Con el estreno de la tercera temporada de Los Anillos de Poder a la vuelta de la esquina, Nerdist ha realizado una visita al set de la serie, de la que han salido varias novedades. A ellas se suma una declaración reciente de uno de los cocreadores que recoge TheOneRing.com. Las repasamos a continuación.
Los trofeos de Sauron y el legado de Adar
La primera de ellas tiene mucho de simbólico: Sauron conserva la espada de Adar como trofeo en Barad-dûr, expuesta sobre uno de sus escritorios y no muy lejos del cadáver de Celebrimbor, colgado de una pared. Los showrunners J. D. Payne y Patrick McKay explican que al Señor Oscuro le gusta coleccionar recuerdos de quienes se le han resistido o han sido conquistados, y Charlie Vickers añade que también guarda armaduras númenóreanas y élficas, e incluso bromea con que las orejas élficas de Sauron podrían ser otro trofeo de la conquista de Eregion. Más allá de lo anecdótico, la presencia de la espada transmite continuidad: los creadores aseguran que las ideas de Adar no murieron con él, algo que invita a pensar que el sueño de una nación libre para los uruks sigue vivo.

Así se mueve un orco
El segundo avance se centra en las criaturas y en el trabajo que hay detrás de ellas. La directora de movimiento, Tallulah Holly-Massey, concibe a los orcos como elfos torturados y envenenados cuyos cuerpos, tras años bajo tierra, han cicatrizado mal. Por eso nada en ellos se estira del todo, caminan con las piernas flexionadas, la cadera baja y una torsión en el torso, y se mueven con un ritmo errático, como si su tiempo estuviera distorsionado. Detrás de esa postura hay un dolor que han normalizado y un anhelo muy básico de comunidad, comida y hogar. Antes del rodaje celebra «campamentos orcos» para que los actores aprendan a andar, y allí hasta se inventan nombres uruk combinando las tres primeras letras de su calle con las dos primeras de su apellido. Payne añade que no todos los uruks aceptan a Sauron como amo: algunos lo ven como una amenaza existencial para su raza y conservan el sueño de Adar. El principal representante de esa corriente será Marnûkh, un orco con arco propio al que los creadores quieren dotar de verdadera profundidad.
Theo, entre la desesperanza y la sombra de Sauron
El tercer avance trata del destino de Theo, que en esta temporada aparece muy cambiado. Han pasado cinco años, y el joven vive esclavizado por los númenóreanos que han pasado de salvadores a opresores en Pelargir, obligado a talar árboles a diario, sin Bronwyn, sin Isildur y sin noticias de Arondir. Tyroe Muhafidin lo describe como alguien que ha perdido la esperanza y se aferra a la mera supervivencia, lo que lo convierte en un blanco perfecto para Sauron. Según Vickers, el Señor Oscuro lo reconoce enseguida e incluso recurre un instante al acento de Halbrand para recordárselo, al ver en él una oscuridad con mucho potencial. Aun así, queda margen para la luz: Ismael Cruz Córdova asegura que Arondir sigue sintiendo un afecto casi paternal por él, y Muhafidin adelanta un reencuentro «muy bonito» a lo largo de la temporada que, según los showrunners, retomará la relación con Galadriel.
Los Pelosos no desaparecen
Para cerrar, y en declaraciones a IGN, Patrick McKay ha confirmado que los Pelosos no han sido eliminados de la tercera temporada, desmintiendo así los rumores que apuntaban a que quedarían relegados. El cocreador explica que esta entrega es más oscura y concentrada, con todas las tramas girando en torno a la forja del Anillo Único, aunque advierte de que no hay que dar por descartados a los medianos ni a los personajes de Markella Kavenagh y Megan Richards (Nori y Poppy), que volverán «quizá antes de lo que pensáis».
Está por ver cuánto peso tendrán finalmente en la historia, pero no habrá que esperar mucho para comprobarlo: los cuatro primeros episodios llegarán el 11 de noviembre, los episodios 5 y 6 el 18 y los dos últimos el 25 del mismo mes.
