– Querido, me temo que tendrás que hacer doble turno a partir de ahora, o los ahorros de la Elfomastercard no serán suficientes.
-¿Porqué dices eso?- le preguntó el alarmado. Desconcertado, observó que la elfa le sonreía frotándose el vientre.
-¿Es necesario que te lo explique?-preguntó ella creyendo que no eran necesarias más explicaciones. Pero él parecía seguir en las babias y su cara era un poema.
– ¿Tanta hambre tienes que no te llega la comida que compramos?-le espetó para sorpresa de ella. La elfa resopló.
– Si tengo tanta hambre es que tengo que comer por dos.- contestó, pero Finrod seguía en las mismas.
-¿Por dos? Eh, que yo como eh?.-Nosta se dio por vencida finalmente.
-¡Que estoy embarazada tonto!-le dijo de sopetón. Luego lo miró cariñosamente y le sonrió.-Vas a ser papá. Él se quedó atónito, y tardó un buen rato en reaccionar. -¿No vas a decirme nada?- la voz de la elfa lo sacó de su estado de incosciencia y por fin logró decir algo.
-Yo…be…bé…pa….pá…y tu… ma…-balbuceó. La elfa soltó una carcajada.
-jajja, sí, y yo mamá si. A ver, dime, voy a tener que comprar pañales para uno o para dos? jajaja.
El elfo por fin rió ante el comentario y abrazó fuerte a la elfa, mientras una lagrimilla resbalaba por su mejilla.
Un tiempo después, nació una preciosa niña de tez pálida y cabellos oscuros a la que llamaron Lalihiari. Su rostro era hermoso y sereno pero en su interior latía la fuerza de un volcán.
Su padre la cogió en brazos con los ojos humedecidos y le sonrió:
– Tu eres mi pequeña, ni se te ocurra casarte nunca eh? jejeje
Capitulo III: una llegada inesperada
Poco después del nacimiento de la hermosa niña, la familia recibió la visita de los abuelos Im-Cale y Narmone. El hermoso rostro de la veterana elfa permanecía inalterable a la edad y sus alas de vampira se ocultaban tras su fina capa, para no asustar a la niña que todavía era bebe.
Mientras Finrod le mostraba al abuelo toda su colección de pieles obtenidas de sus cacerías, madre e hija salieron a dar un paseo y conversar mientras la pequeña perseguia a los saltamontes (la mayoria de ellos ya sin patas traseras…)
– Bueno madre, y cuentame… ¿cómo están mis hermanos? Hace mucho que no los veo, tan solo con Iruka converso de vez en cuando. -Cuando Nosta levantó la cabeza vio que su madre sonreía mirándola fijamente a los ojos.
-En realidad, de eso quería hablarte. Veras…-comenzó. Nosta parecía algo preocupada aunque la sonrisa de su madre la tranquilizaba un poco.-Tienes otra hermana. -La elfa se quedó sorprendida.
-¿Otra hermana?- el rostro se le iluminó-¿ en serio? ¡Caray!- le guiñó un ojo a su madre dandole un codazo cariñoso.- jejejej, la segunda luna de miel cundió eh mama?- Im-Cale se sonrojo ignorando el comentario.
-Se llama Aiwendil y llegará mañana. Verás, tu esposo y yo habíamos pensado irnos de viaje al sur, y quería preguntarte si podría quedarse contigo por una temporada.
-¡Claro! Será estupendo tenerla aquí.-respondio entusiasmada la elfa.
Esa noche Nosta apenas pudo pegar ojo. Se moría de ganas por conocer a su hermana. Su madre le había dicho que ya era toda una mujer elfa. ¿cómo sería? ¿Estaría casada? Finrod tampoco dormía, pues Lalihiari se había empeñado en gastar pañales esa noche y el pobre elfo no se separaba de la cuna.
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La mañana amaneció soleada. “Una buena señal” pensó Nosta. Se levantó temprano y descubrió que su esposo y sus padres ya estaban desayunando y la miraron con una carcajada.
-Veo que aun estas dormida, sigues siendo la marmota de siempre.-exclamó su padre con la mirada fija en los pies de la elfa. Nosta miró abajo y vio que se había puesto una zapatilla de ella y otra de Finrod. Con una carcajada se acercó a la mesa y desayunó tranquila.
Las horas le pasaron interminables pegada a la ventana.
-¿Seguro que viene hoy mama?-preguntaba ansiosa.
Finalmente y tras haber aburrido a su marido y a sus padres, decidió ir a jugar con Lalihiari al jardín.
Ya caía la tarde y la puesta de sol se adivinaba preciosa. Los dedos del otoño habían sembrado una extensa alfombra de hojas secas y la pequeña se divertía haciéndolas crujir entre sus deditos mientras su madre le trenzaba el pelo. Tan embobadas estaban las dos que no se dieron cuenta de una sigilosa presencia que se acercaba por detras.
-¿Puedo sentame con vosotras?- la femenina voz las sorprendió sobresaltandolas.
Ante sus ojos se erguia una hermosa elfa de largo cabello castaño que le caía en cascada a su esbelta espalda. LLevaba un fino traje de color verde pálido que no ocultaba su bello cuerpo de elfa. Su piel pálida brillaba dorada a la luz del atardecer y sus ojos se reflejaban con un brillo de emoción en otros que se semajaban demasiado a los suyos.
Nosta permanecía muda hasta que la pequeña soltó un gritito juguetón para darle la bienvenida a la recién llegada. La elfa se levantó con los ojos emocionados y sonrió.
-Lalihiari te da la bienvenida.- le dijo aupando al bebe.Luego se acercó a la elfa y finalmente las dos se abrazaron con fuerza sonriendo.
Las dos hermanas se quedaron charlando animadamente y ni siquiera se dieron cuenta de que la noche había caido sobre ellas hasta que la pequeña cayó rendida de sueño en los brazos de su tía. Finrod las llamó desde la casa.
-¿Es que no vais a despedir a vuestros padres?-les gritó. Las elfas se levantaron de prisa y llegaron para ver como sus padres se subían a los caballos. Nosta abrazó a su padre y luego fue a despedirse de su madre.
-Bueno mamá, -le dijo al oido.- jejejje, así que de viaje nuevamente, supongo que cuando vuelvas tendré otro hermanito…- Im-Cale sonrió sonrojandose nuevamente mientras le daba un beso de despedida a su hija.