Previamente: La Segunda Comunidad I
Mal levantó la cabeza y vio una cara.
-¡¡¡Ah Bob ayúdame!!!.-grito Mal levantándose, pero dio un paso en falso y calló de rodillas.
-Pero si esto es un hobbit.-dijo la cara.-Quien sois mease hobbit.-dijo.
Mal lo miró. Era un hombre de cabellos castaño, alto, fornido, y elegante.
-Soy…Mal, hija de Malin hobbit de la comarca.-dijo Mal.
-Comarca ¿eh? Y bueno, que haces aquí.-dijo el.-pues es en verdad un extraño encuentro.
-Busco a Faramir hijo de Denethor.-dijo Mal, se escuchaba como si se lo hubiera aprendido pero no tuviera ni la más mínima idea de lo que hablaba.
-Pues si lo tienes en frente.-
-Oh, en ese caso eres mas alto de lo que me habían dicho.-dijo Mal mirándolo de arriba para abajo.
Dos personas llegaron atrás, un hombre fornido y otro mas delgado.
-¡Un hobbit! Valiente sea esa raza, pues fue esa raza la que salvó a tu amada de manos del enemigo.-dijo el hombre mas delgado que llevaba puesto un yelmo y cuya voz se escuchaba muy femenina. -Por eso mismo le digo a este hobbit, ven a mi casa, descansa, come si quieres, y luego hablamos.-dijo Faramir.
-Comeré por cierto, pues lo único que he comido son peras.-dijo Mal.
-Ven, monta mi caballo, pues te recibirá gustoso.-dijo el joven. Mal se subió. Cabalgaron mas de una hora, Mal buscaba a Bob, pero no había ni rastro de el.
Luego de un rato llegaron a un puesto de avanzada.-Quita ese yelmo de tu hermoso rostro amada mía.-dijo Faramir y el joven que no era “el joven” si no la doncella Eowyn se quitó el yelmo.
Siguieron cabalgando, el cielo tenia un azul intenso, claro y brillante. Llegaron a una ciudad de aspecto lúgubre, sin embargo a Mal le pareció hermoso. En cierto modo lo era, tras años de permanecer desunido y bajo las sombras, Osgiliath se levantó bajo el mando del senescal de Gondor: Faramir, quien con su valor y confianza dio a los habitantes una nueva esperanza después de que creyeron haber perdido todo. La ciudad que yacía en ruinas se levantó y fortaleció hasta llegar a ser una buena ciudadela.
-¡Qué muros mas altos!-dijo Mal.
-Altos, y resistentes por cierto, pues ningún enemigo volverá a pisar estas tierras, no mientras yo viva.-dijo Faramir.
Por fin llegaron a una casa grande donde Mal comió abundante, muy abundantemente.-Mi señor, tenemos un problema.-dijo un hombre.
Faramir salió. Mal comía.-Dime, para que buscáis a Faramir.-preguntó Eowyn.
-Bueno…es que lo invitaron a una fiesta.-dijo Mal con la boca llena de comida.
-Fiesta? Que tipo.-preguntó Eowyn.
-Reuniremos a la comunidad del anillo.-dijo Mal.
-Umm….él, no fue de la comunidad, pero…..¿y el rey de Gondor irá?.-preguntó Eowyn con los ojos resplandeciéndole.
–¿Quién? Trancos, claro.-dijo Mal, después de todo, Aragorn no era, según ella, alguien digno de respetar.
La mirada de Eowyn se iluminó. En ese momento Faramir entró.
-Ni se imaginan lo que encontramos afuera.-dijo Faramir, Eowyn y Mal no tenían idea. Faramir llevaba a Bob en la mano, tomado de las patas y moviéndose agitado.-Bob!.-dijo Mal.
-¿Así que es tuyo?.-dijo Faramir.
-No yo, solo lo encontré.-dijo Mal.
-Es extraño, los de esta raza nunca se acercan a los viajeros, y con menos razón a las ciudades, es raro verlos pero este luchaba por entrar.-dijo Faramir mientras Bob movía sus pequeñas patitas.
-Que raza es esa.-preguntó Mal.
-Siendo esto tuyo, esperaba que lo supieras, esto es una cotorris de cola larga.-dijo Faramir.
-Ya-No-Ma-Pera.-dijo Bob.
-Si Bob, ya no hay mas pera.-dijo Mal.
-Ah este cotorris ¡habla!.-dijo Faramir tirando a Bob.
-Habla, ¡si! ¡El problema es callarlo!.-dijo Mal mientras Bob se subía en su hombro.
-Bueno, y entonces ¿que queréis decirme?.-preguntó Faramir.
-Usted está invitado a la fiesta que haremos, usted irá en representación de Boromir de Gondor.-dijo Mal.
-¡Boromir! Ah mi desdichado hermano, mala fue la hora en la que su corazón lo traicionó.-dijo Faramir con aire dramático. Mal no había sido muy sutil al recordarle tan de pronto a su valiente hermano. Pero luego de entristecer un rato, recobró la cordura.-Y…en dónde será.-
Mal pensó.-Ah si, ya recuerdo, será en Rivendell, lo organizan Karin la Blanca y Gab elfa.-dijo Mal sonriente.-Además de ellas hay hobbits, mas magas y elfas que querían reunir a la comunidad a toda costa.-
Faramir lo pensó, ir en representación de su hermano…..no sonaba mal.-Iré, pero antes tengo cosas que hacer.-dijo Faramir.
-Faramir, ¡yo no me quedaré aquí!.-dijo Eowyn.
-Lo sé, tu irás conmigo y luego cuando valla a la fiesta te vendré a dejar aquí.-dijo Faramir.
-Faramir, no soy una cosa que puedes llevar o dejar cuando mejor te parezca, me refiero a que voy a ir a la fiesta, a acompañarte, si Mal me lo permite.-dijo Eowyn.
-Supongo que está bien.-dijo Mal.
-Entonces alistaré mis cosas, no puedo esperar.-dijo Eowyn saliendo del recinto muy feliz.
-No debiste decir eso.-dijo Faramir como regañando a Mal, ella no sabia de que hablaba.
-¿Decir que?.-pensó.
-Mi amada Eowyn no va para acompañarme…..va a ver a mi buen Amigo Aragorn, creí que al pasar los años lo olvidaría, ella misma lo creyó, pero ahora que se le presenta una nueva oportunidad para verlo, no la va a desperdiciar, y habiendo dicho lo que dijiste, ya nada puedo hacer para detenerla ¡Oh que dicifil es mandar al corazón!.-dijo Faramir con melancolía que venía desde el corazón.
De pronto, el hombre que había entrado antes volvió a entrar, pero esta vez iba acompañado de un ejercito de cotorrises de los colores mas increíbles del mundo, para un animal. El pobre hombre iba casi llorando.
-Señor Faramir, estas cosas son salvajes señor Faramir, no pude con ellas señor Faramir.-dijo el hombre. Bob dijo unas palabras y todos se quedaron quietos.-Parece que tienes al líder.-dijo Faramir.
-A si que tu eres el líder, eh Bob.-dijo Mal sonriendo.
-Parece que le agradas, oh los hobbits, cada día me sorprenden mas.-dijo Faramir.
-Como quiera, por cierto, cuanto tardará en hacer lo que tiene que hacer ¿?.-dijo Mal.
-No lo sé pero, tengo entendido que tus amigas fueron a Gondor, por que no te reúnes con ellas, te doy mi palabra de que asistiré.-dijo Faramir.
En ese momento entró Eowyn radiante de felicidad, pero su tono cambió.
-Faramir, sabes que no puedes dejar que vaya sola, es peligroso.-dijo Eowyn.
-Ja! Como si no pudiera defenderme sola.-pensó Mal.
-Mejor me voy con ella.-dijo Eowyn.
-Me hieres amada mía, sin embargo, tienes razón, no puede ir sola.-dijo. Eowyn se quedó callada, pero tenia algo que decir. Por la mañana Una caravana dejó la ciudad, entre ellos iban Faramir y Eowyn. Mal comió una cosa rara y luego se preparó para el viaje.
-Mal, el será tu acompañante.-dijo el hombre al quien las cotorrises habían atacado. Mal vio a su compañero, era muy joven, no pasaba de los veinte, y veía a Bob.
-Hola soy Beregil, mis amigos me decían que nunca me asignarían una tarea, decían que estaba loco, mira ahora, llevo a un hobbit a Gondor, Ja! Ya verán cuando se enteren!-dijo el chico muy emocionado.
-Es una locura decir que estas loco ¿?.-dijo Mal dándole el avión (ni siquiera había aviones).
-Además, este no es mi primer viaje!.-dijo Beregil.
-Bueno al menos ya tiene experiencia.-pensó Mal.
-En realidad, yo soy de Gondor y tuve que hacer un viaje para llegar aquí, así que este es el segundo! También tengo experiencia en el área de los hobbits, porque yo estuve con Pippin cuando fue a Gondor.-dijo Beregil.
-¿En el área? ¿qué quiere decir eso?.-pensó Mal.-¿Qué es eso?, es un cotorris.-dijo Beregil mirando a Bob.
-Si, el irá con nosotros.-dijo Mal.
Cuando se fueron, las cotorrises los siguieron. Mal no podría recordar un viaje mas aburrido, con Bob gritando que ya no había pera, y Beregil contándole sus patéticas choco-aventuras, era el hobbit mas aburrido de toda la tierra media. Llevaban dos poneys ya que Beregil era un poco bajo de estatura. Al anochecer llegaron a la ciudad blanca (que a la luz de la luna mas bien parecía gris) donde Den la esperaba con los brazos abiertos.