Podría resultar extraño que Christopher no valore la posibilidad que la frase mencionada pudiera referirse a antes de la primera entrada al Mundo, antes de la llegada de los Valar, pero tiene su explicación. La frase mencionada nos describe un momento en el que existían las estrellas pero Melkor no había llegado (o vuelto) a la Tierra Media. En la Ainulindalë definitiva cuando los Valar descienden al mundo, éste aún no estaba formado, pues lo que habían visto era una visión: “Pero al principio, cuando los Valar entraron en Eä, se sintieron desconcertados y perdidos, pues les pareció que nada de lo que habían visto en la visión estaba hecho todavía, y que todo estaba a punto de empezar y aún informe y a oscuras” (El Silmarillion, p. 20-21). Las estrellas no estaban creadas antes del descenso de los Valar, lo que impediría que la frase se pudiera referir a ese momento. Las estrellas se crean después, en los grandes trabajos que deben realizar tras la llegada. Unas estrellas débiles y distantes, diferentes a las que hace Varda con motivo de la aparición de los Elfos.
Se podría argumentar que en la época anterior a la escritura de El Señor de los Anillos el origen del Mundo era distinto y en él no había visión, sino que el Mundo se hacía realidad antes que ellos descendieran (ver Ainulindalë B, El Camino Perdido, p. 181), lo que posibilitaría que Tom pudiera estar bajo el crepúsculo de las estrellas antes que Melkor bajara al Mundo. Pero esto no es posible, porque en aquel entonces no existía un crepúsculo estelar que cubriera la Tierra Media anterior a las estrellas de Varda. Mientras escribía El Señor de los Anillos, en el Quenta Silmarillion sólo había un acto de creación de estrellas, justo antes del despertar de los Elfos. Como dice Christopher: “Aunque en los textos de los años treinta la antigua idea de los Cuentos Perdidos de que las estrellas fueron creadas en dos actos independientes se había abandonado, ahora reaparece [1950-51, posterior a la escritura de El Señor de los Anillos]: Varda forjó las estrellas «en edades olvidadas cuando trabajaba en Eä», y más adelante se dice en AAm que «hizo estrellas más nuevas y brillantes» antes del despertar de los Elfos” (El Anillo de Morgoth, p. 78). Comparemos unas frases del capítulo De la llegada de los Elfos y el Cautiverio de Melkor en la versión anterior a la escritura de El Señor de los Anillos y en la posterior, tal como aparece en El Silmarillion que es muy similar al texto de los Anales de Aman (AAm, año 1950-51).
“Durante todo este tiempo, desde que Morgoth derribara las lámparas, la Tierra Media al este de las Montañas de Valinor estuvo sin luz…
Varda contempló la oscuridad y se sintió conmovida. Por tanto recogió el rocío plateado que caía de Silpion y se guardaba en Valinor, y con él hizo las estrellas.”
Quenta Silmarillion (QS) (Año 1937). El Camino perdido. p. 245-246
“Durante largos años los Valar vivieron en beatitud a la luz de los Árboles más allá de las Montañas de Aman, pero un crepúsculo estelar cubría toda la Tierra Media…
Entonces Varda abandonó el consejo y desde las alturas de Taniquetil contempló la oscuridad de la Tierra Media bajo las estrellas innumerables, débiles y distantes, e inició entonces un gran trabajo… Recogió el rocío plateado de las tinas de Telperion, y con él hizo estrellas nuevas y más brillantes…”
El Silmarillion. p. 59-60
Aunque no se ha podido concretar demasiado el marco temporal de Tom, estas indagaciones han servido para descartar la posibilidad de que la frase se pudiera referir a la entrada de los Valar al Mundo. Algo que tiene su importancia, pues cronológicamente nada impide que Tom fuera un Ainu, Vala o Maia.
De cualquier modo, tenemos claro que Tom es un personaje muy viejo, el Antiguo, anterior al despertar de los Elfos, e incluso anterior a los árboles, cuyo nacimiento se sitúa en el año 1900 de la Edad de las Lámparas. Su enorme longevidad hace que queden muy pocas opciones reales en cuanto a su naturaleza. Es momento de ir viendo las diferentes teorías que existen y las posibilidades de ser ciertas.
Por su singularidad y su poder, o, mejor dicho, ausencia de poder sobre él, no es descabellado pensar que es el propio Eru (Dios). Así se lo preguntaba Peter Hastings, administrador de una librería católica de Oxford, Michael Straight, jefe de redacción de The New Republic, o Rhona Beare, con motivo de una reunión de admiradores de El Señor de los Anillos. La respuesta de Tolkien no podía ser más categórica. No, Tom Bombadil no es Eru.
“En esta historia o mitología no se da en parte alguna una «encarnación» del Creador…
La Encarnación de Dios es algo infinitamente más grande que nada que yo me atreviera a escribir.”
Carta 181 (año 1956). Cartas. p. 278
“El Único no habita físicamente en ninguna parte de Eä.”
Carta 211 (año 1958). Cartas. p. 331
Si Tom Bombadil no puede ser Eru (Dios) lo lógico es pensar que debe ser un Ainu, un espíritu “angélico” creado antes que el mundo físico. El hecho que Tom esté en Arda (el mundo) antes que los árboles y el despertar de los Elfos impide que pueda ser un Elfo, un Hombre o el mismísimo Rey Brujo. Teorías absolutamente disparatadas.
Entre los Ainur están los Valar y los Maiar. Los Valar, más poderosos, llegaron antes a Arda y posteriormente lo hicieron los Maiar. La teoría más extendida sobre la naturaleza de Tom es aquella que lo cataloga como Maia. El discutible David Day así lo hace y la Guía de la Tierra Media de Robert Foster dice que es posible que lo fuera.