Historia privada
Huyendo entre la luz y la sombra
Aquellos días habia pasado tranquilos, Artamir no encontraba que hacer en Minas Tirith, ha excepción de las continuas llamadas del rey. A veces se la pasaban horas hablando, otras solo se dedicaban a escuchar; pero el joven comenzaba a aburrirse, debía regresar a su casa de Dol Amorth o bien salir en busca de sus hermanas. Ese día se había levantado temprano, salio de la gran mansión y no regreso hasta la tarde, no sabia de la llegada de Huor. Llegaba a la casa cuando este preparaba los últimos detalles para salir de la ciudad. Cuando Huor le vio se hizo para atrás, Artamir sorprendido le pregunto:
-¿que haces tu aquí?, ¿en donde están los demás?.- Huor se quedo callado sin saber que responder.- dímelo, ¿ha pasado algo terrible cierto?.
El hombre bajo la cabeza y Artamir le tomo por los hombros y le sacudió, entonces sin otra alternativa Huor le hablo de lo sucedido en casa de Will, de como Aimenel sin verse apoyada siguió adelante hacia Esgaroth y finalmente de la separación del grupo por las mismas razones que le expuso a Megyn. Cuando termino, Artamir se sumió en un grave silencio, se sentó en un sillón y así se quedo. Huor que no sabia que haría ,se sentó enfrente de el; pronto cuando una de las sirvientas les vio fue en busca de Megyn y le informo que era lo que pasaba en la sala. Entonces Artamir se paro y le hablo a Huor.
-Esta claro que las cosas no están bien, no me puedo quedar aquí sin hacer nada y tu tienes que encontrar una mejor forma de salir de la ciudad, sin ser capturado. Me iré contigo y terminaremos esto de una vez por todas, mis hermanas....- no termino, pues Megyn habia entrado a la sala, interrumpiendolo.
- No puedes ir Artamir, si el rey se entera de tu partida se pondra furioso y saldra con una compañia en tu busqueda y en la de sus hijas.-Huor le miro sin comprender, sin embargo Megyn lo ignoro.- Tu deber es quedarte aqui y no levantar sospechas que puedan dañar a la heredera y a la elegida.- entonces miro a Huor y le dijo.- debes irte ya, una de las muchachas te acompaña a la salida simulando que es tu prometida, asi podras salir sin ser descubierto.
Huor que aun seguia sin comprender a que se referia con las hijas del rey, salio de la casa escoltado por una muchacha vestida de azul, que callada lo conducia a la salida...
Los viajeros que habia salido de Esgaroth aquella noche, viajaron rapidamente por el paso del bosque, no fueron molestados y se encargaron de no levantar sospechas, pasaron por el paso alto y se detuvieron en el bosque de los trolls, ahi Zenicer y la rosa de la traicion planeaban como llegar a las Ered Luin sin ser vistos por los elfos que aun vivian ahi.
Imlad que estaba dentro del cuerpo de Endien habló a través de ella a Will y Zenicer y les dijo:
-Debemos atravesar este lugar sin que los elfos se percaten de nuestra presencia, y si lo hacen que no sospechen de nosotros.
-Estoy de acuerdo, pero dime cómo lo haremos.- contestó Will.
-Dejame las cosas a mí y yo me encargaré. Los elfos son seres especiales que pueden ver a través de los ojos humanos, y este cuerpo lo es. Tengo que planificar bien mi siguiente paso, ya que si lo logro avanzaré en mi búsqueda.
-Está bien.- contestó Zenicer sin comprender bien.- Dejaremos esto en tus manos y confiaremos en tí. Enséñanos el camino de la gloria.
Endien tomó una hoja de un árbol y la transformó en una túnica. El rostro de la niña se volvió pálido y se rasgó como si una enfermedad gravisima viviera en ella. Era una pena para cualquier persona o elfo ver a alguien en aquel estado, llena el alma de dolor ajeno... Parecía un alma castigada.
William se sintió débil, sintió que su vida se agotaba, que cada paso lo cansaba. Miró sus manos y vio que tenían marcas de vejez. Se sorprendió y no quiso verse reflejado porque era conciente de que su cuerpo no era el de siempre. Con algo de ironía miró a Zenicer quien estaba tendida en el suelo y con la misma edad que él. Una silla de ruedas muy rústica estaba a su lado. Rió con viveza y se acercó a la anciana de rojo, volvió a reir, la tomó en sus brazos y la sentó. En aquel momento se dio cuenta que hacer fuerza le costaba mucha, y que sus huesos ya no eran fuertes. Sintió una voz que no conocía detrás de él, de un hombre joven. Giró y se encontró con una figura élfica. Era hermoso y su rostro era angelical...
La niña muribunda miró a los ancianos y les dijo con una voz que se acercaba a la muerte:
-Este es Demonio... Conocido entre los elfos como alguien bueno. Está de nuestro lado y actuará como un primer nacido que quiso ayudarnos. Dejen la actuación para ambos y continuen con el juego.
Los dos se miraron y luego miraron al elfo traidor. Will habló:
-Veo que hoy por hoy el poder convence a cualquiera. Imlad ¿cómo hiciste para corromper a este elfo?
-Nos amamos mientras yo vivía, y cuando me reencarné en el cuerpo de la niña lo llamé y acudió a mi encuentro. De ese momento en adelante me entrega fidelidad. Su corazón no es perverso, simplemente está ciego por el amor. Por esta razón estoy segura que los elfos no econtrarán odio ni traición en su alma, simplemente encontrarán a un elfo amante de un mujer fallecida y de la vida.
-Está bien. Me parece que podremos pasar sin que se dieran cuenta.
Avanzaron. Una mujer vieja en silla de ruedas trasladada por un hombre de su misma edad y una niña casi muerta en brazos de un hermoso elfo. Así conituaron hasta bien entrada la noche. Los elfos miraban a los viajeros y sentían pena por aquellas personas que vivían enfermas. Miraron al elfo que los acompañaba y supieron que era bueno. Los humanos no vieron a ninguno de los primeros nacidos... Solo Demonio los vio, y tranquilizó con su mirada a quienes le tendían ayuda o le preguntaban si no necesitaba algo.
Cuando habián pasado casi dos días de caminata, los viajeros ya estaban lejos. Will recuperó sus fuerzas y Zenicer pudo caminar. Ambos eran jóvenes. La niña recuperó su vitalidad y el elfo dejó de transportarla. Endien había alcanzado la inteligencia y perseverancia, y ya poseía valor y fuerza. El camino cada vez se acortaba...
Endien se sentía débil, miro al elfo que tenia enfrente y sintió una gran tristeza por el, apoyo su mano izquierda en un árbol mientras en la otra tenia una punta azul, símbolo de la inteligencia y la perseverancia, entonces y solo ella escucho el segundo de los rumores:
Pasaste la segunda prueba, felicidades, ahora escucha las palabras del viento azul, pues ellas te conducirán al siguiente paso.
Une las dos puntas, mira dentro de tu corazón y preguntate para que te sirven estas cuatro virtudes, cuando sepas la respuesta buscaras en los desiertos, allá donde la gloria de Numenor no llega, en un laberinto que un principio parecerá eterno y que al final te llevara a la tercera punta; no hagas caso de las malas voces pues de aquí en adelante estarás sola.
La joven, sintió a sus piernas flaquear y de nuevo su espíritu era consumido por la fuerza de aquella que solo buscaba gloria.
-Zenicer, dame la punta roja.- le dijo a la mujer, esta saco de sus ropas lo que le había pedido.- Ahora escuchen bien, viajaremos lo mas pronto posible, mientras eso pasa deben dejar el cuerpo de la niña en paz pues ella sola tendrá que encontrar las respuestas.
-¿A donde vamos?.- pregunto William y después agrego.- ¿y que haremos con mi primo y con la hermana de Endien?, Ellos nos buscan.
- No debes ponerle atención a esos estúpidos, vendrán aquí y sus pasos estan demasiado atrasados a comparación de los nuestros.- le contesto Endien acercándose rápidamente a el, el hombre se hizo hacia atrás, aquello no le comenzaba a gustar.- Iremos a los desiertos de Harad.
El cuerpo poseído cayó entonces en brazos del elfo, este la cargo con cuidado y los cuatro subieron a los caballos, avanzaron de regreso, hacia el sur...
Los elfos guiaban a los viajeros por los senderos secretos del bosque, Aimenel no paraba de hablar con un elfo de nombre Meneldil, a Bregonir eso no le agradaba, ¿eran celos lo que sentía en su interior?; entonces y como respuesta s su pensamientos, la muchacha se alejo del capitán y se situó junto a el, no hablaron de nada, pues en su interior Aimenel aun sentía que el joven caballero no le decía algo y sabia que no aceptaría que estaba en un error respecto a su primo. El joven sintió sus cuerpo rígido, Megyn le hablaba y eso era una muy buena señal, Aimenel lo noto y le hablo a Meneldil.
-Meneldil, Bregonir mi compañero no se siente bien, ¿podemos parar un momento?
-Por supuesto pequeña flor, ¿necesita de algún remedio joven señor?.- Bregonir solo pidió agua.- Esta bien, los dejaremos un momento solos, asi veremos cuanta gente esta en los lindes del bosque y si es seguro que les acompañemos hasta ahi.
Entonces los elfos se alejaron, dejando solos a los jovenes viajeros, el caballero hizo un orificio en la tierra y deposito agua, al rato aparecio la figura de Megyn.
-Aiya Bregonir, veo que ya tienes a tu lado a la señorita Aimenel.- esta le sonrio.- debemos hablar, pues han pasado cosas de sumo interes para las siete rosas.- la muchacha entendio en seguida y se alejo unos cuantos pasos de ahi.
-¿que pasa Megyn?.- le pregunto el joven y despues agrego.- Hemos estado en el bosque de los elfos, no debemos demorarnos Ollese nos espera en Esgaroth,
-Calma mi joven señor.- le dijo la dama.- Se que has estado con el rey del bosque verde y me alegra de que hayas visto a los primero nacidos. Debemos hablar de Aimenel, algo que tienes que mantener en secreto pues muchas de las cosas que pasaran dependen de esta verdad.
Bregonir le miro sin entender, despues dirijio su vista a la muchacha que lo esperaba pacientemente en un arbol,Megyn sonrio.
-Deberas ocultar tambien tus sentimientos mi joven señor, aun cuando no sepas exatamente que son.- el joven le miro con mas sorpresa, sin embargo no dijo nada.-Hace mucho tiempo, cuando tenias doce años ¿recuerdas las visitas de la reina a la casa? y ¿de la proteccion de aquellas que se creian perdidas?.- el asintio en silencio- Las hijas del rey, se fueron al norte y fueron protegidas por Arthonion el padre de Artamir.
-¿Aimenel heredera de Elentir?.- pregunto concertando el caballero.- Entonces la traicion de William va mas alla, ahora comprendo tantas cosas. Que extraño es el destino mi señora.- le dijo Bregonir que de nuevo observo a la muchacha con nostalgia en sus ojos.
-Bueno... Quiero avisarte joven humano- le dijo Menendil a Brégonir con una sonrisa-, que mi deber es llevarlos hasta Esgaroth... De allí nos separaremos y ustedes seguirán solos. Me imagino que allí estarán sus amigos, como ya lo hablamos, así que solo se encontrarán con ellos de decidirán por ustedes mismo... sin mí... sin los elfos, pero siempre con nuestra protección.-
-Sí... Eso fue lo que hablamos Menendil, estoy de acuerdo y gracias por todas las molestias causadas.- le contestó Brégonir que aún no salía de su asombro por lo que se había enterado acerca de Imlad, el cetro que había sido cuidado en un principio por los elfos y luego pasó a sus antepasados...
Así, entre charlas, risas y celoso muy de vez en cuando, avanzaron los viajeros hasta aquel sitio.
Al llegar a Esgaroth, y luego de interrogar a los árboles y a las personas, y ocultar a Menendil para que nadie se diera cuenta de que se trataba de un primer nacido se toparon con Ollese y esta ya se había encontrado con Huor... Los cuatro volvieron a encontrarse y se pusieron felices. Ollese y Huor se sorprendieron ante la presencia del elfo. Hablaron de lo sucedido... Brégonir asumió la traición de Will con mucho dolor, pero sin demostrarlo, Huor no le contó a Aimenel que era heredera del trono del rey, y Ollese les confirmó que Zenicer estaba detrás de todo esto. Los cuatro compartieron lo sucedido, se despidieron del elfo que se dirigiría con su rey, y se dispusieron a dormir por esa noche... Se dirigieron a una posada:
-Bueno... Aimenel y yo dormiremos juntas, ¿no?- preguntó Ollese...- A menos que duerman ustedes dos juntos - dijo señalando a Brégonir y a Aimenel-... y nosotros dos juntos...- dijo refiriéndose a Huor y ella... Después sonrió...
-No, haremos tal y como has dicho al comienzo...- dijo Brégonir y sonrió...
-Está bien Brégonir... Lo haremos a tu manera... Una pregunta.-
-¿Cuál?- dijo Huor... Ollese lo miró y luego miró a Brégonir para dirigirse a él.
-Estamos en una posada... ¿Tienes dinero? Porque yo no...-
-Yo tampoco- comentó Huor y sonrió <Si Aimenel supiera quién es no tendríamos problema con el dinero...>
-Yo tampoco tengo...- dijo Aimenel... Los tres miraron a Brégonir, que si bien recordaban era él quien tenía una gran casa y formaba parte de una organización... Brégonir los miró y sonrió...
-Pues yo sí llevo algo de dinero... Pero casi nada... No se olviden que salimos muy rápido de Minas Tirith...-
-Sí, y no pensamos que en la vida hay que pagar las cosas...- agregó Huor...- ¿tenemos para el alojamiento de una noche, la cena, y el desayuno de mañana?..-
-Tenemos para la cena y el alojamiento... No sé si para el desayuno... Todo dependerá de cómo comamos esta noche...- confirmó el joven...
-Ah! Entonces no tendremos para el desayuno...- dijo con tono gracioso Ollese...
-No, pero los elfos nos dieron lembas... Así que comamos bien ahora y mañana nos alimentaremos con ellas.. ¿Les parece?- dijo Aimenel.
-A mí me parece bien... . dijo Huor... Brégonir y Ollese afirmaron con un gesto y se dirigieron al posadero para hablar de qué servicios pagarían...
Cenaron tranquilos y al terminar la cena comenzaron a pensar en qué harían al otro día:
-Creo que no sabemos hacia dónde vamos... ¿Estoy en lo cierto?...- preguntó Huor a los tres compañeros. Brégonir lo miró y le contestó:
-No. Sabemos que mi primo y Endien intentarán llegar al cetro por medio de adivinanzas, hechizos y magia... ¿no? Yo sé cómo llegar allí sin perder el tiempo. Creo que lo mejor será que nos adelantemos, ingresemos allí y planeemos cómo sorprenderlos y derrotarlos... También veremos qué haremos para que el espíritu de Imlad deje a la pequeña.- Los tres estuvieron de acuerdo. Ollese dijo:
-¿A qué distancia de aquí está aquel sitio...?-
-Yo no les diré qué lugares estaremos recorriendo porque preferiría que no lo supieran... Ustedes sólo me seguirán y confiarán en mí. Sin embargo, puedo decirte Ollese que aquel sitio está a más de seis días, a caballo y al galope cada el día completo de aquí. Con paradas, comidas y descansos estará al doble de tiempo. De todas formas estamos en ventaja, porque ellos no saben hacia dónde deben ir.- contestó Brégonir.
-Es cierto, ellos no lo saben, pero mientras más tiempo perdemos, más consume Imlad a mi hermana... ¿Podríamos obviar todo eso de descansar mucho? Solo serán seis días. ¡Podemos hacerlo!- pidió Aimenel, que nuevamente estaba pensando en la pequeña Endien. -Nos costará pero es un riesgo que estoy dispuesto a correr... ¿Ustedes?- dijo Huor.
-También.- concluyó Brégonir.
-Entonces las cosas serán así: Mañana nos levantaremos, desayunaremos, partiremos hacia donde Brégonir nos diga y en seis días, aproximadamente, estaremos en el... ¿final o comienzo del laberinto al cetro?...- preguntó Ollese.
-Estaremos en el comienzo... Igual, la suerte estará de nuestro lado.- le dijo Brégonir...
-Ok, ese es el plan entonces... Hacia allí partiremos...- finalizó Huor. Los cuatro se levantaron de la mesa, pagaron y se retiraron a sus habitaciones para descansar.
Sobre su caballo William terminaba de ordenar sus pensamientos... Algo raro pero seguro de todos sus recuerdos y de todas las charlas que había tenido con Brégonir había encontrado un punto débil de su primo que no tenía que ver con Megyn o Aimenel... Tenía que ver con un dolor que siempre lo había atormentado.... Will se acercó a Imlad y a Zenicer... Las miró y luego cambió sus ojos a la niña:
-¿Hacia dónde vamos?- preguntó. Imlad lo miró muy molesta por su intromisión y sin contestar su pregunta le dijo:
-Veo que has planeado algo y quieres saber si vale la pena detenernos por tu idiotez. ¡A ver! ¡Comunícamela! Y yo te diré si nos detendremos o no...-
-No me has contestado espíritu inmundo...- le dijo lleno de ira por la forma en que lo había tratado. Zenicer casi sintió que se le caía la cara de vergüenza por la forma en que Will habló con Imlad... En ese momento se dio cuenta que una lucha interna se peleaba dentro del corazón, la codicia y la conciencia del joven, pues de forma repentina demostró odio contra Imlad... lo que no decía otra cosa más que estaba enojado y desilusionado consigo mismo, por ello, para justificarse, se enojaba con Imlad... El espíritu también se percató de ello y bajo una misma influencia la mirada de Zenicer e Imlad se cruzaron, y sin decir palabras ambas confirmaron sus pensamientos....
-Nos dirigimos hacia la gloria...- comenzó a decir Imlad para recordarle cuál era el objetivo de la obtención del cetro...- Nos dirigimos hacia el poder ilimitado, hacia la magia viva... Hacia la alegría valiosa, el dominio sobre todo... ¡Nos dirigimos hacia nuestro futuro amigo mío!... Y te aseguro, es un gran futuro...- Imlad se acercó a Will y acarició su rostro...- Nos dirigimos hacia la GLORIA.... Recuérdalo... la GLORIA...- Terminó de susurrar eso al oído de Will y su conciencia volvió a callar... y su codicia comenzó a recordarle su plan.... Imlad sintió aquello y le preguntó- ¿Qué es lo que tus ojos llenos de sabiduría han visto en el camino de tu vida? ¿Qué ha encontrado tu inteligencia escondido en tus recuerdos?... Cuéntame... ¿Qué es?...- Rosa de la Traición comenzó a revelar un dolor escondido en el corazón de Brégonir durante mucho tiempo, un pasado desconocido por todos, excepto por Megyn y su primo Will... quien fue en algún momento su confidente....
-He recordado las charlas que tuve durante mi niñez con Breggy... A él siempre lo torturó su pasado... Las desiciones de sus padres siempre lo perturbaron... Fue, es y será su gran dolor... Porque a pesar de la fortaleza que posee, lleva una herida abierta que nos servirá... Pues como he dicho Megyn es muy poderosa, como para acercarnos a él por medio de ella... Y no tenemos idea de dónde se encuentra la otra chica... Aimenel.... Entonces he buscado una manera de llegar a Breggy... y la he encontrado... Fue sencillo, solo tuve que recordar sus secretos... su dolores....- en aquellos momentos ya no hablaba Will, sino Rosa de Traición... y a los ojos de Imlad todo se volvía claro... El cuerpo de Endien solo fue puesto en el camino para acercarse a William... él era el portador perfecto. La niña era débil, y demasiado pura... pero Will era fuerte y codicioso... Su cuerpo, su experiencia, WILLIAM era lo que necesitaba... Cuando sea el momento oportuno cambiaría de cuerpo... Matarían a Endien y se harían con el cetro... Pero había algo malo en todo eso... William estaba luchando contra Rosa de Traición... su parte buena luchaba contra su parte mala.... su amistad con Brégonir luchaba con su codicia... Y esa lucha era una carta a favor de los enemigos del mal... Si Brégonir y su grupo se percataban de ello, Imlad y su codicia estarían en graves problemas... Porque la verdad era distinta... Porque William no se dejó corromper por una debilidad de su alma, sino de un largo plan maligno decidido mucho tiempo atrás... Cuando las fuerzas del mal comenzaron a matar a los miembros de las Siete Rosas para debilitar a todos, pasaron por alto que la líder era Megyn... Ahora lo sabía Imlad, pero tendría que haberlo sabido antes... Ahora era tarde... Sin embargo, en ese proceso comenzó otro... Eligieron a un niño, ese niño fue William, y luego de haber sido entrenado y de haber trabado una gran amistad con el sublíder, algo que no esperaban y que los tomó por sorpresa, comenzaron a hacerlo gozar por los sabores del poder... De esa manera y de a poco fueron corrompiendo la pureza de Will hasta que el dinero y la altanería se transformó en lo primordial en la vida del joven... Pero ahora, en estos momentos, su pureza daba su última batalla... Y eso no era bueno... nada bueno...
-Me parece que no estás muy interesada en escucharme...- dijo Rosa de la Traición a Imlad, que se había perdido en pensamientos... Imlad reaccionó y se disculpó por su actitud...
-Perdóname.... He estado pensado en nuestra gloria y nuestro futuro... Tú serás el que se beneficiará más... ¡A ti te daré grandes honores mi querida Rosita Traidora! ¡Solo a ti!...- Zenicer miró a Imlad... y se tranquilizó pensando que era una estrategia para que no tuviera conciencia aquel joven y solo pensara en el poder...
-De acuerdo...- continuó Rosa de la Traición...- comenzaré a explicar mi plan...
>>A Brégonir siempre le ha atormentado algo en su ser... Ya les dije... tiene una herida por medio de la cual podemos infectar su plan de evitar que Imlad se haga con el poder... Esa herida tiene que ver con sus padres... He aquí la historia:
Sarah, una mujer hermosa y muy deseable, era una prostituta... La prostituta más codiciada por todos los hombres llenos de dinero, y la mejor pagada. Solo tenía citas con aquellos que estaban dispuestos a pagar el triple de lo que una mujer puede valer, pero sin embargo lo hacían... porque Sarah realmente era preciosa... Toda una joya....
Entre los hombres de mucho dinero estar con ella era un logro, y cuando se juntaban a jugar solo entre hombres, cada rico comentaba con cuál de todas las mejores prostitutas había estado... Pero muy pocos lograban estar con ella. Porque costaba tanto, que una sola noche podía mantenerla todo un año, en las mejores condiciones económicas... En esta parte del relato Zenicer ya estaba sorprendida... el solo hecho de pensar que una prostituta era la madre de Brégonir... Imlad solo escuchaba...
Brandmeer, el padre de Breggy era un hombre muy bien posicionado, con una familia muy buena y educada... Nunca se mezclaba con aquellos hombres a los que les gustaba hablar de apetitos del cuerpo...
Su hija mayor, Blydameen, se había criado en otra ciudad, con los padres de Brandmeer... los cuales la habían llevado cuando ella tenía solo unos meses, y como consecuencia el padre de Breggy no conocía el rostro de su hija primogénita.
Sarah había visto la belleza de Brandmeer, y había jurado que estaría con él en algún momento... Quizá se había enamorado... Cada vez que se acostaba con uno de los hombres ricos de Minas Tirith preguntaba cómo era él... Ellos le decían que era un hombre muy recto, que amaba a su mujer, que no soñara con él porque no estaría jamás con ella aunque la deseara con todo su ser.... Pero Sarah lo deseaba aún más...
Una noche, al preguntar acerca de Brandmeer a su cliente éste le comentó que tenía una hija que no veía desde que había nacido... Le dijo que tendría mas o menos su edad, 17 años... y que él había estado en casa de los padres de Brandmeer y que la niña tenía una belleza que solo se igualaba con la de ella... Al oír esto Sarah decidió que se haría pasar por la hija del padre de Breggy y que de esa forma lo conquistaría... Era una sueño muy arriesgado, pero estaba dispuesta a hacerlo...
Con todo el dinero que su último cliente le dio falsifico una carta la cual, con el sello de la mansión del padre de Brandmeer, le decía que su hija primogénita había decidido que viviría de ahora en más con él, bajo su techo... Zenicer ya casi no podía creer la historia... muy sorprendida escuchaba todo cuanto relataba Rosa de la Traición. Imlad lo escuchaba y se daba cuenta que todo cuanto decía era cierto... y también se percató de que cuando Will se diera cuenta de lo que había contado tendría tanto culpa que volvería esconderse en la codicia... Era un golpe maestro.
La alegría de Brandmeer al enterarse de que al fin conocería a su hija Blydameer fue enorme... Se lo comunicó a su mujer, Clysnis y ambas prepararon la mansión para la mejor bienvenida...
Llegó el día Sarah ingresó por aquellas puertas y saludó a Brandmeer y Clysnis, sus padres... Ambos la abrazaron y le mostraron la casa. Sarah se rehusó a aceptar la fiesta que harían por su llegado, y dijo que era muy tímida, y no lo soportaría... Lo que en realidad sucedía era que sus amigos sabrían que se trataba de Sarah....
Al principio, puedo asegurar, Brandmeer no se fijó en la belleza de Sarah, era solo su hijita. Pero luego, la niña comenzó a seducirlo bajo todos conocimientos y experiencias en seducción... Luego de haber vivido más de dos años bajo el mismo techo Sarah comenzó a notar que Brandmeer la veía con otros ojos, que su matrimonio iba de mal en peor, porque el padre de Brégonir se sentía tan culpable por los sentimientos \"impuros\" que albergaba que trataba de justificarse en el trabajo y abandonaba a su mujer. Le dedicaba mucho tiempo a su hija, y pasaban mucho tiempo juntos...
Bajo este clima Clysdis decidió quitarse la vida... y lo hizo. Brandmeer cayó en una depresión que después de un año más Sarah pudo quitársela... Zenicer cada vez creía menos la historia... pero Imlad cada vez la creía más y pensaba en lo desdichado que había sido el padre de Brégonir... Un día, cuando Brandmeer ya era conciente de su deseo por su hija decidió que lo mejor sería no vivir más... Compró veneno y cuando estaba por tomarlo en su habitación Sarah ingresó en la pieza y lo vio... Lo salvó en cierta forma... Ella corrió y le dijo que no lo hiciera... Ambos lloraron, se abrazaron, se confesaron su amor y Sarah le confesó su secreto... Brandmeer sintió que un gran peso se alejaba de él, sintió que una gran alegría lo llenaba, y también sintió la voz de su mujer reprochándole lo infiel que le fue... A él no le importó porque la amaba más a Sarah y decidieron casarse.... A pasar de las quince años de diferencia que se llevaban.
Se casaron y el padrino fue mi padre... Fueron felices y vivieron juntos y amándose durante dos años... y en esos dos años nació Brégonir... Un hermoso niño, con rostro muy angelical...
El primer año solo Sarah se encargaba de él... pero en el segundo año se lo dio a una sirvienta, confidente de Brandmeer, Megyn... Le dijo que lo cuidara y lo educara... Le dijo que le entregaba su más preciado tesoro... Megyn lo tomó y se hizo cargo de él.
El primer año de matrimonio todo fue color de rosas... Pero cuando Sarah se estabilizó en la sociedad conoció otros hombres... y se enamoró perdidamente de uno de ellos... Dejó a Brandmeer y a Brégonir y se fugó con él... El padre de mi primo cayó en una depresión que lo llevó a una muerte lenta y dolorosa. Brégonir creció viendo cómo su padre se lamentaba de todo y no quería vivir más. Creció escuchando maldiciones a él mismo.... pero también creció escuchando las hermosas historias que Megyn le relataba de Brandmeer, diciéndole que él fue un gran hombre, recto, justo... pero que el amor no estuvo de su lado. Le contó cómo amaba a Clysnis, cómo la quería y lo fiel que siempre le fue más allá del amor que sintió por Sarah, su madre... Le contó cómo amó a Sarah, y cómo Sarah lo amaba a él, su hijito... Megyn siempre le dijo que no tuviera rencor a su madre, porque ella lo amaba con todo su ser... siempre se lo dijo... y también siempre le recordó que no viera la tristeza de su padre, sino que viera lo bueno que y las cosas que hizo por todos... siempre en contra de la codicia... Brégonir tuvo suerte de terminar en brazos de Megyn, que le enseñó a vivir, pero a VIVIR, como quién dice... Por ese motivo es tan fuerte mi primito... porque él siempre se enfrentó al dolor y supo encontrar calma, se enfrentó a la muerte, y supo encontrar vida... es muy fuerte mi primito... y siempre me tuvo a mí... y a Megyn, que siempre le enseñamos a ver la mejor cara de la vida... a no desesperarse... Mi primito... Rosa de la Traición comenzó a debilitarse, pero continuó:
-Este es el plan... Yo le voy a decir que su hermana Blydameer quiere verlo y que está en Minas Tirith... él no va a poder rehusarse y va a ir hacia allá... porque su mayor anhelo siempre fue verla...- concluyó Rosa de la Traición. Zenicer no creía lo que acababa de oír e Imlad estaba felicitándolo a Will por lo que acababa de revelar... El gran secreto de Brégonir... su gran dolor... un gran dolor...
[Editado por Praianna el 03-07-2006 15:55]
Los ojos de Ollese permanecían cerrados, pero había algo que la perturbaba y que no le permitía recostarse tranquila. Se enderezo lentamente aun con los ojos cerrados mientras el sol de la madrugada le acariciaba el rostro. Abrió los ojos lentamente y lo primero que vio fue un hermoso pájaro posado en un árbol, y sino veía mal el pájaro la estaba mirando a ella. Con cierta cautela se levanto y tomando un palo del suelo se acerco al pájaro, al cual pincho con el palo, pero el mismo seguía inmóvil en su rama mirándola. Dándose vuelta decidió no darle mas importancia, seguramente era un pájaro común y corriente, tomo su mochila y dado que no podía dormir comenzó a caminar camino arriba. Su paso fue lento a lo primero, lo fue aumentando lentamente y al fin termino corriendo. Cuando llego a la cima se dio vuelta y lo vio. Allí estaba el mismo pájaro, la había seguido, cansada ya del pájaro Ollese se dispuso a tomarlo del cogote y hacer que ese fuera su ultimo vuelvo, pero ni bien sus dedos tocaron sus plumas estas ardieron y con un grito estremecedor que tiro a la humana al suelo se alejo volando.-Malditas bestias- susurro Ollese. No era el primer espía con el que se topaba, pero ya era suficiente estar perdida en tierras desconocidas como para que la molestaran aun mas. Estaba en la cima de un pequeño monte a partir del cual se podía ver la llanura. Una masa de árboles cortaba aquella soledad y cerca de ella pasaba un pequeño hilo de agua. –Estoy perdida- susurro y dejándose caer se libero al fin en una marea de sueños incomprensibles. Pero hubo cosas que Ollese no vio dejándose caer en la desesperación, como aquel enano que caminaba por el sendero que ella había seguido horas antes de encontrarse con aquel pájaro.
Ollese no paraba de retorcerse en su cama sin poder conciliar el sueño.
-¿Seria verdad lo que el enano decia?- un relincho se escucho desde afuera -¿Cumpliria?- Y sin mas cerro los ojos y se durmio.-
El sol se asomaba por la ventana de los viajeros muy temprano. Aimenel y Ollese se levantaron. Ollese se sentía muy confundida por su sueño y permaneció callada todo el tiempo, mientras que Aimenel solo se preocupaba por estar lista a tiempo y salir lo antes posible de allí para ganar tiempo.
Brégonir y Huor ya estaban listo y salierona buscar a las dos jóvenes. Los cuatro se encontraron, pagaron la estancia y subieron a los caballos luego de acomodar todo y juntar todo... Ollese continuaba en silencio... pensando...
Cuando estuvieron listos partieron guiados por Brégonir...
-Rosa de la Traición... Tu plan me parece brillante... Toda la noche estuve pensado y creo que lo mejor que podemos hacer es hacernos pasar por la hermana de Bregonir, porque si tú vas a buscarlo él puede negarse, o incluso puede que no te crea... Debemos ser precavidos, si?- dijo Imlad a Will. Él la miró con mucha bronca en sus ojos y casi gritándole le contestó:
-Jamás lo permitiría!! No te harás pasar por mi prima, y menos para herir así a Brégonir, él no verá el rostro de otra mujer que se hará pasar por su hermana... No lo harás!! - Imlad permaneció en silencio durante un tiempo, y coprendió que lo mejor sería hacerle caso por el momento... se dio cuenta que la culpa lo estaba matando.... Decidieron qué harían...
Después de haber cabalgado por más de nueve horas Ollese comenzó a incorporarse a la realidad... Comenzó a escuchar las decisiones del grupo, pero aún no participaba de ellas.
Un tiempo después, detrás de ellos sintieron el galopar de otro caballo, que corría a gran velocidad y los alcanzaba en cada segundo. Brégonir giró hacia atrás y reconoció a William... Casi incrédulo se detuvo en seco y esperó a que llegara hasta él... Los otros tres se detuvieron más lejos, giraron y también lo reconocieron... Permanecieron algún tiempo anonadados, ya que era casi imposible que William estuviera cerca de ellos, se suponía que estaban bastante lejos y distanciados....
Brégonr y William se encontraron... Ambos cruzaron miradas fuertes y permanecieron durante un tiempo en silencio. Brégonir vio en los ojos de su primo dolor y confusión, y William se percató de que su primito, nuevamente estaba herido... y la herida se la había hecho él... con su traición. Se sintió peor de lo que estaba y su ojos se cristalizaron a punto de quebrarse. Brégonir se sorprendió al ver aquello y permaneción confundido...
-¿Qué sucede William?- preguntó.
-Tengo noticias increíbles... No puedo creer que en este momento una noticia como esta haya llegado a mí... Debo decirtela primo...-
-¿Qué pasa?- volvió a preguntar.
-Tu hermana quiere verte y está conmigo... Un poco más lejos de aquí, pero está conmigo.... ¿Quieres verla? - al terminar de decir aquello de los ojos de William cayeron lágrimas por la expresión en el rostro de Brégonir... Su primo estaba llorando también, pero de impotencia, porque sabía que era una mentira, pero no podía creer que su primo, William, jugara así con su corazón y sus sentimientos...
William miró hacia abajo y comenzó a llorar bajo las lágrimas de Brégonir que lleno de ira y dolor también dejaba que las lágrimas cayeran de su rostro.
-Primo... Ya no soy dueño de mí!! No sé qué me pasa... Pero simplemente ya no puedo hacer lo que quiero... Estoy bajo la voluntad de Imlad.... de Endien... Yo te quiero Bréggy!!! Tú sabes que te quiero!! Y yo sé que esto que te estoy haciendo no está bien,y que te lastimo... cada vez más.... soy conciente de todo... merezco la muerte... lo sé... Dejé que las riquezas me dominaran... dejé que la maldad ganara... y todos los valores que te enseñé, son los mismo que dejé de lado... Perdóname.... no merezco la vida... - confesó William en llanto... Brégonir serio e implacable lo miró y le dijo.
-William... ¿Qué has dicho al mal? ¿Qué historia has contado? ¿Acaso has contado mis secretos? ¿Acaso me has traicionado de tal manera, primo? Basura.... - Will al escuchar aquello no pudo evitar la impotencia que sentía, pues sí... lo había traicionado de la peor manera...
Aimenel, Ollese y Hour se acercaron y quedaron sorprendidos al ver a William llorando de esa forma, y a Brégonir enojado...
Por otro lado, Cenizer estaba observando desde lo lejos y no podía creer lo que Rosa de la Traición terminaba de hacer.... Había confesado el plan... Permaneció callada un tiempo hasta que logró comunicarse con Imlad, y le dijo lo sucedido...
-Lo siento...- murmuró William y sacó su desenvainó la espada, y con tal celeridad estuvo a punto de clavársela en el pecho, que si no hubiera sido por la magia que tuvo lugar en aquel momento, hubiera muerto. Cuando estuvo a punto de clavarla, se quebró y se evaporizó. Endien apareció frente a los ojos de ellos, llena de odio y miró con mucha ira a William. Aimenel vio a su hermana y corrió hacia ella. Ollese intentó detenerla, pero fue en vano... su rapidez era mayor.
Imlad sintió una batalla interna dentro de ella... Endien se había levantado nuevamente... William estaba muy debil y se sentía mal... Brégonir bajó del caballo y agarró a Aimenel que lloraba y lo empujaba...
En pocas palabras: era el momento. La debilidad que William sentía le permitía poseer su cuerpo, y la fuerza repentina de Endien no le causaba ninguna grancia. En cuestión de segundos la niña cayó al suelo desmayada y William dejó de llorar. Comenzó a galopar y se retiró de allí. Los tres amigos entendían poco y nada. Brégonir soltó a Aimenel, ella corrió y tomó en sus brazos a Endien... Lloró con la niña en sus manos, y Ollese, Hour y Brégonir se acercaron a ella...
La mujer y los dos hombres esperaban atentos a que la niña despertara, Aimenel tenia lágrimas en los ojos, se las enjugo y trato de despertar a su hermana; sin embargo y a causa de su emoción no se dio cuenta del peligro que corría, fue entonces cuando Endien abrió a los ojos, veía a su hermana de nuevo, sintió un nudo en el estomago y supo que tenia que moverse rapido.
-Aimenel no hay tiempo.- se paro y miro a Bregonir.- Perdoné, no era mi intención hacer todo lo que le hice.- el joven asintió en silencio, su hermana le miraba sorprendida.- levantate, deben escucharme todos; Bregonir debes estar atento porque aun cuando yo tengo el espíritu para encontrar las puntas tu seras la ultima de las pistas, la respuesta al acertijo la tienes tu. Por eso quieren dañarte, si Imlad te utiliza entonces obtendrá el cetro y estaremos perdidos.
Todos le miraron sorprendidos por aquellas palabras, cuanto había cambiado Endien, Ollese iba hablar pero la niña no la dejo.
-Deben darme un caballo; las voces me lo dijeron, debo encontrar la puntas yo sola "Al final tu destino te llevara al lugar blanco, donde la montaña se confunde con el hogar de los hombres". Ahí nos encontraremos y lo que alguna vez fue escondido por tu familia Bregonir por fin tendrá su final o su principio.-Aimenel sonrió y le tendió su caballo poniendo todas las provisiones necesarias para el viaje.
.-Que Eru te acompañe Endien.-le dijo, la abrazo.-Vete antes que Imlad te tome de nuevo.
La niña asintió, subió al caballo y por ultimo les dijo.
-No me sigan, su camino no esta en las arenas del Harad, el mio si.- entonces espoleo al caballo y salio disparada rumbo al sur, los cuatro se quedaron en silencio.
Sin embargo Zenicer había observado todo en la sombras, sonrió y regreso por su camino, debía encontrar a la rosita traidora y hacerla pagar. No le costo tanto trabajo encontrarlo, postrado en un árbol, llorando, mal diciendo a sus antepasados; Zenicer se acerco a el, lo tomo de los hombros y lo alzo con fuerza.
-Idiota.- la mujer acerco su cara a la de el.-arruinaste el plan; nunca lo entendiste, pero Imlad vio en ti el ser perfecto para poseerlo, el ser que haría lo que le dijese sin preguntar...hasta ahora.- le acaricio el rostro.- tu solo planeaste todo para acabar con tu primo, pensando que era un estorbo.-Se acerco a su oído y le susurro.- nunca te preguntaste en verdad ¿porque tu primo era la mano derecha de Megyn y no tu?; el, mi querida rosita traidora es la ultima de las pistas para llegar al cetro, Megyn lo crió porque ese era su proposito. Pero claro los has arruinado todo, si te acercas a tu primo, ya no te creerá mas, incluso te matara.- lo soltó y camino hacia a los caballos.-Ahora debes idear una forma de llegar hasta el y que te crea, seras mis ojos , mi espía y cuando sea el momento lo mataras. ¿Entendiste? o ¿debo abrirte la cabeza y metértelo todo con un pape lito?.
William agacho la cabeza y asintió en silencio, ya no tenia otra opción, ya no perdería nada; en ese momento entendió por fin que ya era esclavo de Imlad la oscura.
-Muy bien.- Zenicer se subió a su caballo.-Seguiré a nuestra señora de cerca, infórmame todo lo que puedas y por favor ya no hagas mas estupideces.-el elfo que había permanecido en las sombras subió al mismo caballo que Zenicer.- Nos veremos pronto mi rosita traidora.
El hombre la vio partir y cayó en el suelo destrozado por todo lo que había hecho y por lo que le faltaba hacer...
Habían montado un campamento, Ollese seguía callada pensando en el sueño del enano, Huor había ido a buscar algunas ramas para hacer fuego, mientras que Aimenel miraba las estrellas, estaba en paz, ya sabia lo que tenia que hacer, sabia que su hermana ya no era débil y que en el fondo nunca la necesito, era ella la que necesitaba tenerla cerca, a salvo; fue entonces cuando miro a lo caballos, Bregonir los acariciaba ausente, la muchacha se acerco, puso una mano sobre la suya y le sonrió. La verdad es que eran muy diferentes y a la vez tan iguales, el joven le sonrió y por primera vez solo lo vio como lo que era, un muchacho que no pasaba de los treinta años, que se sentía solo, Aimenel miro las estrellas de nuevo, aquel no era el momento para hablar de un plan, aquel era el momento para darse apoyo, como dos humanos y nada mas.