Probablemente esta sea la pregunta que más se repite sobre la obra de Tolkien, quizá con excepción de la naturaleza de Tom Bombadil. Sin embargo, he tardado mucho tiempo en realizar una FAQ sobre este asunto, habiendo ofrecido muchas respuestas de otros temas. ¿Por qué? Porque para mí es el gran enigma de Tolkien, no tenía una opinión clara, y no creía que mis palabras pudieran aportar algo a un debate muy longevo.
No es que ahora tenga una respuesta que antes no, pero pienso que se puede «poner las cartas encima de la mesa». En esta FAQ no hay una respuesta definitiva a esta gran incógnita, pero sí un profundo análisis de los textos y la evolución de algunos de ellos para que el lector conozca todo lo necesario para formarse una opinión, reforzarla o incluso cambiarla. Sin más preámbulos, comencemos…
El Balrog fue una criatura que «evolucionó» en el tiempo. Los primeros Balrogs aparecieron en La Caída de Gondolin (1916-1917) y eran guerreros que en ocasiones llevaban como montura a dragones de fuego. Desde luego no eran Maiar, no tenían ni «sombra» ni «alas», y tampoco volaban. Y así se siguieron conservando hasta el Quenta Silmarillion de 1937. Después Tolkien escribe El Señor de los Anillos y decide que un Balrog se interpondría en el viaje de la compañía, pero estaba insatisfecho con su descripción inicial (tenía ojos amarillos, brazos muy largos y roja lengua) y apunta: «Alterar la descripción del Balrog. Parecía tener la forma de un hombre, pero no se puede discernir con claridad» (La Traición de Isengard.p.233). Fue más tarde, en el manuscrito C, una versión previa al texto final, cuando aparecería esa sombra y forma de alas.
El Puente de Khazad-dûm.
«No se alcanzaba a ver lo que era, parecía una gran sombra, y en medio de esa sombra había una forma oscura, quizá una forma de hombre, pero más grande, y en esa sombra había un poder y un terror que iban delante de ella.
Llegó al borde del fuego y la luz se apagó como detrás de una nube. Luego, y con un salto, la sombra pasó por encima de la grieta. Las llamas subieron rugiendo a darle la bienvenida y se retorcieron alrededor; y un humo negro giró en el aire. Las crines flotantes de la sombra se encendieron y ardieron detrás. En la mano derecha llevaba una hoja como una penetrante lengua de fuego y en la mano izquierda empuñaba un látigo de muchas colas.»
Esta es la primera descripción del Balrog cuando se hace «visible» a la compañía, en la que predomina la palabra «sombra». La versión original cambia un poco el significado: «What it was could not be seen: it was like a great shadow, in the middle of which was a dark form, of man-shape, maybe, yet greater». Era como una gran sombra.
Y ahora veamos las dos frases que originan el eterno debate:
«El enemigo se detuvo de nuevo, enfrentándolo, y la sombra que lo envolvía se abrió a los lados como dos vastas alas»
«El fuego pareció extinguirse y la oscuridad creció todavía más. El Balrog avanzó lentamente, y de pronto se enderezó hasta alcanzar una gran altura, extendiendo las alas de muro a muro…»
La primera frase es claramente un símil. Es la sombra, la oscuridad, la que adquiere forma de alas. No son alas auténticas, es lo que dirían los que defienden que los Balrogs no tienen alas.
La segunda frase no alberga dudas, dirían los que defienden que sí tienen alas. La palabra «como» desaparece y se describe claramente unas alas que se extienden de muro a muro.
Sin embargo no está tan claro. Podría estar utilizando una metáfora. La diferencia entre el símil y la metáfora es que en el primero se comparan dos términos semejantes entre sí utilizando conectores o nexos (es tan, es como, es igual que… p.e: «tus ojos son tan brillantes como el cielo y las estrellas»), y en el segundo no se compara, sino que se sustituye un término por otro (p.e: «el fuego de tus ojos», donde «fuego» es una metáfora a la pasión, intensidad o brillo). El mismo Tolkien, en la descripción inicial del Balrog, escribió: «pudieron ver el fuego intenso de sus ojos amarillos» (La traición de Isengard.p.232).
¿Podríamos estar entonces ante una metáfora en la que «las alas» sustituye a «la sombra» de la primera frase que se abrió a los lados como dos vastas alas? Sí, podríamos. Tolkien solía utilizar este tipo de recursos; por poner un ejemplo de muchos:
«—Así habló Malbeth el Vidente, en tiempos de Arvedui, último rey de Fornost —dijo Aragorn:
Una larga sombra se cierne sobre la tierra,
y con alas de oscuridad avanza hacia el oeste.»
El Paso de la Compañía Gris. El Retorno del Rey
Christopher Tolkien parece ser de esa opinión. Michael Martínez, reconocido estudioso de la obra de Tolkien y autor de Parma Endorion, en uno de sus ensayos reproduce una carta de Christopher Tolkien de 1998 en la que responde a un lector que solicitaba su parecer sobre el asunto de las alas.
«Por regla general, no me enviaban el material tardío de Markette (sic) -los textos mecanografiados por mi padre- y nunca los he visto en muchos casos… Así, nunca vi el texto mecanografiado final (el siguiente a la copia en limpio del manuscrito C -La traición de Isengard pp 223-242- de El puente de Khazad-dum (Markette nº 3/3/25). Presumo que fue ahí donde entró la mención de las alas del Balrog que se extendían de muro a muro. Podría pedirle a Chuck Elston, el infinitamente servicial archivero de Markette, que le busque el 3/3/25. Pero entonces probablemente no le sería de mucha ayuda, sin saber con precisión cuándo lo mecanografió mi padre: aunque en una carta del 28 de febrero de 1949 el escribió: «encuentro descomunal el trabajo de mecanografiar una copia en limpio del “Señor de los Anillos”». Yo, personalmente, nunca pensé que la segunda mención de las alas del Balrog tuviera un significado diferente de la primera.»
Traducción propia.