Aquí merece la pena señalar, tal como hace Christopher en una nota, que en los Apéndices de El Señor de los Anillos se dice que los Enanos del Pueblo de Durin pensaban que quienes habían dado el Anillo a Durin III, Rey de Khazad-dûm, habían sido los Elfos, y no Sauron (El Retorno del Rey, p.412). Pero parece más probable que fuera Sauron quien entregara los Anillos a los Enanos, pues este relato se repite en De los Anillos de Poder:
«Pero Sauron recogió todos los Anillos de Poder que quedaban, y los repartió entre los otros pueblos de la Tierra Media, con la esperanza de tener así sometidos a todos los que desearan contar con un poder secreto, fuera de los alcances de su propia especie. Siete anillos dio a los Enanos; pero a los Hombres les dio nueve; porque los Hombres en esto, como en otros asuntos, demostraron ser los más dispuestos a someterse».
El Silmarillion, De los Anillos de Poder y la Tercera Edad, p.392
Llegados a este punto podríamos preguntarnos… ¿había alguna diferencia entre los Siete anillos de los Enanos y los Nueve de los Hombres?. Excepto el Anillo Único todos tenían una gema que los distinguía, pero no es ese el sentido de la pregunta.
«Recordé unas palabras que había oído en el Concilio, palabras de Saruman a las que no había prestado mucha atención en aquel entonces. Las oía ahora claramente en mi corazón.
”«Los Nueve, los Siete, y los Tres -nos dijo-, tienen todos una gema propia. No el Único. Es redondo y sin adornos, como si fuese de menor importancia, pero el hacedor del anillo le grabó unas marcas que quizá las gentes versadas aún podrían ver y leer»».
La Comunidad del Anillo, El Concilio de Elrond, p.298
La cuestión es si los Siete y los Nueve no tienen mayor diferencia entre sí que esa gema propia de cada uno. ¿Se llamaron de esta forma, los Siete y los Nueve, porque así los repartió Sauron, siete a los Enanos y nueve a los Hombres, o eran diferentes? Cuestión de interpretación.
En De los Anillos de Poder parece que se da a entender que había 16 anillos, sin mayor distinción, y Sauron reparte siete a los Enanos y nueve a los Hombres: «Sauron recogió todos los Anillos de Poder que quedaban, y los repartió entre los otros pueblos de la Tierra Media […] Siete anillos dio a los Enanos; pero a los Hombres les dio nueve» (El Silmarillion, p.392). Y cuando Tolkien habla de ellos en la carta 131 también parece que lo hace de la misma forma:
«Eregion fue tomada y destruida, y Sauron se apoderó de muchos Anillos de Poder. Para su definitiva corrupción y sometimiento, se los dio a los que los aceptaban (por ambición o codicia). De ahí el antiguo poema que aparece como leitmotiv en El Señor de los Anillos:
Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete para los Señores Enanos en casas de piedra.
Nueve para los Hombres Mortales…».
Cartas, nº131, p.181
Sin embargo, por lo que se dice en el texto De Galadriel y Celeborn podríamos pensar que eran diferentes, pues los menciona de forma independiente: «Sauron se apoderó de los Nueve Anillos […] pero los Siete y los Tres, no pudo encontrarlos. Entonces Celebrimbor fue sometido a tormento, y Sauron averiguó por él dónde se encontraban los Siete.» (Cuentos Inconclusos, p.265).
En cualquier caso, parece claro por los textos mostrados que no se hicieron nueve anillos para los Hombres y siete para los Enanos. Los Elfos forjaron los Anillos de Poder para ellos mismos, así se puede entender de un fragmento anteriormente mencionado: «No bien Sauron se puso el Anillo Único en el dedo, [los Elfos] se dieron cuenta; y supieron quién era, y que quería adueñarse de todos ellos y de todo cuanto hiciesen. Entonces, con enfado y temor, se quitaron los anillos» (El Silmarillion, p.391). Recibieron el nombre de los Nueve (de los Hombres) y de los Siete (de los Enanos) porque Sauron así los entregó.
¿Cuál era el poder de estos Anillos? A esta pregunta responde Tolkien en la mencionada carta 131:
«El principal poder (de todos los anillos por igual) era el de evitar o disminuir la velocidad del deterioro (es decir, el «cambio» visto como algo lamentable), la preservación de lo que se desea o se ama, o la de su apariencia: este es más o menos el motivo élfico. Pero destacaban también los poderes naturales del poseedor, acercándose así a la «magia», un motivo que fácilmente puede corromperse y volverse malvado, como un deseo de dominio. Y finalmente tenían otros poderes más directamente derivados de Sauron […], tales como volver invisible el cuerpo material o volver visibles las cosas del mundo invisible.
Los Elfos de Eregion hicieron Tres anillos de supremo poder y belleza partiendo casi exclusivamente de su propia imaginación, dirigidos a la preservación de la belleza: no conferían la invisibilidad».
Cartas, nº131, p.181
Veamos ahora los Anillos por separado…
Tres Anillos para los Elfos
«Ahora bien, eran esos Tres los últimos que se habían hecho, y los que tenían más grande poder. Narya, Nenya y Vilya se llamaban, los Anillos del Fuego, y del Agua, y del Aire, que tenían engarzados un rubí y un diamante y un zafiro; y eran de todos los anillos élficos los que Sauron más deseaba, pues quienes los poseyeran podrían evitar el deterioro y demorar la fatiga del mundo».
El Silmarillion, De los Anillos de Poder y la Tercera Edad, p.391
«De ahí la fabricación de los Anillos, porque los Tres Anillos estaban precisamente dotados con el poder de la preservación, no con el de dar nacimiento».
Cartas, nº144, p.209