La Tierra Media y Grecia: las Fuentes de Tolkien

Cuando “La caída de Gondolin” probó ser el primero de los mitos de Tolkien inspirados en los griegos, Carpenter nos dijo que al tiempo en que Tolkien estaba trabajando en el OED, “comenzó (en el Año Nuevo de 1919) a mantener un diario en el que guardaba los principales eventos y sus pensamientos. Después de empezar a escribirlo de manera ordinaria, comenzó a usar un alfabeto notable que había inventado en ese momento, que parecía una mezcla de hebraico, griego y mano corta de Pitman. Pronto decidió introducirlo en su mitología y le dio el nombre de “El Alfabeto de Rumill” antes de la saga élfica de sus historias.”

Ese alfabeto evolucionó hacia el Tengwar de El Señor de los Anillos, y representa la primera de una serie de involuciones de la tradición anglosajona que Tolkien, eventualmente, abandonó. Oficialmente, no abandonó el Libro de los Cuentos Perdidos antes de 1925 o 1926. Tolkien continuó escribiendo historias y recopilando notas concernientes a una edad mitológica perdida para Inglaterra hasta entonces. Como Homero y sus contemporáneos recuperaron para la memoria a las Amazonas, dioses, sirenas, cíclopes y otras criaturas mitológicas y gentes, así Tolkien recuperó habitantes prehistóricos imaginarios para Inglaterra. No cometió negligencia con el elemento anglosajón, pero sus historias eran realmente sobre fantásticas criaturas que decayeron antes de que llegasen las gentes anglosajonas.

Lo anglosajón, por supuesto, continuó influenciando los pensamientos de Tolkien y su ficción de muchas maneras. En junio de 1925, Tolkien pidió para la Cátedra Rawlinson y Bosworth de Anglo-sajón en Oxford. Tolkien obedientemente apuntó que era especialista en filología griega por sus moderaciones clásicas, pero añadió el islandés antiguo, gótico, inglés antiguo y medieval y galés medieval a la categoría de lenguas en las que era un experto. Y frecuentemente notó que el islandés antiguo le había proveído de muchos recursos para las mitologías que había creado. Mientras estaba trabajando en la mitología del Silmarillion (que comenzó a emerger en 1925), Tolkien también empezó a escribir la historia que eventualmente se convertiría en El Hobbit. Apareció por sus pensamientos cerca de 1925, cuando escribió “En un agujero en el suelo, vivía un Hobbit” en el margen de una hoja de examen, y en 1930 Tolkien entretenía a sus hijos con las aventuras del señor Bolsón. De El Hobbit emergieron los nombres noruegos e islandeses para los enanos de Tolkien, y la historia tantalizadora de Dale, el primero de los reinos de los hombres del norte, tan bien como el oscuro y el peligroso bosque del Bosque Negro. De hecho, a muchos de los lectores de El Hobbit les gustaba una pequeña excursión dentro de la mitología nórdica, con gigantes, magos, hombres de figura cambiante, enanos y dragones.

Desde 1918 (o 1921) hasta 1925, Tolkien trabajó en “La caída de los hijos de Hurin” (Urin). Este poema lo compuso en verso aliterado, siguiendo los antiguos estilos ingleses. Pero cuando Tolkien comenzó a trabajar en “La caída de Leithian” (la historia de Beren y Lúthien) en 1925, cambió las formas, prefiriendo instalar un verso octosílabo (parejas de líneas que riman con ocho sílabas cada una) que tiene su origen en el romance francés (sobre el siglo XII en Francia e introducido en Inglaterra en el siglo XIII). La transición representa otra desviación de Tolkien de la tradición anglosajona. Pero los romances le suministraron mayor familiaridad (y mayor dificultad) en la manera de trabajar. Homero trabajó con hexámetros (seis sílabas por línea), lo que no ocurre en ninguno de los grandes poemas de Tolkien. La forma octosílaba se plantó en las manos de Tolkien y afloró en sus historias; la transformó en algunos de sus poemas, como la canción de Bilbo de Eärendil y la canción de Legolas sobre Nimrodel. En “Eärendil” usa la tan difícil asonancia trisilábica (las últimas tres sílabas de cada línea riman). “Nimrodel” fue más estandarizado, rimando cada una con otra línea. Gimli, por otra parte, retenía las antiguas coplas octosílabas en su canción sobre Moria en el tiempo de Durin. En El Señor de los Anillos, Tolkien favoreció el estilo de verso del romance, pero ocasionalmente, rompía con él y comenzaba a experimentar.

Como bien sabía Tolkien, la experimentación fue el distintivo de la poesía griega, que ha tenido un profundo efecto en la literatura del oeste y la lírica que aún describe nuestras formas poéticas en terminología griega hoy en día. Por consiguiente, no debería ser una sorpresa la adherencia de Tolkien a la lírica franco-inglesa de la Edad Media en todas las formas poéticas y en todos los casos. En contraste con “Eärendil” y “Nimrodel”, el “Namarië” de Galadriel parece haber sido compuesto en un verso decasílabo (pero algunas de las líneas tienen once o doce sílabas- Tolkien pudo haber usado una forma galesa o quizás finesa, pero no estoy familiarizado con ella) Por consiguiente, Tolkien experimentó libremente con los versos de El Señor de los Anillos.