Historia privada
Huyendo entre la luz y la sombra
-Hay, me duele mi mano, no voy a poder dirigir al caballo. ¿Tenemos que partir ya?- preguntó Endien. Luego, sin esperar respuesta de su hermana, se puso de pie y volvió a mirarla y le dijo.
-Hermana, salimos tan rápido del palacio de Brégonir, que no tuvimos, siquiera, tiempo de buscar alimentos, y a pesar de que él tiene dinero, no creo que siempre lleve mucho consigo, ¿Qué vamos a hacer? Nosotras no buscamos casi nada, él tampoco, y por lo que veo Ollese y Huor menos...-
-Hermana, esas cosas veremos luego. Ahora nos dirigimos a Dol Amroth, allí podremos buscar cosas.- contestó Aimenel.
-Sí, pero nosotras podríamos encontrar más cosas. Él no, y no sé si tampoco ellos... No importa, vivimos tiempos peores- contestó sonriendo a su hermana y levantándose fue a acomodar sus cosas en el caballo que la llevaría.
Brégonir se acercó a Ollese y Huor y, sin mucha amabilidad ni entusiasmo les dijo:-¿Tienen alguna idea de a dónde nos dirigimos?- Ellos dos lo miraron...
-¿Acaso no escuchaste? Nos dirigimos a Dol Amroth porque Aimenel lo decidió- contestó Ollese.
-Ah, en ese momento estabas muy cansado por haber corrido. Con razón no escuchaste, ya que veo que tienes especial interés por lo que dice Aimenel, y un poco menos por lo que dice Endien.- le dijo Huor en tono de burla. Brégonir se limitó a mirarlo fríamente y con rabia. -Por favor, Brégonir, no peleemos... De todos modos vamos a estar bastante tiempo juntos como para rivalizarnos- le dijo con una sonrisa en los labios y golpéandole la espalda con palmadas fuertes. El joven volvió a mirarlo y sin contestar se retiró. Cuando ya estaba lejos ambos escucharon \"Gracias\" de él.
-Que orgulloso que es- dijo Ollese -Si quisiéramos podríamos divertirnos mucho con él, porque el orgullo es algo muy fuerte. Pero no vinimos hasta aca para reirnos. ¿Qué piensas de él? ¿Por qué crees que quiere tanto estar aca con ellas? ¿Crees que podría llegar a estar de nuestro lado? A pesar que en cierta forma estamos del mismo lado de ellas pero con objetivos distintos. Yo creo que eso seria difícil, pero quién sabe... ¿Qué piensas?- le preguntó ella a Huor y mirándolo esperó respuesta.
[Editado por Praianna el 26-08-2005 05:11]
La joven se puso a pensar, en verdad que no llevaban mucha comida y Dol Amroth no quedaba tan cerca, se acerco a su caballo y lo acaricio, ¿que hacer?; entonces recordo la pequeña aldea que se encontraba a las afueras de Osigiliath, ahi podian conseguir el alimento que necesitaban y no desviarian mucho del camino hacia el puerto. Le hablo a su hermana, le planteo la idea y ella acepto, hizo lo mismo con Bregonir que ya se habia acercado hacia ellas, la muchacha reparo entonces en Oselle y Huor y les hablo.
-Vengan aca.- los dos hablaban y la ignoraron por instantes, despues se acercaron.-Necesitamos provisiones, el viaje nos es largo a Dol Amroth, pero tampoco es tan cerca, nos tardaremos 2 dias en llegar y no tenemos los alimento para este tiempo; hay una aldea cerca de aqui, iremos ahi y nos avasteceremos de los viveres necesarios, ¿estan de acuerdo cierto?.- les pregunto, aunque mas bien no pedia su opinion, de todas formas no tenian otra opcion y ellos lo sabian.
-Esta bien.- le respondio Oselle.- pero no debemos quedarnos, para mañana se sabra que hemos huido y nos estaran buscando.
Aimenel le miro y asintio, se subieron a los caballos y comenzaron avanzar, siguiendo a las dos hermanas que iban adelante.
-¿Que qué pienso acerca de Bregonir? No sé... la verdad no encuentro nada que haga que me preocupe por él. No creo que pueda hacernos daño aunque...- decía Huor cuando escuchó a Aimenel llamarlos.
-¿Qué quiere? Hay, no importa... dime qué piensas... - dijo Ollese.
-No, primero vayamos a ver qué desea. Hablaremos sobre esto luego, mientras caminamos o en otro momento.- contestó él. Se acercaron, escucharon y aceptaron lo propuesto ya que era ilogico rehusarse.
Subieron todos a sus caballos y comenzaron su viaje a la pequeña aldea. Aimenel iba delante, junto con su hermana y Brégonir, pues ella sabía el camino, y los otros dos iban unos metros atrás hablando entre ellos.
Endien, alejándose del caballo de su hermana se acercó al joven. -Brégonir-dijo sonriendo- ¿Cuántos años tienes?- le preguntó. Él la miró, sin saber qué, supo que sus ojos expresaban un sentimiento que no pudo decifrar. -Tengo...- comenzó a decir pero ella siguió- ¿No quieres hablar de eso? No me vas a decir que tienes siglos y no parece- le dijo bromeando, él simulando una sonrisa le dijo -No, por supuesto que no. Soy humano. Tengo veintisiete años.-
-Ah... ¿Y tus padres? Porque cuando estuvimos allí solo vimos a Megyn, y no creo que ella sea tu madre, ¿no?- le dijo. -No, claro que no. Ella es solo una mujer que siempre me cuidó. No sé de mis padres... - Miró hacia otro lado esquivando el tema y luego le dijo- y usted ¿Cuántos años tiene?-
-Yo tengo diecisies años. Los cumplí hace poco. - le contestó.
-Ah, ya veo... y... - comenzó decir él pero ella volvió a interrumpirlo -¿Cuántos años nos llevamos? ¡Once! Es mucho - dijo ella. -Claro que es mucho señorita.- contestó y luego miró hacia el cielo evitando continuar con la charla. Endien lo miraba y seguía avanzando junto a él. Después de un tiempo apartó su mirada del rostro del joven y volvió a acercarse a su hermana. Miró sus manos, que le dolían, y siguió.
Aimenel, pensaba mientras avanzaba, entonces reparo en la ausencia de su hermana, volteo y la vio con Bregonir, les sonrio y sigio pensando; Tantas cosas en tan poco tiempo, cuanto hubiera preferido estar en la morada del norte con su padre y Endien, escuchando las historias de los elfos que ya no veia desde que era una niña. Alejo esos pensamientos de su cabeza y noto que Oselle y Huor hablaban, tenia que vigilarlos, tal vez no traian nada entre manos, pero aun asi no podia confiar en ellos.Su hermana se acerco y miro sus manos.
-Aun te duelen ¿verdad?.- ella asintio.- no te preocupes, estando en la aldea te curare del todo y ya no te dolera.
-Si, gracias Aimenel.- la joven miro hacia otro lado, entonces reparo en las pequeñas ñuces que ya se veian a lo lejos.- Mira hermana, estamos cerca.
La muchacha sonrio, las dos avanzaron mas rapido seguidas de los demas.
La noche caia sobre los extenuados viajeros, cubriendo su cansancio con penumbras, ocultando sus quejidos entre el sonar del viento entre las ramas de los antiguos arboles. Ollese cabalgaba junto a Huor con los ojos clavados en la nuca de Aimenel que dirigia la marcha, pero su atencion cambio cuando el paisaje cambio abruptamente, la flora hacia los costados del camino disminuyo notablemente su altura. Ollese recordaba ese lugar, sentia como si muchos años antes hubiera estado alli, la historia se repetia...
Trato de hacer memoria, cada arbusto, cada piedra en el camino le recordaban a algo, pero que era ese algo ni ella sabia decirlo. Cada paso que avanzaban le costaba mas al caballo, cuanto mas se adelantaban en el camino mas agitada sentia su respiracion, su pecho subia y bajada lentamente, cada vez lo sentia mas, cada vez mas...
El gritar de una gaviota corto ese instante de desconcierto. Sin una razon aparente la humana freno el animal y se bajo del mismo -No seguiremos mas, nadie me obligara a hacerlo. Si me tocara morir en este desierto, morire junto a ustedes, pero nadie me obligara a ir a donde mi corazon y mi cuerpo se resisten- En ese momento los caballos que acompañaban a la compañia, relincharon y se largaron a correr por sobre los ralos y esteparios arbustos de la banquina.
-Bien, aqui estamos, como en un principio- Su voz se convirtio en un susrro y su cuerpo cayo en seco sobre el pedregoso suelo.-
Todos miraron sorprendidos lo que había sucedido. Ollese no dio tiempo de que se quejaran o negaran, ni de estar a favor. Simplemente habló y su cuerpo cayó al suelo.
Huor la alzó entre sus brazos. La mujer estaba pálida, era tan grande su temor que sus misma fuerzas decidieron dormir para evitar que avanzaran donde ella tanto se negaba.
-¿Qué le pasó? ¿Qué significa para ella este lugar?- preguntó Aimenel a Huor algo preocupada y confundida.
-No lo sé, pero sí se una sola cosa: Hasta que no nos pongamos de acuerdo no avanzaremos. Porque hay algo que ella no desea ver. Asi que si quieres seguir tendrás que matarnos- le contestó el hombre.
-¡Por favor! No los mataría, y lo sabes... No hace falta que me amenaces, no voy a continuar hasta que no esté mejor.- dijo Aimenel.
-Hermana, ¿busco alguna hierba para intentar curarla?-preguntó la niña. -No hace falta, supongo que con lo que tenemos podemos hacerla descansar relajadamente.- le contestó la otra.
Aimenel se acercó a la mujer; su rostro seguía tan pálido como al comienzo, su cuerpo débil, sostenido por Huor y su piel estaba fría, sin embargo su corazón seguía latiendo y respiraba. La hermana mayor se le acercó y comenzó a observarla para tener una idea de qué había sucedido.
Endien miraba hacia la poca vegetación que luego, creía espantosamente hacía el sudeste. Sin saber cómo, en un solo instante, se encontraba tan cerca de ésta que podía penetrar todos aquellos árboles si quisiera. Miró hacia atrás y vio a Aimenel, de espalda a ella, con Ollese y Huor, pero no encontró a Brégonir. Como si no tuviera conciencia avanzó hacia aquel lugar. A medida que entraba, aún cerca de los pastos y la llanura, escuchaba cada vez más cerca, un canto triste y rencoroso, la llamaba por su nombre y la seducía en la maldad de sus palabras. Comenzó a caminar hacia aquella maldad asesina y seductora. Frente a ella vislumbró una luz... Continuó acercándose...
Le toco la frente, ¿que le habia pasado?, la muchacha susurro unas palabras, que Huor no entendio y despues saco algo se bolsa, le dio a beber un extraño liquido de color violeta.
-¿que es eso?.- le pregunto Huor consternado.- las envenenado, muchacha tonta.
-Callate Huor.- le respondio ella tajante, el color de Oselle habia regresado.- quedate junto a ella, despertara dentro de algunas horas.- Aimenel se levanto y fue al caballo tomo una de las frasadas que llevaban para el camino y se la tendio al hombre.- no debe enfriarse, mantenla caliente; Endien ven ....- la muchacha se dio cuenta que su hermana no estaba y tampoco Bregonir, asustada comenzo a buscarlos.- Endien, Bregonir , ¿donde estan?.
Entonces encontro las pisadas de su hermanas y las siguio y se adentraban en ese bosque, aquello no era bueno y la joven lo sabia; Cuando dio con ella, grito y corrio hacia donde se encontraba...
[Editado por tari el 27-08-2005 05:31]