El Silmarillion. Su composición y el canon. Análisis de la ruina de Doriath

Este artículo pretende dar a conocer, de forma breve y general, qué textos utilizó Christopher Tolkien para componer El Silmarillion y el estado en el que estos se encontraban cuando murió su padre. También, si debería considerarse este libro canónico o no, y ofrecer un análisis del capítulo De la ruina de Doriath: mostrar algunos cambios editoriales que realizó Christopher y descubrir un nuevo texto de gran relevancia.

JRR Tolkien murió en 1973, y en 1977 Christopher Tolkien, su hijo, publicó El Silmarillion, un libro que recogía los escritos de su padre acerca de la mitología o legendarium que había creado. Este libro en realidad se compone de varias obras independientes: Ainulindalë, Valaquenta, Quenta Silmarillion, Akallabêth y De los Anillos de poder y la Tercera Edad. Fundamentalmente, aquí vamos a hablar de la obra «principal», el Quenta Silmarillion o historia de los Silmarils.

El Quenta Silmarillion fue una obra que se desarrolló durante muchos años, con distintas versiones y diferentes títulos. Las primeras versiones de sus historias se remontan a los años 1916 y 1917, cuando Tolkien escribió la Caída de Gondolin y el Cuento de Tinúviel, y en 1918-1919 el Cuento de Turambar.

En 1926 Tolkien escribió el Esbozo de la mitología, también llamado «el primer Silmarillion», un manuscrito que era una sinopsis bastante breve de su mitología. Fue el punto de partida de la obra que evolucionaría más tarde en el Quenta Noldorinwa, o simplemente Quenta, escrito en 1930. Más tarde Tolkien escribió una nueva versión mucho más ampliada, el Quenta Silmarillion, pero no llegó a concluirla. A finales de 1937 Tolkien comenzó a escribir El Señor de los Anillos y el Quenta Silmarillion quedó abandonado a mitad del capítulo de Túrin, en el momento de la partida de Túrin de Doriath.

Tras finalizar El Señor de los Anillos en 1949 (aunque este libro se publicó años más tarde), volvió al manuscrito del Quenta Silmarillion, corrigiéndolo y ampliándolo, pero, de nuevo, esta revisión terminó antes de llegar a la historia de Túrin. Christopher llama a esta primera revisión Quenta Posterior 1 «QP1», y a la segunda, que corresponde a una copia mecanografiada de 1958, Quenta Posterior 2 «QP2».

Si bien los textos anteriormente nombrados constituyen las diferentes versiones del Quenta Silmarillion, hay que destacar otra obra de gran importancia. Los Anales se desarrollaron durante muchos años de forma paralela y guardaban una estrecha relación con el Quenta Silmarillion. En un principio las entradas de los Anales eran cortas y breves pero acabaron extendiéndose en las últimas versiones, Anales de Aman y Grises, de 1950-51, de forma que en muchos fragmentos apenas se distinguía del Quenta Silmarillion, y en ocasiones complementaba el relato. También de estos Anales hay una copia mecanografiada de 1958.

Tolkien no escribió ninguna otra versión de los Anales ni del Quenta Silmarillion, sin embargo, durante los años 50 Tolkien escribió otros textos que formaban su legendarium y ampliaban las historias contenidas en él: el Narn, De Tuor y la caída de Gondolin, los Vagabundeos de Húrin... Y también muchos otros, de finales de los años 50 y posteriores, que tenían relación con su mundo: Leyes y costumbres de los Eldar, Athrabeth Finrod ah Andreth, Los Quendi y los Eldar, etc…

Conocemos todos estos detalles, textos y escritos gracias a la valiosísima labor de Christopher Tolkien con la publicación de numerosos libros sobre el legendarium de su padre como, por ejemplo, Cuentos Inconclusos o los volúmenes de La Historia de la Tierra Media. Estos libros constituyen una gran fuente de información de los distintos escritos y versiones de las historias sin modificaciones editoriales. Una fantástica muestra de la evolución de la mitología que Tolkien creó.

Lógicamente, El Silmarillion publicado por Christopher recoge, o esa era la intención, las últimas versiones que escribió su padre de sus historias, de su mitología o legendarium, ahora bien, ¿lo logró? ¿El Silmarillion se puede considerar canónico?

En los últimos tiempos, no sé si también provocado por la adaptación de la serie de Amazon, me he encontrado con numerosas opiniones al respecto. En primer lugar creo que deberíamos definir qué es el canon de una obra. Se suele decir que es el contenido «oficial» creado por el autor intelectual de la misma. Dicho de otro modo, aquello que Tolkien publicó puede considerarse canónico. En lo referente a su legendarium (excluyendo sus cuentos cortos) solo reúne ese requisito El Hobbit, El Señor de los Anillos y The Road Goes Ever On, publicado en 1968. Pero ¿qué hay del Silmarillion?

El problema radica en que no hay un texto final acabado por Tolkien. Existen diferentes versiones de las historias que fueron modificándose en el tiempo, pero no todas las últimas se escribieron en la misma época. Algunos textos contemporáneos cambiaban la forma de un nombre, el parentesco de un personaje… Digamos que es difícil saber cómo lo hubiera publicado. Ese es el argumento que utilizan algunos: «el canon no existe». Es una forma de decir que no podemos saber la forma final, y, por ello, todo aquello que escribió Tolkien debería ser considerado válido, o igual de válido.

Personalmente no lo veo así. Pienso que las versiones antiguas o anteriores de una historia, de un nombre, etc… son precisamente eso, y Tolkien fue cambiando a lo largo de los años ¿Voy a aceptar como cierto una versión desfasada de la evolución de su mitología? La opinión del autor de este mundo es la que debería prevalecer y entiendo que la última de ellas se reflejará en las últimas versiones de las historias. ¿El Silmarillion publicado contiene estas versiones? ¿Es El Silmarillion canónico en el sentido que muestra las últimas decisiones de Tolkien en cuanto a historia, nombres, etc?