Star Wars y la Tierra Media: Universo Mítico y Mundos Posibles

Los momentos de la narración en que se presenta el dilema interior de los personajes son, por parte de Frodo, la visita que Gandalf le hace en Bolsón Cerrado en el capítulo La sombra del pasado, en el primer volumen, La Comunidad del Anillo. En el caso de Luke habría una presentación en La Guerra de las galaxias, desde la aparición de Ben Kenobi, hasta el progresivo perfeccionamiento de Luke como caballero Jedi en El Imperio contraataca, y su madurez en El retorno del Jedi. Las escenas en que Luke dialoga con Yoda muestran el modo en que un personaje debe desconfiar progresivamente de sí mismo para apoyarse más en la Fuerza. Yoda no es el gran guerrero que Luke esperaba encontrar -«la guerra no le hace a uno grandioso» es el comentario del maestro Jedi a Luke en el momento de su primer encuentro-. En definitiva lo que Yoda pide a su discípulo es un salto de fe, algo presente en los universos diegéticos de Lucas, como se constata en la serie de Indiana Jones, o en Willow. Cuando Luke se dispone a sacar su nave del fondo del lago, titubea: «Lo intentaré», dice. «¡No!», replica Yoda; «hazlo o no lo hagas; pero no lo intentes». Luke fracasa, no porque la nave «es demasiado grande», sino porque le falta fe. «Tú siempre dices que no se puede», le reprocha Yoda. Mover la nave es sólo imposible en la mente de Luke. Yoda responde con la demostración de que no es la apariencia lo que debe guiar los juicios, tantas veces vanos y falsos: «Tú me juzgas por el tamaño; no importa el tamaño». La Fuerza les hace «seres luminosos», y Luke está llamado a descubrir su presencia entre el árbol y la roca, entre él mismo y su maestro… Cuando, al terminar la secuencia, con la nave X-wing de Luke ya fuera del agua, Luke comente «Yo… no puedo creerlo», la respuesta de Yoda será concluyente: «Ya; por eso has fallado». El obstáculo nunca es el problema; las trabas para vencer están siempre dentro del corazón.
Luke siente ya la Fuerza, pero no la puede controlar. Su impaciencia le convierte en presa fácil ante la tentación del Reverso Tenebroso (sinónimo de «ira, miedo, agresión»), porque «hay mucha cólera en él», algo de lo que el Emperador ya se ha percatado. El lado oscuro de la Fuerza es «más rápido, más fácil, más seductor». Y dominará para siempre el destino de los que se dejen vencer por él: anulará su libertad, les hará esclavos de la propia ambición. Como el Anillo, que consume la mente de los sucesivos Portadores; de ahí la piedad que siente Frodo hacia Gollum: conoce perfectamente los padecimientos interiores por que está pasando, porque él mismo siente cada vez más fuerte la tentación de reclamar el Único para sí. La radical maldad del Anillo o del Reverso se apoya en que incapacitan para el bien, para una elección verdaderamente libre.

La propuesta de Ben y Yoda es la paciencia, cuando Luke decide marchar a salvar a sus amigos sin haber concluido su entrenamiento: «Si honras aquello por lo que luchan, sí puedes dejarles morir» -Luke quiere, en el fondo, ser providencia para sus amigos: controlar su parte de y en la historia. Pronto comprobará la verdad de las cosas-. De modo que, ante su obstinación, la última recomendación es: «Que no te invada el odio».

Otro hito importante en la formación de Luke como Jedi es la entrada en el ominoso bosque donde debe introducirse, impelido por Yoda: «Tienes que entrar», le dice. «Siento frío, muerte», dice Luke. Y, aunque había repetido con frecuencia que no tenía miedo, va a ver hecha realidad la advertencia de Yoda: «Lo tendrás…». En el bosque va a encontrar «sólo lo que lleves contigo». Es una escena que guarda un paralelismo agudo con El Espejo de Galadriel, en El Señor de los Anillos. Tanto Frodo como Luke van a encontrar en sus visiones atisbos de cosas por venir, cuyo significado actual se les escapa -depende en gran medida de su libertad; por eso el futuro está siempre en movimiento-. Luke enfrenta a Vader, y ve en el casco arrancado del tronco su propio rostro: su realidad de hijo de Vader, y la posibilidad de llegar a ser él mismo un alter ego de aquél, si se deja seducir por el lado oscuro de la Fuerza. Poco obtienen los dos héroes para resolver sus enigmas: «El Espejo es peligroso como guía de conducta», le dice Galadriel a Frodo, a modo de conclusión.

 

Libertad y responsabilidad personales