Historia privada

Huyendo entre la luz y la sombra

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Fragmento 43 por Praianna

Aimenel y Endien que habían bajado de sus caballos para que pasteran corrieron hacia ellos para socorrerlos. Brégonir al sentir que Môrdag, su caballo, caía saltó de su lomo para evitar que se quebrara, luego giró hacia él para ayudarlo también. Huor vio que Ollese giraba hacia la derecha, pero en ese momento su caballo también fue herido, entonces de un solo salto bajó y corrió hacia la mujer para pedirle que se detubiera, pero ésta ya se dirigía a Dol Amroth...

-¡Ollese! Espera...- gritó Huor. Al oir aquello Brégonir cambió su vista hacia ellos. Rapidamente se acercó a Aimenel y le pidió que cuidara a su Môrdag por un tiempo. Ella asintió y él corrió hacia Huor.

-Hermana, ve y cuidalo. Yo ya voy- le dijo la más grande. La pequeña sonrió con ternura, y llena de satifacción se dirigió a Môrdag.

-¿A dónde se dirige?- preguntó el joven.

-A Dol Amroth, pero no puede ir sola...- dijo Huor contestándo a Brégonir. -¿Qué vamos a hacer? Debemos detenerla.

-Lo sé, pero sabrás que la única manera de alcanzarla será corriendo. No hay otro forma. ¿Te acompaño?- le dijo Brégonir. Huor lo miró extrañado, ¿le ofrecía ayuda?.

-¿Qué estás tramando?- le preguntó desconcertado.

-Nada. Estamos en el mismo lugar, todos juntos. No podemos estar todo el tiempo peleando. Si quieres que ella vuelva voy a ayudarte. Pero debo ir a decírselo a Aimenel, ella debe saberlo.- contestó. Huor sonrió.

-Si son puras tus palabras, entonces acepto que me acompañes. Si guardas alguna trampa en ellas, quédate.- le dijo Huor. El joven sonrió.

-Como no tengo intenciones ocultas iré contigo.- dijo y señalando a Aimenel para que el hombre supiera que se iba a decirle, se acercó a ella.

-Aimenel.- dijo. Alzó su vista y no encontró a Endien, se llenó de terror. ¿Dónde estaba? Luego miró a Môrdag y la vio allí. Sin esperar que Aimenel le contestara corrió hacia él y tomó a la niña por el brazo bruscamente y la levantó hacia él, alejándola del caballo. La joven vio cómo trataba a su hermana, y le molestó mucho que hiciera eso.

-¿Qué está haciendo?- le dijo con un tono muy molesto y enojada acercándose rápidamente a él.- Déjela. ¿No se da cuenta de que está herida?

>>No podía ir yo, por eso le pedí a ella.- dijo y tomó a Endien y la apartó de los brazos del joven. Endien le dijo a ella:

-Hermana, me duele mi mano de nuevo- y volviendo sus ojos a él le dijo -Me tomó de la mano, joven -sus ojos se llenaron de lágrimas- me lastimó. Aimenel, que ya había escuchado bastante se dio vuelta para alejarse con Endien. Brégonir, antes de que lo hciera, la tomó del brazo, pero con suavidad. -Espere...- le dijo. Al tomarla del brazo vio cómo Endien se tocaba sus manos para hacerse sangrar. Sus ojos se volvieron fríos y permaneció muy serio por unos segundos.

<No voy a dejarla con Endien. No puedo ir con Huor> pensó.

-Discílpeme, pero mi caballo cuando está herido toma un caracter peligroso. Como ella es pequeña podría haberla lastimado, y Endien ya lleva heridas por estos animales. Solo corrí para evitar que volviera a estar herida. Discúlpeme, tiene razón en enojarse, no me comporté como un caballero a tomarla de aquella forma. Pero entiéndame, me asusté por ella.- mintió Brégonir.

-Discúlpeme, si fueron esos sus motivos, entonces yo lo juzgué mal.- se disculpó a Brégonir.

-Por favor, señorita, si no es una molestia, acompañe a Huor a buscar a Ollese, ella se fue hacia Dol Amroth y él debe ir a buscarla. Dejemos de perder tiempo y tome mi lugar. Yo iba a irme junto a él, pero prefiero cuidarla a Endien y curarla. Para cuando vuelva sus manos van a estar mejor.- Aimenel lo miró extrañada. Sin embargo confió en sus palabras.´

-Iré a hablar con Huor.- contestó.

-Gracias- le dijo él.

-Hermana no te vayas, Brégonir me asustó, me miró muy serio y parecía enojado conmigo. ¿No estás enojado? ¿Qué te he hecho?- le preguntó Endien al joven luego de decirle aquello a su hermana.

Brégonir respiró profundo para evitar que su rostro mostrara aquel sentimiento que guardaba.

<Debo decíselo a Aimenel. No ahora, después de hablar con la niña...> pensó.

-Perdóneme Endien, en serio. Confundió la expresión de mis ojos. Fue miedo no bronca ni nada por el estilo, lo que vio.- le contestó.

-Está bien- dijo sonriendo- Quizá sea mejor que te quedes junto a mí y que mi hermana vaya a buscar a Ollese junto con Huor... ¿Cuándo nos encontraremos?- preguntó...

Fragmento 44 por Carlita

Ella marchaba sobre el caballo creyendo en vano en una salvacion, no podia hacer otra cosa, no debia hacerla. De un momento a otro el animal se detuvo, no podia avanzar, la carga que llevaba era cada vez mayor, tiro al suelo a su dueña y regreso tras el camino por donde habia venido.

Ollese permanecia tirada en medio del camino, se arrastro hacia un matorral y permanecio alli tirada. Los minutos parecian horas, y lentamente la primera estrella aparecio en el cielo. La huamana oyo una voz que se acercaba, le parecia que hablaban del mar, de un mar bravo e indominable, del mar al que ella nunca se acercaria. Y asi fue que se durmio, con su cabeza vagando por aquellos lugares a los que no puede llegar el cuerpo.

Fragmento 45 por Praianna

-Endien, si no quieres que me vaya puedo quedarme.- le dijo Aimenel a la pequeña. Endien le dijo:

-No tengo problema, pero la verdad que su mirada me asustó.-

-Escuchen, Huor me está esperando- dijo Brégonir muy molesto sin ocultar ahora, su enojo con la niña -, decidan lo que les parezca lo más conveniente.

Aunque solo tienen la opción de una respuesta: Aimenel se quedará con usted, porque yo me retiro.- afirmó muy serio el jóven. Se acercó a ella y le dijo muy bajo -No la toque ni la lastime, porque cuando algo así realice va a ver fin a sus días.- Endien lo miró asustada.

-Joven, creo que lo mejor será permanecer al lado de mi hermana- dijo Aimenel y continuó obsevándolo pues sabía que algo le había dicho en susurros...

Brégonir se acercó al lugar donde estaria Huor, claro, él ya no se encontraba. Miró hacia el suelo desilucionado, y avanzó a la derecha para encontrarlo. Comenzó a correr.

Huor caminaba con rapidez, pues hacía un tiempo había estado corriendo y se encontraba agitado. De repente escuchó pisadas de caballo, su corazón se calmó: Ollese volvía. Alzó su vista y vio solo al animal, sin jinete... Cuando éste se le acercó intentó tomarlo pero el animal estaba aterrado y no aceptaría volver por aquel lugar. Luchó durante un tiempo para sugetarlo pero el otro venció y corrió hacia Aimenel y Endien. El hombre, sin otra opción continuó su camino en busca de aquella mujer...

Continuó corriendo luego de caminar con rapidez. Pasaron más de veinte minutos y aún no la encontraba... Pasó cerca de matorrales a los cuales no les prestó la más mínima atención, sin saber que en ellos estaba una mujer sumida en sueños. Corrió varios minutos más si encontrar a nadie.

Luego el camino se dividía en dos brazos. El de la izquierda seguramente llevaría a Dol Amroth, y el otro conducía a un pueblo, o eso parecía. En la división de ambos caminos había una pequeña casita, muy bien decorada e iluminada. Él estaba cansadísimo y no sabía cuál seguir. Además Ollese podría haber ido allí. Se acercó a la casa y sin importale la hora golpeó la puerta con mucha fuerza para hacer ruido.

Pasaron dos minutos y él seguía golpeando. La puerta hizo ruido y salió a su encuentro una mujer joven, hermosa y con ojos y cabello negros como la noche. Sus vestidos eran rojos como la sangre, y sus labios, del mismo color, sonreian... -Lo esperaba...-

Brégonir corría observando todo a su alrededor. Pasó cerca de los matorrales y notó algo diferente. Volvió a mirar y vio a la mujer en el suelo. Se acercó a ella. La tomó en sus brazos, estaba helada pero su rostro conservaba su color. Sacándose su capa la tapó y se sentó junto a ella. Luego la tomó y la acercó a su cuerpo para que tuviera calor. Estuvo así durante unos minutos. Después sacó un líquido color verde y se lo puso en sus labios. El rostro de Ollese demostró que no le agradó lo que sintió y abrió sus ojos. Al volver a mirar el mundo, comenzó a temblar. Alzó su mirada y lo vio a él observándola serio y sin otra expresión. Brégonir se puso de pie y la alzó. Ollese se movió incómoda y bajó de sus brazos y volvió a verlo sin decir nada; intentó caminar y al mirar hacia adelante, y dar unos pasos, todo su mundo giró y cayó hacia atrás debido al mareo. Brégonir volvió a sostenerla y le dijo:

-Tranquila Ollese. -Suavemente hizo que ella lo mirara, para poder alzarla luego, y continuó- No pienso hacerle daño ni vengarme de nada. No voy a lastimarla. Solo quiero sacarla de aquí.

>>Permítame que la lleve con las dos jovencitas y Huor. Todos nos preocupamos.-

Ella lo observó, aunque aún no estaba segura de que fuera él, porque su visión era borrosa. Sintió cómo la alzaba nuevamente, y comenzaba a caminar de regreso a aquel lugar.

Cuando su vista se acomodó sintió un malestar terrible, miró al hombre que la sostenía, esperando que fuera Huor y vio a aquel joven. Éste la miró también. Ninguno se sentía cómodo por ayudar o ser ayudado. Sin embargo ella sabía que no podía hacer otra cosa, y él sabía que Ollese no se merecía lo que sufria... ¿o quizá sí? Continuó caminando mientras ella se recuperaba y le volvía el calor a su cuerpo.

Varias veces intentó caminar por sus medios, pero los efectos eran los mismos: Su mundo se volvía oscuro y casi sin formas. Brégonir entendió que no quería que la llevara alzada, entonces tomó la mano derecha de Ollese y la pasó por detrás de su nuca, se agachó un poco para que ella no tuviera que esforzarce por su altura y la sustuvo. Después ella, con su mano izquierda se tapó con la capa del joven y él la tomó por la cintura con su otra mano. Ollese caminó despacio, luego, cuando las formas se hicieron visibles comenzó a caminar con más rapidez, aunque de tanto en tanto paraba por un dolor en su estómago que no permitía que caminara.

Mientras caminaban ella sentía un susurro en su oído que le decía que matara a Brégonir, Ollese alzaba sus ojos y lo observaba. No hacía caso, pero cada vez que debía detenerse por el dolor escuchaba aquella voz. El susurro le repetía lo mismo y le decía que hasta que no lo matara no dejaría de sufrir...

[Editado por Praianna el 29-08-2005 19:17]

Fragmento 46 por Carlita

La mano de Ollese se poso sobre su cintura, la daga que usualmente habitaba aquel lugar no se encontraba alli. La humana se lamento, sentia la nesesidad de tenerla a su lado. A medida que continuaban el camino de regreso un deseo se incrementaba en la humana. -Matalo...- decia una voz -¡No! por favor es pequeño no sabe hablar aun, mateme a mi - y luego se oia el llanto de una mujer. Las lagrimas caian por el rostro de la humana, cada paso se hacia mas pesado, hasta que soltando la mano de Bregonir se dejo caer al suelo. Antes de cerrar los ojos vio el rostro del joven sobre el suyo -No puedo, no lo resistiria- y se abandono a aquel mar de pesadillas al que nunca desearia haber entrado.

Fragmento 47 por Praianna

Brégonir volvió a tomarla, en ese momento sí estaba pálida y volvió a ponerse fría. Él la alzó nuevamente y sosteníendo su cabeza salió del camino para acercarse a unos árboles. La acostó allí, tomó su mano, la otra apoyó sobre su cabeza y comenzó de pronunciar palabras para alejar aquello que la perturbaba.

Pasaron muchos minutos hasta que el joven volvió en sí. Ollese continuaba dormida. Sacó de su chaqueta un pergamino que colocó sobre su frente. Leyó unas palabras que estaban escritas en él y, siempre tomándola de su mano, volvió a pronunciar las mismas palabras. De a poco las fuerzas malignas del lugar se alejaron... Su rostró recuperaba su color y su cuerpo tomaba calor. Después de un tiempo su sueño fue tranquilo y natural.

Brégonir creyó haber escuchado que ella decía que no lo soportaría <¿Qué cosa?> pensó. Volvió al alzarla para ir hacia las hermanas y en el momento en que se puso de pie, cayó de rodillas. Desde que había salido de su palacio no había descansado, varias veces había gastado sus energías demasiado, había hecho conjuros y utilizado su poder mental. Estaba exausto, abatido y totalmente agotado, no solo su cuerpo, sino que su mente también.

<Por favor, sabes que no puedes dormir en este lugar. Nada es seguro. Tendrás que continuar con un último esfuerzo> se dijo a sí mismo. Volvió a tomarla y caminar con ella.

Varias veces sintió que se desmayaba, pero enseguida su conciencia volvía. Continuó así con el temor de caer al suelo junto con ella, sin saber qué no soportaría aquella mujer...

Fragmento 48 por Carlita

Con un ultimo esfuerzo ambos llegaron a donde las hermanas las esperaban. Ella se apoyo contra un arbol mientras las hermanas consolaban a Bregonir. Una rama caia frente a ella Fueron pocas las palabras que salieron de su boca en ese momento, sin nadie que las escuchara mas que una rama inerte -Huor, sienten mi presencia, me buscan quieren que me una a el, no los dejes por favor- Y liberando un suspiro se recosto sobre el arbol, durmiendose con la imagen de las niñas junto a Bregonir, queria decirles que la disculparan, pero ninguna palabra salio de su boca. Sus ojos se cerraron, pensando que Huor permanecia a su lado cuando, el se hallaba sumido en el mayor de sus errrores.

Fragmento 49 por Praianna

Cuando Brégonir llegó hacía un instante que Ollese se había despertado, ella bajó de él y se dirigió hacia un árbol.

Él estaba cansado, asi que se acercó a Aimenel y Endien y se sentó en el suelo. Su rostro hablaba sin palabras, las dos recordaron que no había dormido. Endien lo abrazó, él se sorprendió y escuchó que la pequeña le decía -Perdón, no soy yo, me obligan...-, entonces también la abrazó él a ella y después la pequeña le dijo -Voy a ir a buscar algo para que comas, espérame...- y se lejó.

Aimenel le sonrió y le dijo-No descansó desde que salimos de su mansión... Por favor duerma ahora Brégonir.

-No se preocupe que no voy a decir no- contestó sonriendo - estoy muy cansado y conozco mis límites.- Él se acostó y cerró sus ojos, casi al instante comenzó a respirar profundamente, se había dormido. Cuando llegó Endien lo miró... -Pobre... estaba cansado, ya veo...- dejó la comida...

-Mañana comerá quiera o no- dijo Aimenel sonriendo con su hermana.

-Sí, me voy a guardarla entonces, contestó la pequeña y se retiró...