Estos Nueve Anillos tendrían una gema y, si pensamos que no se distinguían de los Anillos de los Enanos, debían ser de oro. En cuanto a sus poderes y cómo les afectaban a los Hombres, les otorgaban invisibilidad y los libraban de la muerte, aquello que muchos deseaban, aunque a un alto precio.
«Podían andar, si así lo querían, sin que nadie de este mundo bajo el sol llegara a descubrirlos, y podían ver cosas en mundos invisibles para los Hombres mortales; pero con no poca frecuencia veían solo los fantasmas y las ilusiones que Sauron les imponía. Y tarde o temprano, de acuerdo con la fortaleza original de cada uno y con la buena o mala voluntad que habían tenido desde un principio, iban cayendo bajo el dominio del anillo que llevaban, y bajo la servidumbre del Único, que era propiedad de Sauron. Y se volvieron para siempre invisibles, salvo para el que llevaba el Anillo Regente, y entraron en el reino de las sombras».
El Silmarillion, De los Anillos de Poder y la Tercera Edad, pp.392-393
«Un mortal que conserve uno de los Grandes Anillos no muere, pero no crece ni adquiere más vida. Simplemente continúa hasta que al fin cada minuto es un agobio. Y si lo emplea a menudo para volverse invisible, se desvanecerá, se transformará al fin en un ser perpetuamente invisible que se paseará en el crepúsculo bajo la mirada del Poder Oscuro, que rige los Anillos».
La Comunidad del Anillo, La sombra del pasado, p.65
¿Tenían los Nazgûl en su poder los Anillos al final de la Tercera Edad, durante la Guerra del Anillo? En un principio podríamos pensar que sí ¿cómo si no podrían seguir sirviendo a Sauron? Pero lo cierto es que una vez ya habían sido «degradados», habían entrado en el «reino de las sombras», el control de Sauron era total y absoluto. Hay alguna frase que indica que los Anillos estaban en posesión de los mismos Espectros del Anillo, aunque bastantes más dicen que Sauron es quien los tenía.
«Los Nazgûl guardan los Nueve».
La Comunidad del Anillo, El Concilio de Elrond, p.296
«En resumen: ha conseguido [Sauron] reunir los Nueve».
La Comunidad del Anillo, La sombra del pasado, p.70
«Por último resolvió que nadie le serviría en este caso, salvo sus más poderosos servidores, los Espectros de los Anillos, que no tenían otra voluntad que la suya, pues todos ellos estaban por entero sometidos al anillo que los había esclavizado, y que se encontraba en manos de Sauron».
Cuentos Inconclusos, La búsqueda del Anillo, p.368
«Por tanto, por fin, [Sauron] resolvió recurrir a los Espectros de los Anillos […] Eran, con mucho, los más poderosos de sus sirvientes, y los más adecuados para semejante misión, pues estaban esclavizados a los Nueve Anillos, que ahora él mismo guardaba en su poder».
Cuentos Inconclusos, La búsqueda del Anillo, p.373
En una carta de 1963, respondiendo a las preguntas de una lectora sobre la incapacidad de Frodo para arrojar el Anillo a las Grietas del Destino, Tolkien especula acerca de cómo hubieran actuado los Nazgûl frente a Frodo de haber llegado antes. En esta carta Tolkien es bastante explícito sobre quién tenía los Nueve.
«No creo que hubieran podido atacarlo con violencia [los Nazgûl a Frodo], apoderarse de él o tomarlo cautivo; habrían obedecido o fingido obedecer cualesquiera órdenes menores suyas que no hubieran entorpecido su cometido, impuesto sobre ellos por Sauron, que todavía mediante los nueve anillos (que tenía en su poder) poseía fundamental control de sus voluntades».
Cartas, nº 246, p.385
En cualquier caso, contradicciones (o aparentes contradicciones) existen en los escritos de Tolkien. Sin ir más lejos, en el capítulo «El espejo de Galadriel» Galadriel le dice a Frodo lo siguiente:
«Viste el Ojo de aquel que tiene los Siete y los Nueve».
La Comunidad del Anillo, El espejo de Galadriel, p.429
Galadriel afirma que Sauron posee los Nueve, pero también los Siete, y eso no es cierto. Anteriormente se ha enseñado que en varios pasajes se dice que Sauron logra recuperar tres de los siete Anillos de los Enanos, el resto fueron devorados por los dragones. Pero tal vez Tolkien no diría que esto era una incoherencia en la obra, diría que Galadriel no tiene por qué saberlo todo; como en aquella carta a Peter Hastings, donde Tolkien escribía que Bárbol era un personaje de su historia, no él, «y hay muchas cosas que no sabe o no comprende» (Cartas, nº 153, p.224).
Un Anillo para gobernarlos a todos
«Ahora bien, los Elfos hicieron muchos anillos, pero Sauron hizo en secreto un Anillo Único, para gobernar a todos los otros, cuyos poderes estarían atados a él, sujetos por completo a él, y durarían mientras él durase. Y gran parte de la fuerza y la voluntad de Sauron pasó a ese Anillo Único; porque el poder de los anillos élficos era muy grande, y el del que habría de gobernarlos tendría por fuerza que ser aún más poderoso; y Sauron lo forjó en la Montaña de Fuego en la Tierra de la Sombra».
El Silmarillion, De los Anillos de Poder y la Tercera Edad, pp.390-391
El Anillo Único era liso, no tenía gema y era de oro. Si se exponía al fuego podía leerse una inscripción.
«En este mismo anillo que habéis visto ante vosotros, redondo y sin adornos, las letras a las que se refiere Isildur pueden todavía leerse, si uno se atreve a poner un rato al fuego esta cosa de oro. Así lo hice, y esto he leído:
Ash nazg durbatulûk, ash nazg gimbatul,
ash nazg thrakatulûk agh burzum-ishi krimpatul.
[…]
Un anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las Tinieblas».
La Comunidad del Anillo, El Concilio de Elrond, pp.300-301