“El príncipe se apeó del caballo, y arrodillándose junto a las parihuelas improvisadas, rindió homenaje al rey y a su heroísmo; y lloró. Y al levantarse, vio de pronto a Éowyn, y la miró estupefacto.
-¿No es una mujer? -exclamó-. ¿Acaso las mujeres de los rohirrim han venido también a la guerra a prestarnos ayuda?
– ¡Nada de eso! -le respondieron-. Sólo una ha venido. Es la Dama Éowyn, hermana de Éomer; y hasta este omento ignorábamos que estuviese aquí y lo deploramos amargamente.
Entonces el príncipe, al verla tan hermosa, pese a la palidez del rostro frío, le tomó la mano y se inclinó para mirarla más de cerca.
– ¡Hombres de Rohan! -gritó-. ¿No hay un médico entre vosotros? Está herida, tal vez de muerte, pero creo que todavía vive. – Le acercó a los labios fríos el brazal brillante y pulido de la armadura, y he aquí que una niebla tenue y apenas visible empañó la superficie bruñida.
– Ahora -dijo- tenemos que darnos prisa -y ordenó a uno de los hombres que corriera a la ciudad en busca de socorro. Pero él mismo se despidió de los caídos con una reverencia, y volviendo a montar, partió al galope hacia el campo de batalla.” (El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey. Libro Quinto “La Batalla de los Campos de Pelennor)
Hay otras imágenes que Tolkien, probablemente tomó prestadas de los poetas griegos: los augurios y portentos representados por las águilas, como cuando un águila transportando una serpiente sobrevuela el ejército troyano en la “Ilíada”, y Legolas ve un águila (Gwaihir) sobrevolando los campos de Rohan. Los dioses griegos asumen formas mortales y se unen a los aqueos y troyanos en el combate, y su presencia, inmediatamente restaura la moral de los guerreros; Gandalf, un Maia angelical, ha venido a la Tierra Media con la forma de un hombre, y cuando él y el príncipe Imrahil hacen ronda en la ciudad sitiada de Minas Tirith, el hombre coge el corazón y a veces comienza a cantar. Y Tolkien se deleita en describir asedio tras asedio: el Abismo de Helm, Minas TIrith y la última estancia de Aragorn alrededor de los dos montículos en el norte de Mordor.
Pero aunque algunos indudablemente, argüirán que aplicablemente dice bastante más sobre la conexión de Tolkien con la mitología griega que Tolkien por sí mismo, Tolkien por sí mismo habló apasionadamente sobre la historia de Grecia y su literatura en numerosas ocasiones, como en una carta (Nº 94) que envió a su hijo, Christopher, durante la Segunda Guerra Mundial:
“El Señor Eden expresó dolor el otro día en la cámara ante los acontecimientos de Grecia, ‘la cuna de la democracia’. ¿Es ignorante o insincero? No era en Grecia palabra de aprobación, sino un equivalente casi de ‘gobierno del populacho’; y él desdeñó mencionar que los filósofos griegos -y mucho más es Grecia la patria de la filosofía- no la aprobaban. Y los grandes estados griegos, especialmente Atenas en la época de más pleno poder y capacidad artística, eran más bien dictaduras, ¡sino monarquías militares como Esparta! Y la Grecia moderna si tiene tan poca conexión con la antigua Hélade como la tenemos con Bretaña antes de Julio Agrícola…”
Bueno, quizás los griegos modernos harían una excepción con el último comentario de Tolkien, pero es completamente irónico y tan trágico que los modernos anglosajonistas quizás harían una excepción a cualquier intento de documentar estas excesivas conexiones con la literatura antigua de Grecia, el lenguaje y el mito. Aun en el Libro de los Cuentos Perdidos, la mitología para Inglaterra, Tolkien no pudo ayudar pero confió en la palabra griega “Gnomos” como la raíz para sus “Gnomes”, los precursores de los Noldor de la Tierra Media (Carta 239).
Ciertamente no hay que denegar la fuerte conexión entre el trabajo de Tolkien y el lenguaje anglosajón, su poesía y literatura. Además, echó mano de la poesía y literatura en inglés medieval. Pero como Tolkien quizás puso, los anglosajonistas no tienen toda la razón porque, para su gran detrimento y para el de todo que quiera dedicarse a su estudio, Tolkien debe mucho al lenguaje griego, a su mito y a su literatura. No hay nada anglosajón en el comienzo, ni tampoco en la Tierra Media.
Si el lector percibe sólo un hecho de Aethellaed o, en su defecto, no más que una sombra de Brunilda en Éowyn, y falla al notar la trágica belleza y fortaleza de Penthesilea en la justa dama que yace en el centro de la carnicería de la batalla, ¿ha acertado Tolkien al crear esta mitología, o su trabajo ha sido solamente mitificado?
…The other way round seems rather like describing a place (or stage in a journey) in terms of the different routes by which people have arrived there, though the place has a location and existence quite independent of these routes, direct or more circuitous.(Letter 209)
…El camino inverso es más bien como describir un lugar (o una etapa de un viaje) en términos de las diferentes rutas pro las que la gente ha llegado allí, aunque el lugar tiene una situación y una existencia independientes de esas rutas, sean directas o sinuosas. (Carta 209)
Michael Martínez 2002.
Una traducción de @Krasnaya.