Historia privada
Huyendo entre la luz y la sombra
Brégonir la miró extrañado y en el momento en el que volvía su rostro a Aiemenl salió de la casa Artamir con una carta en su mano. Aimenel lo miró entusiasmada y feliz pensado que aquello era lo que habían pensado que estaba quemado. Artamir dijo:
-Cuando saliste de aquí Endien entró corriendo y llroando a su habitación, se encerró en ella y no pudimos entrar. Junto con Huor estuvimos eintentado hasta que la puerta cedió, en la habitación no había nadie, solo esta carta,- Aimenel pareció palidecer, su hermana no estaba, y tampoco la carta- es para tí; leela.- y se la entregó, ella la tomó y leyçó la primero: Leela en voz alta, es para todos hermana:, sus ojos se llenaron de lágrimas pues en aquellas palabras volvió a ver a su hermanita pequeña, a la verdad, sabía que lo había escrito cuando era aquella persona que conoció. La carta continuaba:
\"Sé que he hecho muchas cosas, ahora solo soy consiente, sé que he lastimado y juzgado falsamente a muchos de ustedes.... les pido disculpas. Quizá no merezce el perdón, pero ustedes merecen una explicación. Asique la explicación la tendrás, se las voy a contar a continuación...
Mi cuerpo está poseído, sí lo está. Sé que todos lo pensaban pero nadie les confirmó nada. Ahora, en estos pocos minutos en los que he logrado vencer al mal que me lastima estoy preparada para decirles qué deben hacer para ayudarme... porque sola no puedo, sola moriría...
El espíritu que está dentro mío debe ser derrotado, aún no sé sus propósitos, pero de todo este tiempo sé solo una cosa, la primera pista, y confío que ustedes serán capaces de continuar con esta historia sin mi ayuda, pues no creo que vuelva a hacerlo, cada vez estoy más débil... mi alma, no mi cuerpo.
Deben comenzar a buscar información sobre Las Sietes Rosas, esa es la primera pista... En Aquel momento Brégonit pareció palidecer, sin embargo nadie lo notó, pues estaban escuchando la carta.
<<¿Qué tiene que ver mi familia en esto?>> y recordó que fue el destino lo que hizo que él las ayudara aquella noche y seguiera junto a ellas... <<¿Soy el enemigo??>>
-Espera, voy a ir a buscar a Ollese y Huor- dijo Artamir y se fue a buscarlos. Al momento volvieron... Huor dijo:
-No nos expliques nada, ya lo ha hecho él, solo continua-
Aimenel siguió:
... Sé que esto no es mucho, sé que no puedo ayudarlos, pero mi corazón sabe que uno de ustedes es conocedor de muchos secretos de esta... ¿secta?.... ¿movimiento?... ¿hermandad? No sé cómo debería llamarla.... Pero uno de ustedes sabe, y aunque es un secreto lo que ocultan, si realmente quieren ayudarme busquen en sus escritos, en sus pergaminos. Muchas de las prespuestas para vencer a este mal lo guardan Las Siete Rosas... Por favor... Necesito ayuda.... En esta parte del relato la letra de Endien comenzaba a apurarse, y no era la misma de antes... algo estaba mal en el moento en que escribía aquello... ... ya no puedo más.... mi alma está siendo torturada ¡Ella sabe que les he contado esto! Por favor, no me abandonen... Busquen a Las Siete Rosas.... búsquenla....y las respuestas llegarán...!. Todos permanecieron en silencio....
Aimenel estaba llorando en silencio y mirando la carta, aquello que leía y escuchaba de su propia voz le decía que la verdad le estaba rajando el alma, no solo a Endie, sino también a ella. Había perdido a su familia, y la pequeña porción que le quedaba de ella era su hermanita. Las únicas esperanzas que veía, la única luz que brillaba en aquel momento oscuro, era Brégonir, aunque ella no tenía ni idea cuán involucrado estaba el joven en todo eso... No pensaba que aquello se refería al linaje del caballero.
Artamir dijo:
-Es muy raro todo esto. Acompáñenme, tengo algunas referencias sobre antiguas hermandades y linajes; quizá aquellos escritos hagan referencia a Las Sieste Rosas y nos cuenten de su historia. Pero antes quiero que me contesten esto: ¿Alguno de ustedes sabe algo sobre esto?- preguntó mirando a todos pocos segundos, pero que atravesaron los cuerpos de cada uno. Aimenel llorandó imploró:
-¡¡Por favor!! ¡Dígan si saben algo!- su voz se transformó en un susurro de dolor...- Por favor....- y miró hacia el suelo llorando en sielencio. Brégonir se dio la vuelta llena de impotencia y dijo:
-Quiero pensar acerca de todo lo que leyó Aimenel. No quiero ir con ustedes, por favor entiéndanlo.- y se retiró sin volver su mirada atrás. Aimenel levantó su rostro y entendió qué le sucedía: él, su única luz, conocía respuestas. Su corazón se alegró, pero aquella sensación se esfumó en el mismo instante en que se dio cuenta de que Brégonir se había alejado. Eso solo podía significar una cosa: no estaba dispuesto a ayudarlos. En su corazón todas las luces cesaron, y una oscuridad llenó su mente, un temor hirvió en su sangre. Por primera vez, en mucho tiempo, sentió un miedo que la dejó perdida, y más sola que nunca...
[Editado por Praianna el 19-12-2005 04:23]
Las luces del puerto se alejaban y una figura obscura andaba a caballo lentamente en direccion al bosque, de pronto se detuvo, frente a ella otro jinete la esperaba; por un momento el espiritu de Endien se agito intentando controlar su propio cuerpo, pero ya no podia.
-Vamos, ya nos esperan.- le dijo el jinete que comenzo a avanzar.- ella esta impaciente.
Los dos viajeros avanzaron entre las sombras...
Aimenel se sintio vacia, sola y triste, Huor y Oselle se miraron y luego miraron a Artamir que tenia la cabeza gacha.
-No creo que sea el momento para esto.- dijo Oselle.- por lo menos yo no tengo tiempo para estas tonterias.- camino hacia las escaleras seguida de Huor.- Esucha Aimenel no huimos para terminar de esta forma, tienes que encontrar las respuestas, porque eso no solo salvara a tu hermana, tambien me salvara a mi.
Aimenel paro de llorar y miro a Oselle, era la primera vez que decia algo que no llegara a maldad, le sonrio triste y asintio, pero seguia sola en una oscuridad en la que ya no encontraba salida, cuando Oselle y Huor se perdieron de vista Artamir le ayudo a levantarse del piso.
-Ven Aimenel te preparare un te y mañana iremos a la biblioteca estoy seguro que vi algo acerca de las siete rosas.
-No dejalo Artamir, no tengo hambre ahora solo necesito pensar.- samino hacia las escaleras tambien.- tengo que buscar la forma de salir de esto y esta vez estoy sola.
-No estas sola Aimenel.- el joven la abrazo.- racuerdate las palabras de padre:
\"nunca estamos solos, porque aun en la oscuridad mas profunda y terrible existe la luz y la compañia de aquellos que nos aman, recuerda siempre se puede\"
La muchacha bajo la cabeza y subio la escaleras lentamente \" Porque ahora que mas necesito su ayuda, se aleja de mi, ¿Que es lo que sabe Bregonir de aquella secta?\", penso subio la mirada y alcanzo a ver una tunica que entraba rapidamente en uno de los cuartos.
<¿Qué esperan? ¿Que revele los secretos de mi familia? ¡¿Por ellas?! No te mientas Brégonir, si por ella lo harías...> pensaba Brégonir en su habitación, con la puerta trabada. Caminaba rápido por todo el lugar lleno de bronca hacia su descendencia. <No puede ser...> y de repente un susurro le llegó a la mente, una de las cosas que Aimenel había dicho al leer la carta: \"Muchas de las respuestas para vencer a este mal lo guardan Las Siete Rosas...\" <<¿para vencer este mal, había dicho?>> pensó. <<Entonces yo no soy el enemigo, entonces no soy la causa del mal. Soy un aliado...>> Su corazón se tranquilizó, se acercó a su cama y se dejó caer, mirando hacia el techo.
<Sin embargo aun tengo que enfrentarme a mis enseñanzas. No puedo revelar aquellos secretos que celosamente guardaron mis antepasados durante mucho tiempo.
Ella sabe que soy yo quien conoce sobre esta organización...
Si tan solo te hubiera tenido en algún momento de mi vida conmigo; si no te hubieras empeñado en formarme como un verdadero caballero y hubieras prestado tu tiempo a criar a tu hijo. Si hubieras hecho eso hoy tendría respuestas. Pero ahora, solo tengo que pensar, y mucho, porque no puede ser revelado a cualquiera. No voy a revelárselo a Huor y Ollese, tienen que demostrar que sus corazones no tienen codicia, porque algo como esto puede provocar muchos males en cualquiera...> Desvió su vista del techo y continuó pensando.
Artamir entró a su escritorio y la imagen que encontró fue como un puñal en el estómago: se había olvidado de que estaba quemado casi todo dentro de aquel lugar. Pensó en Aimenel. Miró todo a su alrededor. Pensó en Endien. Volvió a mirar. Caminó hacia una puerta que se encontraba a la derecha de aquel lugar y entró. Estaba lleno de libros y viejos pergaminos. No estaba quemado. Se acercó hacia una estantería y comenzó a buscar algo que hiciera referencia de Las Sietes Rosas. <¿por qué tendrá este nombre?> se preguntaba en su mente. A medida que miraba se daba cuenta de que las cosas no estaban en su lugar. Recordó que el espíritu que estaba dentro de Endien sabía sobre esto y quizá, la pequeña, había descubierto que eso era importante cuando su espíritu buscó aquellos pergaminos, y peor aún, los encontró, en este lugar. Continuó buscando durante más de diez minutos hasta que se percató de aquello: no estaban, los habían llevado.
Brégonir se puso de pie y abrió la puerta. Algún tiempo permaneció recostado contra la pared, pensando en todo esto, se levantó y caminó hacia afuera, seguía pensando.
[Editado por Praianna el 19-12-2005 04:28]
Cuando entro en la habitacion, Aimenel encontro a Huor y Oselle hablando, no tuvo mas opcion que salir de ahi y buscar otra , sin embargo ya no habia , resignada la muchacha salio de la casa sigilosamente, no queria recostarse, queria pensar. Camino por la calle hasta llegar a la playa, lejos de ahi estaba el embarcadero y mas alla la ciudad, Aimenel se sento en la arena y cerro lo ojos. \"¿Que tiene que ver aquella secta en todo esto?; ¿que sabe Bregonir ?, hermana mia, tal vez ahora tu tienes todas las respuestas\", penso Aimenel. Entonces un recuerdo de niña le llego a la mente: una carta de Arthonion, una carta que provenia de una mujer, Aimenel forzo su mente ¿que decia aquella carta?, las palabras llegaron a su mente, confusas y vagas pero entre esos minimos recuerdos distingio el nombre de aquella casa, \"¿Las siete rosas aun las protejen...\" pero entonces vino Arthonion y le arrebato la carta entre las manos.
\"¿Pero que tiene que ver padre en todo esto?, ¿proteger a quien?, demasiadas preguntas y pocas respuestas\".
Se levanto rapido y camino de regreso a la casa, cuando llego encontro a Artamir, arreglando todo lo que habia sido desordenado en el estudio.
-Artamir, ¿aun guardas las cartas que sostenia Arthonion con la guardia de gondor?.- le pregunto sentandose en una silla.
-Si aun las guardo, pero entre todo este desorden no creo poder encontrarlas, ¿para que las quieres?.
- algo entre mis recuerdos, me dice que Arthonion sabia algo acerca de la siete rosas.- se levanto y comenzo a buscar.- vamos te ayudare, entre mas pronto la encontremos mas pronto llegaran las respuestas que necesitamos para salvar a Endien, ¿Tu has leido esas cartas verdad?
-No, fue algo que me prohibio siempre y aun ahora despues de morir, no lo he hecho.- Artamir se dirigio a un estante que no estaba en tan malas condicioines como todo lo demas.- Creo que aqui las tengo, si aqui estan guardadas en un cofre.- las saco lentamente y se las tendio a su hermana.
Los dos comenzaron a buscar entre las cartas y pronto la muchacha encontro la que estaba buscando, comenzo a leerla en voz alta el joven que escucho atentamente.
Mi querido Arthonion:
Hace ya mucho que no he podido escribirte,muchas cosas debo contarte y otras preguntas debo hacerte, pero empezare por lo que mas me apremia: ¿como estan?, ¿Las siete rosas aun las protejen, incluido tu?, debes responderme rapido, porque aqui han pasado cosas extrañas, los señores de las siete rosas han desaparecido y no se porque razon, pero nunca me dijieron nada respecto a ti y tu familia,¿tu debes saber algo respecto a esto?, ademas, ellos desparecieron pero dejaron aun heredero muy joven, que no sabe nada acerca de este asunto, asi que me es imposible entablar palabra con el. Pero dejemos estas preguntas aun lado, debo decirte un para de cosas: primero, debes tener cuidado de aquella joven de la que me contaste, no confio en ella y tú no deberias. Arthonion, me es demasiado dificil ocultarle la verdad a el, ya no quiero verlo en ese estado, aun cuando me apremia mas la seguridad de las pequeñas, confio en que las cuidas bien y que te quieren como a un padre, debo irme ya, el rey me llama y no puedo hacer caso omiso de sus palabras.
Con Cariño
Naira.
-¿Que tenia que ver mi padre en todo esto?.- se pregunto Artamir.
-No lo se, pero es obvio que habla de nosotras, aunque aun me quedan dudas respecto a esta carta, ¿Artamir abriste la carta de mi madre antes de que yo llegara?
-No, ¿porque?
-Porque tengo la seguridad, de que esta extraña mujer sabia de quien decendia.
[Editado por tari el 04-12-2005 02:21]
Artamir miró a Aimenel y le dijo:
-¿Quién era tu padre....?-estaba preguntando cuando escuchó que golpeaban la puerta. Él se puso de pie y se acercó. Era Brégonir... lo miró y le permió que ingresara.
-Brégonir... ¿Por qué esa cara?- le preguntó.
-Hay muchas cosas que deben saber si tenemos que salvar a la pequeña. Cosas que nunca más, bejo ninguna circunstacia respetirán... ya que si lo hacen, yo no evitaré que un castigo recaiga sobre uds....- dijo el joven sin apartar su vista del suelo.
-Las Sieste Rosas son una organización, no una secta, creada por mis antepasados con el objetivo primordial de defender El Cetro del Poder. Es una reliquia para los magos con un poder inimaginable y destructor, según quién lo posea. En estos momentos el cetro no ha permitido un portador nuevo. Su último portador fue Imlad, una mujer maga, con un corazón puro hasta que obtuvo aquello y se corrompió. Muchos años después de haberse hechco con el poder murió. De ese momento en adelante nadie a volvido a portarlo... nadie. Por este motivo solo lo custodiamos... Aunque- dijo como perdiéndose en recuerdos. Permaneció un momento en silencio y luego continuó.- .... aunque bajo circunstancias que nunca supe <<Megyn no me las quiere contar...>>, todos los miembros de Las Sieste Rosas comenzaron a morir. En ese momento yo iba a comenzar con mi entrenamiento, era muy joven aún, para el ingreso. Tras la muerte de todos, incluido mi padre, Megyn se encargó en que supiera todo lo que era necesario. Me contó todo lo que mi padre le contó a ella. Conozco el lugar donde se encuetra esto, sin embargo nunca he ido. Ese lugar está lleno de trampas mortales para quienes no lo conocen, y yo no las conozco, porque esa parte del secreto no la he investigado aún. Si desean preguntarme algo háganlo, y yo veré si conozco las respuestas.- dijo y levantó su vista del suelo.
No habia pasado mucho tiempo o al menos asi lo penso Endien, cuando llegaron a un claro del bosque, 5 figuras emcapuchadas ya los esperaban, las mas distinguida era una toda cubierta de rojo,.Los dos bajaron de los caballos y la muchacha se acerco a la emcapuchada de rojo.
-Zenicer.- le dijo y se inclino ante ella.- Mi cuerpo y mi alma os pertenecen.
Zenicer estallo en carcajadas y le dio una cachetada a la muchacha.
-Niña tonta.- luego le obligo a levantarse y poso su mano en la frente.- ya no es necesario el hechizo, eres libre.
Endien cayo al suelo y cerro lo ojos, cuando los abrio sintio que era ella misma rodeada de extraños que la miraban con burla, se hizo hacia atras, pero la tomaron en brazo y la llevaron frente a la mujer.
-¿Que es lo que quiere de mi?
-Si.- dijo ella ignorandola.- ella fue la que respondio al hechizo, sin duda alguna ella es la elegida.
-¿Elegida para que?.- pregunto otra vez Endien...
...Aimenel escucho con atencion las palabras del joven, cuando el termino se quedo callada,\"Asi que era esto, Bregonir es el heredero del que habla aquella mujer; pero no sabe nada acerca de la proteccion que menciona en la carta\".
-Bregonir, ¿esta organizacion, hacia algo mas que proteger aquel cetro?.
-No.-le respondio el.- al menos que en los ultimos años mi padre haya trabajado para otras cosas, pero eso nunca me lo dijo Megyn.
Aimenle y Artamir se miraron, la joven le tendio la carta a Bregonir y este comenzo a leerla lentamente.