Historia privada
Huyendo entre la luz y la sombra
<<No... no es lo único que sé, pero sí lo único que les contaré. El resto juré bajo sangre no repetirlo a personas que no están en la organización.>> pensaba el joven.
Brégonir volvió a leerla y preguntó a Artamir:
-Arthonion era o es tu padre? ¿La mujer de la carta sigue viva? ¿Hace cuánto tiempo esto fue escrito?...
>>Leyendo esto puedo darme cuenta de que yo habré tenido doce años, mis padres murieron hace mucho tiempo. Tuve mucho tiempo para entrenarme y estoy entrenado... <<Basta, se darán cuenta de que sabés más de lo que cuentas>> Solo me faltan algunas cosas por saber, algunos secretos.
>>Contestando a tu pregunta Aimenel, no es lo único que protegemos, no lo es. Protegemos otras cosas y nos encargamos de otras más. La organización sigue en pie, no murió con nuestros padres. No. Seguimos teniendo mucha información y conocimientos. Conozco personas capaces de muchísimas cosas. Pero estoy cansado de fingir, y no lo voy a hacer más. Sé más cosas de las que conté, pero las que se no pueden ser contadas. Hicimos un juramento de sangre de no decir nada, muchos de los miembros que están casados no han dicho nada, y a pesar de mi posición en la organización, yo no soy nadie para decirles qué es lo que protegemos.
>>En la carta dice que seremos protección... y está bien, lo seremos, protegeremos a la elegida y la ayudaremos.
>>¿Cuál es el objetivo del enemigo? El enemigo es Imlad, es su alma que busca un cuerpo sabio. La encontró a ella, pero la dejará dentro de un tiempo, porque no es lo que esperaba. Intenta hacerse con el cetro, el cual, para nuestro beneficio, está a salvo en Nuestra Casa... Nadie entrará allí sin conocer el camino...
>>Imlad intentó escuchar todo esto de mi boca, estuvo dentro de Endien para averiguar si yo era quien ella pensaba, y no lo ha hecho. Su duda está entre Artamir y yo. -volviéndo la vista hacia Artamir- Me parece muy raro que no seas de la Organización de Las Sieste Rosas, pues tu padre era miembro, es obvio que quedaste solo, sin nadie más que conociera esto.-
-¿Yo? ¿Miembro?- dijo Artamir sorprendido.
-No lo eres, pudiste haber sido...- le contestó Brégonir.
-Puedo serlo, solo necesito entrenamiento.- insistió el otro.
-Uno de años, y no tenemos tiempo para perder... Quizá cuando todo termine pueda instruirte.-
-No subestimes mis capacidades, quizá te tomaron años porque eras joven... Pero àra mí será más facil...-
-No lo sé...-
.-No es momento, para discutir esas cosas.- dijo Aimenel que dio por terminada la discucion entre los dos.- Si Imlad, buscaba un cuerpo sabio y encontro Endien, entonces querra que mi hermana encuentre el camino al cetro, por eso se ha ido, andan en busca del cetro.
Aimenel se levanton y leyo de nuevo la carta de Endien.
-Ella menciona pistas, pistas que hay que seguir.- se quedo un momento callada pensando.- ¡Quiere que la sigamos!, las mismas pistas que llevan al cetro, son las mismas que nos llevaran a ella.- la muchacha sonrio entendiendo por fin las palabras de su hermana.- Debemos partir.
-Pero Aimenel, como te iras si apenas sabes algo.-le dijo Artamir.
-Si se muy poco, hermano.-le contesto Aimenel; Bregonir escucho atento aquella palabra y se sintio aliviado aunque no supo porque.- Pero el heredero de esa organizacion nos acompañara, el barco avanzara pronto, tengo al viento en mi favor.- Entonces la muchacha se dirigio a lapuerta del estudio, pero una mano la detuvo.
-¿Sabes que no voy acompañarte cierto?.-le dijo Artamir.- Tu no me necesitas a tu lado y mas me apremia dirigirme ahora hacia Minas Anor e informarle al rey sobre esto.
-¿Informarle al rey sobre esto? Querrás informarle acerca de la desaparición de Endien, pero no de qué es lo que sucede. Nuestro secreto ¡No será revelado a todos! ¿¡Me escuchaste bien!?- le dijo Brégonir muy enojado, o más bien confundido...
-¡Basta ya, Brégonir! Las cosas son como son... Si no deseas que sepan, no sabrán por el momento, pero si las circunstancias no nos permiten otra cosa tendremos que decir la verdad.- contestó Aimenel, Brégonir, como respuesta, solo se movió incómodo y miró al suelo, incapaz de hablar una sola vez más. Artamir también permaneció en silencio. Ni un solo sonido se escuchó por vario segundos en aquel lugar, hasta que el dueño de casa volvió a hablar:
-Está bien, el rey no sabrá nada por el momento. No era mi intención traicionar el trabajo de mi padre en un solo segundo, deberías saberlo. Sería prudente; sin embargo, si las circunstancias no dejan lugar a otra cosa que no sea la verdad tendremos que decirla, porque ya no se trata solo del Gran Secreto, se trata de la vida de un niña... ¡Una vida está en juego, por Dios! No seas egoísta, sé que no lo eres... pero esta situación te tiene tan confundido que no sabes si están traicionando a todos o si estás haciendo bien las cosas... Brégonir, yo puedo decirte que mientras actúes con el corazón, nada de lo que hagas será malo. Sé que no eres impuro, confío en las decisiones futuras que tomes... No dudo de ti, por eso permito que continúes junto a Aimenel- sonrió un poco y la miró a ella-, por eso no te preocupes... En cierta forma te entiendo...
>>Bueno, basta ya de palabras buenas y dejemos las cosas en claro de un vez.
>> Las cosas son así: Ustedes dos junto con Ollese y Huor irán a donde diga ella- dijo señalándola a Aimenel- Les recomiendo que les digan algo de lo que sucede a los otros dos, algo que los convenza y no deje lugar a la duda, pues como sabes- miró a la joven-, no les gusta no ser tenidos en cuenta, y creo yo que, muy dentro de sus corazones son buenos... No los vean como los malos...- <<Me pregunto en qué momento Artamir dejó de ser un estorbo para convertirse en una persona sabia ante mis ojos...>> pensaba Brégonir mientras escuchaba aquellas palabras.
-Debemos hacerlo rápido, ya que no hay tiempo...- dijo Aimenel.
-Sí, vayan a sus habitaciones y hagan las valijas para mañana, descansen bien y muy temprano, mañana, estaremos partiendo, solo que ya, en dirección contraria.- propuso Artamir.
-Sí, estoy de acuerdo tenemos que hablar con Ollese y Huor y decirles solo una parte de los hechos, aunque propongo que no mintamos, Brégonir, porque las mentiras no son buenas.
-No pido eso Aimenel... Yo me encargaré de hablar con Huor, usted hable con ella. Ambos sabremos qué decir. De todas formas luego hablarán y se contarán todo.- contestó Brégonir.
-Sí-. Dijo ella.
-Bueno, dicho todo esto la base del plan está. Nos veremos más tarde o no sé. Aimenel, por favor, lleva esta carta, quizá en estas palabras se encierran más secretos.- le dijo Artamir. Luego se dirigió hacia la puerta y la abrió. Se despidió con una sonrisa y salió.
-De acuerdo, entonces nosotros vamos a hacerlo nuestro.- le dijo Aimenel a él sonriendo, pues al fin las cosas iban bien para ella. Salieron y se dirigieron a sus habitaciones cada uno. Cuando Brégonir entró a su pieza lo encontró a Huor durmiendo. Sintió algo de pena al despertarlo pero al fin lo hizo. <<No quiero ni imaginar el mal humor que va a tener luego de esto...>> pensó Brégonir con una sonrisa en sus labios.
-¿Qué pasa?- preguntó el otro al despertarse. Para sorpresa del joven no parecía enojado. Huor abrió sus ojos y miró a Brégonir.- Tenías que ser tú. Bueno, aunque debe haber una buena explicación para despertarme- dijo sonriendo con esfuerzo.
-Y la hay, solo debes escucharme...- contestó Brégonir.
-Te escucho, vamos habla. O mejor espera a que me levante bien...- dijo con tono burlón, pero amistoso.
-Bueno, mañana partiremos en busca de Endien para recuperarla.- comenzó el joven.
-Espera, eso significa que ya han encontrado a la persona que conoce los secretos ¿verdad?- preguntó Huor para sorpresa del otro. Brégonir esquivó su mirada mientras ese segundo le daba tiempo de tomar un decisión.- Vamos, Ollese y yo sabemos que eres tú o Artamir, no hay muchas opciones... pero si no quieres decirlo, te respeto. Aún no confías lo suficiente para hablar conmigo.- dijo burlándose nuevamente...
-No es eso...- contestó algo dudoso Brégonir...-, solo que aún no sé qué decir... La verdad, sí, conocemos a quien sabe de Las Siete Rosas... pero... – miró hacia otro lado. <<Vamos, parecen buenos y son tus compañeros. De todas formas no te dejes convencer, No se lo digas... No se trata de tu confianza Brégonir, se trata de un secreto... y estos dos, varias veces ya han demostrado ser codiciosos>> se convenció Brégonir dentro de él.- pero... No está entre nosotros su mayor conocedor. Asi que nos guiaremos solo con pistas, las mismas de las que habló Endien en su carta y de esa forma podremos localizarla y evitar que aquel mal se expanda. A simple vista parece sencillo pero no lo es... Solo debemos sernos fieles y no traicionarnos...-
-Está bien, entiendo...- contestó Hour.-Si mañana vamos a partir tengo que hacer mis valijas, ¿no? Entonces hagamos eso.- le sonrió a Brégonir y se puso de pie para comenzar, el joven también.
-¡No se de que me habla señora!.-exclamo Endien descesperada,Zenicer solto otra cachetada y la muchacha comenzo a llorar; ¿Que era lo que querian de ella?,entonces escucho aquella dulce voz, acosejandole << Recuerda mi niña, ¿En donde esta la primera pista?, dicelos y nada te pasara, yo estoy aqui contigo>>. Endien no queria escuchar esa voz, pero su alma flaqueo y el espiiritu que comenzaba a dominarla de nuevo, encontro entre recuerdos las palabras de un hombre: \"Junto al gran bosque de los elfos, junto a la montaña del dragon, donde conviven los hombres y los enanos, ahi esta la primera pista\".
-La primera pista esta en Esgaroth.- dijo Endien y cayo en las sombras otra vez.
Zenicer la miro y le hizo una seña al hombre mas alto, este tomo con cuidado a Endien y la subio a su caballo, cuando estuvieron listos comenzaron avanzar.
[Editado por tari el 15-12-2005 17:49]
-Entonces nos vamos a dirigir a Esgaroth. Antes necesito hablar con Ekstromb.- dijo mirando hacia la niña, luego su rostro cambió al darse cuenta de algo y miró al hombre que tenía a su lado.-Ahora que recuerdo, tú no conoces a este hombre. Bueno, la verdad es que no sabes lo afortunados que somos. Tenemos un gran aliado que bajo el sabor de la codicia y el poder permitió que obtuviera cierta información; sin embargo se negó a dar el nombre del jefe de las Siete Rosas... Eso es una minoría...- le confesó ella a él con una sonrisa malvada en sus labios.-, bueno, a quien me refiero es a uno de los miembros más poderosos de las Siete Rosas... él nos ayudará a obtener las respuestas que buscamos. Luego, quizá , te deje al tanto de las cosas. Lo único concreto que puedo afirmar es que él-hizo una pausa-, sí, es hombre, está buscando la manera de encontrar el camino secreto que nos conducirá al cetro.- dicho esto los demás continuaron.
A la mañana siguiente, cuando Ollese y Huor ya estaban al corriente de lo sucedido todos se prepararon para partir.
-Aimenel- dijo Brégonir-, si llegáramos a necesitar ayuda podría hablar con mi primo, es un miembro muy influyente de la organización, pero no quiero que los demás se enteren que es toda la juventud de mi descendencia quien controla la organización, por lo tanto le pediría que si desea que haga aquello no les comente hacia dónde me dirigiría.-
-No lo sé, por el momento no lo necesitamos, si las cosas no mejoran lo haremos.- le contestó ella.- ¿Es de confianza?-
-Por supuesto, es uno de los miembros más importantes. Su nombre es William, es como mi mano derecha, aunque, dado que yo no soy el líder directo de la organización, no importa en quién tenga confianza, importa en quién tiene confianza el líder.-
-¿Y la persona a la que le confía su líder las cosas, es confiable? No quisiera luego enterarme de que no lo es.- afirmó ella.
-Sí, le aseguro, entregando mi vida, que aquella persona no vendería nuestro secreto. Eso no es un preocupación.-
-Bueno, entonces todo está bien.- le contestó y preparó sus cosas para comenzar con el viaje, y despedirse de Artamir.
[Editado por Praianna el 16-12-2005 18:32]
Se acerco a su hermano, que preparaba su caballo, se miraron y sin palabras se dieron un abrazo. Odiaban las despedidas y mas aquellas en las que un vacio de esperanza se alzaba entre ellos dos, Aimenel se separo fue junto a los demas.
-Bien ya es hora.- subio a su caballo y comenzo avanzar, sin mirar atras, Ollese y Huor hicieron lo mismo, pero Bregonir no, el se acerco a Artamir y le tendio una mano.
-Gracias.- le dijo.- Os prometo que...- Artamir sonrio y lo interrumpio.
-No prometas nada, solo te pedire una cosa, cuidala.- y miro hacia Aimenel que se habia detenido.-puede ser fuerte, pero en su interior es muy fragil.- artamir se detuvo pensando en lo que iba decir.- os necesita y la pequeña necesita de ella y cuando la encuentren curala, porque tu corazon tiene ese poder.- Bregonir lo miro extrañado.- Mi hermana me lo ha dicho, debes irte ya, que Eru guarde su camino señor de las siete rosas.
Artamir hizo una reverencia, se subio a su caballo y partio rapidamente hacia Minas Arnor. Bregonir lo miro extrañado por tales palabras, subio a su caballo y alcanzo al grupo. Aimenel y Ollese hablaban y su palabras eran susurros que el no podia escuchar.
-Nos dirijimos sin rumbo Aimenel.- le dijo la mujer.- ¿como la encontraremos si no sabes en donde esta?.
-Debemos regresar
-Pero ¿a donde?.- le dijo ella, enseguida entiendo.- Ya veo, ¿crees que esa mujer sabia algo verdad?.- Aimenel asintio y Ollese ya no dijo mas, entonces Aimenel avanzo mas lento hasta quedar junto a Bregonir.
-¿Que fue lo que le dijo mi hermano?.-le pregunto, agrengando.- El suele dar consejos en las despedidas, pero ha omitido eso conmigo, sabe que no me gusta.
Brégonir sonrió.-La verdad sí me aconsejó. Voy a hacer caso a lo que me dijo, creo que tenía razón. ¿Hacia dónde nos dirigimos?- preguntó el joven.
-Volvemos sobre nuestros pasos. Creo que sé dónde comenzar.-
-De acuerdo, yo la acompañaré entonces. Aunque...- hizo una pausa.- ... la verdad, si quiere puedo decirle hacia dónde avanzan, no se olvide que sé dónde se encuentra el cetro, asi que sé hacia dónde intentarán dirigirse... pero me resulta muy difícil de creer que ellos puedan llegar rápido, si lo hacen solo puedo pensar que alguien de Las Siete Rosas nos están traicionando.-
-Espero que eso no suceda nunca- dijo ella-, sería muy feo.
>>Prefiero que vayamos hacia donde tengo pensado dirigirme, de esa forma hablaríamos con la persona que creo que sabe algo, si no es así bueno, iremos hacia donde dice.-
-Estoy de acuerdo. Entonces, vayamos hacia alla- afirmó él.
-Bien, síganme.- dijo Aimenel a todos.
-Te estamos siguiendo... no te apresures.- le dijo Huor algo divertido por la situación.
Varias figuras, al parecer humanas, caminaban por un bosque oscuros con altos árboles. Una joven de dieciséis años iba con ellos. Una mujer, seguida con un hombre alto la empujaban obligándola a caminar. Caminaron durante un tiempo más. Llegaron cerca de una casa enorme y bien decorada, con muchas flores y distintos colores en el jardín. La mujer se acercó y llamó a la puerta. Al poco tiempo salió un hombre joven, de más o menos veinticinco años, cabello oscuro, ojos grises, alto y esbelto. La miró durante un rato y dijo:
-Llámeme Rosa Mayor, no quiero que conozcan mi nombre.-
-Yo te llamaría Rosa de la Traición- contestó de forma burlona la mujer.- Bueno, pero eres sabio y sabes que es lo correcto. La sinceridad de tus amigos han mantenido este secreto oculto durante mucho tiempo, y eso no es algo que me agrade... Además de otras cosas...
>>Vinimos aquí para que nos cuentes todos los secretos. ¿Podemos pasa?-
-Claro.-