pretendido realmente, él preferiría así algo riguroso y restrictivo. La belleza del jefe en El Señor de los Anillos miente afuera de la historia misma ha sido muchas cosas para mucha gente.

Y, en Éowyn, alguno de los lectores de Tolkien ha encontrado una iconografía de la mujer ideal en acción. Ella es a la vez severa y resistente, aun vigorosa y decisiva cuando necesita serlo. Pero Éowyn es también trágica, de hecho, la línea original de la historia acababa con su muerte. Al revisar el libro (prioridad para la publicación), Tolkien suavizó la parte de Éowyn, y no sólo la permitió vivir, sino que encontró el amor y la cura con Faramir. Su elección representa una combinación de ideas que Tolkien sintetizó sólo pensando en múltiples borradores. Éowyn se convierte en una refracción de unos cuantos modelos armonizados en un sólo personaje.