La Segunda Comunidad I

EL PRIMER VIAJE DE CLAU

Esa mañana Clau se levantó inusualmente temprano, pues anhelaba salir de Gondor por primera vez. Se puso una ropa ligera y cómoda, se amarró su cabello castaño oscuro, que era el mismo al de su padre (solo que sin canas). Saltó unos escalones y corrió al castillo, donde se encontraría a sus padres.
-A donde vas con tanta prisa.-dijo un joven.
-Eldarion!, ya deberías haber partido a Osigiliath.-dijo Clau.
-Lo se, solo que quería despedirme de ti, buena suerte.-le dijo Eldarion.
Clau se hecho a correr. Al momento que todos la veían pasar la saludaban pero ella llevaba tanta prisa que solo les devolvió el saludo a unos pocos. Entró y vio a su padre sentado, y corrió a saludarlo.
-Clau sigo diciendo que no deberías ir.-decía Aragorn.
-Papá, ya he decidido y no me puedo quedar encerrada, además, Eldarion si puede.-dijo Clau. Aragorn no sabia que decir porque de alguna manera su hija tenia razón. En ese momento entró su madre y se despidió de ella.
-Cuídate mucho, te voy a extrañar.-dijo Arwen.
-Mamá no te pongas sentimental.-le respondió Clau. Luego sus padres la acompañaron a las puertas de la cuidad y ahí la perdieron de vista.
Clau iba cabalgando sobre un hermoso corcel plateado. Nunca se desvió del camino pero ella no iba a la comarca, si no hacia Bree. Sus padres no hablaban mucho sobre tiempos pasados. Sin embargo había mucha gente en la cuidad que le decían todo lo que sabían. Así se entero de que a su padre lo llamaban trancos, y que en Bree encontró a Frodo.
Ella nunca había salido de Gondor, lo que mas le gustaba era la playa de Belfalas, pero la había recorrido tantas veces que ya le parecía aburrida. Como muchos saben Bree es conocido porque te enteras de todo, y precisamente a eso iba Clau.
Cuando llegó a Bree buscó la posada del poney pisador y cuando la encontró, el cielo era de un color azul- púrpura, y la luna llena hacia que el pueblo resplandeciera.
-En que la puedo ayudar?.-preguntó un hombre de aspecto hogareño, gordo, bajo, calvo y de cara roja que tenia un delantal blanco.
–Quisiera alojarme una noche.-dijo Clau.
-Si, pase señorita…..perdón su nombre es?.-dijo el señor.
-Soy Clau hija de…(lo pensó) Claudin med…elfa de este..Lorien dijo titubeando.
-Bien señorita Clau yo soy Cebadilla Mantecona.-dijo el señor, en la posada casi no había nadie. Clau miró alrededor.
-Una vez todo estuvo lleno.-dijo el señor Mantecona.
-Ah si! Me podría contar?.-dijo Clau interesada.
-Nob! Nob! Ah ese chico, Nob! Prepárame una mesa.-gritó Mantecona. Tomaron una mesa en el rincón.
-El señor Frodo Bolsón estuvo aquí y también Aragorn el rey de Gondor, claro que yo no lo sabia, en esos tiempos el era llamado Trancos y era un tipo extraño, de solo verlo te inspiraba miedo. Bueno en esos días hombres elfos y enanos pasaban por aquí…….-decía Mantecona pero Clau no le hacia caso solo miraba alrededor diciendo un ocasional.-ah, oh, no me diga.-
-Oh es tarde, si no te importa me voy a dormir.-dijo el señor Mantecona.
Clau estuvo a punto de decir.-No me importa.-pero no lo dijo solo pensó.-Demonios ese hombre me frustra.-
Fue al jardín y miró las estrellas, curiosamente sabia que alguien mas las veía. Por la mañana salió muy temprano y sabiendo que no debía hacerlo se internó en (una terapia!) el bosque viejo.
Ya había caminado mucho, por suerte los elfos( y tal vez los medios elfos) tienen un buen sentido de orientación (alguna chispa se los dice).
Encontró un gran sauce que daba una acogedora sombra, se recostó y se quedó profundamente dormida. Una rara canción la despertó.
-“Hola Dol feliz Dol ¡Toca un Dol dilo! ¡Toca un Dol! ¡Salta! ¡Sauce del Fal Lo! ¡Tom Bom, alegre Tom, Tom Bombadilló!.
Clau abrió los ojos y para su sorpresa solo había una pequeña fisura que daba luz. ¡Estaba dentro del sauce!.
Gritó mucho y al fin el cantor la escuchó.
-Tranquilo, te sacaré.-dijo y comenzó a cantar. Tras varias estrofas Clau salió medio sofocada.
-Ja! Un elfo?.-dijo el hombre riendo.
-Elfa!.-corrigió Clau.
-primero hobbits ¿y ahora elfos? ah viejo sauce déjalos vivir en paz, ¡Bombadil habla!.-dijo el hombre haciendo caso omiso de las palabras de Clau.
-¿Quién eres?.-preguntó Clau.
-No te lo he dicho, soy (bond, James Bond) Bombadil, Tom Bombadil y he venido recoger lirios ¿y tu?.-dijo Tom con una amplia sonrisa..
-Yo soy Clau, y voy a la comarca.-dijo Clau imitando la sonrisa de Tom.
-Valiente eres al venir por el bosque, o muy inexperta, los bosques no son lugar para alguien que no ha viajado nunca.-dijo Tom.
-Bueno, estoy aprendiendo……espera un minuto, como sabes que es mi primer viaje.-dijo Clau.
-A el mundo es muy pequeño, no lo crees.-dijo Tom.
-Bien Tom, he de partir.-dijo Clau.
–¿Te vas?.-dijo Tom.
-¡Si!.-dijo Clau.
-Me hubiera gustado que conocieras a baya de oro, es mi esposa, y es tan hermosa.-dijo Tom conservando su sonrisa.
-No puedo, adiós.-dijo Clau. La sonrisa de Tom la frustraba y encima de todo le presumía que su esposa fuera mas hermosa que ella (aunque fuera cierto) no le agradaba.
Caminó un largo rato, ahora que lo pensaba, no sabia donde encontraría a Merry, pero algo le decía que lo encontraría sin dificultades.
Cuando llegó a la comarca se quedó fascinada porque jamás había visto a un hobbit.
-Que pasa, ¿otro elfo?.-dijo un hombrecillo muy curioso. Todos la miraban asombrados y eso la frustraba (que raro).
-¡Otro elfo!.-dijo un niñito que estaba junto a una niña.
-No Faramir es una mujer de raza hombre.-dijo ella.
-No, es elfo mira sus orejas.-dijo el niño. El hecho de que le estuvieran mirando las orejas no le agradó en absoluto.
-De hecho soy un medio elfo.-dijo Clau.
-Si, y Faramir es un medio hobbit.-dijo la niña parándose de puntitas.
-Hola Elanor.-dijo un hobbit que salió de una casa.-¿Otro elfo?, hola soy Pippin.-dijo él.
-hola soy Clau, busco a Ale, es un elfo.-dijo Clau.
-Oh si, está aquí.-dijo Pippin.
-¿En serio?, puedo verla.-dijo Clau.
-No, no está, fue al mercado!.-dijo Pippin riéndose.
Clau se frustró y abrió la puerta de golpe, dentro había lechugas por todos lados y un sillón volcado.
-Gracias, ya me voy.-dijo Clau.
Al fin Pippin le dio la dirección de Thal a Clau y ella fue a buscarla. Vio muchos agujeros- hobbits pero ninguno tan diferente como el de Thal.