Inicio Foros El Anillo Único Juegos de Rol en EAU Helkanor – Posada La Yegua Desbocada

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  • #346578
    Battosay
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    Battoin llegó a Candur cuando el sol comenzaba a ponerse. El ambiente festivo empezaba a impregnar la aldea por completo, por todas partes de veía a gente riendo y bebiendo.

    Llegó a la posada y saludó a todos los presentes, la efusividad del saludo de vuelta fue heterogénea. No se detuvo y fue directo al baño, se preguntaba si aún seguirían allí sus ropas y su bolsa.

    Afortunadamente fue así, hasta las monedas seguían en su sitio. Las contó, nueve modenas de oro quedaba únicamente. Y tenía que devolver las tres de plata que eran de Yaiwen. Una cosa era robarle una daga y otra muy diferente gastarse su dinero sin quererlo.

    Se dió un baño rápido para quitarse el sudor del viaje. No estaba cansado ni tenía hambre. Se preguntó si sería capaz de convencer a Yaiwen de que le hiciera algo de comida para el camino cuando continuase su viaje.

    En su bolsa tenía un par de mudas más. Escogió unos pantalones negros anchos, una botas altas y una camisa blanca. Se puso también un chaleco oscuro de color indefinible por el uso. Se recogió el pelo en una coleta, se echó la espada a la espalda (así molestaría menos y no quería perderla otra vez) y subió a la posada.

    Los músicos tocaban una música animada y varios aldeanos ya empezaban a bailar. Se acercó al posadero y le pidió que subiera su equipaje a su habitación. Antes de que subiera le dio la bolsa en la que traía lo que había comprado en Candur.

    – Guardad esto cerca, os lo pediré más tarde – le dijo al posadero, – nunca habéis probado algo así. Pero necesitaré una olla de barro también.

    El posadero le miró desconfiado, pero Battoin ya se dirigía a la barra a coger una botella de licor. Tuvo cuidado de que no fuera la misma de hace dos noches, no iba a terminar la fiesta tan pronto. Con ella en la mano buscó a Rírian entre la multitud. Lo encontró sentado solo en ese momento. De camino saludo a Nir, Kira y el otro montaraz callado.

    Se sentó en frente del montaraz y sirvió licor para ambos.

    – Un enano cumple su palabra. Chupitos para los dos de mi cuenta. La conversación es optativa, pero de aquí no se levanta nadie hasta que la botella esté vacía. ¡Salud! – dijo bebiéndose de un trago el primer vaso de la noche.

    #346594
    lordnazgul9
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    Nír estaba junto a Kira acercándose a la barra. Ya se ponía el sol y la celebración comenzaba con ganas. Antes del inicio, habían visto entrar a Battoin en dirección al baño, y en cuanto salió vestido los primeros tragos ya eran vendidos.

    Media aldea estaba en la posada y la segunda mitad en el resto de la plaza, donde también habían montado un escenario iluminado bastante bonito.

    Nír sonrió de satisfacción cuando vio que Baldric el posadero traía jarrones con la cerveza de Ered Mithrin. Al final había optado por cobrarle al posadero por la botella. Todavía tenía la otra, así que no pidió más tragos, no hasta que se le acabara el suyo. Baelim y sus compañeros ya daban comienzo a la presentación. El laúd y la harmónica combinaban muy bien con la melodía de la flauta de Baelim. Debía investigar de donde era, y quien sabe, en una de esas incluir también instrumentos musicales en el catálogo de su tienda.

    En cuanto ambos recibieron el plato se fueron a sentar a una mesa. Al otro lado de la sala, Rírian estaba esperando a Battoin, al parecer brindaban por la paz.

    -Un enano cumple su palabra. Chupitos para los dos de mi cuenta. La conversación es optativa, pero de aquí no se levanta nadie hasta que la botella esté vacía. ¡Salud! – dijo Battoin.

    A Nír le hacía mucha gracia que él se hiciese llamar un enano, o parte del Pueblo de Durin.

    -Ese salvaje de allá, Battoin, ¿tiene otras excentricidades, aparte de autoproclamarse un Enano de la casa de Durin? Como, no se, ¿dudar de la apariencia de las mujeres humanas? Veo que le pone una cara muy rara a las mujeres cuando las saluda-le dijo Kira.

    Nír se sirvió cerveza en su jarra y llamó a los clientes. Los músicos ralentizaron el tema que tocaban.

    -¡Quiero brindar por la bien lograda victoria de anoche! ¡Y con bien lograda, me refiero a dar gracias a todos los candurianos, los que defendieron esta aldea con su vida! ¡Y con mis productos!-masculló esto último para que no le abuchearan. La celebración se reanudó con un brindis y aplausos de júbilo, los que se animaban salían a bailar con fuerza y los músicos tocaron un tema nórdico de las Colinas de Hierro que Nír les había enseñado a media tarde.

    #346660
    Neume
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    Levantó la cabeza y posó la mirada justo encima de la puerta de entrada. Todavía podía leerse La Elfa Briosa bajo el nombre actual. Yaiwen resopló.

    -¡Baldric! – dijo en voz bien alta nada más puso un pie en la taberna – ya podías haber quitado definitivamente el cartel, tenía la esperanza pero aún se lee el viejo y es… vulgar.

    -Deja de quejarte, elfa. Ese cartel es una tradición y no lo voy a quitar – respondió tras la barra el dueño con una sonrisa.

    Se echó la capucha atrás y dejó al descubierto el cabello, que ahora era negro azabache. Llevaba una capa negra ribeteada con piel de zorro salvaje. Estaba abotonada por delante y le cubría los brazos y muslos. Debajo de la cintura tenía una abertura para facilitar el movimiento. Desabrochó los botones y la cargó en un brazo. Debajo se podía ver un bonito vestido blanco bordado con hilo de plata, escote y mangas anchas. De su cuello pendía un colgante con forma de flor del Lairelossë.

    En los seis meses que llevaba ahí no había visto tanto ambiente ni tanta gente, y suponía que aún llegarían más. Se notaba que la batalla con los orcos había hecho mella y el pueblo necesitaba levantar el ánimo.
    Echó un vistazo y vio a Baelim acompañado por el novio de Elaen. Les saludó desde la distancia. Recordó que en Kibil-Dûm había visto a la pareja feliz y que su padre no sabría nada aún. Y entonces vio la mesa donde se encontraban algunas caras conocidas. Se acercó hasta ellos.

    -Hola dama y caballeros. Señor enano, tengo sus herramientas en casa, me hicieron buen servicio. Mañana mismo se las devuelvo. Se las puedo dejar aquí en la posada si quiere.

    #346671
    TejoCazador14561
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    -Decidme Dalation ¿Sois buen amigo de Aiwë?.. ¿Siempre desaparece así cuando hay gente a su alrededor?.. Espero que no le haya incomodado nuestra presencia.

    No se sorprendió cuando la chica, al parecer llamada Kira, le preguntó sobre el por qué de que Aiwë se hubiese marchado. La verdad es que Dalation tampoco lo sabía, ya que sólo había estado con él unos escasos días.

    -Pues lo siento chica, pero no lo sé… Lo conozco desde hace poco días, y es simpático y agradable. Posiblemente haya quedado con alguien cerca de aquí, y por eso se ha marchado sin decir nada más. No creo que se vaya por la gente que ha venido-le respondió con una leve sonrisa.

    Volvió a agarrar la tostada y seguir comiendo un poco aburrido. Luego agarró la jarra y le dio un sorbo. Cogió el pergamino que el mago le había dado y empezó a estudiar. Tampoco sería tan difícil, si ya había visto a niños muy pequeños escribir, ¿por qué en no iba a poder hacerlo? Miró la primera letra mayúscula, A, y junto a las otras empezó a memorizar.

    #346677
    NELLA
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    Señorita Kira-dijo dirigiéndose a la humana- ¿Usted conoce a Tharkûn? Es el Mago Gris, pero desconozco si era un conocido del Morado.

    A decir verdad no llegué a conocerle personalmente, pero si oí hablar bastante de el, el elfo con el que viajaba si lo conocía bien pero nuestros caminos se separaron en Esgaroth cuando decidió partir a la gran batalla, su nombre es Elbaneg de Lorien -Dijo Kira al Enano- Vos estuvisteis en esa batalla quizás lo visteis al lado del Mago Gris -Añadio- Por otra parte no creo que sea conocido del Morado, este no es uno de los Istari… me lo ha dicho el personalmente antes de salir disparado. Y ahora si me disculpáis voy a subir a cambiarme para la fiesta -Le dijo al Enano

    UNAS HORAS DESPUES….

    Ese salvaje de allá, Battoin, ¿tiene otras excentricidades, aparte de autoproclamarse un Enano de la casa de Durin? Como, no se, ¿dudar de la apariencia de las mujeres humanas? Veo que le pone una cara muy rara a las mujeres cuando las saluda

    Kira sonrió ante las preguntas de Nír. -Lo conozco poco- Le dijo mientras miraba a Battoin con Rírian, en ese momento estaban dando buena cuenta de una botella. -Su historia es curiosa por así decir, es lógico que se crea del pueblo de Durin se ha criado desde bebe con los Enanos, el mismo se cree y se siente uno de ellos, nunca había visto un hombre ni una mujer hasta hace poco, por eso no los distingue… a mi hace solo dos noches me llamó “Amigo”… ¿Podéis creerlo?…. Por cierto Señor Nír.. ¿Qué tal me sienta la túnica que me vendisteis?

    En ese momento se abrió la puerta y entró Yaiwen, no la había visto desde la batalla, se dirigía hacia ellos, parecía que iba a ser una noche animada

    #346681
    Turinhor
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    Ya estaba anocheciendo. Baelim, Harald y el de la harmónica se subieron al improvisado escenario que habían montado en la posada con las indicaciones de Baldric. La verdad es que se habían esmerado y quedaba muy bonito. Iluminado con velas de colores desde el escenario se dominaba toda la posada, donde la gente ya estaba de celebración y reían y bebían. Todos parecían contentos. Escuchó reír a la mujer que estaba cerca de Nír y que llevaba una preciosa túnica. Rírian estaba sentado y parecía que ya se había repuesto un poco del disgusto.
    Baelim hizo un gesto para llamar la atención hacia ellos.

    -¡¡Buenas y alegres noches pueblo de Candur!! Espero que estéis disfrutando. Y no es para menos, porque los héroes necesitan diversión tras una dura victoria. Aquí estamos para deleitar vuestros oídos en esta magnífica velada y alegrar vuestros ánimos con música que sabemos que os va a apasionar!! –

    Hizo un saludo al público y a una señal Baelim comenzó a tocar con la flauta, y Harald lo siguió con el laúd, una divertida melodía que aprendió de los medianos.
    La fiesta había comenzado.

    #346683
    JRM-008
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    Tras pagar a Nír, Rírian había estado bebiendo junto a Battoin la ronda de chupitos prometida. Al principio se había mostrado receloso, pero ahora empezaba a estar inexplicadamente (bueno, no tan inexplicadamente) más contento, y cuando perdió la cuenta del números de chupitos que llevaba, agarró Battoin del hombro y dijo:
    – Gracias por la ronda, pero quería decirte que siento haberme comportado así. Soy todo un miserable, ¿sabes? el destino se ríe constantemente en mi cara, ¡pero ya me he hartado! Ahora viviré la vida como nunca antes, y si no te importa, me gustaría tenerte a mi lado en tan gran viaje. Y brindó por ti y por todas las gentes de Candur. ¡Por la vida!
    Y volvió a tragar el rico licor por enésima vez.

    #346698
    Neume
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    No podía evitar mirar de soslayo la bonita túnica de Kira. Tenía unas pequeñas joyas incrustadas que hacían que brillara de vez en cuando. Aunque al principio pensó en la posibilidad de sentarse cerca y tratar de “descolgar” alguna, en seguida desechó la idea por ser demasiado arriesgado. Muchas personas cerca y un robo frustrado reciente complicaban la misión, pero no le importó. Seguro que Kira se pondría esa túnica nuevamente.
    Al final había optado por sentarse en la mesa más cercana a ellos pues la otra ya estaba repleta, y relativamente cerca de Battoin y Rírian. En un momento dado, cruzó miradas con el adoptado por los enanos y sin articular palabra, sólo con el movimiento de labios le dijo señalando su ropa -¿ves?, un bonito vestido negro.
    En ese momento Baelim estaba dando el discurso de apertura y la gente aplaudió con ganas cuando comenzó la música.
    Rírian parecía demasiado animado. Le divertía ver a los humanos en ese estado pues los elfos no sentían los efectos del alcohol tan intensamente.
    -“brindó por ti y por todas las gentes de Candur. ¡Por la vida!”
    -Bravo, así se habla – respondió Yaiwen. – Por cierto, señor Rírian, deberíais sacar a bailar a esta dama – dijo en referencia a Kira – antes de que se os adelante medio pueblo.

    #346713
    Battosay
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    – Gracias por la ronda, pero quería decirte que siento haberme comportado así. Soy todo un miserable, ¿sabes? el destino se ríe constantemente en mi cara, ¡pero ya me he hartado! Ahora viviré la vida como nunca antes, y si no te importa, me gustaría tenerte a mi lado en tan gran viaje. Y brindó por ti y por todas las gentes de Candur. ¡Por la vida!

    Costaba creer que fuera el mismo hombre. Mira por dónde había hecho un amigo. Esperaba que no se fuera con la borrachera.

    – Por la vida – dijo vaciando su vaso. – No me importaría compartir camino contigo cuando me vaya de aquí, pero de momento me lo estoy pasando bien. Si te quedas seguro que se nos ocurre algo para pasar el rato… Y parece que ya hemos acabado con la botella.

    – Por cierto, señor Rírian, deberíais sacar a bailar a esta dama – dijo en referencia a Kira – antes de que se os adelante medio pueblo.

    – Si me permites un consejo, parece que el destino hoy te da un respiro. Como reza el viejo dicho enano: ¡Hakuna Matata!

    Cogió a un desprevenido y borracho Rírian y lo empujó hacia Kira. La reacción de ambos fue de lo más cómica, por una vez era agradable no ser él quién no sabía tratar a una mujer.

    Se sentó de nuevo al lado de Yaiwen, a la vez que le birlaba de la mano una copa recién servida a un canduriano que no parecía necesitar de ella.

    La miró curioso, en verdad parecía una persona diferente. El vestido, su pelo negro completamente suelto sobre sus hombros… Esta vez sí parecía una elfa de los cuentos antiguos. Aunque parecía más calmada que cuando se fue de su casa, optó por ser cauto. Esa noche quería pasárselo bien.

    – ¿Así que negro? Será por vuestro brillo entonces por lo que yo lo veo blanco ahora. Quizás fui muy optimista, seguro que ese vestido lo guardáis para una ocasión mejor. Envidio a quién pueda veros con él, pero, desde luego, veros ahora me hace creer que los viejos cuentos sobre la belleza de los elfos eran ciertos.

    Se estaba pasando un poco, no creía que a ella le fuera a convencer palabras, fueran ciertas o no. Optó por ser sincero.

    – Os pido disculpas si he podido ofenderos, lo siento de verdad. Tomad – dijo tendiéndole tres monedas de plata, – estaban en el pantalón que me disteis y gracias a ellas pude comprar lo que tenía pensado para la fiesta. Más tarde lo prepararé para todos, si queréis os guardaré el primer vaso.

    #346715
    lordnazgul9
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    Nír se rió ante la pregunta de Kira.

    -Con tan deslumbrante túnica nadie se osará a ofenderte de nuevo, mi señora. Le sienta muy bien, el conjunto es radiante.

    Kira sonrió y en ese instante Battoin empujaba amistosamente al montaraz Rírian, animándolo a sacar a bailar a la gondoriana. Kira se sobresaltó ante la desatinada invitación de Rírian, y Nír a carcajadas corrió la silla de Kira y puso sus pies sobre ella, impidiéndole sentarse a la joven.
    -Su turno, señorita Kira-tuvo que sostener un poco a Kira para que Rírian no la empujara al suelo de lo volado.
    -Amigo Rírian, cualquier cosa, agradece que sabes que es una mujer aunque no como tratarla-comentó burlonamente, aunque Rírian no le pescó.
    Nír recargó su pipa con una hierba que le había convidado Baelim antes de su número. La pareja avanzaba torpemente hacia el centro de la sala, y varios de los bailarines les dieron espacio antes de continuar. Las joyas de la túnica resplandecían a la luz del candelabro, y la marca del Herrero Encabronado brillaba azul en la capa del montaraz y en la túnica de Kira. Nír disfrutaba del espectáculo con ganas, a lo mejor en algún momento le daba la “perso” para animarse y bailar en la sala, pero pensó que a lo mejor necesitaría acabarse su jarra de cerveza.

    #346730
    JRM-008
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    Rírian no sabía cómo había terminado en frente de Kira, pero ahí estaba, y Nír se reía mientras Rírian tragaba saliva, nervioso. Se descolgó a Roulon y la dejó en la mesa de Nír (si de alguien se fiaba Rírian en todo Helkanor, era del enano), y luego le dedicó a la muchacha una reverencia.
    – ¿Me concedéis este baile?- dijo mientras tendía la mano, expectante.

    #346825
    Neume
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    La medio-elfa tenía los ojos entornados mientras buscaba en el rostro del humano cualquier atisbo de mentira o burla. Entonces él volvió a hablar.

    -“Os pido disculpas si he podido ofenderos, lo siento de verdad. Tomad – dijo tendiéndole tres monedas de plata, – estaban en el pantalón que me disteis y gracias a ellas pude comprar lo que tenía pensado para la fiesta. Más tarde lo prepararé para todos, si queréis os guardaré el primer vaso”

    Yaiwen miró las monedas y de nuevo a Battoin. –Se las olvidaría mi hermano. Quedáoslas –y le cerró el puño con las monedas dentro.

    Tras una pausa le dijo –Esta mañana me ofendisteis, ahora no. Así que simplemente, va a ser muy complicado que os vuelva a invitar a mi casa – y acto seguido dio un trago de la copa de vino tinto. –Pero esta noche no vamos a reprocharnos nada, aburriríamos la fiesta – y volvió a beber un sorbito. -Así que los cuentos antiguos… bueno, decidme, qué cuento antiguo sobre elfos os contaron. Tengo curiosidad. Seguro que eran de los Noldor, acaparan todo. Pero antes, tengo que hacer algo.

    Se puso en pie y gritó -¡¡Baelim, una pinta si tocas un par de canciones de mi pueblo!! – Y volvió a sentarse. – Es que me apetece escuchar algo conocido. Por cierto – se giró para ver la mesa de al lado donde estaba Nír y el chico que había perdido la moneda de oro días atrás, y se dirigió a ambos – Señores, ¿no se encuentra con ustedes el otro caballero, el de la vestimenta morada?

    #346831
    NELLA
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    ¿Me concedéis este baile?- dijo mientras tendía la mano, expectante.

    Por un momento Kira no supo que contestar, Nír había puesto los pies en su silla y reía abiertamente… parecia que le divertía la situación aunque a ella le resultaba un tanto embarazosa, vio como el montaraz se descolgaba la espada y la dejaba junto al enano. -O tiene muchas ganas de bailar ó esta muy borracho- Penso Kira asombrada al ver como se desprendía de Roulon después de haberla recuperado.

    -¿Creeis que podreis manteneros en pie? -le dijo mientras le acompañaba al centro de la sala -¿Por que había aceptado?-Se dijo. Espero que no me vomite en la túnica.

    Empezaron el baile junto a los demás Candurianos y el montaraz aunque no acertaba en los pasos correctos al menos permanecía erguido. Le miró a los ojos y estaban brillantes por la bebida. Kira se animó a preguntarle:

    -Decidme Rírian ¿Ya habéis hecho las paces con Battoin?

    Se quedo mirándole a la espera de la contestación porque no había abierto la boca en todo el baile

    #346854
    Battosay
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    Battoin sonrió para sí, no había sido tan malo después de todo. Aún así, su estómago comenzó le dió una paliza a su (todavía a estrenar) cerebro, iba a ser difícil volver a comer unos platos como aquellos gracias a las ocurrencias de ese saco de neuronas carente de sentido común.

    – Los enanos tenemos unas cuantas historias sobre elfos. La que he recordado no era de los Noldor. Iba sobre unos elfos avaros, que robaron a los enanos sus más preciadas obras y, no contentos, los mataron cuando protestaron. Así que les dimos para el pelo, como siempre. Pero se cuenta que, durante un tiempo, incluso los enanos desistieron de la venganza cuando una elfa llevó sus obras puesto, pues su belleza la hacía intoncable para cualquier criatura. Una exageración, sin duda, pero después de veros me siento un poco más inclinado a creerla. Vos también lleváis los cabellos oscuros como la noche que tenía esa dama.

    Yaiwen volvió a mirarlo con esa extraña expresión que no era capaz de descifrar. En ese momento vio detrás de ella a un montaraz afanado con un papel.

    – ¿Me disculpáis un momento? Tengo que empujar a otro montaraz, creo que le estoy cogiendo el gustillo.

    Con una sonrisa de oreja a oreja se escabulló por entre la gente y se situó justo detrás de Dalation. Mirando sobre su hombre vio que estaba leyendo, o intentándolo. Battoin siempre había pensado que leer era una buena idea, sobretodo cuando la única persona que ves en días eres tú mismo. Siempre llevaba algunos cuando viajaba. Pero, desde luego, una fiesta era el peor lugar para ponerse a leer. Y no digamos ya una fiesta a la que el asistiese.

    Poco a poco se fue acercando al montaraz. Cuando su cabeza se encontraba a la altura de la de Dalation, este dio un salto asustado. Battoin aprovechó para darle un empujón justo en el momento en que una joven de la aldea pasaba por allí, bailando en corro. La chica se agarró a él y continuó bailando, estaba vez con Dalation como pareja.

    Battoin volvió a la mesa riendo entre dientes.

    – Estos montaraces son todos iguales – le dijo a Yaiwen, – les hace falta un empujoncito. Y.., decidme, ¿aceptaréis esa copa que os ofrezco?

    – ¿Algo hecho por vos? – respondió – ¿No será un mataelfos? Bueno, creo que me arriesgaré, así que sí, tomaré ese primer vaso.

    – ¿Mataelfos? No, todavía estoy buscando los ingredientes. Es otra cosa bastante más ligera y tiene algo de élfico creo. Pero, mientras, ¿aceptarías un baile?

    Yaiwen arqueó una ceja, parecía que esa pregunta no se la esperaba. ¿Por qué negarse? A fin de cuentas, como a todas la elfas, le gustaba bailar. Y si su pareja no estaba a la altura, también podría reirse un rato.

    – Bien, de acuerdo. A ver qué saben hacer los enanos – le dijo tendiéndole la mano.

    Battoin la cogió y la llevó al centro de la posada. Cogió una de la tres monedas de plata y se la dió a Baelim, mientras le decía su petición. La música cambió al momento y elfa y “enano” comenzaron a bailar.

    #346859
    JRM-008
    Participante
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    Ni persiguiendo a los orcos, ni luchando en Candur, ni siquiera en la mismísima Batalla de los Cinco Ejércitos Rírian había pasado tanto miedo. Hacia muchísimo que no bailaba, y a pesar de que estaba un pelín “contentillo” logró no fastidiarla demasiado. Mientras bailaban, Rírian se percató de lo bella que era aquella chica, y tarde uno segundos en reaccionar cuando esta le preguntó:
    -Decidme Rírian ¿Ya habéis hecho las paces con Battoin?
    La pregunta le pilló por sorpresa, pero logró reaccionar.
    – Sí, me he dado cuenta de que la vida es demasiado corta para estar lamentándote todo el día. Pero es que no logró borrar de mi cabeza la imagen de mi hermana muerta en suelo ¿sabes?. Y cada vez que cierro los ojos la veo con más intensidad, y pienso en el futuro que podría haber tenido: enamorarse, tener un marido, hijos… Si pudiese cambiar el pasado y ser yo quien muriese y no ella, lo haría sin dudar. Pero no puedo, así que lo único que puedo hacer es vivir mi vida como lo habría hecho ella, no como la he vivido durante estos últimos años: de batalla en batalla, amenazando a hombres que me confunden con una mujer y cazando orcos. Hacía tanto que no disfrutaba de una fiesta, y estar bailando con una mujer tan bella como vos me hace sentir feliz, así que, ¡a disfrutar!
    Y sin saber por qué la agarró bien de la cintura y dieron una vuelta, haciendo que el mundo se tambalease, pero logró mantenerse en pie. Sonrió y le guiñó un ojo a Kira.
    – Sigo bailando bien, más o menos.
    Y se rió, como no se había reído hace mucho, mucho tiempo. Desde aquella noche en la que la luna iluminó el rostro sin vida de tantos seres queridos.

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