Historia privada
Huyendo entre la luz y la sombra
Aimenel vio cómo aquel resplandor, al principio negro, describía ahora una esfera roja dentro suyo. Su hermana sin pensamientos en ella se acercaba atraía magicamente. Sin embargo aquella hermosa voz que la pequeña oía en los oídos de Aimenel era desagradable y llena de odio, muerte, envidia y por sobre todo desesperación y rencor...
-¡¡Hermana basta!!- gritó con lágrimas en sus ojos. Endien no la escuchó y siguió acercándoce. La joven desesperada comenzó a correr y en ese momento se dio cuenta de que sus piernas no querían avanzar, que su corazón se volvía cobarde, que su mente se cerraba, que nada de ella estaba dispuesto a seguir....
-¿Dónde están Aimenel y Endien?- preguntó preocupado Brégonir a Huor...
-No sé, solo me dio esto y se fue. Búscala. Yo no puedo ayudarte.- respondió y siguió cuidándola.
Brégonir se acercó al caballo de Aimenel. En ese momento un ángel, pensó, le cantó al oido. Miró hacia el cielo. Todo su hermosura lo impresionaba, pero al mirar hacia el sudeste se llenó de asco. No sabía por qué, pero ver aquella gran vegetación le provocó aquella sensación. Por otro lado aquella dulce voz lo invitaba a acercarse. Al comienzo no la escuchó, luego, vencido por su hermosura la siguió.
<No me interesa, aunque tenga que arrastrarme me iré hacia ella... No voy a perder a mi hermana ¡Nunca!> pensó Aimenel y comenzó a caminar lentamente. Mientras más luchaba y más le costaba escuchó a Endien decir fríamente -No te invitó a tí, no me sigas. No eres bienvenida...- y continuó lentamente avanzando hacia el resplandor.
-¡Hermana!- gritó desesperada, lloraba de dolor, porque sus pasos parecían ser una tortura y no una caminata. -¡Endien por favor!- suplicó.
Bregonir llegó rapidamente, mientras la dulce voz en cada segundo se transformaba en algo repugnante que recordarba al infierno en su alma. Sus pensamientos llenos de temor volvieron a él. Vio una niña acercándose a un resplandor rojo y entre su confusión distinguió la voz de Aimenel llorando suplicando a Endien que no avanzara. Su cuerpo también se negaba a avanzar, pero estaba muy preocupado por ambas y debía llegar a ellas, sin embargo con mas facilidad que Aimenel pudo acercarse...
Al acercarse a Aimenel, quien pareció no verlo, se llenó de un peso inmenso que lo obligó a arrodillarse en el suelo y le prohibió avanzar hasta Endien. La joven por otro lado pudo ponerse de pie y correr hacia su hermana.
La tomó en sus brazos y la estiró con una gran fuerza. Ambas cayeron al suelo y Endien se quedó fría y sin conciencia, dormida. El resplandor desapareció....
[Editado por Praianna el 29-08-2005 19:07]
Bregonir, salio de su estupor y vio a las hermanas tiradas en el suelo, Aimenel abrazaba a Endien que estaba dormida y su piel estaba palida como si espiritu hubiera abandonado su casa, mientras que la mayor susurraba palabras intelegibles, como si suplicara a los valar mismos que no le quitaran a lo unico que tenia en el mundo. Se acerco a ellas y poso una mano en el hombro de Aimenel, ella reacciono y lo volteo a ver.
-A sido mi culpa, no debi dejarla sola.- decia, pero parecia como si no tuviera conciencia de sus pensamientos.- las sombras cubren nuestro camino y ya no hay retorno, ni la luz que nos guia a travez de la oscuridad infinita.
El caballero le miro, entonces lentamente tomo de la mano a la mayor y le indico que se parara, despues tomo en brazos a Endien y las fue guiando fuera de esos arbustos, cuando estuvieron fuera ya cerca de Huor y Oselle que seguia dormida, recosto a la mas pequeña en piso sobre una manta y miro a Aimenel que aun estaba en shock. hizo que se acostora tambien junto a su hermana y le tomo de la mano, Bregonir, no sabia nada de la artes de la curacion, pero hacia mucho tiempo alguien le habia enseñado a curar las almas de las personas con el canto; asi que les canto y su voz al contrario de la otra se oid blanca y sin macula, poco a poco la joven fue regresando a la normalidad, con la otra mano acaricio a Endien y asi se quedaron por largo tiempo.
Endien una vez curada continuó dormida y el color de su rostro y su tranquilidad volvieron a su ser, ya no corría ningún tipo de peligro ni estaba hechizada bajo ninguna ilusión. Brégonir luego de cantar aquello quedó callado y recordando tiempos pasados. Aimenel lo miró y se levantó del suelo permaneciendo sentada junto a él.
-Gracias por ayudarla, estaba muy triste y asustada. En algún momento creí que podría irse de mi lado, pero luego usted me ayudó. Muchas gracias denuevo.- le dijo ella. Sus palabras brotaban de lo más profundo de su alma, pues en realidad había sido muy importante que la niña siguiera en este mundo.
Brégonir alejó a sus recuerdos y miró a Aimenel. Luego sonrió y le dijo -De nada, ya sabe que siempre voy a yudarlas. No quiero que nada malo les pase a ninguna. Ambas ocupan en mí un lugar muy importante.- Ella sonrió agradecida, él también y quedaron en silencio solo viéndose uno al otro.
A medida que pasaba el tiempo la joven sintió que los ojos de él cambiaban y guardaban tristeza. -¿Qué sucede?- le preguntó algo preocupada. -No es nada. Recuerdos que prefiero mantenerlos en mi corazón y no hablar de ellos- le dijo sonriendo con tristeza. -Tiene que descansar. No se preocupe, yo no voy a dormir. Duerma usted y mañana veremos qué hacemos.- le dijo.- No quedan frasadas, ¿no? A todas las tiene Ollese...- ella lo miró y le respondió -No, pero no se preocupe, vamos a estar bien.- En otro momento ella también hubiera permanecido despierta, pero todo lo sucedido y la fuerza que había hecho para acercarse Endien la habían cansado y lastimado el alma, ya que la sombra de un terror estaba presente en ella. Brégonir se levantó y se sacó su capa, luego volvió a sentarse y se las dio a ambas. Aimenel tapó primero a su hermana y luego la tomó para taparse. -Gracias joven, en serio aprecio mucho su cuidado.- volvió a agradecerle ella. -Ya le dije que lo hago porque lo siento, no se preocupe.- le contestó. Aimenel sonrió y besó su mejilla. Después alejó su rostro y se acostó. Él, siempre mirándola, se despidió y alzó sus ojos al cielo nocturno y permaneció a su lado cuidándolas, aunque de vez cuando miraba hacia Huor y Ollese, quizá para cuidarlos también o para vigilarlos. No sabía por qué lo hacía.
[Editado por Praianna el 27-08-2005 21:05]
A media noche Ollese abrió sus ojos. Miró a su alrededor y vio a Huor algo distraído viendo hacia los árboles que habían delante de ellos. -¿Dónde estamos? ¿no habremos seguido, no?- preguntó asustada, sus ojos estaban aterrados y luego, como si escuchara un susurro cerca de ella se tapó sus oídos, cerró sus ojos con fuerza y movió su cabeza alejando aquellos sonidos.
-¡Por favor! ¡Tenemos que irnos de aquí!. No es bueno lo que hay en ese bosque... ¡Me está buscando!- le dijo a él. Huor no sabía qué pensar... -No te preocupes, no avanzamos, estamos bien. Mañana veremos qué deciden hacer aquellos, si no hay otra opción la seguiremos... - le contestó.
Ollese miró hacia las estrellas pidiendo protección en sus pensamientos, luego recordó sin saber por qué que cuando corrían de la sala del rey y ya habían tirado la daga de Aimenel algó pasó: le apareció una imágen de su anillo en el suelo. Lo buscó y realmente no lo tenía consigo. Por ello los buscaban. Ambos lo sabían, sin embargo lo había buscado de forma inconciente, era raro recordarlo de la nada, ver aquello...
Buscó con sus ojos a su amigo, lo vio cerca de ella y permaneció callada, él también, pues eran concientes de que no había nada que hablar... No había nada concreto... Nada era seguro.
[Editado por Praianna el 27-08-2005 21:08]
Ya amanecia, cuando Endien desperto, le dolia la cabeza y sus manos le ardian, junto a ella estaban un Bregonir pensante y su hermana que tenia los ojos cerrados.
-¿que ha pasado?.- le pregunto a Bregonir, despues corrigio.- perdon, buenos dias. Me duele la cabeza y solo recuerdo aquella voz en mi cabeza y una luz.
Bregonir la miro.
-Yo me pregunto lo mismo señorita y pense que usted me contestaria.- se levanto y miro hacia el oeste..- No se que paso, pero lo importante es que vos y su hermana estan a salvo.
En ese momento, Aimenel desperto y miro a su hermana.
-¿Estas bien hermanita?.- le dijo estirandose un poco, para despues levantarse, la niña asintio.- Que bueno, joven Bregonir, no me gusta este lugar, no debimos venir por este camino, si seguimos nos perderemos.- ayudo a levantar a Endien y tomo la capa del muchacho.- Tome, muchas gracias.
Bregonir le sonrio y se la puso.
-Opino lo mismo debemos irnos, pienso que si lo hacemos ahora, llegaremos hoy mismo a Dol Amroth.
Aimenel, se quedo pensando y asintio, despues llamo a Oselle y Huor, la mujer ya estaba mejor, pero habia miedo en su rostro, les explico el plan y ellos asintieron. Subieron a sus caballos y entonces Aimenel le dijo a Endien.
-Ven Endien, vendras en mi caballo.- la niña asintio y subio despues ella lo hizo.- estaras mas segura conmigo.
-Está bien hermana- le contestó la niña.- De todas formas mis manos no son buenas aún para dirigir a un animal- dijo mientras miraba sonriendo a su caballo. Endien subió primero y luego, detrás ella, su hermana, quien manejaría.
Una vez que todos estuvieron listos para partir lo hicieron callados y cada uno perdido dentro de ellos mismos. Así fue toda la mañana. En la hora del almuerzo comieron callados también y volvieron a continuar.
Una vez entrada la siesta Ollese, comenzó a acelerar el paso, luego, paraba, miraba hacia atrás y hacía trotar a su animal. Huor se acercaba a ella y con solo mirarla le pedía que parara, ella lo hacía y así todo ese pequeño trayecto, aquellas horas...
Por otro lado Aimenel fue todo el viaje callada observándo a Endien, quizá era la única que no se perdía en pensamientos, pues no apartaba su vista de la pequeña. Cuando fue la siesta observó que Endien movía su cabeza y miraba algo. Estuvo hacía durante horas, sin embargo no podia saber qué miraba. No quería preguntarle nada, no debía y lo sabía. Tenía que dejar que la niña se expresara libre entonces no dudaba en mostrar lo que sentía.
Brégonir por su parte toda la mañana fue sumidos en pensamientos, recuerdos... Luego de almorzar comenzó el viaje de la misma manera, pero entrada la siesta sintió que unos ojos rencoros y odiosos lo observaban, varias veces miró hacia varios lados, pero no los encontró. Cuando aquellas sensaciones se fundieron en una: muerte, ojos que miraban porque querían matar, miró hacia Aimenel; ella la observaba a Endien... Entonces la miró a la niña, y casi mudo de la sorpresa la vio a la pequeña mirándolo con odio... un odio profundo que lo lastimaba. Eran sus ojos. A los pocos segundos ella cayó en la cuenta de que él la vio, miró dulcemente al joven y sonrió. Él sonrió aterrado, ¿por qué lo quería matar? Se sintió muy triste, apartó aquellos recuerdos de dolor de su pasado, pues ya estaba bastante frustrado para continuar pensando en cosas malas.
[Editado por Praianna el 29-08-2005 23:06]
Los animales trotaban a paso lento bajo el frio sol de las zonas costeras, el viento soplaba del mar enfriandolos hasta la medula de los huesos. Ollese marchaba detras del todo, el frio recorria su cuerpo haciendola temblar, la fina camisa que cubria su cuerpo volaba flameaba con la brisa marina.
Galoparon por un largo rato hasta que llegaron a una bifurcacion. El camino de la derecha conducia a Dol Amroth, el de la izquiera vagaba por parajes desconocidos para los viajeros. Se detuvieron un momento, casi no habia luz natural, los caballos se hicieron hacia un costado. Ollese permanecio en su caballo mirando hacia el camino de la derecha fijamente, tocando con su mano derecha su cintura. De un momento a otro los caballos que pastaban en la tranquila hierba calleron al suelo, un hilo de sangre flotaba en su pierna, sendos cuchillos habian impactado en sus muslos, como harian para correr nadie lo sabia..
Mientras tanto Ollese que habia tomado el camino de la derecha corria irracionalmente, por sus ojos caian lagrimas, pero a su mente la inundaba una ira que no habia sentido en muchos años.