Helkanor – Posada La Yegua Desbocada
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lordnazgul9.
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09/03/2015 at 20:46 #353939
En unos segundos aquella mesa se había convertido en el centro de atención de la posada. Calatar no creía que su broma al mozo imberbe fuera a llamar tanto la atención. Mientras unos y otros hablaban se fijó en aquellos que se iban acercando a la mesa. Algunos eran curiosos, pero otros parecían conocer a aquella extraña pareja. ‘Ex extraño que gentes tan distintas se conozcan. Aquí se está cociendo algo’, se dijo a sí mismo Calatar.
-¿Le parece gracioso?, porque ha sido una broma de muy mal gusto señor mio- le dedicó una uan mirada enfadada.
-No me caen bien los montaraces que acosta de los demás se hechan unas risas-Hasta que habló aquel Hobbit no había prestado mucha atención a los comentarios de los demás. Iba a a responder al Mediano cuando un hombre entró en la posada, malherido. Entre el Hobbit y el muchacho de la camisa espantosa subieron al herido a una de las habitaciones, mientras Baldric maldecía en alguna lengua extraña y ponía un caldero de agua al fuego.
-Menudo día nos espera, y solo es mediodía. Casi empieza una pelea porque ese tonto de Battoin ha destrozado una de mis sillas y encima aparece un joven herido llenando todo el suelo de sangre. Ay, espero que se pueda limpiar. ¡Este es un establecimiento decente!- se decía a sí mismo el posadero, que parecía sobrepasado por la situación. Los pocos que quedaban en la sala común se reían del hombrecillo, y otros susurraban, quizás sobre lo que había pasado, o quizás sobre el joven herido.
Una mujer vestida con una túnica subió las escaleras, y el Hobbit no tardó en bajar por ellas. Se metió en la cocina, algo que no gustó nada al posadero, y tras unos minutos volvió a desaparecer escaleras arriba.
-¡Elaen! ¿Dónde esta´s insensata? Cuando más te necesita tu padre no estás, eres como tu madre- gritaba Baldric agobiado. Calatar se acercó a él.
-¿Os puedo ayudar en algo buen hombre?-
-¡Sí! ¡Sí, noble caballero, os estaría muy agradecido si pudierais subir este caldero con agua hervida y estos paños limpios a la habitación de… ¡Diablos! Se me fue el nombre. Bueno, no importa. No creo que os cueste encontrarla, la mitad de mis inquilinos deben estar en ella atendiendo a ese pobre chico-
Mientras Baldric iba a por el caldero, el Mediano bajó las escaleras y salió de la taberna, como si buscara algo.
-Ah, decidle al señor Battoin que he echado en el agua las hierbas que me dio, aunque no sé si servirán de algo. Aunque de esas cosas no entiendo, ¿sabe usted?-
-Se lo diré, no os preocupéis- dijo Calatar cortando la cháchara del hombre. Estaba seguro de que que el posadero podría pasarse todo el día hablando si nadie le interrumpiera. ‘Bueno, al fin conoceré cómo son las habitaciones de esta posada’, se dijo Calatar mientras subía las escaleras. Aún podía escuchar las voces de Baldric desde la sala común.
-¡Elaen! ¿Se puede saber dónde estabas? ¿Por qué tienes paja en el pelo? No importa, no importa. ¡Cabeza loca la tuya, aunque afortunada! Menos mal que no estabas aquí hace unos minutos. Luego te contaré lo que ha pasado, ahora ve a fregar esa sangre del suelo-
Cuando llegó a la habitación vio a la mujer de la túnica examinando al joven herido, mientras la Elfa le susurraba algo a Battoin que tenía cara de no entender nada. O quizás esa cara de lelo era su semblante habitual.
-Baldric me ha dado paños limpios y agua hervida para que la subiera. Ah, y en el agua me dijo que había echado las hierbas que le disteis- dijo Calatar dirigiéndose a Battoin.
09/03/2015 at 21:40 #353948Nír destapaba la botella de cerveza con los dientes cuando oyó a Yaiwen saludándolo, pero esta vez su voz sonaba chistosamente mal.
-Al parecer Bofur tenía razón-dijo Nír-Los elfos si se pueden emborrachar. Tendría que saber la proveniencia de aquél vino, pero prefiero preguntarle cuando esté más avispada.
Nír cruzó la sala con su plato de comida hacia donde estaban sus conocidos. En ese momento entró Rírian rengueando, con una herida profunda. Kira se apresuró a asistirlo.
Poco después el hobbit subía y bajaba las escaleras hasta que al final salió fuera de la posada, al parecer esta vez de verdad. Nír comenzó a cenar tranquilamente en la mesa de Yaiwen.
De repente un chillido porcino lo detuvió. El enano salió casi aventado de la puerta y reconoció al mismo Hobbit, había desatado a Brof y el jabalí corría como loco, al parecer el mediano no había reparado en su pata herida y el pobre animal gruñía tanto que el hobbit parecía irse a caer de espaldas.
Regresó a la sala y le pidió un par de vendas y una soga corta a Kira.
-Lamento no poder saludarla como se debe señorita, pero aquél pequeño se fugó con el jabalí. Si consigue la dirección de un veterinario, por favor, me la anota-dijo el enano, y así volvió a salir del edificio y apresuradamente recogió la espada Roulon y subió de un gran salto al caballo negro de Rírian.
Las riendas del jabalí se habían soltado de las manos del hobbit, quien al parecer quería conducirlo siguiendo el rastro de sangre que marcaba toda la calle. Algunos de los vecinos salieron, aún con la nieve, y algunos casi se desplomaron al cruzarse con el cerdo enloquecido, montado por el mediano, y seguido de cerca por Nír encima del caballo.
-¡Un enano encima de un gran caballo!-se decía a si mismo Nír. -No me lo recordaré nunca.
Pronto se adelantó al jabalí, y con la espada alzada lo hizo detenerse tras silbarle. El jabalí se detuvo de golpe y el desafortunado Hobbit prácticamente voló por los aires, pese a que Nír le atrapó en el momento preciso, aún si eso significó saltar del caballo de Rírian y caer sobre una valla baja de postes de madera.Nír soltó al mediano y se levantó de a poco. Había aterrizado de espalda encima de la reja y tenía los hombros adoloridos, pero consiguió ponerse de pie.
-No nos hemos presentado señor mediano-dijo Nír. -Sólo necesito saber qué piensa hacer con mi cerdo y quedamos en buenos términos.09/03/2015 at 23:49 #353949–Verás, tiene una daga muuuuuy bonita. Si mis ojos no me engañaron antes, y puede ser, ahora mismo no lo negaría, sin embargo, creo que tiene zafiros en la empuñadura. Ya sabes cómo me gustan las dagas…
– Ya empezamos . pensó Battoin, – ¿no podría pedirme que le arreglase el tejado de su casa?
La atrajo hacia él para responderle a salvo de oídos indiscretos.
– No sé si te das cuenta, pero yo tengo un brazo inútil y tú eres el primer elfo que veo piripi, ¿no crees que será mejor esperar a un día que no pueda con nosotros un retaco de un metro? Además, te recuerdo que hay un tío que se está muriendo- Y – añadió – te recuerdo que la idea era emborracharnos hoy y me llevas ventaja.
Dejó a Yaiwen sin saber exactamente cómo se había tomado su pequeña reprimenda. Se obligó a centrar su atención de nuevo en Rírian. Kira ya había limpiado la herida, para desinfectarla la roció con el licor que Baldric le había dado. El montaraz dió un gruñido de dolor.
Estiró una venda en el suelo y vació el contenido de la olla hervida sobre ella, quedando las hierbas formando una pasta sobre ella. La estiró intentando reproducir el aspecto de la herida.
– Bien, esto está más o menos listo, le ayudará a cicatrizar, pero primero hay que coserle – dijo. – Kira, acércate. Toma, aguja e hilo. Yaiwen y yo te lo sujetamos para que se mueva lo menos posible, pero tú vas a tener que dar las puntadas, ¿lista?
10/03/2015 at 0:44 #353950pero no te preocupes, si no lo habéis hecho antes yo os iré indicando, ¿de acuerdo? Hay que limpiar la herida de la espalda bien y tienes que conseguir que deje de sangrar primero.
Kira miró a la Elfa, tenía las mejillas y las orejas rojas, los ojos vidriosos y se tambaleaba, -No creo que eso sea por ver la sangre- Se dijo -Será el vino-.
Se centró en la herida del montaraz que no tenía buen aspecto aunque cuando empezó a limpiarla comprobó que por suerte no era muy profunda, pero si larga, iba desde debajo del hombro hasta casi la cintura, en diagonal.
El hombre que había visto antes en la sala común subió con un cuenco de agua y paños limpios y por fortuna el mediano había salido de la habitación, la estaba poniendo nerviosa con tanto ir y venir. Vio como Battoin preparaba una especie de cataplasma. -Será un remedio de los Enanos- Pensó.Kira, acércate. Toma, aguja e hilo. Yaiwen y yo te lo sujetamos para que se mueva lo menos posible, pero tú vas a tener que dar las puntadas, ¿lista?
-Lista- Contestó Kira mientras enhebraba la aguja, le temblaban las manos, pero al final lo consiguió, respiró hondo y se dispuso a coser la herida. En su casa su madre la había enseñado a coser y bordar tapices, pero no era lo mismo coser en telas que en carne humana. Rírian se debatía y gritaba de dolor, pero poco a poco fue cosiendo dando las puntadas muy juntas para que no quedara una fea cicatriz. Cuando terminó, Battoin le puso la cataplasma que había preparado y le vendaron bien, Rírian para entonces se había vuelto a desmayar, cuando despertara le darían la sopa que había subido el mediano.
-¿Queda algo de ese licor?- Le preguntó a Battoin
10/03/2015 at 11:28 #353952te recuerdo que la idea era emborracharnos hoy y me llevas ventaja.
-¿Ah sí? ¿era nuestra misión del día? -se encogió de hombros – a mi no me parece mala idea, pero ¿cómo sabes que te llevo ventaja? A nosotros nos cuesta bastante más que a los humanos, bueno, quizá a mi no demasiado -recordó escenas pasadas en el Rhûn -supongo que son cosas de los que podemos elegir el destino -sonrió divertida. -En cualquier caso, si te preocupa que esté borracha, tranquilo, no estoy en el pésimo estado que ellos piensan. Sólo siento un hormigueo por ahora…
Al cabo de unos segundos añadió en voz baja -Supongo que tienes razón y este no es el mejor momento para fijarse en piedras relucientes. Lástima.
Ayudó a Battoin a sujetar a Rírian. Tenía curiosidad por saber quien le habría hecho eso. Descartó la posibilidad de orientales, ya no estaban en la zona.
-¿Queda algo de ese licor?- Le preguntó a Battoin
“Ummm hablando de licores…”
-Bueno, aquí arriba ya no soy de ayuda, así que bajo a descansar un rato.Bajó las escaleras trotando alegre. -¡Elaen, una copita de vino tinto, por favor! -se sentó en la misma mesa de antes, pero en otra silla sin restos de vino. Al final no había descubierto de dónde venían los nuevos vecinos, y del pequeñín no había rastro. Creyó que se encontraría allí pero no le vio.
10/03/2015 at 16:04 #353955El jabalí corria desbocado por todo el pueblo.
“¡Me voy a matar!” pensó el hobbit asustado no podía parar y se estaba acercando a una valla cuando detrás suya apareció el enano galopando en un caballo y los adelantó con facilidad entonces el enano silbó y el jabalí se paró en seco, el hobbit salió volando y el enano lo atrapó y juntos cayeron al suelo. El enano se levantó y le preguntó su nombre y adonde iba, el hobbit desconcertado y todavía temblandole dijo.
-So..soy Berilack, a su servicio, y segun tengo entendido usted es Nír, segun dice Yaiwen.
Y a la pregunta de adonde iba, cogí a su “mascota” ya que era el único animal que podía montar para seguir el rastro de sangre del joven montaraz herido, me gustaría comprobar una cosa.- Dijo al final el hobbit bajando la voz. Entonces sintió que su herida se había abierto con la caida y estaba empezando a sangrar.
“Ahora no me voy a detener” se dijo el hobbit.
-Veo que su animal esta herido- Dijo dirigiendo una mirada a el pobre animal.
-De le estó alrededor de la pata- Dijo extendiendo unas plantas que llevaba en el bolsillo.
-En hobbiton mi familia tiene una granja y he curado miles de heridas de cerdos allí, además de las mias propias, ahora, si lo desea puede acompañarme o dejarme ir se cuidarme solo-
Entonces Berilack le dirigio un saludo y salió andando hacia donde continuaba el ratro de sangre.
Se preguntaba que se encontraría alli sería lo que el pensaba o solo sería una coincidencia, pronto sabría la respuesta.10/03/2015 at 20:06 #353970Rírian abrió lentamente los ojos, y la repentina luz le nubló la vista. A los pocos segundos, se acordó de los sucedido y un tremendo dolor en la cabeza y en la espalda sacudió su cuerpo. Vio a Kira a su lado y sintió un rubor en las mejillas. Se palpó el lugar donde le habían agredido y vio que esta vendado.
– Oh, muchas gracias… Sin duda le debo la vida, señora.
Intentó estrecharle la mano, pero le recorrió un doloroso calambre y se resignó a volver a tumbarse tras soltar un quejido lastimero. Entonces cayó en la cuenta de que no tenía ni su arco ni a Roulon.
– ¿Y mi espada? ¿la habréis guardado?
Instintivamente, buscó a Yaiwen con la mirada.10/03/2015 at 22:36 #353982-¿Queda algo de ese licor?- Le preguntó a Battoin
Battoin le tendió la botella que aún contenía por lo menos un cuarto de la misma. Permaneció un rato más en la habitación recogiendo sus cosas. Al rato Rírian abrió los ojos y recuperó el conocimiento, parecía fuera de peligro. Advirtiendo que ya no hacía falta salió de la habitación discretamente, echando, de paso y no tan discretamente, a algunos parroquianos que seguían curioseando.
Dejó la bolsa en su habitación, aprovechó para cambiarse de camisa y recoger la otra que Yaiwen le había dejado. Cuando hubo acabado, bajó de nuevo al salón.
– ¡Baldric! Una botella del licor que usamos con el herido para mí y la dama elfa.
Elaen les trajo al momento una botella y dos vasos pequeños de cristal. Battoin sirvió a ambos y le tendió el vaso a Yaiwen.
– Tus dos camisas. Con la deuda saldada y el herido fuera de peligro ya podemos retomar la tarea que teníamos entre manos – dijo. – ¡Brindemos por la mejor enfermera de Candur!
11/03/2015 at 18:37 #353993El hobbit seguía caminando siguiendo los rastros de sangre cuando empezó a oscurecer, el viento ululaba entre los árboles cuando encontró el lugar del ataque, estaba lleno de sangre y los cuerpos seguian tendidos en el suelo cubiertos por la nieve.
Berilack se acercó y pudo comprobar que vestian los mismos ropajes que aquellos hombres que le habían atacado ayer.
“Me lo temía” pensaba el hobbit poniendo una mueca de tristeza. Se acercó a uno de los cuerpos y le consiguió dar la vuelta gracias a la ayuda de una rama cercana, empezó a registrarle los bolsillos en busca de algun objeto que le sirviera para saber que hacían esos hombres allí, y encontró una carta escrita deprisa y la leyó para si.
“¡Oh no!”. gritó para si el hobbit. “Debo ir a la posada lo más rapido posible”.
Berilack corrió lo mas rapido posible hacia la posada quedaba lejos pero estaba seguro que llegaría, sus piernas se cansaron a la media hora de correr y tuvo que ir andando la noche se acercaba más y más la oscuridad lo estaba consumiendo todo y empezó a oir aullar a los lobos y empezó a oir graznar a los cuervo, tenía miedo.
Lo único que temía el hobbit era a la oscuridad debido a un accidente que lo marcó para siempre.
Olló un ruido a sus espaldas las ramas crujir detrás suya miró hacia atrás y vió asustado que un grupo de lobos le rodeaba no los veia lo unicó que vió en la oscuridad fue unos ojos amarilos y rojos que lo miraban fijamente desenvainó la espada y el escudo pequeño fue entonces cuando volvió a sentir la herida de su pecho que volvia a sangrar, entonces gritó desesperado.
-¡Ayudaaa!-.11/03/2015 at 19:49 #354003Oh, muchas gracias… Sin duda le debo la vida, señora.
Kira se volvió hacia el montaraz que se había despertado en ese momento e intentaba levantarse.
-No. No os mováis- Dijo Kira -Acabamos de coser y vendar la herida, será mejor que os quedéis quieto ahí, por lo menos hasta mañana, ya ha pasado el medio día… y no es a mi solo a quien debéis la vida, también a Battoin- Añadió, al tiempo que veía como éste abandonaba la habitación, ya mas tranquilo.
– ¿Y mi espada? ¿la habréis guardado?
-¿Vuestra espada?- Kira buscó por la habitación pero no encontró la espada, el arco y el carcaj estaban en un rincón detrás de la puerta, pero de Roulon, ni rastro. Lo miró preocupada, recordando el cariño que el montaraz tenía a su espada.
-No está- Dijo -Quizás los demás sepan algo, ya os trajeron aquí Battoin y Nír, antes de que yo llegara, y también estaba por aquí el mediano y…. Yaiwen. Kira miró al montaraz y vio una expresión rara en su rostro… como de pánico.
-Pero no os preocupéis… seguro que Roulon aparece- Dijo con voz alegre -Ahh!! lo olvidaba, el mediano, dejó esta infusión para vos- Añadío mientras le daba a beber del brebaje que había preparado Berilack -Aseguró que alivia cualquier dolor, hasta el mas fuerte- Dijo, con una sonrisa. -Por cierto… ¿Quien os hizo esa herida?
11/03/2015 at 20:37 #354004Calatar se quedó un rato en el umbral de la puerta viendo cómo curaban a aquel hombre y aprovechando para examinar un poco a aquellos individuos. El herido no parecía ser oriundo de aquellas tierras, no se parecía en nada a los Hombres que había visto en Candur. Probablemente se trataba de un Dúnedain, lo que en cierta forma le hacía más afín a él que los demás, ya que según las historias que le contaron de pequeño su padre y sus tíos, su familia descendía de los Dúnedain de Arnor. Algo que para Calatar solo eran cuentos sin sentido, aunque en los últimos días muchas de aquellas historias le habían vuelto a la memoria sin saber por qué.
La mujer que había atendido al herido era una sanadora hábil, y ella también parecía ser distinta al resto, tampoco parecía una nativa de aquellas tierras. Más adelante intentaría averiguar más sobre ella, porque si algo le había enseñado la experiencia, es que siempre es bueno conocer a las personas que te rodean, y que aún es mejor tener de tu lado a alguien versado en las artes curativas.
Se iba a ir cuando el hombre despertó. Escuchó la conversación entre ambos, y por las palabras de la mujer dedujo que la misteriosa Elfa de cabellos oscuros se llamaba Yaiwen. Aquella Elfa y el muchacho imberbe llamado Battoin eran la pareja más extraña que había encontrado en su vida, y sentía una gran curiosidad por ellos.
Bajó las escaleras y los vio de nuevo en la sala común, sentados en la misma mesa que antes, bebiéndose alegremente una botella de licor. Calatar se acercó a ellos.
-Espero que la madera de esta silla no esté podrida como la de la otra, sería una lástima que se repitiera un incidente como el de antes. Habéis sido muy diligente al tratar al herido- le dijo Calatar a Battoin mientras bebía una copa de un extraño licor. -En realidad ambos lo han sido- añadió mirando a la Elfa, quien clavó sus ojos verdes en él. -¿Me permiten que me una a ustedes?-
11/03/2015 at 22:49 #354014Cogió el vaso que le ofrecía Battoin y lo mantuvo en la mano.
-Vaya, gracias. Reconozco que no confiaba en recuperarlas -dijo a la vez que las dejaba apoyadas en el respaldo de su asiento.
– ¡Brindemos por la mejor enfermera de Candur!
Yaiwen arqueó una ceja y le miró fijamente – Yo esta vez no hice nada así que supongo que es por la de arriba -Dio un par de tragos.
Notó que se acercaba el humano desconocido y que se dirigía a ellos para hablarles. Al escuchar sus palabras casi le dio la risa.
-¡Podrida! Pffffffffff -terminó el vaso. -Será que el frío es muy malo para la madera. -Adelante, tome asiento. -dijo mirando a Battoin de reojo-¿Así que yo he sido diligente? Bueno, como le decía a este caballero hace escasos segundos, en esta ocasión no he hecho gran cosa, así que no puedo más que discrepar, señor.
Dejó que Battoin indagara sobre su origen, si quería.
11/03/2015 at 23:35 #354015Nír regresó a la posada encima de Brof, con el caballo de Rírian siguiéndolo detrás. El cerdo andaba más erguido luego de haberle aplicado esas hojas con propiedades curativas. Tendría que agradecerle a Berilack cuando volviese, y también a Kira, ya que el trozo de soga y las vendas que llevaba ahora el animal se las había pedido a ella.
Tras dejar a ambos animales atados en el establo, entró de nuevo a la posada. Se estaba poniendo oscuro y frío afuera, y la nevazón no tenía fin. Tras pasar de la puerta se abrochó el abrigo. Al verificar si su comida seguía donde debía, vio que el extraño hombre le metía conversa a Battoin y Yaiwen. Se sentó en la mesa sin saludar al hombre, excepto por un leve gesto de su mano y volvió a comer. La cebolla se había entibiado, pero el cordero seguía bien caliente.
-¿Dónde está Kira?-preguntó el señor enano. -¿Se quedó cuidando de Rírian? Tengo su espada, por si preguntaban.
11/03/2015 at 23:39 #354016– Mi hombro y yo en general no opinamos igual – le respondió a Yaiwen. – Pero bueno, podemos brindar por Kira también. ¡Salud!
En ese momento el recién llegado se sentó a la mesa y les pidió unirse a ellos. Siempre se preguntó qué haría la gente en esas situaciones si el grupo al que se quiere unir le dijera que no. Le sorprendía bastante que nunca lo hicieran. Se dijo que no era la noche para averiguarlo, quizá era lo que pensaba todo el mundo.
– Desde luego que podéis sentaros – dijo Battoin echando la mano al licor. – Seguro que podéis alegrarnos la velada con alguna historia como que hacéis por aquí. Y si nos invitáis a un par de copas seguro que tendréis una audiencia entregada.
Aunque prefería haber escuchado la historia de Yaiwen, esta también podría ser interesante. Ya había conocido en Candur a dos montaraces medio perturbados, seguro que el tercero no iba a estar mucho más cuerdo.
12/03/2015 at 16:58 #354025Nadie respondió a la llamda de Berilack, estaba solo, era de noche y no veia nada.
Corrió en dirección a la posada perseguido por los lobos, oia como jadeaban y veia sus ojos hacercarse, cuando se tropezó con algo en el suelo.
Cayó al suelo y un lobo se tiró encima suya logró detenerlo con el escudo pero seguía encima suya revolviendose e intentando morderle la mano. coguió la espada que se le había caido y le propinó un tajo en la cabeza del animal que murió soltando un gemido, El hobbit consiguió ponerse de pie y siguió corriendo en dirección a la posada los lobos lo conseguían atrapar de vez en cuando pero logró esquivarlos con habilidad.
Ya cansado de correr logró ver las luces del pueblo. En la entrada de el pueblo se alzaba una pequeña barricada para evitar ataques de bandidos, estaba en un callejón sin salida cuando los lobos le rodearon.
Cogió una antorcha para espantar a los lobos pero en vez de eso lo que logró fue llamarles más la atención.
El olor ha sangre que había dejado por culpa de su herida hizo que llegran más lobos aullando desde la colina, lo empezaron a rodear y a hacercarse cuando logró ver un pequeño hueco en la pueta posiblemente hecho por algún niño pequeño justo de su tamaño, no dudó y lo cruzo lo más rápido posible seguido de los lobos.
Al entrar a el pueblo fue directo a la posada, y cuando llegó un lobo lo interceptó mordiéndole el brazo con el que sujetaba la espada, la consiguió mantener en la mano, le herida era muy fea entonces otro lobo le arañó el estómago abriendo más la herida y creando otras nuevas y otro le mordió el pie izquierdo.
Consiguó librarse de sus atacantes y se puso a plantarles cara.
“No huiré más” se dijo entonces gritó delante de la posada, primero para darse animos y tambien para que le ayudasen.
-¡Por la Comarcaaaaaaaa!-. -
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