La Abadía de Westminster incorporará en la primavera de 2027 un monumento dedicado a J.R.R. Tolkien en su histórico Rincón de los Poetas. La obra, diseñada por Stephen Broadbent, se inspirará en el Árbol de Amalion dibujado por el propio Tolkien y tendrá algo muy especial entre sus materiales: madera procedente del viejo pino negro del Jardín Botánico de Oxford que durante años estuvo asociado al Profesor.
La noticia se conoció el 21 de septiembre, una fecha escogida con bastante intención. Ese mismo día, en 1937, George Allen & Unwin publicó por primera vez El Hobbit. Noventa años después de aquella aparición de Bilbo Bolsón, Tolkien recibirá un homenaje permanente en uno de los lugares más ligados a la memoria literaria británica. La ceremonia de dedicación tendrá lugar en la primavera de 2027, aunque Westminster todavía no ha comunicado el día concreto.
Conviene precisar qué se instalará allí. No hablamos de una estatua de Tolkien ni de una escultura convencional. Stephen Broadbent ha concebido una obra de unos 2,5 metros de altura que quedará integrada verticalmente en uno de los grandes pilares de piedra del transepto sur de la Abadía. Su imagen central nace del Árbol de Amalion, también llamado por Tolkien Tree of Tales, el Árbol de los Cuentos.
Un árbol para contar historias
Quienes conozcan la faceta artística de Tolkien reconocerán inmediatamente la elección. El Árbol de Amalion aparece en varios de sus dibujos como una extraña planta de ramas sinuosas, hojas, flores y frutos. Tolkien relacionó esa imagen con su propia creación literaria: historias diferentes que crecen y se ramifican, pero que pertenecen a un mismo árbol.

Broadbent ha llevado esa idea un poco más lejos. El monumento mostrará el árbol dentro de lo que el artista describe como un “bosque de historias”, con una abertura que permitirá intuir otro paisaje al fondo. La intención, según explicó al presentar el proyecto, es provocar en quien lo contemple la sensación de estar mirando hacia otro mundo.
Es difícil imaginar un motivo más cercano a Tolkien. Los árboles aparecen una y otra vez en sus escritos, en sus dibujos y hasta en sus cartas, y aquí el vínculo con ellos no se limitará al diseño.
Una parte del árbol de Tolkien estará en Westminster
El monumento se fabricará principalmente con maderas procedentes del Reino Unido. Entre ellas habrá una pieza del célebre pino negro, Pinus nigra, que crecía en el Jardín Botánico de la Universidad de Oxford y que acabó siendo conocido como el “árbol de Tolkien“. El Profesor lo conoció durante sus años en Oxford y existen fotografías suyas junto al enorme ejemplar. El árbol tuvo que talarse en 2014 después de sufrir graves daños. Parte de aquella madera se conservó y ahora encontrará un destino difícil de imaginar cuando cayó hace doce años.

Habrá más materiales con historia. Según la información publicada sobre el proyecto, los artesanos utilizarán también roble de turbera de hasta 5.000 años de antigüedad, conservado durante milenios bajo los humedales del este de Inglaterra. Algunos detalles recibirán un tono azul mediante tinta ferrogálica elaborada a partir de agallas de roble.
El trabajo requerirá alrededor de un millar de horas y pasará por las manos de decenas de especialistas. Habrá talla manual, marquetería y trabajos de precisión pensados para que la pieza pueda permanecer durante generaciones dentro de Westminster. Broadbent Studio, con sede en Chester, dirige el proyecto y Silverlining Furniture, en Wrexham, se ocupará de su ejecución.
Tolkien y Lewis, otra vez cerca
La ubicación añade otra historia al monumento. A pocos metros se encuentra la lápida dedicada a C.S. Lewis, colocada en el Rincón de los Poetas en noviembre de 2013, coincidiendo con el cincuentenario de su muerte. Tolkien y Lewis compartieron amistad, conversaciones interminables sobre literatura y muchos años dentro de los Inklings de Oxford. Ninguno de los dos está enterrado en Westminster, pero sus nombres volverán a encontrarse allí. Lewis descansa en Holy Trinity Church, en Headington, mientras Tolkien fue enterrado junto a Edith en el cementerio de Wolvercote, en Oxford.
El Rincón de los Poetas comenzó su peculiar historia con Geoffrey Chaucer, enterrado en la Abadía en 1400. Curiosamente, Chaucer no recibió aquel lugar por su condición de poeta, sino por haber trabajado como Clerk of the King’s Works. Con el paso de los siglos el transepto sur terminó reuniendo tumbas y monumentos dedicados a más de un centenar de escritores. Shakespeare, Jane Austen, Charles Dickens, las hermanas Brontë, Rudyard Kipling o Thomas Hardy forman parte de una lista a la que ahora se incorporará Tolkien.
Un proyecto pensado junto a especialistas en Tolkien
Westminster no ha encargado la obra sin consultar a quienes conocen el trabajo del Profesor. El diseño de Broadbent fue elegido mediante un proceso competitivo y después se desarrolló en conversación con especialistas en Tolkien y con la Tolkien Estate. La propuesta original para crear el monumento partió de Lord Alton, presidente del Christian Heritage Centre de Stonyhurst.
David Hoyle, deán de Westminster, tiene también una relación personal como lector con los libros de Tolkien. Al anunciar el proyecto recordó que escuchó El Hobbit cuando era niño y que más tarde leyó El Señor de los Anillos, para terminar regresando de nuevo a sus páginas. Hoyle explicó que la Abadía quiere recordar tanto al narrador como al estudioso y al hombre de imaginación cristiana que había detrás de aquellas historias.
Hay algo especialmente apropiado en que Westminster haya evitado la solución más obvia. Podrían haber colocado un busto, una placa con su nombre o una figura del escritor. Han preferido un árbol nacido de uno de sus propios dibujos, construido con maderas británicas y con un fragmento de aquel pino de Oxford que Tolkien conoció en vida.
2027, entre El Hobbit y El Silmarillion
La inauguración llegará en un año cargado de aniversarios. En 2027 se cumplirán 90 años de la publicación de El Hobbit y 50 de la aparición de El Silmarillion, editado por Christopher Tolkien en 1977 a partir de los textos que dejó su padre. Esos dos aniversarios acompañarán la ceremonia de dedicación prevista para la primavera.
Tolkien murió en 1973 y Westminster tardará, por tanto, más de medio siglo en incorporarlo al Rincón de los Poetas. Allí quedará cerca de Lewis y rodeado por siglos de literatura británica. Pero su monumento tendrá algo que ninguna inscripción con un nombre y dos fechas podría contar por sí sola.
Será un árbol.
Y, tratándose de Tolkien, probablemente tenía que serlo.

Mucho han tardado, la verdad. Pocos pueden discutir que Tolkien es el autor británico más importante del siglo XX.