Historia privada
Huyendo entre la luz y la sombra
Endien vio al joven parado enfrente de ella y se asusto, era muy parecido a Bregonir \"Es acaso, que Bregonir esta detras de todo esto; no puede ser mi hermana esta en peligro\", pero entonces escucho a su captora decir: \" Yo te llamaria la rosa de la traicion\". Endien escucho esto atentamente, entonces Bregonir no era peligroso, pero aun asi aquella traicion trairia grandes consecuencias para todos.
El joven los invito a pasar, obligaron a Endien a caminar y entrar, cuando La rosa de la traicion miro a Endien y se quedo paralizado.
-No puede ser ella.- dijo y la tomo del brazo.
- y ¿porque no?.- le pregunto Zenicer que la jalo hacia ella, caminaron a una sala y las dos se sentaron.- fue ella quien respondio al hechizo de Imlad, no hay duda, es la elgida para alzar el cetro, por eso nuestra señora tomo su cuerpo. Me sorprende que no lo sepas.
El joven seguia caminando de un lado hacia el otro pensando<<No puede ser, mi traicion se hara aun mas grande>> penso
-Bueno habla ya.- le dijo Zenicer.
-No puedes entenderlo mujer, por lo general, las elegidas para alzar el cetro, son mujeres nobles.- se sento y miro profundamente a Endien.- pero aqui a tu lado, tienes a la hija del rey.- Endien abrio los ojos como platos ¿que estaba diciendo, ella hija del rey?.- y no solo eso, tiene sangre elfica( proveniente de la reina Arwen) en sus venas.
-Pero que dices, ¿esta chiquilla es hija del rey?.
-Ya te dije que si, no es la heredera porsupuesto,la heredera es su hermana mayor.- Endien se undio mas en es sillon.-se hizo heredera poco despues de la muerte del principe ¿recuerdas?.- Zenicer sonrio maliciosamente, recordando el cuchillo en el corazon del joven heredero.- Al nacer esta niña, su madre las mando con uno de nosotros llamado Arthonion, asi las protegeria de la maldad de la hechicera y de ti.- se levanto .- Se fueron al norte y por mucho tiempo Arthonion tuvo al tanto de todo a la reina y a las siete rosas, pero despues la comunicacion se corto, por la muerte de mis tios y poco despues por la misma muerte de la reina, hace dos años mandaste matar a Arthonion con una joven y ellas dos fueron protegidas por el hijo de Arthonion, aunque el no sabia nada de esto.- hizo una pausa y miro a Endien.- Cuando llegaste con tu hermana a Gondor, casi fue el final de nuestro plan, si no hubiera sido por la tonteria que cometieron aquellos dos, tu ya estarias en el palacio y tu hermana ya hubiera sido declarada heredera al trono de Gondor y Anor.
[Editado por tari el 18-12-2005 23:21]
-Nada podrán hacer para que no conozcamos nuestra herencia... ¡Aimenel va a saberlo!- le gritó Endien con sus ojos cargados de lágrimas ante la revelación que acababa de escuchar.- Siempre me sentí rara... como que me faltaba algo...- la niña comenzó a derramar lágrimas, y su garganta se cerraba, sin embargo, hablaba en susurros y solo para ella. La Rosa de la Traición y Zenicer callaron para oírla.-... me faltaba conocer mi verdad... y sin embargo, ahora que la conozco siento un dolor profundo en mí, porque la información me llegó de un modo inesperado y de la boca de un maldito traidor...
>>Me incomoda que se parezca tanto a Brégonir, eso significa que es algo con él...- La Rosa de la Traición abrió grande sus ojos al escuchar el nombre del joven... <<¿Brégonir?... No puede ser... ¿estoy en contra de él?... Esto va a costarme caro...>> -Hay, esto me duele en el alma...- Endien rompió en llanto- Rosa de la Traición tomó del brazo a Zenicer y la apartó de allí.
-Zenicer... ¿Acaso dijo Brégonir? ¡Él es mi primo! Y una gran competencia... No tenemos que dejarnos dormir, puede acabar con nuestro planes. Si bien no es el líder de la organización es la mano derecha de nuestro líder. Conoce todos los secretos... ¡Más secretos de los que conozco yo! ¡Maldita sea! Tenemos que sacarlo del medio... De una u otra forma hay que terminar con él. Es más que un estorbo... Debo advertirte que es un mago poderoso... con gran maestría con la espada y el arco. Tiene mucho potencial. Creo que una sola persona no podrá con él. Y menos si está acompañado.- le dijo La Rosa de la Traición a ella, muy preocupado sonaba.
-Ya veo Will... No te preocupes… Me encargaré de eliminarlo en cuanto tenga tiempo de pensar en una defensa...- estaba diciendo ella cuando fue interrumpida.
-¡Veo que no entiendes! Es el sublíder de Las Siete Rosas ¡Conoce todos los secretos! Llegará antes... Ya verás. Ahora él se transformó en prioridad. No lo olvides- terminó de decir esto y clavó una mirada de hielo en ella. Zenicer permaneció tranquila ante la ameza y habló:
-No te olvides que tenemos a esa chiquilla, un simple juego sucio de magia y nos dirá todo. Solo debemos confundirla para que confiese cuál es el punto débil de su amigo...- contestó Zenicer tranquilizándolo. Sonrió fríamente y se acercó a la niña... <<Ahora hablarás... Vas a ver a qui´n te estás enfrentando... de paso yo conoceré tu asqueroso potencial, niña estúpida.>>
Aimenel iba delante de todos, detrás de ella la acompañaba Brégonir, y a su altura estaban Huor y Ollese.
-¿Tienes idea de adónde vamos?- le preguntó Ollese a su compañero.
-Sí. Nos estamos dirigiendo a la casa de la mujer que me raptó. Aimenel cree que está relacionada de alguna manera con todo esto. Creo que piensa eso por la manera rara en que me trató, y las mentiras que dijo.- le contestó Huor. Entonces escuchó que Brégonir le hablaba y lo miró.
-No me había dado cuenta, pero creo que tienes razón Huor. Nos dirigimos hacia allá.-
-¿La acompañas de manera ciega? Pensaba que tú si sabías hacia dónde íbamos... como parece que disfrutan dejándonos fuera de todo...- molestó Ollese.
-Nada de eso señorita. No disfruto molestándola... Además, sí la acompaño con plena confianza. De ser de otra manera no seguiría a su lado.-
-Oh, no lo había pensado.- le dijo nurlona pero sonrió de forma amistosa. Él también.
-Bueno, entonces vamos hacia allá de nuevo. Voy a volver a ver a esa loca.- dijo Huor riendo...
Llegaron a la casa de aquella mujer. Aimenel bajó y tocó la puerta. Ninguna respuesta... Esperó. Nada.
-¿Entramos o nos comportamos como personas educadas?- preguntó sin volver las vista a ellos.
-Hay, no estamos para buenos modales. Tenemos bastantes problemas como para tolerar que no nos quieran abrir una puerta.- dijo Huor que se acercó y volvió a tocar.
-Pensé que ibas a entrar.- le dijo Aimenel desafiándolo con una sonrisa.
-Claro, si no contesta después de que toqué yo.- le dijo él. No hubo respuesta.
-No contesta. Vamos Huor... entremos.- intervino Ollese.
-Entremos entonces.- concluyó Brégonir que se acercó a la puerta y la abrió. Huor sonrió <<El caballero rompe las reglas. ¡ja! Qué irónico.>>
Todos ingresaron a la habitación. Estaba vacío y desordenado dentro. Parecía que hubo una lucha. Había sangre en el suelo y varias cosas estaban quemadas. Todos intercambiaron miradas de sorpresa.
-¿Qué habrá sucedido?- se preguntó Aimenel en un susurro.
-Tengan cuidado.- dijo Huor que comenzó a mirar las cosas. Ollese se acercó a la cocina y encontró varias “verduras” fuera de lugar <<¿Verduras...? ¡¿Se mudó y llevó verduras?! Bueno, me imagino que cazará... o quizá llevó carne>> -¡Hey! Vengan... hay verduras desparramadas en la cocina...- les gritó a los demás.
-No debería gritar señorita. No estamos seguros de estar solos.- le contestó Brégonir detrás de ella. Ollese sobresaltada ante su presencia inesperada giró rápidamente hacia él. Brégonir se limitó a sonreírle, divertido por la situación. –No se preocupe.-
-Muy gracioso. La próxima vez, avísame...- Ollese vio que Huor venía.
-No hay nada en su habitación. Como la casa es chica no nos tomará tiempo revisarla completa. Aimenel está encargándose del resto del lugar... Y ustedes dos...- miró mal al joven-... jugando en la cocina.-
-¿Jugando?- preguntaron ambos.
-No estamos jugando Huor...- le dijo ella algo molesta.
-No... Estamos mirando.- le contestó Brégonir.
-De acuerdo.- se dio vuelta y le gritó a Aimenel -¿Encontraste algo?-
-¡No!- se escuchó desde fuera.
-Mala suerte, ya no está.- dijo Huor.
-Espérenme, ire a hablar con Aimenel.- dijo Brégonir y se retiró. Ollese miró a su compañero y sonrió...
–Y con esas palabras dijo “No me acompañen y déjenme solo”- ambos sonrienron...
Brégonir se acercó a Aimenel luego de buscarla.
-Señorita- Aimenel sonrió <<Nos conocemos hace tiempo y todavía me trata de “usted”>> -, podríamos hablar con el líder de la organización.- Ella lo miró sorprendida porque no pensó que llegarían tan lejos.
-¿Sï? ¿quién es? Claro, si puede decírmelo.- Brégonir se acercó a su oído y le dijo en un susurro “Megyn...”
[Editado por Praianna el 19-12-2005 03:15]
Abrio lo ojos como platos, despues miro a Bregonir y sonrio, quien imaginaria que aquella señora, tan amable y servil era la lidereza de las siete rosas,la muchacha camino hacia la ventana y miro las estrellas,¿que pasaria con su hermana en aquellos momentos? y ¿que tenia que ver esta mujer con todo lo sucedido?, la muchacha se recargo en una mesa y sintio un papel, lo tomo entre las manos: era un mapa, pero no era un mapa normal, señalaba en los puntos geografiscos casas, con las señas de las siete rosas y una estaba tachada.
-¿que es?.- le pregunto Bregonir, la muchacha se lo tendio y el lo miro con cuidado.- Asi que esta mujer, sabe de las siete rosas,debo hablar con Megyn.
-¿Pero como lo hara?, estamos muy lejos de Minas Tirith.- le dijo la muchacha.
El joven sonrio y la tomo de la mano, bajaron la escaleras y salieron de la casa rapidamente, Ollese y Huor sonrienron divertidos y salieron detras de ellos.
Bregonir busco un pozo, cuando lo encontro llevo a la muchacha hasta, solo su mano.
-Observe.- entonces el joven comenzo cantar, el agua cambio y una mujer de edad avanzada aparecio reflejada. Aimenel asustada se hizo para atras, de nuevo el le tomo de la mano y le indico que todo estaba bien.-¿ Megyn estabas despierta?
-Si mi joven señor.- le dijo luego sonrio y miro a la muchacha.- Señorita Aimenel me da mucho gusto verle,¿ donde esta su hermana?.- Aimenel bajo la mirada.
Bregonir le conto todo lo sucedido, la cara de Megyn fue cambiando de aspecto, cuando termino la mujer le miro.
-Debemos hablar solas entonces mi joven señor.- Aimenel sonrio y se hizo hacia atras.- Confio en la muchacha, pero hay ciertas cosas que no deben saberse.
Aimenel fue con Ollese y Huor que los miraban impacientes.
-¿Se puede saber que tanto hacen?.- le pregunto Huor.- se tardan demasiado, debemos partir ya.
-Debemos esperar.- fue lo unico que le dijo la muchacha. se quedaron callados esperando.
Brégonir miraba a Megyn mientras ésta comenzaba a hablarle:
-Veo que has dicho que formas parte de esta organización Brégonir...-
-Lo lamento, no tuve opción- el rostro de él cambió repentinamente y ahora podía leerse desepción en ellos-, todo sucedió tan rápido. Los únicos que conocen bien las cosas, y no todo, son Aimenel y Artamir, hijo de Arthonion.-
-No te estoy reprochanzo hijo- le dijo sonriendo- si eres mi mano derecha es porque confío plenamente en lo que te he enseñado, y sé que tus virtudes son buenas... eres especial y sabio.
>>¿Arthonion has dicho? Él...-
-Formaba parte de la organización, lo sé.- la interrumpió el joven.
-Sí. De todas formas debemos avisar a Las Sieste Rosas que comenzaron a buscar el cetro mágico, deben saberlo todos. Encárgate de que William, tu primo, se entere lo antes posible, ya que si algo te pasara es el único miembro capacitado de ocupar tu lugar.-
-Lo sé. Así lo haré.-
-¿Asi que Endien fue \"la elegida\" según el mal? Veo que no tienen ideade dónde está ni quién la tiene...- dijo Megyn.
-Sí, pero en esta casa, la casa de Zenicer, encontramos un mapa. Y nos hace referencia, es obvio que algo tiene que ver.-
-Sí, ¿y qué papel cumplió Zenicer?- le preguntó la anciana.
-Raptó a Huor. Pero no importa, no pasó nada. Igual, no confío en ella y sabré cómo continuar.-
-Sí, mientras mi identidad permanezca en secreto no habrá problema... Ya sabes que mi edad es solo un disfraz.-
-Lo sé, pero no quiero hablar de ellos. Tú eres conciente de que yo sé todo eso, asi que no lo repitas... Incluso el aire podría escuchar tus palabras.- le dijo Brégonir sonriendo irónicamente.
-Tienes razón mi joven sabio.- respondió Megyn orgullosa.- Veo que he hecho un buen trabajo contigo, y tus padres de entregaron los mismos valores que ellos tenían.- La anciana sonrió, pero en contraste, Brégonir miró hacia otro lado incómodo.- Oh... Veo que aún tu corazón sufre por tu pasado. Brégonir, lindo, tienes que olvidar y tienes que encontrar el perdón...-
-Muchas veces hablamos de esto... Habrá tiempo para volver a hacerlo. No sigamos perdiendo el tiempo en esto y hablemos del problema.
>> En conclusión yo hablaré con Will y le contaré todo...-
-No sé si todo. Preferiría que nosotros dos seamos quienes conozcan todas las respuestas, nadie más. No creo que la suerte se nos aleje y muramos ambos...-
-Podría suceder sin embargo.- le contestó él.
-Bien... Cuida a tus nuevos amigos. No vuelvas a Minas Tirith que aún te espera la guardia por haber sacado a \"asesinos\". No puedes pisar esta tierra hasta no haber limpiado el nombre de ambas...-
-Sí.- le contestó él.- Bueno, ya veo un sendero por el cual avanzar, pero tengo un última pregunta. ¿Los llevo hasta el cetro?- Megyn lo miró sorprendida.
-¿Aún recuerdas dónde están ubicadas las trampas? Eso es algo que preferirías qu olvidaras, hasta yo lo intento.- y mientras sonreia le dijo- Pero si eras una niño cuando te conté sobre esto...-
-No era un niño.- le dijo algo divetido porque se daba cuenta de que a sus ojos, nunca crecería.- ¡Tenia quince años! No veo a un niño a esa edad, en mi vida...-
-Es cierto, maduraste rápido...
>>Bueno mi señor- dijo sonriendo porque aquel papel siempre la había sacado de cualquier sospecha acerca de las Siete Rosas...- creo que esto es un adiós.-
-Si el mundo supiera que tu eres mi señora...- contestó sonriendo Brégonir.- Es un adiós, pero solo para esperar un nuevo saludo.-
-Po supuesto.- y al decir esto la imagen de la anciana desapareció. El joven caminó hacua sis compañeros y les dijo que irían hacia la casa de su primo, debía hablar con él.
Zenicer tenía sus ojos bien abiertos y Endien estaba como petrificada.
-¿¡Esa anciana es la líder!? Ja! No cabe duda de que la organización perdió prestigio...- dijo Zenicer sonriendo con fuerte.
<¿Megyn? Nunca lo habría imaginado. Tengo que hacer algo para que sepan que William es un traidor, tengo que hacer algo, pues estoy segura de que están buscándome...> pensó Endien.
Endien seguia pensando en como encontrar la forma de que su hermana se enterara de aquella traicion, pero primero tenia que saber en donde estaban, miro a Zenicer, seguia hablando con la rosa de la traición, la muchacha toco la daga que tenia en las ropas,se le vino a la mente el recuerdo de la primera vez que habian ido a cazar:
\" Tenia apenas 9 años, su hermana tendria 17 y Artamir un año mas grande que Aimenel, su padre los habia entrenado ya y creia que era el momento de demostrar su habilidad como motaraces, saldrian todos juntos, mientras sus hermanos salian a buscar la cena, Arthonion le habia enseñado a la niña muchas clases de platas, le habia contado historias de tiempos pasados y tierras muy lejanas al sur, al final cuando Artamnir y Aimenel habian regresado con un jabali enorme, ella les habia hecho coronas de flor de Athelas, como premio por su logro y Arthonion los felicito, luego le susurro al oido.
-escucha atenta mi niña, cuando no encuentres la salida escucha al viento y el te ayudara a mandar tus mensajes.- le toco la nariz.- tu hermana llegara a ser grande entre lo hombres, pero tu tienes un don muy grande en tu corazon.\"
El viento, esa era su salida, saco lentamente la daga de sus ropas y cuando se sintio lista se la clavo en la pierna a la rosa de la traicion que dio un grito, Endien salio lo mas rapido que pudo de la casa, corrio a hacia los arboles tenia poco tiempo antes de que vinieran por ella.
-\"Manwë tu que escuchas todo, manda mi mensaje, que mi hermana tenga cuidado, que no se acerquen a esta casa, hay alguien dentro de las siete rosas que ha traicionado a Bregonir y piensan matarlo, antes de que el llegue hasta aqui y mi hermana descubra la verdad\".
Venian por ella, Zenicer la tomo en brazos y le pego muy fuerte en la cabeza, lo unico que vio fue a la rosa de la traicion encajandole su daga en la pierna.
-Te la devuelvo, a lo mejor te sirve mas a ti.
[Editado por tari el 24-12-2005 23:42]
-Esto es inaceptable Will... Hay que hacer algo para que vea quien manda en este lugar.- dijo Zenicer muy enojada y con una determinación que hizo que solo hubiera una respuesta por parte de will...
-Por supuesto... No permitiré que esto suceda nuevamente. Quién sabe qué ha hecho, no me quedaré tranquilo. Esta niña- dijo acercándose a la pequeña que intentaba controlar el dolor-¡algo habrá hecho!- gritó golpéandola hasta tirarlo al suelo. Le había pegado varias patadas en el estómago, más o menos tres, recordó Endien, hasta que quedó sin aire y cayó al suelo.
-Esto es poco. ¿No tienes hombres que le enseñen modales?-
-Claro que no. Soy lo bastante violento como para poder hacerlo solo. Además, todos creen que vivo por una causa buena.- dijo sonriendo. <Bueno, que mi sacrificio sirva para que ellos se enteren de la verdad...>
-Está sin aire. Debemos golpearle pero no matarla. Has algo.- La Rosa de la Traición se acercó a la niña, la puso boca abajo y apretó su estómago dolorido. En ese instante la pequeña sintió cómo le volvía el aire.
-Menos mal que no tuve que darle respiración boba a boca.- se rió Will.
-No se ahogó idiota, si lo hacías era porque querías.- le contestó Zenicer. Rosa de la Traición se limitó a mirarla.
-Bien, vayamos dentro.... hay alguien que no ha sido educada.- William la tomó del brazo a la niña y la obligó a caminar, ella dio pocos pasos y cayó al suelo, entonces aquel no tuvo otro remedio que arrastrarla, lastimando aún más su pierna. Entraron a la casa y ambos la sentaron en una silla. Zenicer le preguntó algo al oido, fue a buscar aquello y luego de un tiempo volvió con cinta para atar a la niña. Will tomó una soga que le puso en los pies y ella juntó las dos manos de Endien y las pegó con gran cantidad de cinta. Endien se quejaba, pero luego, cansado de escuchar la Rosa de la Traición le pegó tan fuerte sobre su rostro que no solo le cortó el labio, sino que la durmió en un dolor que parecía apuñalarla a cada momento. Zenicer le colocó más cinta en sus manos, y un trozo en su boca.-Así cuando le saquemos, también lastimaremos sus labios...- y ambos comenzaron a reir.
[Editado por Praianna el 25-12-2005 02:38]
El viento recorría todo aquel camino por el que Brégonir, Aimenel, Huor y Ollese caminaban. Habían estado avanzando durante cuarenta minutos con un mismo objetivo: encontrar la casa de primo de Brégonir, quien podría ayudarlos. Ahora se encontraban a tan solo diez minutos. Sin saber por qué, Aimenel se sentía rara... Sentía que el viento la chocaba con intenciones de hablarle de comunicarle algo. Al principio pensó que era solo ella, que su mente estaba perturbada, pero luego recordó que una forma de comunicarse entre montaraces era con el viento. Al recordarlo comenzó a prestarle atención a aquellos murmullos del aire... Pasaron varios minutos hasta que logró entender lo que le transmitían. El decía algo que se oía a gritos: “No te acerques a esta casa... Piensan matar a Brégonir. Alguien los ha traicionado...” Aimenel sintió que una desesperaciones apoderaba de su mente, que su corazón se achicaba y que sentía vergüenza de decirle al joven que su propia organización lo había traicionado. Intentó rever todas las cosas que había escuchado pero lo encontró bastante difícil.
Luego de un tiempo, más de diez minutos Aimenel se encontró con una soga al cuello, y quien la amenazaba con la muerte era el tiempo. Todos se encontraban delante de un casa muy grande y Brégonir estaba golpeando la puerta con su mano.
-¡No!- gritó ella, aunque en realidad lo demás a penas la oyeron. Se sentía muy mal por haber dudado tanto, si su hermana se lo había dejado claro “Que se alejara de la casa”. Huor la miró y le dijo al joven:
-No quiere que golpees... Deberías escucharla.- Brégonir se dio vuelta y detrás de él se oyó el sonido de la puerta abriéndose. Aimenel corrió hacia Brégonir y empujándolo se colocó en el lugar de él.
-Buenos días. ¿En qué puedo ayudarla?- preguntó un hombre viejo y vestido como mayordomo.
-Estoy buscando alojamiento, ¿cree que podría dármelo? A mí, y a tres amigos más, junto con cinco caballos. Somos muy exigentes, asi que pediremos buenos servicios, y no llevamos mucho dinero encima, por lo tanto no serán bien pagados.- contestó Aimenel intentando sonar lo bastante pedante como para que le cerraran la puerta en la cara. El mayordomo rompió en carcajadas, justo que lo ella esperaba.
-Hay señorita, ¡tiene que estar bromeando! De todas formas tengo órdenes directas de comunicar todo a mi Señor. Espere... con suerte él la atienda gratis.-
-Hay, ¿sabe qué? Me parece que no entendió bien lo que le estoy pidiendo. ¡Que me dejen la mansión solo para nosotros! ¡Ustedes deberán irse!.- le gritó para sonar ahora, insoportable. El hombre se giró y Aimenel oyó que decía “Señor” a alguien que se acercaba. Estuvo a punto de desplomarse en el suelo pero obligó a sus piernas a mantenerse firmes. En el momento en el que logró mantenerse recta sintió que una mirada de enojo la veía desde su izquierda. Miró rápidamente y vio a Brégonir con un frío helado en sus ojos azules. Estaba claro que estaba muy enojado.
-Le hice una pregunta. ¿No piensa responderme?- le decía un hombre joven que había aparecido en la puerta. Ante la confusión, y el sentimiento nuevo que había surgido en ella al ver los ojos de Brégonir contestó como pudo.
-Perdón, no lo oí. ¡Hable más claro por el amor de Dios!- dijo exagerando el tono para demostrar que ella se sentía superior. En ese instante pensó que Brégonir aparecería, pues sabía que su enojo se incrementaba con cada palabra que mencionaba. Esperó que el joven hablara pero este permaneció en silencio.
-¿Perdón? Me habla así de esta forma en mi casa. Esto es enfermizo... De todas formas, por cordialidad le repetiré mi pregunta: ¿Qué desea?- le contestó con un tono molesto, pero que podía contener....
-¿No le ha dicho su “esclavo” Pensé que lo había entrenado bien... De donde yo vengo, los sirvientes sirven bien... no a medias...- le contestó Aimenel, con más vergüenza que otra cosa, pero era necesario. Rezó para que Brégonir no interviniera, y para que aquel hombre desapareciera rápido de su vista.
-En primer lugar, señorita, no es mi esclavo ni mi sirviente, como llama usted a quienes la sirven. Es un amigo, que porque me aprecia, me hace caso, no porque lo obligue. Y por otro lado, ser mayordomo es un TRABAJO, un no veo nada malo en TRABAJAR. Asi que le pido, por favor, que si se dirige a mí, no desprecie a las personas que me ayudan a mantener mi casa. ¿De acuerdo?- le contestó con un tono tranquilo. Aimenel sintió que se le caía la cara delante de aquel hombre y que Brégonir la estaba matando. Comenzó a dudar si el viento se refería a esta casa, o a la casa de Zenicer... Comenzó a flaquear mientras hablaba... Empezó a sonar más cortés.
-Discúlpeme, no he sido bien educada. La verdad no tiene por qué escuchar todo esto que estoy diciendo. Hoy he tenido un mal día y buscaba desquitarme con alguien. ¡Bingo! Usted fue el desafortunado...- sonrió intentando sonar algo amigable, pero la vergüenza no la abandonaba, y ni el hombre que tenía en frente, ni el de su izquierda flaqueaban.
-Busque otro payaso.- fue la respuesta del dueño de casa y le cerró la puerta en la cara. Aquel sonido la alivió, y al mismo instante la llenó de más vergüenza. Giró lentamente hacia Brégonir, quien, visiblemente, hacía lo posible por no gritarle y decirle lo estúpida que era. Aimenel miró hacia el suelo y susurró un “perdón”. Él no dejaba de mirarla, lleno de impotencia.
-¿Sabe qué? No puedo creerlo.- le dijo el joven lleno de enojo. -¡Es lógico que no le pediré ayuda a mi primo... Porque la verdad ¡me daría vergüenza decirle que usted está conmigo!- aquellas últimas palabras subieron el tono en Brégonir. La tomó por un brazo y con el otro le levantó la cabeza para que lo mirara. –Por lo menos míreme. ¡Explíqueme por qué me ha hecho esto!- Aimenel no sabía qué contestar. Estaba claro el por qué, pero después de lo que había dicho para evitar que ingresaran a aquella casa no sabía por dónde empezar. <Sonará tan ridículo cuando le diga que lo oí del viento...> pensaba.
Huor y Ollese ahora, estaban divertidos, pero aún más sorprendidos por lo que terminaban de presenciar. ¿Qué le habría pasado?