@ Maga blanca
Si te tengo que responder, te diría que no. Casi todos los escritores coinciden en que, a medida que escriben los personajes cobran vida, se les escapan de las manos y acaban haciendo lo que les da la gana. Y en una obra como esta, me imagino al Profesor escribiendo ese cápitulo con lágrimas en los ojos, pues ésta no solo tiene vida, sino personalidad y creencias propias.
No podía ser de otra manera.