Historia privada
Huyendo entre la luz y la sombra
Aimenel, sonrio al ver al joven dormir, empezaba a confiar en el; pero ahora a que le preocupaba era su hermana, estaba demasiado extraña, antes de que guardara la comida le hablo.
-Endien, toma.- le tendio su daga.- Me la dio el joven, necesitas traer tu arma.- La niña asintio y se alejo guardando el arma entre sus ropas. Mientras tanto Aimenel corrio por una manta y se la puso a Bregonir, despues termino de curar a los caballos, su hermana se habia acercado tambien ayudandola, entonces sin que ella se diera cuenta Endien saco su daga iba herirla cuando Aimenel volteo bruscamente, la niña la guardo discretamente en su ropa.
-Endien,trae un poco de esas hiervas.- le indico unos arbustos.- los caballos caminaran, pero no podran llevarnos.
-esta bien, de todas formas Dol Amroth no esta lejos.- le respondio ella, llendo a los arbustos
Aimenel, entonces reparo en Oselle , se dirijio hacia ella y le puso una manta, le acomodo la cabeza para que no estuviera incomoda y despues regreso a los caballos.
No fue hasta entrada la mañana que se comenzaron a preocupar por Huor.
[Editado por tari el 30-08-2005 05:39]
-Lo esperaba- dijo la mujer que abrió la puerta. Huor, cansado como estaba pensó poco, y le dijo:
-¿Me esperaba? ¿por qué?-
-Claro, después de que estuvo diez minutos tocando a mi peruta esperaba que alguien de carne estuviera frente a ella.- rió la mujer... -Por favor ¡hombre! lo veo cansado. Entre y tome algo...-
-No, solo quiero saber si no entró una mujer de cabellos oscuros y ojos verdes a este lugar...- Huor respiraba cansado... La mujer lo miró..
-¡Ah! Se refire a una jóven que también estaba muy cansada... Pues sí, vino, pero no me ha dicho su nombre, cuando terminó de golpear la puerta cayó desmayada... Asi que ahora duerme en mi pieza.
>>Lamento decirle que no podrá verla hasta que ella no despierte, porque no sé si desea verlo. De algo huía... - mintió con gran facilidad y credivibilidad la mujer... -Mi nombre es Zenicer...- Huor se llenó de felicidad
-¡Por favor! debo verla... Ella sí desea verme...-
-No lo sé, por favor pase y duerma, por la mañana seguro la verá...-
Ambos entraron. La casa era linda, no poseía extravagancias pero sí estaba adornada por extrañas figuras que él no identificaba.
Zenicer se fue a la cocina y le dijo a él que la acompañara. Después preparó te y le pidió que colocara manteca en la mesa. Se la pasó y Huor hizo lo que le pidió. Cuando él se retiró ella colocó en el té un polvo para que durmiera varias horas...
Se fueron a la mesa, tomaron y al rato el hobmre no podía mantenerse de pie. Lo llevó a un habitación. Cuando él estuvo dormido ella salió de la casa.
A la mañana muy temprano la mujer volvió con una joven en sus brazos de cabello oscuro y ojos verde. La chica estaba golpeada y dormida. La acostó en su habitación y esperó que Huor despertara. <Pobre chica, es su culpa por tener las características que él dijo... Ja! Como si me importara...>
Huor abrió sus ojos y lo primero que pidió fue ver a Ollese. La mujer le dijo que aún no había despertado... -Ya lo hará. Mientras cuéntamo de tu presente...-
[Editado por Praianna el 19-12-2005 04:45]
A la mañana Brégonir despertó. Aimenel y Endien estaban junto a los caballos cuidándolos, Ollese miraba los árboles y el cielo recordando algo que él imaginaba. Para sacarse dudas buscó a Huor con su mirada y no lo encontró, asi que afirmó qué era lo que la tenía tan preocupada y, parecía, triste. El joven notó que llevaba un manta en cima, la tomó y se puso de pie. Después de un tiempo sacudió su cabeza y se acercó a las hermanas.
-Tome, esto es duyo. Gracias.- le dijo sonriendo a Aimenel. Ella lo tomó y agradeció también.
-Bueno, tiene que desayunar, pues tampoco ha comido desde hace un buen tiempo.- contestó y fue a buscar comida sin esperar respuesta. Endien de lejos lo saludó, y luego se acercó a él.
-No he visto a Huor, ¿Lo has visto? La verdad que me preocupa su suerte. Creo que debemos buscarlo. Él fue a buscarla -señaló a Ollese-, creo que merece que vayamos por él....- Aimenel volvía, escuchó lo que decía su hermana y le dijo:
-Claro que iremos hermana, después de que Brégonir desayune. No vamos de dejarlo.- Al terminar de decirlo le pasó la comida a él y se dirigió a la mujer con más comida.
-Come algo, hace mucho que no pruebas bicado alguno. Además necesitarás fuerzas para buscar a Huor en seguida.- se lo entregó. Ollese le contestó:
-Gracias. En verdad prefiero buscarlo a comer. ¡Por favor partámos ya!-
-No, primero tú y Brégonir deben comer. Después nos iremos. Sígueme...- la invitó. Ambas caminaron hasta acercarse los otros dos. Ollese se setnó y comenzó a comer sin apetito.
Cuadno terminaron ambos de desayunar Endien dijo:
-Ya es hora...-
-Sé hacia donde iba. Pasaron varias horas pero me imagino que habrád dormido. Si nos apuramos llegaremos.- agregó Brégonir y señaló el camino por el cual había vuelto con Ollese en brazos por la noche.
-Vayamos hacia alla entonces...- dijo Aimenel y los cuatro caminaron en busca de Huor.
.- Lo caballos no podran llevarnos, pero no podemos abandonarlos.- les dijo tomando las riendas de su caballo y el de su hermana.- Que caminen junto a nosotros, cuando lleguemos a Dol Amroth, podran atenderlos mejor.
Los demas le miraron y asintieron en silencio, Endien miro su manos que aun estaban mal y despues a su hermana, esta le sonrio y le indico que caminara junto a Oselle; Bregonir fue el primero en avanzar, atras de el venian Endien y Oselle calladas, pues en el interior de las dos se acrecentaba una maldad que no podian combatir y al final venia Aimenel vigilandolas, la muchacha sabia que algo no estaba bien, sobre todo le preocupaba su hermana, su comportamiento en ese tiempo habia sido demasiado extraño y la noche anterior no le habia dicho ni una palabra, aun cuando ella le habia preguntado por su estado.
Entonces pararon, delante de ellos se econtraba una division y en medio una hemosa casita, Aimenel se acerco a Bregonir.
.- ¿Que pasa?.- miro al frente y de nuevo al joven.- No creo que este aqui, debio haber tomado el camino a Dol Amroth.
.-Algo me dice que no fue asi señorita.- se acerco a la puerta.- ademas no hace daño preguntar.- toco a la puerta y al instante salio una mujer muy hermosa vestida de rojo.
.- Buenos dias nobles viajeros.- les dijo saludandolos.- ¿Que buscan?
.- Buenos dias.- le contesto Bregonir.- Estamos buscando a un hombre, se llama Huor, seguramente pasao ayer en la noche por aqui y...
.- No ha pasado nadie por aqui joven.- le interrumpio.- disculpen pero no tengo tiempo para esto.- la mujer cerro la puerta agresivamente.
Bregonir y Aimenel se miraron.
.-Mintio.- le dijo Aimenel.
-Ya lo averiguaremos- y sin esperar respuesta la mujer se acerco a la casa
-Escondanse detras de ese arbusto y dejen a los caballos amarrados a este matorral- Ollese espero que hicieran eso y tomo una piedra del camino. Conto lentamente hasta 10 y lanzo la piedra contra la ventana del frente de la casa, luego corrio sin parar hacia el fondo de la pequeña casita. Una pequeña puerta se encontraba tapada por unos arbustos, sin pensarlo la abrio de un golpe, la casa era mas grande de lo que aparentaba y su dueña parecia tener un gusto pesimo en la decoracion.
Ollese se encontraba en la cocina cuando sintio un portazo que venia del frente y luego a una mujer quejandose - Necios, jamas sabran que lo tengo asi me rompan todas las ventanas- En su silencio Ollese ya se reconocia como vencedora, sabia que Huor se encontraba alli, ahora debia encontrarlo. Los pasos se acercaban, recurriendo al primer medio que encontro Ollese tomo una botella que se encontraba sobre la mesa y ni bien tuvo a la muchacha a su alcance se la partio en la cabeza -Perdon- dijo mientras pasaba sobre el cuerpo desmayado en el piso. Abrio la puerta del frente y les hizo señas a los demas de que entraran a la casa.
Brégonir y Aimenel se miraron admirados o sorprendidos por la rapidez de Ollese... Endien miraba a la mujer con ojos de rabia.
-¡Por favor! ¿Qué hiciste para que entremos? ¿No la habrás matado a la dueña de casa, no?- dijo enfurecida la pequeña. -No me sorprendería en lo más mínimo.
>>En fin, no entraremos ahí hasta que no nos digas qué sucedió.-
Los tres la miraron: Ollese se sentía ofendida en cierta forma, Aimenel sentía un nudo en su pecho y Brégonir estaba sorprendido por la actitud de la niña.
-Piensa lo que quieras, entra y mira tú misma qué he hecho. Por cierto, no hay ningún cuerpo.- contestó Ollese y dirigiendo la mirada a los otros dos.- Pasen, no maté a nadie. Tu hermana está loca.... o diría yo, escucha cosas que le dicen qué hacer...- y volvió a entrar a la casa. Aimenel permaneció callada pensando en aquello que le había dicho Ollese. Después sintió que Brégonir la tomaba por el hombro y le decía- Vayamos adentro.
>>¡Endien, por favor entre!-
Endien lo miró y decidió entrar. Mientras se acercaba a ellos su rostro tomó un color pálido y rapidamente el color le volvió. Sus ojos mostraban que se trataba de la niña de siempre...
Ollese estaba abriendo todas las puertas de la casa en el momento en que los demás ingresaron. Habían objetos y estatuas que describían maldad dentro de aquel lugar.
Después comenzaron todos a buscar a Huor. Aimenel abrió la puerta que mejor se veía y encontró a una joven tirada sobre una cama bastante vieja, herida en varias partes, golpeada. Se acercó e ella y vio que no tenía heridas graves.
Por otro lado Ollese seguía buscando. Abrió una puerta queparecía de un sótano y lo encontró a Huor dormido sobre una cama sucia y de varios años. La habitación tenía un aroma raro, un polvo color rojo recorría aquel lugar, y el rostro de él demostraba que estaba envenenado, pues su piel estaba blanca y alrededor de sus ojos había un círculo violeta....
En el momento en que Aimenel entraba a la habitación donde encontraría a la joven herida, Brégonir y Endien ingresaban a otra habitación. Ésta estaba sucia y mal cuidada, tenía pergamitos-los cuales tomó Brégonit rapidamente- y figuraas horrendas que expresaban odio y maldad en sus ojos... <¿Estuvo bien entrar a este lugar sin el consentimiento de la mujer?> pensaba el joven mientras caminaba hacia un escritorio lleno de telas de arañas pero con muchos libros viejos y notas. Endien avanzaba a su lado.
Cuando ambos se acercaron la niña tomó ciertas notas con rapidesy las guardó en su bolsillo.
-¿Qué tomó, señorita?- le pregunto.
-Nada... Unos dibujos. ¡Hay yo no te pregunto que tomas tú en el camino, ni me interesa saber de qué son esos pergaminos!- le gritó Endien. Brégonir la tomó por los brazos e intentó sacar los papeles que había guardado, ella con una rapidez única de montaraz sacó la daga que Aimenel le había dado.
-No me toques Brégonir...- le dijo liberándo ambos brazós de las manos de él. -No te interesa qué tomé. Sabes que no voy a hacer nada malo. No te preocupes....-
-No sé qué hará por eso me preocupo. Po favor, Endien... ¿Qué te sucedió?.- preguntó triste. Ella lo miró y llena de un aire helado le respondió:
-He mejorado.....
>> Continuemos buscando cosas...-
-No... salgamos de aquí.- le dijo él. La tomó de una brazo y la obligó a caminar. Endien al principio intentó resisterse, pero luego ya no.