Una extraña pregunta, pensará la mayoría: ¿cómo no iban a existir?, ¿acaso no es sabido que intervinieron en el ataque a Isengard y que se presentaron ante los muros de Helm?, ¿no vieron Pippin y Merry avanzar el bosque a sus espaldas? Es precisamente en la narración de este último episodio donde se cita a los Ucornos por vez primera:
”Pasamos la última cresta de las montañas y descendimos al Nan Curunír luego de la caída de la noche –prosiguió Merry–. Fue entonces cuando tuve por primera vez la impresión de que el Bosque avanzaba detrás de nosotros. Creía estar soñando un sueño éntico, pero Pippin lo había notado también. Los dos estábamos muy asustados; pero entonces no descubrimos nada más.
”Eran los Ucornos, como los llamaban los Ents en la «lengua abreviada». Bárbol no quiso hablar mucho acerca de ellos, pero yo creo que son Ents que casi se han convertido en árboles, por lo menos en el aspecto. Se los ve aquí y allá en el bosque o en los lindes, silenciosos, vigilando sin cesar a los árboles; pero en las profundidades de los valles más oscuros hay centenares y centenares de Ucornos, me parece.
Las Dos Torres, «Restos y despojos», p. 191
Vale, de acuerdo, era una pregunta trampa: claro que existían los Ucornos. O mejor dicho, existían una criaturas que en la traducción española se han llamado así. Repasemos la frase en la que aparecen los Ucornos… en su versión original en inglés:
’It was the Huorns, or so the Ents call them in “short language”.
El que Huorns se convirtiese en Ucornos es posiblemente el caso de «traducción imaginativa» más notable (que no el único) de la versión en castellano de El Señor de los Anillos. Huorns no es una palabra inglesa, sino Sindarin; pero está claro que el traductor no lo entendió así. No sabemos si creyó que había un error en el original y quiso «solucionarlo», porque el caso es que parece que, tras una conveniente transposición de la h, Huorns se convirtió en Uhorns, y claro, de ahí a Ucornos no había más que un paso.[1] Y, sin embargo, este error de traducción ha adquirido tal carta de naturaleza que es difícilmente imaginable una edición en la que los Ucornos desapareciesen sustituidos por los Huorns. No se puede negar que lo de Ucornos tiene un encanto especial.
Pero si Huorns no se puede traducir por Ucornos, ¿es posible que tenga algún otro significado conocido? La respuesta es sí… o casi. La parte final de la palabra (-orn) se sabe con seguridad que quiere decir «árbol»; así figura en el apéndice «Elementos de los nombres Quenya y Sindarin» de El Silmarillion publicado, y también, de forma más detallada, en «Las Etimologías»:
ÓR-NI-árbol alto. Q orne árbol, árbol alto y aislado. N, Dor. orn. En Doriath se empleaba especialmente para el haya, pero como sufijo en regorn, etc. para cualquier árbol de cualquier tamaño. …
El Camino Perdido, «Las Etimologías», p. 438
Nos queda averiguar de dónde procede la partícula hu-, y aquí es donde los verdaderos especialistas en lenguas han de tener la última palabra. Para llegar a las conclusiones que se verán a continuación se podría decir que basta con tener un mínimo de curiosidad y la bibliografía adecuada; pero todo es mucho más fácil si se cuenta con la opinión de uno de esos expertos. En este caso se trata de Patrick H. Wynne, cuyo ensayo sobre la etimología de Huorn publicado en Lambengolmor (una lista de correo en Internet) ha sido una ayuda inestimable para la realización de este artículo.
Pues bien, ya que tenemos a mano «Las Etimologías», sigamos buscando en ellas. Una primera posibilidad que se presenta ante nosotros es la siguiente:
KHOR-poner en movimiento, animar, etc. Q horta- enviar rápidamente, apresurarse, incitar, hortale apresurado, incitante; horma urgencia (por influencia de orme precipitado [gor]); hóre impulso, hórea impulsión.[2] N hûr prontitud para la acción, vigor, espíritu ardiente. …
El Camino Perdido, «Las Etimologías», p. 422
Tendríamos así que Huorns podría traducirse por «árboles vigorosos, que se mueven rápido», y lo cierto es que leyendo las palabras de Merry parece que hemos dado con la solución exacta:
… verlos moverse no es fácil. Pero se mueven. Y pueden hacerlo muy rápidamente, cuando se enojan.
Las Dos Torres, «Restos y despojos», p. 191
Pero, ay, no es tan sencillo como parece, porque Merry, además de eso, dice otra cosa sumamente importante:
Todavía tienen voz y pueden hablar con los Ents, y es por eso que se los llama Ucornos, según Bárbol; pero se han vuelto huraños y salvajes.
Las Dos Torres, «Restos y despojos», p. 191
Aquí tenemos la explicación: los Huorns son «árboles que hablan con voces»… aunque el entender la razón por la que esto es así es mucho más complicado.
En uno de los diversos borradores de El Señor de los Anillos encontramos una versión primitiva de la narración de Merry que vimos en la primera cita, un texto que confirma la característica de los que luego fueron llamados Huorns.
–… Llegaban los Ornómi. Así es como los llamaban los Ents en la «lengua abreviada», que parece ser un élfico antiguo: significa árboles con voces, y hay una gran hueste de ellos en lo más profundo de Fangorn, árboles que los Ents han entrenado tanto tiempo que se han vuelto medio énticos, aunque mucho más salvajes, por supuesto, y más crueles.
La Guerra del Anillo, «Restos y despojos», p. 71
Los Ornómi (que antes habían recibido el nombre de Lamorni, y antes todavía el de Galbedirs), sí que tenían una raíz etimológica clara, pues ambas partes de la palabra (orn-ómi) están perfectamente identificadas: la primera es la ya conocida partícula orn- (árbol), y la segunda, óma, significa «voz».[3] Por lo tanto, y al contrario de lo que ocurre en el texto definitivo de El Señor de los Anillos, en este caso el origen del nombre utilizado no ofrece dudas de ningún tipo.