-¡Hobbits!.. A quien se le ocurre mandar a un elfo, ¡por un hobbit!.-decía Ale.
-No somos malos te lo aseguro.-dijo Thal con voz asustadiza.
-Esa Karin, maga loca, cuando la vea la voy a matar.-dijo Ale.
-¡No! Si quieres puedo ir sola.-dijo Thal defendiendo a Karin (que linda).
-¿Que? Y mi dignidad, me niego, mira puedes ser molesta y lo que quieras, pero mi dignidad es primero.-dijo Ale.
Thal pensó que esa no era buena forma de comenzar un viaje, y después hacer las paces se fueron.
Ale no hablaba, o no quería, porque por mas que Thal trataba de entablar una conversación Ale no respondía.
-Ale que tienen de malo los hobbits.-preguntó Thal.
-Buena pregunta……mira ya llegamos, no se si conozcas, pero cuando crucemos este bosque saldremos al puente del brandivino.-dijo Ale cambiando la conversación.
Thal se impresionó al ver la agilidad con la que Ale corría a través del bosque, pero aunque jadeando un poco Thal le pudo seguir el paso.
-Bien ya llegamos.-dijo Ale tomando un poco de agua (¿que de donde la sacó? Nadie lo sabe).
Después de recuperar el aliento Thal respondió.-Eso es bueno…solo tenemos que cruzar gamoburgo.-dijo Thal.
-¿Tu conoces a los hobbits por los que vamos?.-preguntó Ale.
-Si, Sam es primo tercero de mi primo hermano de parte de mi madre y Pippin es sobrino segundo del tío de mi primo tercero de parte de mi padre o algo así-dijo Thal.
-Gracias.-dijo Ale.-por aburrirme con patéticas historias de hobbits.-esto ultimo solo Ale lo pudo escuchar.
Caminaron mucho rato a través de las praderas hasta llegar a un lugar donde había milpas, que a Ale le llegaban al cuello y a Thal la cubrían por completo.
-Esta es la milpa del viejo Maggot y…-dijo Thal pero algo pequeño le pegó haciendo la caer y luego algo mas grande cayó sobre ella, ese algo, o mas bien ese alguien había tropezado con Thal. Ale miró hacia abajo viendo a tres hobbits.
-Te lo dije (¿cuando?)Los hobbits son unos….-dijo Ale.
-Elfo, ¿eres un elfo?.-dijo el hobbit mas grande. Luego se escuchó a lo lejos a un hobbit gritando quien sabe que.
-Papi ya viene Maggot.-dijo el niño hobbit con voz tierna.
-un momento, ¡tu eres Pippin!.-dijo Thal emocionada.
-Si mucho gusto, si nos disculpas tenemos que huir.-dijo Pippin corriendo.
–Adiós.-dijo el hobbit mas pequeño recogiendo una zanahoria.
-No me digas que ese ladroncillo de huertas es el famosísimo Peregrin Tuk!.-dijo Ale indignada.
-Si era, pero ya se fue.-dijo Thal riéndose. En ese momento un viejo apareció.
-Donde está ese pedazo de Tuk.-dijo jadeando.
-¿Pedazo? Si cuando lo vi estaba completo.-bromeó Thal.
-Basta ¿hacia donde se fue?.-dijo el viejo.
-Por allá.-dijo Thal señalando del lado opuesto al que se habían ido.
Ale se sentía extraña rodeada de todo pequeño, y lo que era peor todos la miraban. Le pasó la rara idea de que podría conquistar la comarca y hacerse la emperatriz, cosa nada típica en ella (como no).
-Vamos a mi casa.-dijo Thal.
-Si, pero ya.-dijo Ale. Caminaron a través de un pueblito extraño (para Ale) y a Thal todos la saludaban, según todos tenían parentesco con ella.
Al otro lado Ale pudo ver un diminuto puente que le pareció muy simpático. Pero al buscar a Thal (que iba frente a ella) ¡ya no estaba!. Había hablado comido caminado y ahora simplemente no estaba ahí. Así que Ale caminó a una casa y supuso que estaría ahí.
Tocó la puerta con tal fuerza que casi la tira. Pero no fue Thal quien abrió.
-Hey a ti te conozco, eres el ladronzuelo de huertas.-dijo Ale.
-¿Que hace un elfo como tu en un lugar como este?.-dijo Pippin haciendo un raro ademán. De pronto un extraño niñito salió gritando que tenían cuarenta hongos, al parecer estaba muy feliz. Este niño se parecía a Pippin (como no si es su hijo) Era bajito aunque Pippin era muy alto (por el brebaje de los ents) con cabellos chinos color castaño- naranja una sonrisa picara y unos pequeños ojos que parecían cuentas.
-¿El es un elfo? (Ale hizo una mueca) digo, ¡digo es una elfa!.-dijo el niñito.
-Claro mi deseo se cumplió, me vas a llevar con los ents y me van a dar brebaje de los ents y voy a ser alto como mi papá.-dijo el niño con cara de ilusión y una voz tan soñadora que hasta Ale se conmovió (no puede ser).
-Faramir, ve a contar las lechugas.-dijo Pippin (una indirecta para que se fuera) .
-Pasa.-dijo Pippin haciendo una reverencia, su pie se alargó un poco tirando a Ale, quien cayó de bruces. Se paró y vio a Pippin con ojos asesinos(ya saben como) y luego se dijo a si misma.-¡Por que a mi! Voy a matar a Karin.
-Pippin comenzó a hacer preguntas para olvidar lo sucedido.-¿Quien es Karin? ¿Que tiene que ver conmigo?.-
Ale levantó la cabeza y vio el techo a un centímetro de su cara.
-Una pregunta a la vez.-dijo Ale.
-Hay treinta lechugas reportándose señor.-dijo Faramir.
-¿Por que traes una lechuga en la cabeza?.-dijo Pippin quitándole la lechuga y despeinando a su hijo (no es que estuviera bien peinado).
-Es que las contaba y luego las echaba para atrás.-dijo Faramir.
Pippin corrió hacia la cocina y vio todas las lechugas regadas por doquier. Tomó una lechuga y mordió un trozo.
-Quieres lechuga, las paredes están limpias.-dijo Pippin.
-Y el suelo también.-añadió su hijo comiendo hongos.
-No gracias, eso es comida de conejo, pero tal vez lleve alguna para mi amiga.-dijo Ale volviendo a mirar a Pippin. El volvió a preguntar a que había ido.-Tengo una amiga loca, que quiere hacer una fiesta y tu estas invitado.-dijo Ale.
-¿Quien es esa amiga loca?-preguntó Pippin curioso.
-Karin la blanca, conocida por mi como Karin la loca.-respondió Ale.
-Blanca, ¿por que blanca?.-preguntó.
-Por que es una maga, ¡ya!.-dijo Ale.
-Por que tu……-Pippin no terminó la frase porque Ale lo interrumpió.-¿Oh los hobbits no pueden dejar de hacer preguntas?.-dijo Ale.
-Bueno, no importa, una fiesta siempre es buena.-dijo Pippin. De pronto el pequeño Faramir sacó su lado Tuk (siempre meten la pata).-¿Ya la invitaste a tu cumpleaños?.-dijo y repentinamente la mano de Pippin fue a dar a la boca de su hijo ahogando sus palabras.-Está loco, ya sabes, el olor a lechuga lo…auch.-Faramir le había mordido un dedo y sonriendo picaramente dijo.-Estaríamos encantados de tener un elfo, dijo elfa en nuestra fiesta.-
Pippin se abalanzo hacia su hijo deseando que dejara de hablar, Faramir corría de un lado al otro tan rápido como se lo permitían sus peludos pies. Luego se escondió detrás de un sillón y Pippin saltó.
Pero oh sorpresa Pippin cayó de cabeza volcando el sillón. Faramir se reía. Ale miró a la ventana pensando.-Bola de locos.-y vio a Thal.
Sin despedirse corrió hacia la puerta.-Ale donde estabas.-dijo una voz.
Ale miró a su alrededor, luego miro hacia abajo y vio a una personita con el cabello castaño chino y muchas pecas: Era Thal sonriendo amablemente.-Donde estabas.-repitió Thal.
-No importa, sácame de aquí.-dijo Ale cuando una lechuga voló a través de la ventana en la casa de Pippin.
Caminaron un rato hasta llegar a la casa de Thal que (como todo lo suyo) estaba muy adornado, con colores vivos (¿vivos? Ah que miedo). Lo que los hobbits llaman un agujero candente. Entraron y olía a comida, ¡Thal había preparado comida! Ale estuvo husmeando toda la casa.-A si que así viven los hobbits.-dijo Ale mirando al techo que estaba a menos de un centímetro de su cara.
-Si es muy cómodo y acogedor.-dijo Thal poniendo sus manos en su cintura, muy satisfecha.
-Y te puedes acostumbrar (¡ja! Dijo Ale) porque tenemos que esperar a Clau, y puede que tarde.–Ale Sabia que seria una larga espera y lo peor era que regresaría con cuatro hobbits y un medio elfo!. Comieron un invento de Thal, las había llamado gomitas.
-Ah comí demasiadas gomitas, me siento obesa!.-dijo Ale.
-Solo te sientes?.-dijo Thal riéndose.
Ale puso ojos asesinos.-Claro, si tu eres muuuy delgada.-dijo Thal.
Por la noche Thal le dio a Ale un cuarto con una ventana un poco mas grande que las demás, para que Ale pudiera ver las estrellas y ella durmió feliz.
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