Historia privada

Huyendo entre la luz y la sombra

Finalizada 137 fragmentos Página 19 de 20
Fragmento 127 por Praianna

El espíritu de Imlad estaba al lado del cuerpo de Will, que continuaba vació por dentro... <Bueno... Creo que Will ya no quiere vivir, y si continúa así se quitará la vida... Me doy cuenta que ya no tiene nada importante por lo que vivir... Debo poseerlo ahora a será demasiado tarde... Más tarde de lo que ya es... > William cerró sus ojos, pasó un tiempo y volvió a ver la naturaleza de su alrededor... Volvió a sentir la brisa, volvió a vivir... Vivía de ese momento en adelante por la codicía, la maldad, y la traición, porque yo no era William, sino que se había transformado, para siempre, en Rosa de la Traición, y "la traición" era su corazón... <Primo del alma, jaja... Veré cómo soluciono esto que hice... Quizá... ahora pienses que soy bueno, porque me viste llorar... y eso te va a jugar en contra... ¿Voy a actuar de arrepentido para poder llegar hasta tí? No, porque sería una pérdida de tiempo> Rosa de la Traición miró a su alrededor y con un fuerte grito llamó a Zenicer...

Luego de un tiempo la mujer vino hacia él. -No me vuelvas a gritar vil traidor, ¿me entiendes?-

-Tú no estás entendiendo Zenicer, dejé de ser William el débil, ahora solo soy la codicia y el poder... ¿De acuerdo? y no quiero que vuelvas a llamarme vil traidor, porque ese será el momento en que perecerás si vuelves a hacerlo, ¿estamos de acuerdo?- contestó Rosa de la Traición con tal postura y determinación que Zenicer comprendió que Imlad se encontraba dentro de él y que hablaba en serio, no mentía... De todas formas a ella no le causaba ninguna gracia tener que respetar a William, quien le había causado tantas problemas, sin embargo, asintió y lo miró a los ojos...

-Necesitamos un plan... ¿Sí? Porque estamos teniendo bastantes bajas, y los otros están llendo muy bien... ¿Alguna idea?-

-Una pista. Endien se dirige, SOLA, a Harad... va a buscar algo que alguna voz le dijo que encontrara... Debemos matarla, para que no ayude a sus amigos... La muerte de la niña destruirá a Aimenel...-

- ... si, y tenemos que planearlo de tal manera que Brégonir parezca el único culpable... - agregó William

-¿Cómo?-

-Ya pensaremos en algo... paciencia... paciencia.-

Fragmento 128 por tari

Huor recogía los troncos con una lentitud sorprendente, la verdad era que estaba ausente y pensaba;pensaba en lo que pasaría si le contaba la verdad a Aimenel,¿que haría ella al enterarse que era hija del rey?,¿como lo tomaría?, si se lo decía muchas de las cosas que habían pasado cobrarían sentido para ella y tal vez entonces Aimenel tomaría el total control de la situación,¿pero y si no?. Huor iba a tomar uno de los troncos cuando una mano lo detuvo, alzo la vista y se encontró con una mujer de extraordinaria belleza.

-La hija del rey aun no debe saber la verdad Huor, pensé que ya te había quedado claro la ultima vez que nos vimos.

-¿Megyn?¿como es que?

La mujer puso un dedo en sus labios.

-Hay muchas cosas ocultas en este mundo, muchas cosas que debieron terminar hace tiempo y que no terminaron.- el hombre le miraba sin entender.- Yo no me llamo Megyn y el cuerpo que viste antes, es una de las muchas apariencias que puedo tomar, esta que vez en este momento es la que usaba antes de que Imlad tomara algo que no le pertenecía.- Megyn tomo el tronco y se lo dio.- Por supuesto no te diré mi verdadero nombre.- el hombre sonrió ante el comentario.

-Ya entiendo, ¿pero que hace aquí?

-Esto se esta saliendo de control, escuchame Huor; Imlad ya no posee a la niña que viaja al sur, ahora esta en el cuerpo del primo de Bregonir.-Huor abrió los ojos como platos.- No se que fue lo que paso para que Imlad dejara a Endien, pero eso nos pone en graves aprietos.

-¿No entiendo?

-Mientras que Imlad estaba en el cuerpo de Endien, yo tenia una mejor visión de lo que pasaba, podía impedir que Endien fuera totalmente consumida; le ayude a encontrar el camino evitando que Imlad lo viera con claridad. Pero ahora que Imlad ha poseído a William yo no tengo un control; puedo ayudar a Endien como lo he hecho hasta ahora, pero ya no tengo vigilada a la oscura y ella puede ver perfectamente lo que hace la niña, puede matarla. Por eso he venido.

Megyn miro a los lados y después continuo.

-Bregonir no debe seguir el camino de Endien; por eso no puedo acudir a el. Tu seras mi ojos a partir de ahora Huor.- el hombre no entiendo sus palabras.- Debes seguir a Endien, debes protegerla, velar su camino hasta que regrese de nuevo a Minas Tirith.- la mujer puso su mano, sobre el pecho del hombre.- Alejate del grupo y sigue el camino hacia el sur, tienes los dones necesarios para defenderla por si Imlad se acerca a ella.¿Entiendes?.

Huor bajo la cabeza, ¿porque le dejaban tal tarea a el que había vivido de la maldad, que incluso había matado a hombres por conseguir lo que el quería?.

-Por eso mismo, te elegí a ti.- dijo ella adivinando sus pensamientos.-Defenderás a Endien a cualquier costa, mataras si es necesario, ahora regresa al campamento, toma tu caballo y vete sin despedirte, mientras mas rápido lo hagas menos preguntas harán.

-¿Que hará usted?.- le pregunto, entendiendo que era lo que tenia que hacer.

-Regresare a Minas Tirith, desde ahí vigilare todos los acontecimientos, vete ya.

Huor asintió y camino de regreso al campamento, dejo la leña y miro a su alrededor, los dos jóvenes no estaban <<Que mejor que los tórtolos se han ido>>pensó, Ollese estaba tan sumida en sus pensamientos que apenas se dio cuenta de su llegada, movida por pura inercia se acerco a la leña y comenzó a preparla para hacer fuego; Huor vio entonces su oportunidad, camino hacia su caballo miro si aun tenia el pan de lembas que le había dado Aimenel, eso era suficiente, subió al caballo y avanzo tan sigilosamente que la mujer no se dio cuenta que se había ido.

No había avanzado mucho cuando diviso a Endien, la muchacha cabalgaba magistralmente su caballos, Huor acelero el paso hasta que estuvo a la par de la muchacha, esta le miro y entendiendo lo que había pasado le sonrio y los dos continuaron el viaje hacia el sur, en completo silencio y alertas ante cualquier cosa que pudiera pasar.

Fragmento 129 por tari

Pasaron mas de seis días con sus noches, viajando rápido entre las llanuras; descansaban solo cuando los caballos ya no podían mas; evitaron las ciudades del cercano Harad, pues habían oído historias de la vida cruel de aquellas gentes. Huor seguía a ciegas a la niña, que tenia como meta el desierto y Endien se guiaba por las estrellas, miraba seguido las dos puntas y pensaba, pensaba mucho acerca de lo que tendria que hacer, una vez llegado al desierto. Por fin una noche sin estrellas, se encontraron con las dunas eternas del lejano Harad.

Endien sintió un cosquilleo en el cuerpo, poso su mano sobre uno de los bolsillos, saco la punta roja y esta comenzo a brillar, la joven entendió al instante y avanzo internándose en las arenas, al rato dieron con una puerta, en la parte superior del arco, había una estrella de cuatro puntas y en medio un circulo que formaba una imagen compuesta por dos figuras entrelazadas. Se bajo del caballo, lo amarros a una de las columnas y miro a Huor.

-Debo ir sola-le dijo-Espera me aquí, no tardare.

-No puedo dejarte ir sola- le contesto rápidamente el, bajando del caballo-Si te pasa algo ahí adentro, no habrá nadie quien te ayude y yo no sabré si estas a salvo.

La niña sonrió, se internaron juntos por el laberinto, ella miraba las puntas debes en cuanto, pero al rato comprendio que ya estaba sola y que debía encontrar la tercera punta con sus propias habilidades. Respiro hondo y observo las paredes amarillas del laberinto, entonces lo noto: un hilito hecho por algún bichito que buscaba el centro, comenzo a seguirlo.

[...]

Pasaron las horas, ni un rastro del centro, Huor empezó a desesperarse, ya estaba a punto de gritar de histeria, cuando olío a humo.

-Algo se quema-pensó en voz alta

-Es el centro, estamos cerca.

Endien corrio siguiendo el hilillo, de repente se detuvo, habían llegado al centro, un gran circulo lleno de runas en las paredes, en el centro, varios árboles, las llamas los consumían. La joven miro a Huor y le sonrió, después camino hacia los árboles y se interno en el fuego.El hombre grito y cayó de rodillas mirando como la muchacha desaprecia entre las ramas...

El fuego no la quemo, solo sintió un cosquilleo en su cuerpo, fue cuando escucho al tercer viento.

Hasta aquí has llegado, prueba de tu valor y de la fuerza que llevas en el cuerpo, de la inteligencia y la perseverancia de tu mente y obtendras la nobleza y libertad de tu espíritu. Ahora regresa al norte, al hogar de los hombres, en donde el poder se oculta de aquellos que desean obtenerlo. La ultima de las puntas estará al final de la ultima prueba y enfrente de ella, la puerta que guarda el secreto de la Aurora. Se veloz hija del otoño, cuida tus pasos, pues lo mas difícil de esta empresa se acerca.

El fuego desapareció, la niña cayó rendida en las cenizas; en su mano brillaba una punta gris. Huor se quedo perplejo al verla con vida, corrió hacia ella y la tomo en brazos, ella le rodeo el cuelo con sus manos y cerro los ojos, cansada.

Fragmento 130 por Praianna

A más de seis días de lo sucedido Ollese aún no superaba la sensación de vacío que sentía por la falta de Huor... No entendía el por qué de su ida... Como consecuencia se sentía frustada y se había alejado de Aimenel y Brégonir, sin embargo ellos dos no hacían más que permanecer juntos y resolver los enigmas que significaba la ausencia de Endien.

Continuaron caminando a la mañana siguiente. Aimenel se acercó a Brégonr y le dijo que pensaba que lo mejor sería explicarle los hechos a Ollese para que comprendiera lo que harían... -Por supuesto que no le diré todo, solo lo necesario... Me conoces... sabes que soy prudente...-

-Sí, confío en tí, no te preocupes Aimenel. Vé y dile entonces lo planeado... Yo les daré tiempo...- le contestó Brégonir a Aimenel. Ella asintió con la cabeza y se acercó a Ollese. Dado que la mujer había estado callada durante todos esos días por la ausencia repentina de Huor Aimenel se esperaba que la rechazara y la tratara mal al principio...

-Ollese... Los tres descartamos la posibilidad de que Huor nos haya traicionado, ¿por qué continúas tan callada y ajena a lo que hablamos con Brégonir?-

-¿Por qué será?- atacó Ollese - .... puede ser, quizá, no sé si te parece, pero podría ser porque los dos viven juntos, hablan juntos, comen juntos, galopan juntos, caminan juntos, piensan igual... pero todo entre los dos y no me dejan participar en nada. Aimenel, cásate ya con él y dile que deje de ser tan esquivo si ya son marido y mujer...- Aimenel se sorprendió por la reacción tan atacante de Ollese, si bien lo esperaba no pensaba que estuviera tan molesta. Intentó contestarle de la manera más calma posible:

-Ollese, discúlpanos, quizá sí nos alejamos en otras ocasiones un poco de tí, pero tú te tendrías que haberte acercado para que nos diéramos cuenta. Sabes bien que desde un principio hubo más afinidad en tre él y yo por el simple hecho de que tú y Huor intentaron culpabilizarnos de que Endien y yo no habíamos hecho. De todas formas no he venido a hablarte de esto...

-No sé a qué has venido - interrumpió rápido Ollese contraatacando a Aimenel -, pero pierdes tu tiempo. Sé que me he equivocado, pero creo que ya me has castigado lo suficiente como para que sigas haciéndolo mientras me dejas de lado... ¿O no?- Aimenel le contestó malteniento un tono comprensivo:

-Tienes razón... Discúlpame... Pues he venido a remediarlo...

-Quiero ver cómo lo logras- volvió a interrumpirarla para dejarle bien claro lo mucho que le molestaba que no la tuvieran en cuenta para decir sobre lo se haría luego...

-Está bien... lo verás...- la desafió Aimenel... - El hecho es que Brégonir decidió que dejaremos de hacer paradas y avanzaremos hacie el laberinto directamente. Por supuesto que descansaremos, pero solo lo justo ynecesario. Dormiremos cuatro horas por día, y las dos restante que deberíamos dormir las gastaremos en alimentarnos y limpiarnos... ¿Estás de acuerdo?-

-Sí.-

-Una vez que hayamos llegado al laberinto, entonces, comenzaremos a pasar los obstáculos puesto allí para llegar al cetro. Cuando lo tomemos en nuestras manos el cetro será dado a su portador, que justamente, ni Brégonir y Imlad lo son....

-Está bien...-

Huor y Endien continuaron avanzando hacia el norte este vez, para encontrarse con los humanos. Muy detrás de ellos habían dos sombras que los seguían. -¿A dónde estaran yendo?- preguntó Cenizer

-No lo sé aún.... Pero ya lo sabremos. Espero que sea en algún lugar donde reconozcan mi nombre, así puedo imponer mi poder...

Fragmento 131 por Praianna

Zenicer y Rosa de la Triaicón avanzaban sobre los pasos de Huor y Endien de la manera más sigilosa posible. Mientras caminaban se cruzaron con un mercenario mal herido. Rosa de la Traición se detuvo. Se acercó a él y tocándole la frente curó sus heridas.

-Escúchame bien basura...- comenzó a decir Rosa de la Traición cuando aquel mercenario se puso de pie de una manera muy hostil. Él lo petrificó con una mirada helada que el hombre no pudo desobedecer. -De no ser por mi poder de curación seguirías aquí tirado y sin posibilidades de un nuevo día, a la espera de una merte segura y violenta, llena de dolor... ¿Es o no es así?

-Así es... see... señor...-

-Traquilísate... te he dado la oportunidad de ver una nueva puesta de sol, pero no te la he regalado... ¿Estás o no agradecido con el hombre que curó tus heridas?-

-Sí, y pagaré con las armas que llevo encima...-

-Pues bien, muéstramelas entonces.- El mercenario sacó una espada carta vieja y maltrecha y un arco roto... Rosa de la Traición miró con cierto asco aquello que veía sobre las manos del hombre a quien acababa de salvar. Volvió los ojos hacia él y preguntó: -¿Quién te ha hecho esto?-

-Mi hermano, pero no es de tu incumbencia. Sí, me has salvado, pero no abuses de mi suerte.-

-No estás en condiciones de hablarme de ese modo, una palabra más hostil hacia mí y verás tu tumba cabado... ¿Me entiendes? ¿Me crees? ¿Te callarás y me dejarás hablar? ¿Me respetarás como es debido?-

El mercenario lo miró y vio a un hombre poderoso, fuerte, autoritario, y loco de odio. No dudó: -Le creo y le pido perdón por mi estupidis. Haré lo que me pida y serviré su causa, si así lo desea.-

-Basta de palabrerios y dime tu nombre.-

-Dag.-

-¿Dag? Es horrible, como tu alma... Escucha una cosa. Te hago una propuesta. Sabes que respuesta espero y que consecuencias podrían haber si te rehusas.... ¿La quieres escuchar?-

-Claro.-

-Te regalaré una espada mágica, un arco mejorado y un carcaj con flechas de fuego. El finde estas armas es que vayas detrás de esa niña que galopa alla enfrente nuestro y la mate, también a su amigo... - Rosa de la Traición señaló a Endien y Huor.- Lo que le quites a esos dos después de muertos, puedes quedartelo. ¿Aceptas?.-

-Sss.... ss... si, señor... -

-Toma.... y yo te miraré desde aquí. Si huyes de la defensa que puedan prestar esos dos, morirás. Si luchas mal y aquellos dos son mejores, morirás. Si los derrotas, eres libre. Podrás irte con esos armamentos mágicos y lo que le quites a ellos.-

-Si me permites Will,- lo interrumpió Zenicer.- Aqui tienes una poderosa armadura de plata con la que tendrán que esforzarse mucho esos dos si quieren derrotarte. También sería un regalo si estuvieras de acuerdo Will.-

-Claro que estoy.- contestó y ella le pasó la armadura al mercenario. Éste tomó todo lo dado y miró a Rosa de la Traición. Después dijo:

-Tengo una pregunta señor.-

-Adelante.-

-Si uds tienen todos estos armamentod mágicos, y más aún, no entiendo por qué razón no los matan directamente...-

-Porque no quiero que se de cuenta de que los estamos siguiendo, asi que sé discreto. Terminó tu tiempo de preguntas.- Rosa de la Traición silbó y al poco tiempo una pantera negra se acercó a ellos. -Farys te llevará hasta ellos. Ya que si te vas cominando o corriendo no los alcanzarás. Cuando hayas acabado la quiero de regreso. ¿Entendido?-

-Si señor.-

-Retírate de mi vista.- y así Dag se alejó de ambos y se dirigió a Endien y Hour.

Fragmento 132 por tari

Endien y Huor, siguieron su camino hacia el norte, llendo lejos de los senderos, pero sin perderlos de vista. No sabían que Dag lo seguía y tampoco que no se encontrarian con Aimenel, Bregonir y Ollese, pues el destino, tenía prepara otra jugarreta más, antes de que llegaran a Minas Tirith, el lugar donde se encontraba el laberinto, la ultima punta y el cetro de poder.

Así pues cuando la ciudad de Osgiliath comenzo a divisarse a lo lejos y antes de Dag los alcanzará, fueron interceptados por una guardia no muy numerosa, vestian con ropas negras y en su pecho brillaba una rosa tan roja como la sangre. Endien entonces, se oculto el rostro y le indico con una seña a Huor, que tendria que mentir y que no dejará que le vieran el rostro, pues no sabían si aquella guardia los buscaba por el crimen cometido contra el rey.

La escolta los rodeo y Huor comenzó a hablar muy lentamente.

-Aiya nobles señores, ¿por qué nos tratan de está forma?, solo somos simples viajeros.

-¿ A dónde se dirigen?-preguntó uno de los soldados- Y ¿qué hace ella, que se oculta el rostro?.

Otro de los soldados, se acerco con gesto de quitarle la capa a la muchacha, pero Huor con una mano se lo impidio.

-No-contestó- Veran, es mi hermana y sufrio un accidente hace poco, su rostro quedo deformado y no le gusta que vean lo su horrible cicatriz- El guardia asintió en silencio-No dirigimos a Minas Tirith, vamos a ver a mi abuela, ella sabe como tratar a mi hermana y ayudarla en está situación.

-Y ¿por qué viajan de noche?- Tanto los guardias, como Huor y Endien, quedaron sosprendidos, de la nada, salió una mujer a caballo, estaba vestida de blanco y montaba de lado, era obvio que estaba embarazada- Es peligroso, que anden solos.

-Si viajamos de dia, mi hermana no puede ocultar el rostro y llama demasiado la atención mi Señora.

-Ya veo-la mujer ordenó que bajaran las armas y le sonrió- Mi nombre es Blydameen y también me dirijo a Minas Tirith, voy en busca de mi hermano al que no conosco y quiero que vea a mi hijo nacer. Pueden viajar con nosotros si así lo desean, estarán mas seguros y les prometo que no nos meteremos dentro en su intimidad.

Huor miró a Endien, no les quedaba de otra, tal vez después interceptarian al otr grupo y podrian llegar a Minas Anor, sin ser sospechosos. Los dos asintieron en silencio y la mujer sonrió de buena gana.

Desde lejos, Dag se maldijo, porque las cosas no le pintaban tan faciles. Sin embargo solo necesitaba tiempo para atacarlos y teniendo aquellas armas, todo estaría a su favor.

[...]

Por otro lado, el otro grupo, avanzó tal y como lo habían planeado los dos jovenes, ya sabían que debían entrar a Minas Tirith, pero de igual forma, temian que los apresarán solamente al llegar, debían entrar por tanto, por una de las puertas de las Siete Rosas(según les había dicho Bregonir), que estaba escondida no muy lejos de ls puertas del primer circulo. Así pues siguieron cabalgando, si saber que pronto el destino también les tenia una jugarreta y que Aimenel pronto descrubriría su noble linaje.

Fragmento 133 por Praianna

Mientras galopaban Aimenel vio una gran cascada que corría a su derecha y que era hermosa, demasiado bella para ser real, continuó durante algún tiempo observándola hasta que unas grandes hojas no dejaron que continuara divisándola. Volvió a mirar a su alrededor y vio un hermoso paisaje selvático. La temperatura aumentaba sutilmente y la humedad se sentía en el cuerpo. No entendía muy bien cómo podía divisar paisajes de aquellas características teniendo en cuenta que hacía no menos de veinte minutos el relieve que pisaba era totalmente diferente al de aquel momento. Entonces pensó que quizá estaban más cerca del final de lo que pensaba, quizá ya estaban ingresan al santuario del cetro… quizá faltaba poco para terminar esta aventura y detener al mal…

Por otro lado Ollese se sentía acongojada por el hecho de sentir este repentino aumento de la temperatura y no le gustaba nada el paisaje que tenía en frente ya que de alguna manera le indicaba peligro por los animales que podría encontrar y por la cantidad de ramas que debía esquivar con cada paso. A los caballos se les hacía casi imposible continuar avanzando… pero lo hacían.

El paisaje continuó con aquella misma forma durante varias horas. Continuaron avanzando hasta que aquella selva fue, de a poco, quedando atrás y solo en el recuerdo. La brisa del viento volvía a tocar el cuerpo de los aventureros y los árboles se separaban unos de otros a medida que el tiempo transcurría. Así el paisaje cambió totalmente. Ya no era una selva, era una llanura sobre la que viajaban. Las dos mujeres no comprendían estos cambios ni sabían en qué parte del mundo estaban, pero no querían preguntar nada, pues era obvio que estaban llegando a La Gran Entrada y Brégonir sabía bien hacia dónde se dirigía. Continuaban en silencio.

Asomaron las primeras estrellas por el cielo y el corazón de Aimenel se encontraba totalmente distraído y nada podía captar su atención. En su mente solo había espacio para la confusión e intentaba constantemente comprender en dónde estaba, pero no podía. Giró su cabeza y miró al joven Brégonir que continuaba serio cabalgando con su mente concentrada o perdida en algunos recuerdos, pensó.

Brégonir no pensaba en el camino. Hacía tanto tiempo que no encontraba silencio a su alrededor para encontrarse con su corazón que no podía pensar en qué era lo que le estaba pasando. <Todavía no puedo creer… Todavía me niego. William… ¿Cómo pudiste? ¿Cómo puede ser que me haya traicionado la persona que fundó mis principios? ¿Cómo puede ser que mi madre haya dejado a mi padre por otro? Es todo mentira. Nunca lo amó. Nunca…. Megyn solo lo decía para que no la odiase ¿Y mi padre? ¿Amaba a su primera mujer pero igual la dejó por otra que lo dejó? No puede ser…. Y me amaba tanto que dejó que mi infancia transcurriera y ni siquiera eso fue motivo para salir de su depresión… Este mundo es una mentira… y todo por los deseos egoístas de los humanos. El amor es traicionero… el amor es un juego, el amor es dolor. Nunca hay que amar a nadie, porque a la larga te traicionan… Aimenel… No sé por qué mi corazón te quiere tanto, pero sé que no debo permitir que esto continúe. Debo destruir, cuidar, proteger… no sé que debo hacer…. Pero algo debo hacer con ese cetro, y cuando lo haga te deseo lo mejor, pero lejos de mi camino… Lejos de él…. Yo seré para ti solo un recuerdo lejano… Pero mi alma ya no reconoce al amor… No me necesitas más… Ya no quiero sentir nada… Quiero transformarme en un gran mago para cuidar por siempre este cetro y no permitir que nadie lo codicie… ni permitírmelo a mí…. Jamás… ¿Poder? No lo quiero… el poder el lo que hace que este mundo me desagrade. La bondad, el perdón fueron las cosas que siempre me mantuvieron de pie…. Mis pilares… y ahora solo siento un gran vacío, una gran herida… William… me traicionaste y no puedo perdonarte. Prefiero nunca más sentir nada en este mundo… ser una persona fría… insensible, pero justa. Jamás quisiera lastimar a alguien. Estoy harto de intentar no odiar, de intentar no sentir bronca… estoy harto. Pero gracias a todo eso he logrado estar aquí hoy. Gracias a Megyn. La única persona en este mundo que merece mi vida para compensar todo lo que ha dado por mí.

>> William tu traición hizo que dude mucho. Que sienta odio hacia la vida. Pero no quiero perder todo lo que mi madre me enseñó, todo lo que Megyn me enseñó. No quiero que todo haya sido en vano. Por ti madre…. Megyn, por ti voy a intentar tapar este dolor con el perdón, por tu trabajo, por tu esfuerzo, por tu tiempo dedicado a mi… por ello… porque fuiste la única persona siempre justa, y no quiero desilusionarte como todos lo hacen conmigo. Solo por ti seguiré siendo tu creación y nada más que eso… solo la marioneta que creaste. Ya no quiero vivir bajo mis deseos, sino bajo los tuyos…. Porque yo ya estoy muerto. Ahora y aquí decido no vivir más bajo mi razonamiento, hoy decido vivir bajo tu razonamiento Megyn… Haré todo lo que harías, porque Brégonir está muerto. Lo mataron hace días. Lo traicionaron, le clavaron una estaca en su corazón hace poco más de un semana… William lo mató. Lo mató para dar lugar al fiel servidor de Megyn. Después de esta misión no quiero vivir más… quiero morir…>

Aimenel continuaba mirándolo. <Parece perdido… vencido… No, imposible.> Miró delante de él y vio que había un gran árbol al que se dirigía sin aparente intención de esquivar. <¿Qué está haciendo? ¿Piensa atravesarlo?>

-Bree…- comenzó a decir cuando de repente Brégonir hizo que su caballo frenase bruscamente. Las dos siguieron. El caballo frenó con demasiada fuerza y velocidad que se lastimó su pata. Brégonir se dio cuenta y bajó, se acercó a su amigo y le tocó la cabeza.

-Lo siento… estaba pensando… Perdóname… - se agachó y tocó la pata del animal. Con un poco de magia alivió su dolor y curó la herida del animal. Volvió a subir. <¿Dónde estoy?> Miró a su alrededor. <Me desvié unos veinte minutos. ¡Qué idiota!> Miró a Ollese y Aimenel y les dijo

-Discúlpenme…. Estaba concentrado pensando en qué haríamos a continuación y no me di cuenta. Volvamos por nuestros pasos que he desviado el camino.>

Las dos lo miraron enojadas. Aimenel en seguida se desconcertó pues no conocía a este Brégonir desinteresado.

-¿Qué te pasa Brégonir?- le preguntó.

-Nada, discúlpame. No me di cuenta. Pero no volverá a pasar. Quédate tranquila.- contestó.

-No puedo quedarme tranquila si tu no lo estás ¿no quieres descansar?-

-No gracias. Ya estoy tranquilo. Ya he decidido qué hacer. Tranquilízate, no vale la pena que te preocupes por mí. Continuemos.-

-¿Cómo dices eso? Fuiste la única persona que estuvo siempre conmigo y me respetó en todo momento… eres, justamente y junto con mi hermana, la única persona por la que vale la pena que esté así.-

-Gracias Aimenel. Pondré más atención de ahora en adelante para evitarte estos sentimientos.- le contestó. Aimenel no podía creer que esas hayan sido sus palabras. Sintió que ya no le interesaba lo que tenía para decirle. Sintió que realmente estaba perdido. <No nos detendremos… No quiero hacerlo aunque se que él necesita hablar ¿Qué le pasa?>

-Sigamos pues…- repuso Ollese. Brégonir tomó las riendas de su caballo y volvió sobre sus pasos.

Bien caída la noche un frío helado se comenzó a sentir… <Genial, ahora visitaremos la Antártica para después pasar por el desierto, donde nos encontraremos con Endien, después nos iremos por las praderas para terminar sobre relieves montañosos… ¡Estamos pasando por todos los relieves! ¿Qué es esto? ¿Por qué hace tanto frío? Ah no, pero esto no es un relieve, es un cambio de clima…. Estoy bastante harta…. Además de haber perdido un poquito la confianza en este hombre que nos guía que parece muerto y vacío por dentro…> pensaba Ollese.

-Deténganse.- ordenó Brégonir. Ambas lo hicieron. Él bajó de su caballo y se acercó a una piedra, la tomó Tenía la forma de una punta de flecha. La tomó en sus manos y pasándola sobre unos de sus dedos hizo que la punta de piedra adquiriera calor. Quemaba como el fuego. La colocó sobre su brazo y la mantuvo sobre éste hasta que comenzó a sangrar. Con las gotas de su sangre dibujo una rosa. Tardó bastante en darle forma al dibujo y perdió mucha sangre. Aimenel no podía creer que tuviera que hacer aquello y Ollese simplemente lo observaba, no la sorprendía, era una forma segura de evitar que entraran personas que no portaban la sangre de Las Siete Rosas.

Cuando el dibujo adquirió los últimos detalles Brégonir dejó la punta de piedra en unos de los pétalos de la Rosa de Sangre y tomando un poco de arena se la tiró sobre la herida, que se cerró al poco tiempo. Aimenel oía unas palabras que no comprendía que salían de la boca del joven y esperaba a que algo sucediera. Observaba los cambios de expresión en el rostro de Brégonir con cierta sorpresa. Él parecía muy concentrado en lo que hacía… de sus manos salieron seis colores distintos y después de centellear unas piedras cayeron. Era de color rojo, azul, gris, amarillo, verde y blanco. Cada una de ellas fue colocada sobre un pétalo del dibujo y rápidamente adquirieron un color rojo. La sangre del joven creció en abundancia hasta colorear todo el dibujo. Cuando la rosa estuvo bien roja una puerta dimensional apareció frente a ellos. Brégonir posó su mano sobre ésta y la giró. Sin mirar a sus acompañantes les dijo:

-Pasen primeros ustedes mientras yo sostengo esta puerta.- Ambas entraron. Cuando Aimenel entró miró el rostro de su amigo y vio una palidez extrema y un cansancio fatal. Se preocupó y quiso ayudarlo pero él la miró con tanta determinación que entendió que no debía otorgarle ayuda. Ingresó triste, tras ella entró él y la puerta se cerró.

-Ya estamos dentro.- fueron todas sus palabras.

-Gracias por ayudarnos señora. Me recuerda a alguien, pero no termino de entender a quién.- le dijo Huor a Blydameen. –Así que está buscando a su hermano que no conoce… ¿Cómo piensa encontrarlo entonces?-

-Pues me han dicho que es un hombre justo e importante en Minas Tirith, no creo que sea tan dificultoso encontrar a alguien con esa descripción. Si es importante tiene poder, si tiene poder y es justo debo tener una lista de diez personas como máximo.- le sonrió la mujer a Huor.

-Me gusta tu ironía. Imagino que eres casada, ¿y tu marido no te acompaña?-

-No, él… murió hace un tiempo.-

-Lo lamento.-

-Y si quieres decirme ¿Qué le ha pasado a la niña?- le preguntó Blydameen.

-Un accidente. La desfiguró, no quiere mostrar su rostro.-

-Comprendo. No hablemos del tema entonces, aunque….

>>Niña yo soy una alquimista de renombre en mi tierra, tengo pociones que pueden curar casi todo… ¿Te gustaría que las probase en tu rostro?-

<¿Una alquimista? > pensó Huor… <¿En qué estoy metido?

-No, ya hemos probado de todo. No quiero ilusionarla.- le dijo Huor.

-Pero no sería una ilusión, la curaría en serio.-

-Gracias, pero no.- repuso.

<Es raro, si realmente desea curarla lo aceptaría… A no ser que… no sea ese su objetivo o sea una mentira lo que de la niña… Quizá debería prestar más atención a los detalles porque tengo a mi niño en mi vientre y no quiero que nada malo le suceda> pensó Blydameen.

Continuaron en silencio durante algún tiempo sin decir nada. <Sospecha algo, al principio hablaba mucho…> pensó Huor… <La niña no habla para nada… ¿Acaso no tiene voz?> se preguntaba Blydameen… Así continuaron durante largo tiempo hasta que de repente sintieron un ruido detrás de ellos. Huor y Blydameen giraron su cabeza hacia el sonido y lo único que ella fue capaz de sentir fue un golpe en su costilla izquierda… luego un fuerte impacto en el suelo y mucho dolor, casi insoportable en su vientre. Cuando entendió algo de la situación se vio en el suelo con su panza herida por un cascote que había en el piso. Huor luchando contra un hombre con una armadura mágica y la niña saltando del caballo corriendo hacia ella para ayudarla… Su rostro se destapó y no vio ninguna herida… cada vez comprendía menos, pero estaba segura que no quería que se le acercara aquella niña que había estado mintiendo junto con el hombre que la tiró del caballo. De nuevo un gran dolor en el vientre que la hizo gritar. Se puso de pie a duras penas y con la ayuda de Endien. Cuando estuvo de pie empujó a la niña y se acercó a su caballo, tomó su mochilla y sacó una poción de ella. La bebió con rapidez para que la pócima llegara al pequeño que había sufrido un fuerte golpe. Al darse cuenta que su hijo corría peligro comenzó a llorar de miedo por la vida de su bebé, y con ocho meses no debería sufrir ningún golpe.

A lo lejos Rosa de la Traición miraba a aquella mujer algo desconcertado. Era demasiado parecida a Brégonir. No podía ser coincidencia. Tenía que ser su hermana. Miró a Zenicer y le dijo:

-Iremos hacia alla, yo por las sombras. Tu atacarás con tu vida a la niña, a Endien… entonces Huor intentará ayudarla. En ese momento será atacado por ese ser estúpido al que le dimos las armas y yo tomaré a aquella mujer.-

-¿Para qué la necesitamos? No es nadie… y no quiero morir.- se quejó Zenicer pero de todos modos mantenía su respeto a Imlad.

-Porque esa persona que dices que no es nadie parece ser la hermana de Brégonir, el parecido es único, y es bellísima…. Una belleza que solo podría haber sido comparada con la belleza de la madre de Brégonir… Sarah.-

-¿Estás seguro?-

-Más que seguro.- le dijo y entonces Zenicer tomó su caballo y fue galopando a gran velocidad mientras que Rosa de la Traición corría a su lado con una rapidez demencial.

Huor se percató tarde de la llegada de dos personas más. Cuando se dio cuenta se desconcertó, miró a su atacante y volvió a dale un golpe. Al poco tiempo sintió que Endien gritaba, desesperado giró para ayudarla y recibió un fuerte golpe por parte de su atacante, no le importó y corrió a ayudarla. Al acercase reconoció a Zenicer… el miedo corría sobre sus venas y al girar solo un poco hacia su derecha vio a William tomando a Blydameen en sus brazos. Ella solo lo miraba algo escéptica pero no se resistía mucho. Él algo le decía, pero Huor no era capaz de comprender la situación. Sintió detrás de él un ruido, giró, se defendió, gritó -¡No vayas con él Blydameen! No les creas nada- y continuó luchando… dada la situación se acercó a Endien y atravesó su espada por el brazo de Zenicer, ésta le tiró un bola de fuego que lo alejó unos cuantos metros de la niña. Dag se acercó a Endien quién gritó y se defendió como pudo… En cada segundo la niña veía su muerte cerca, y esquivaba todos los golpes como podía. Zenicer la tomó en sus brazos para que Dag la matara, pero Endien fue más rápida y se corrió para esquivar el golpe del hombre, quien terminó por herir a Zenicer. Huor ya estaba nuevamente al lado de la niña con una celeridad envidiable manipuló la espada y cortó la cabeza a Dag. Al ver aquello Zenicer sintió miedo, miró a su alrededor y no encontró a Rosa de la Traición ni a Blydameen, sonrió, sacó una daga de su bolsillo y le atravesó una pierna a la niña para que no pudieran continuar durante algún tiempo, luego corrió hacia su caballo. Al ver aquello Huor le tiró su espada que logró atravesarla parte del torso de Zenicer…. Comenzó a sangrarle, pero aún así montó su caballo y salió de allí. No pudo matar a la niña, solo herirla, pero ella sí se encontraba mal… La herida que Huor le provocó era gravísima. Debía encontrar a Rosa de la Traición pues su magia no era curativa. Galopó hasta alejarse y buscando a Rosa de la Traición.

Huor corrió con la niña, sacó vendas y comenzó a curarle la herida.

-¿Cómo es que tienes vendas?- le preguntó Endien.

-No las tengo, Blydameen dejó su mochilla. Ella las tenía.- le contestó y continuó curándola.

-La han llevado. No escuché mucho, solo que él se presentó como William, primo de Brégonir. En ese momento ella dejó la hostilidad de lado y dejó que él hablara.- le dijo Endien a Huor sin entender mucho.

-Es todo muy raro, no termino de entender. Así que ella lo conocía a nuestro amigo, pero ¿Qué tiene que ver esa mujer en todo esto?-

-Y el niño… ese niño tiene que ser importante…. No creo que sea todo pura coincidencia.-

-Es cierto, no lo tenía en mente. Entonces fue un grave error permitir que la llevara… Ahora no sé que hacer.- le dijo y terminó de cerrar la herida de la niña.

-Yo vi que tomó una poción de su mochila y la tomó, en ese momento dejó de gritar de dolor. No entiendo por qué.-

-Me dijo que era alquimista. Quienes conocen la alquimia pueden preparar pociones curativas. Veamos si no tiene algo en su mochila. Debe de tener…- le contó Huor y se acercó a la mochila, la observó, buscó, pero no encontró nada… -Raaaaroo, no hay nada…-

-Mira allá.- le dijo Eendien señalando hacia el este. Huor miró y vio una pócima rota. –Parece que las llevó.-

-No es tonta. Pero sabemos hacia dónde fueron ¿La seguimos?.- le dijo Huor.

- Pero… Megyn… tenemos que ir a hablar con ella.-

-Pero para ese entonces ya no habrían huellas ni rastros.- repuso Huor.

-Es cierto. Pero ellos tienen magia, ahora a una alquimista, no vamos a alcanzarlos nunca… Seamos realistas, ellos van a usar su magia… Si la querían a ella y ahora la tienen no van a permitirse perderla.-

-Es cierto niña. Quizá encontremos mas respuestas con Megyn porque parece que aquella mujer la conocía a la familia de Brégonir.- Le dijo Huor. –Vamos hacia allá entonces.- contestó y avanzaron hacia Minas Tirith.

[Editado por Praianna el 02-08-2007 03:33]