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lordnazgul9.
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29/11/2014 a las 23:01 #345999
Sonrió con el comentario del mago sobre su olor. Jamás había pensado en eso ya que no estaba acostumbrado al trato con la gente antes de llegar a la aldea. Sonrió al pensar que tendría más posibilidad de hablar sin que se apartasen por su olor.
Se sorprendió con el abrazo del mago, y por lo que le susurró supo que había tenido una gran pérdida en el pasado de un gran querido. Ardía de ganas de preguntar, pero sabía que no debía hacerlo, ya que no quería entristecer a mi amigo-Siento haberte preocupado, he perdido un poco mi técnica… te doy de nuevos mi agradecimiento por salvarme la vida, y juro que te lo recompensaré, amigo-dijo finalmente al oído del mago.
Recibió el pergamino que le entregó el hombre y le echó un breve vistazo: estaba divido en dos partes, unas con letras grandes, y otra con letras más pequeñas. Reconoció algunos caracteres que aparecían en el papel donde estaba escrito su nombre- Gracias de nuevo. Luego subiré a la habitación y empezaré a estudiar un rato.
De repente, un enano se plantó delante de él. Parecía simpático. Dalation sonrió cuando le ofreció ropa. La verdad es que le vendría genial. Cogió una silla y la acercó a la mesa.
-Me vendrían genial, muchas gracias buen enano. Tome sitio, seguro que pasamos un rato muy agradable. Encantado, soy Dalation, Montaraz del Bosque Blanco, a su servicio, señor…- dijo esperando saber su nombre.
Vio que el posadero se acercaba con el pedido-Espere señor, traiga una pinta más. ¡Y más aceitunas y frutos secos! ¿Os apetece comer algo?-preguntó a la gente. La verdad es que Dalation no sabía qué hora era, ya que desconocía el tiempo que había estado desmayado – Posadero, ¡traiga también unas tostadas!
29/11/2014 a las 23:25 #346002Rírian se había cansado de esperar, y estaba decidido a darse un maldito baño, así que cogió los ropajes que había comprado en Kibil-Dum y entonces se acordó de que debía pagarle a Nír. Bajó escaleras abajo y oyó a un hombre decir:
-…Encantado, soy Dalation, Montaraz del Bosque Blanco, a su servicio, señor…
Rírian se sobresaltó. Un Montaraz… Aunque era del Bosque Blanco, le reconfortó encontrarse con uno de los suyos. Apuntó en su lista de tareas mental hablar con él.
Se metió en el baño, mientras este se llenaba de agua caliente. Sonrió y se metió lentamente, mientras las heridas provocadas en el combate le empezaban a escocer. Tras limpiarse a fondo y quedarse con los ojos cerrados durante un rato, se levantó y después de secarse y cambiarse, salió de nuevo, mientras el frío ambiente de la posada contrastaba contra el agradable calor del baño. Se echó el pelo rubio hacia atrás y subió a su habitación a dejar las antiguas ropas, abrocharse a Roulon al cinto (ya no se fiaba de nadie gracias a sus amigos ladrones) y bajó otra vez y se acercó a Nír, que conversaba con el Montaraz.
– Perdone la intromisión, pero he oído que vos erais un Montaraz. Me llamo Rírian, también Montaraz, pero del Norte. ¿Le importa que os acompañe? Debo de pagarle una deuda a mi amigo el enano.30/11/2014 a las 8:44 #346045– Perdone la intromisión, pero he oído que vos erais un Montaraz. Me llamo Rírian, también Montaraz, pero del Norte. ¿Le importa que os acompañe? Debo de pagarle una deuda a mi amigo el enano.
No había visto nunca jamás, pero por su aspecto, supo que era uno de los suyos. Era algo inusual, ya que según había escuchado, los Dúnedain del Norte, los Montaraces, estaban en peligro de extinción.
-Encantado Rírian, últimamente se ven más elfos que montaraces por esta zona. Y cada vez están más dispersos. Por lo que sé van desde Bree o las Quebradas de los Túmulos o hasta el lejano oeste. Siempre viene bien tener cerca a un de los nuestros-le dijo ofreciéndole la mano.
Y volvió a hacer lo del enano: cogió una silla y pidió otra pita y más comida. Lo que iba a ser una conversación con Aiwë se estaba convirtiendo en una tertulia inesperada. No sabía si era su olor, pero la gente estaba empezado a acercarse más a él, y eso le gustaba.
-Y cuéntame. Tome sitio y disfrutemos de unas buenas pintas. ¿De dónde eres? Como habrá escuchado, soy del Bosque Blanco, cerca de aquí. No te recomiendo ir si no te gusta pasar frío hasta en verano.
30/11/2014 a las 9:58 #346048Aiwë se había distraido entre la sonrisa pura de Dalation y las conversaciones de los otros. Se quedó con los ojos en blanco. De pronto se levantó pidiendo permiso a los “invitados” y salió fuera de la posada. Buscó a Peludo, y decidió montarlo el mismo, como hacía en pocas ocasiones. Y se alejó. Entre el calor y los rayos de sol que le iluminaban el rostro, más la brisa suave y fría que corria, sintió una profunda unión con la naturaleza, galopó muy lejos, ni él sabía donde estaba. Se bajó de su caballo y caminó junto a él. Ya estaría adentrada la tarde. Necesitaba respirar un poco. Las montoneras de gente no le hacían muy bien. Así que se quedó sentado en un viejo tronco y Peludo se echó a su lado.
30/11/2014 a las 14:29 #346056Battoin iba cargado con todas las cosas de Yaiwen. Estaba de buen humor, la pelea había acabado bien, la medicina posiblemente evitaría el modo calabaza y le iban a invitar a comer una buena comida élfica. Hasta arreglar la puerta le ponía de buen humor, demasiado tiempo llevaba sin hacer de “enano manitas”.
Esperó a la elfa mientras hacía sus compras sentado contra un árbol. Se había quedado un buen día.
– Eso tiene buena pinta – dijo cuando Yaiwen salió de la tienda.
Con el saco a la espalda recordó su temporada en la mina. Empezó a canturrear la canción de trabajo de su familia mientras acompañaba a la elfa hasta su casa.
30/11/2014 a las 19:30 #346086Buenas tardes, mi nombre es Aiwë. Y no soy uno de los Istari. Aunque me sororende que sepas tanto de ellos. Soy parecido, nada más.
Encantada de conoceros Aiwë… mi nombre es Kira Finmorwen y soy de Gondor -Dijo Kira- No os sorprenda que sepa de ellos, estuve viajando mucho tiempo con un Elfo de los Galadrim y el me habló a cerca de estos Magos como se les suele llamar, la última vez que lo vi partía con uno de ellos, El Gris, y el Rey Thranduill hacia Erebor, hace como dos años, no volví a verle, pero espero que no pereciera en la batalla.
Aiwë la miraba inquisitivamente, a Kira le pareció que trataba de ver algo mas allá de ella.
-¿Puedo ayudarte en algo? Aunque según se tienes buenos amigos aquí- Dijo el mago
Kira iba a contestar cuando se les unió el chico que había perdido la moneda debajo de su mesa, Dalation oyó que se llamaba, este había pedido unas pintas para todos y Kira se lo agradeció, brindaron y Aiwë sacó un pergamino que le entregó a Dalation, al poco rato se unió a ellos Nír el Enano y también Rírian el Montaraz.
De pronto Aiwë se levanto y diciendo “permiso” salió de la posada como alma que lleva el diablo. Todos se miraron con mudo asombro.
Kira se dirigió a Rírian, se veía que acababa de tomar un baño parecía cansado pero estaba tranquilo.
-Veo que habéis encontrado vuestra espada- Dijo Kira -Me alegro por ello… ¿Cómo os encontráis?.. ¿Está mejor vuestro ánimo?30/11/2014 a las 21:38 #346097-Veo que habéis encontrado vuestra espada- Dijo Kira -Me alegro por ello… ¿Cómo os encontráis?.. ¿Está mejor vuestro ánimo?
Nír entre risas le ofreció a Rírian un pañuelo para la nariz, sin mirarlo a la cara y esperando que no se ofendiera.
-Cualquier cosa, tú y el salvaje, espero que se relajen un poco cuando celebren al mediodía-dijo el enano-Baelim el flautista está preparando un número para más tarde. Igual, amigo montaraz, tú y Battoin pueden arreglar su discusión con todo menos con los torneos de Framburgo, que si no se ofrecen recompensa entre los duelistas, no ganarán nada aparte de la lucha.
Algunos se acordaron de la historia de Battoin en el torneo con el comentario del enano, quien evidentemente no la había escuchado.
-Por cierto, mi buen amigo Rírian, veo que les vas a sacar jugo a esas ropas nuevas. Y Kira, con ese vestido y esa capa combinados te verías resplandeciente.
Nír no juzgaba por los estándares humanos de belleza, para él toda mujer era bonita si tenía mínimo unas patillas largas, así que su opinión se sintió muy falsa.Algunos que entraban a la posada esperando un desayuno miraron a la extraña comitiva que comía en la mesa de la esquina, y se lamentaron de no tener ropajes tan bien hechos. La mayoría le había comprado armas a Nír y ya habían quedado casi arruinados.
-¡Hoy no se fía, mañana sí!-les dijo Nír desde la mesa, aunque en realidad ese era prácticamente uno de los múltiples lemas de “El Herrero Encabronado”.01/12/2014 a las 0:18 #346114Mientras él arreglaba la puerta ella se afanaba en la cocina. De vez en cuando le echaba un ojo para comprobar que no hiciera “cosas raras” ni husmeara por otras partes de la casa. La vivienda tenía dos plantas, y ellos se encontraban abajo.
Yaiwen se dispuso a poner el mantel cuando la comida estaba casi hecha. Sacó la gran hogaza de pan y los encurtidos que había comprado esa mañana, quesos que ya tenía, el guiso de carne con brotes y verduras, y como buena elfa y aficionada al vino de Dorwinion, (demasiado en opinión de sus allegados), puso en la mesa un caldo tinto. Como no sabía lo que comería aquel humano y sabía que los enanos tenían buen estómago, preparó comida para tres.
Aquello se le hacía extraño. No solía tener visitas en casa. Hacía un par de meses de la última vez que estuvo su hermano y procuraba no traer a casa a personas que no fueran de confianza, pero tuvo que hacer una excepción. Si alguien no hubiese hablado demasiado, Battoin jamás habría sabido lo que sucedió y las cosas se habrían desarrollado de otro modo, pero ahora ya no valía la pena lamentarse. “Le saqué unas monedas y me sale gratis el arreglo de la puerta”. Aún así no estaba del todo conforme y daría con ese alguien.Le avisó que la comida estaba lista y se dispusieron a degustarlo todo. Esperaba que el plato principal fuera de su agrado. No había hecho una comida al más puro estilo élfico pues dudaba que le hubiese gustado, y a ella también le encantaban algunos platos de los humanos así que había hecho una combinación. Estaba convencida que esos brotes él no los había probado antes.
A lo que se negó Yaiwen rotundamente por más que él insistió fue a sacar el pan del camino. Le tuvo que explicar que no todas las mujeres elfas lo pueden preparar y que ella no era una de las que supiera elaborarlo. Y el poco que ella tenía lo conservaba con mimo, sólo lo podía conseguir a través de su hermano. -No creo que merezcas aún probarlo – le había dicho sin miramientos.Cuando terminaron y recogieron la mesa, la medio-elfa le ofreció descansar en un diván que había cerca de la chimenea. Tenía buenas vistas. Era de hierro forjado decorado con motivos florales y algunos cojines que la misma Yaiwen había hecho en el pasado. Aprovecharía ese momento para escribir por fin la carta.
-Pero antes de recostaros, voy a entregaros algo que creo que os hará ilusión. Esperadme aquí.
Subió a su habitación y al cabo de pocos minutos estaba de vuelta con la espada.
-Dos condiciones, la primera, devolvedme mis dos dagas, y la segunda, tendréis que acudir a mi llamada cuando os necesite para otro “encargo”, y sin peros u os perseguiré y no tendréis nieve suficiente sobre la que correr. Por cierto, ¿por qué está al revés? sois muy raro ¿sabéis?
01/12/2014 a las 14:52 #346126-Veo que habéis encontrado vuestra espada- Dijo Kira -Me alegro por ello… ¿Cómo os encontráis?.. ¿Está mejor vuestro ánimo?
Rírian suspiró y dijo:
– Bueno, he tenido mejores mañanas.
Entonces Nír le ofreció un pañuelo riéndose.
-Cualquier cosa, tú y el salvaje, espero que se relajen un poco cuando celebren al mediodía-dijo el enano-Baelim el flautista está preparando un número para más tarde. Igual, amigo montaraz, tú y Battoin pueden arreglar su discusión con todo menos con los torneos de Framburgo, que si no se ofrecen recompensa entre los duelistas, no ganarán nada aparte de la lucha.
Rírian se encogió de hombros y negó con la cabeza.
-No, Nír, el asunto está más o menos zanjado. Aunque me encantaría estrangularle el maldito cuello…
Se rió y pensó en la fiesta de la noche, y Nír dijo:
-Por cierto, mi buen amigo Rírian, veo que les vas a sacar jugo a esas ropas nuevas. Y Kira, con ese vestido y esa capa combinados te verías resplandeciente
– Bueno, de eso mismom quería hablarte. Debo pagar todo lo comprado en Kibil-Dum.01/12/2014 a las 17:21 #346167Llegó Harald con su laúd y un amigo suyo de Candur que tocaba la harmónica. Baldric les dejó una habitación de la posada para que ensayaran un poco antes de la fiesta que estaban preparando. Ya empezaba a haber buen ambiente en la taberna de la posada. En una mesa al lado del fuego estaban reunidos varios de los “especiales” defensores de Candur y conversaban con entusiasmo.
Harald resultó ser un buen músico y juntos prepararon muchas canciones de taberna de los norteños. Baelim les enseñó también alegres canciones y melodías de Eriador y la Comarca.
Baelim conocía además varias tonadas élficas que podía entonar con la flauta, pero cuyas letras no conocía del todo. Quizá Yaiwen la elfa pudiera cantar con ellos dichas canciones. Después se lo preguntaría.
Baelim y Harald bajaron a la taberna y se sentaron en la mesa contigua en la que estaban Nír y Rírian y sus compañeros. Baldric los invitó a los dos a una de sus mejores cervezas.
-¡¡A los músicos los invita la casa!!-Exclamó Baldric
No pudo evitar escuchar la conversación de la otra mesa, así se enteró de que había otro montaraz entre ellos, un tal Dalation.
Baldric llegó con las dos jarras.-“Perfecto”- pensó Baelim- “Esto es lo que mejor hace falta para tocar con maestría”.- Y con una sonrisa saboreaba su cerveza.
01/12/2014 a las 19:55 #346178Kira estaba extrañada por la súbita desaparición del mago, no la había dado tiempo nada mas que a presentarse, esperó tener otra ocasión para hablarle, la gustaría saber mas sobre el proyecto del que le oyó hablar… algo sobre una tienda de alquimia. Se dirigió a Dalation que parecía ser su amigo
-Decidme Dalation ¿Sois buen amigo de Aiwë?.. ¿Siempre desaparece así cuando hay gente a su alrededor?.. Espero que no le haya incomodado nuestra presencia.
En ese momento entraron el Bardo que tocaba esa música excelente durante la batalla y el novio de Elaen, se sentaron en una mesa próxima a la de ellos, parecían contentos, -seguro que esa noche iba a ser muy diferente a la anterior- pensó Kira
01/12/2014 a las 21:02 #346186Battoin todavía estaba limpiando la bandeja con ayuda del pan cuando Yaiwen volvió con su espada.
-Dos condiciones, la primera, devolvedme mis dos dagas, y la segunda, tendréis que acudir a mi llamada cuando os necesite para otro “encargo”, y sin peros u os perseguiré y no tendréis nieve suficiente sobre la que correr. Por cierto, ¿por qué está al revés? sois muy raro ¿sabéis?
Se zampó la hogaza de pan de un mordisco y cogió la espada.
– ¡Vaya, muchas gracias! Qué casualidad que la encontráseis, si no sabíais nada de ella, ¿no?
Le dió un par de vueltas en el aire y se la llevó al cinturón. La desenfundó y la contempló un momento.
– No es cosa mía que esté así. Fue un regalo de mi abuelo, ya os lo dije. ¿Por qué del revés? Respuesta corta: mi abuelo estaba perdiendo facultades, le salió una chapuza y mi madre me obligó para no hacerle un feo.
La elfa puedo a duras penas contener una carcajada.
– O eso pensaba – se detuvo un momento. – Mi abuelo era ciego y aún así un herrero de primera. Antes de irme yo dejó de hacer espadas normales, forjaba herramientas rarísimas. Además, empezó a perder oído, estaba como una tapia, lo que no ayudaba a sobrellevar su mal carácter. Pensábamos que cocheaba.
“Sin embargo… ¿sabéis que un artesano cuando quiere hacer una obra maestra de verdad no forja una directamente? Hace varias. Por muy bueno que seas siempre se comete algún fallo, o el metal no es lo suficientemente bueno, o simplemente tienes que practicar lo que no has hecho nunca. Estoy seguro que no hay menos de una doncena de Narsil quebradizas por ahí adelante. Creo que no chocheaba, practicaba para hacerme una espada.
“Nunca me hizo gracia matar. De hecho, nunca he matado a nadie, salvo algún orco y tampoco me apasiona. Mi abuelo lo sabía y creo que quizás forjó esta espada especialmente para mí.
“En diez años no se ha mellado nunca, las vetas del metal están perfectamente alineadas con su forma para evitarlo. Su peso y longitud son perfectas para mi talla. Al no cortar al enemigo, la espada debería vibrar enormemente con cada golpe, pero el mango lo absorbe, de forma que no pierdes agarre en ningún momento.
“Y esto es lo que más me gusta.Enfundó la espada de nuevo, volviéndola a sacar al instante a la velocidad del rayo. La detuvo justo bajo la garganta de Yaiwen.
– La funda está hecha especialmente para ella, perfectamente lisa, ningún estorbo para desenfundar. La forma justa de la vaina hace que la presión del aire acelere mi propio brazo al desenfundar. Ingenioso, ¿eh?
Con una sonrisa inocente y de oreja a oreja volvió a enfundar la espada. Se giró hacia la mesa dejando una de las dagas sobre ella.
– Tomad, aquí os dejo una de las dagas, la otra debe de estar enterrada en el huargo que se os quería comer en Candur – dijo sonriendo, mientras se volvía – ¡Ah, se me olvidaba! Cuando entré la primera vez no puede evitar ver ese vestido negro en el fondo de vuestro baúl. Sería un verdadero placer invitaros a un baile si lo lleváis puesto.
Cuando alzó la vista, la cara de Yaiwen no estaba precisamente sonriente.
01/12/2014 a las 22:58 #346203Cogió un vaso de agua que había en la encimera de la cocina y le tiró el contenido a la cara.
-Venís a mi casa, coméis en mi mesa, de mi comida y me apuntáis con una espada y más aún, como si eso fuera poco, ¡¡confesáis haber curioseado entre mi ropa!!. Largo, fuera de mi vista. Le empujó dando un portazo a la puerta, que por suerte ya estaba arreglada y cerraba bien.
Apoyó la espalda contra la puerta unos segundos mientras permanecía con los ojos cerrados. Rápidamente subió a su habitación. Realmente que le hubiese amenazado con la espada no le había asustado, pero sí molestado, jamás pensó que fuese a hacerla daño, no al menos en esta ocasión, pero que hubiese hurgado entre su ropa, entre sus objetos personales, aquello era demasiado. Necesitaba comprobar que todo estuviera en su sitio y que estuviera TODO en realidad.
Abrió el baúl donde tenía un par de vestidos que hacía mucho que no se ponía, eran menos discretos, y se notaba que había metido la mano porque no estaban bien colocados. Yaiwen resopló resignada. Abrió los cajones y no vio nada extraño, ni en las estanterías. Por último volvió a abrir el lugar donde ocultaba las joyas y el dinero. No había señal de que hubiera husmeado por ahí. Entonces recordó la cara de Battoin en buena parte mojada y su expresión de asombro al no esperarse esa lluvia repentina y sonrió. Podía considerar que estaban en paz.
Se quitó el vestido y se puso ropas más cómodas. Se acercó al escritorio, sacó papel, tinta y una pluma y se dispuso a escribir en la lengua del este.
“Mi querido Îbal,
Sigo en Candur, a veces extraño el clima más templado de tu tierra aunque aquí estoy entretenida, no me puedo quejar y no vivo mal, sin embargo, no hay mucha información con la que traficar. Y precisamente he descubierto hace pocos días algo muy interesante. Te envío noticias bastante fiables acerca de un mago. Las sospechas surgieron en Framburgo y yo misma he visto que no era mentira. Hasta dónde llega su poder, lo ignoro, pero sé que esta clase de noticias te agradan, y a mí el dinero de tu recompensa.
Z. Y.”Miró por la ventana, el agradable sol que había salido ese día comenzaba a ocultarse poco a poco. Se dio un baño, sacó los últimos ungüentos que había comprado en Kibil-Dûm y se tiñó el cabello. Cuando se hubo secado comenzó a vestirse para ir a la Posada.
01/12/2014 a las 23:38 #346206Battoin tardó un rato en reaccionar, lo de la espada había sido una broma inocente. Y tampoco pretendía incomodarla con el tema del vestido, es más, intentaba halagarla. Una vez más demostraba que el confundir mujeres con hombres era el menor de sus problemas para tratar con ellas.
Estuvo tentado de llamar a la puerta y disculparse pero, por una vez, su sentido común se dignó a aparecer y no lo hizo. Quizás más tarde habría mejores ocasiones. Al fin y al cabo tenía prisa si quería ir y volver hasta Kibil-Dûm antes de la noche.
02/12/2014 a las 0:35 #346219Nír vio pasar a los músicos. Entre ellos estaban Baelim con su flauta y Harald con un…¿laúd?.
-Habíamos quedado en quince monedas de plata entre todo, ¿no?-trató de recordar Nír, aunque se le habían olvidado dos de oro por el arco, aunque con lo de dinero que se había ganado esa noche era normal que se le hubieran pasado.
Nír le extendió a la mano. Rírian buscó sus monedas.
-Señorita Kira-dijo dirigiéndose a la humana- ¿Usted conoce a Tharkûn? Es el Mago Gris, pero desconozco si era un conocido del Morado. Yo lo había visto en la Batalla de los 5 Ejércitos y era uno de los Magos benevolentes. Y sí, en cuanto terminó la batalla se marchó enseguida, aunque acompañado. Yo conozco a un par de alquimistas que tienen puestos en el mercado de Kibil-Dûm, aunque no le puedan vender a quien no sea extranjero, pero el Morado podría partir con su ayuda si quiere dedicarse a alquimia-continuó el Enano.Baelim y sus compañeros se habían sentado en la mesa contigua después del ensayo y Baldric le había traido unas jarras. Miró hacia el resto de la posada. El candelabro nuevo resplandecía, ya había platos con velas en todas las mesas, los clientes reían y seguían bebiendo. Nír no recordaba que el mundo de los humanos diera tanto jugo. Y lo decía tanto en los entretenimientos como en los negocios.
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