El 28 de julio de 2026 entrevistamos a Mónica Sanz, académica independiente especializada en J.R.R. Tolkien y traductora de la última publicación de las “Cartas de J.R.R. Tolkien” así como de los dos últimos tomos de El Señor de los Anillos.
I. El “Hito” de las Cartas y el Despertar de una Pasión
Estamos con Mónica Sanz. Te he traído el libro de las Cartas para que me lo firmes, pero antes: ¿esta edición es una traducción totalmente nueva?
Es una traducción completa, sí. No se trata solamente de traducir las cartas que se han añadido ahora como novedad; el problema es que, al incorporarse fragmentos o trozos nuevos a cartas que ya existían en la edición anterior, se ha optado por hacer una traducción total desde cero para que todo el volumen mantenga una coherencia de estilo.
Para mí, traducir las cartas es casi como traducir El Señor de los Anillos. Pero antes de hablar de lo profesional, ¿cómo empezó tu relación con Tolkien?
Empezó de una forma muy graciosa a los 9 años. Soy la mediana de cinco hermanos y ya me había leído todo lo que tenía en mi habitación. Me colé en el cuarto de mis hermanos mayores, que era el típico santuario con pinturas de miniaturas, dados, mapas y cartas. Allí encontré un libro azul muy gastado, sin sobrecubierta y con las letras del lomo borradas; al abrirlo ponía El Hobbit. Me fascinó tanto que me lo llevaba al recreo y una profesora, doña Fuencisla, me dijo que había una continuación, El Señor de los Anillos, y ella misma me lo prestó. Para los 10 años ya me había leído la obra completa. Ese primer ejemplar del Hobbit me lo regaló mi hermano hace un par de años de sorpresa y lo guardo destrozado como mi “libro de la conexión”.
II. Trayectoria: De Segovia a la Tolkien Estate
Tu blog se llama De Imladris a Oxford. ¿Por qué elegiste ese nombre?
Yo soy de Segovia, pero como allí nunca hubo un “smial” (grupo local), durante muchos años fui la única socia de la Sociedad Tolkien Española (STE) en mi ciudad. Por eso me uní al Smial de Imladris en Valladolid. El nombre del blog refleja mi viaje personal: desde compartir la afición en el smial hasta el lugar más vinculado al Profesor, que es Oxford. Nació en 2007 como algo más personal con anécdotas de música e historia, pero desde hace unos años está enfocado al 100% en Tolkien.
Como filóloga inglesa, ¿cómo fue defender a Tolkien en la universidad en los años 90?
Yo empecé en el 98 e intentaba meter a Tolkien por donde fuera. Tenía asignaturas como “Hitos de la cultura danesa” y daba charlas sobre las runas y Tolkien; en “Historia de la lengua inglesa” comparaba a los Rohirrim con los anglosajones. Por aquel entonces, los profesores solían despreciar o desconocer su obra en la academia. Al final, me decidí por la especialidad de literatura de las islas británicas precisamente por Tolkien y por Oscar Wilde. Desde entonces me he dedicado a estudiar su obra, a difundirla y a colaborar con la STE, de la que soy socia desde 2001.
Apareces reseñada en la web oficial de la Tolkien Estate. ¿Qué investigaste para llegar allí?
Se debe sobre todo a que publiqué estudios bastante rompedores sobre Tolkien y la subcultura o la contracultura, un tema poco explorado porque parece que solo se puede hacer ensayo sobre temas cotidianos. Investigué a Tolkien en lugares donde la gente normalmente no mira: desde las drag queens y el grafiti hasta el punk o el origami. Martin Simonson, encargado de la reseña de académicos españoles para la Estate, incluyó mi ensayo “Shadows of Middle-earth: Tolkien in Subculture, Counterculture and Exploitation” tras haberlo publicado en la antología Nólë Hyarmenillo: An Antholohy of Iberian Scholarship de la editorial Walking Tree Publishers.
III. La Labor Técnica: Revisiones para Minotauro
Has revisado las traducciones de Minotauro para El Señor de los Anillos y La Historia de la Tierra Media. ¿En qué consistió ese trabajo?
Fue una labor muy exhaustiva dirigida por Vicky Hidalgo. Revisé Las Dos Torres y El Retorno del Rey cotejando el texto en inglés con el castellano. La traducción original de Francisco Porrúa y Matilde Horne era muy buena, pero se hizo con mucha prisa por el estreno de la película de dibujos animados y tenía localismos argentinos. En Las Dos Torres hice casi 10.000 cambios y en El Retorno del Rey, incluyendo apéndices, casi 20.000. Se ha ido afinando todo, recuperando incluso trozos de texto que no aparecían en la versión española antigua.
¿Qué criterios seguís en Minotauro para validar estos cambios?
Utilizamos la herramienta de control de cambios; el texto antiguo aparece tachado y el nuevo en otro color, y ellos tienen que aprobar cada cambio uno a uno. Elaboro un documento adjunto para cada libro explicando los cambios más importantes. Sin embargo, hay palabras grabadas en el imaginario popular que son inamovibles. Por ejemplo, Rivendel etimológicamente debería ser “Vallhendido” (por Rivendell e Imladris), pero no puedes quitárselo a la gente de la cabeza. Lo mismo pasa con los Ucornos (Huorns); es un término élfico que no debería haberse traducido, pero ya es parte de la tradición.
IV. El Legado de Christopher Tolkien y las Cartas
Sobre la edición de las Cartas de 1981, ¿por qué una edición nueva de las Cartas? ¿es cierto que se recortaron por criterios editoriales?
Exactamente. Humphrey Carpenter y Christopher Tolkien hicieron una selección preliminar tras cinco años de trabajo recopilando cartas. Pero la editorial les dijo que era demasiado material y que había que recortar. Rayner Unwin calificó las cartas como si fueran exámenes, del suspenso al sobresaliente, y las que “suspendieron” se quitaron. Lo que se ha hecho ahora es recuperar esas cartas y editar el libro tal y como ellos lo concibieron originalmente.
¿Debería haberse publicado El Silmarillion y la Historia de la Tierra Media?
Yo creo que sí. Christopher fue un albacea ejemplar y el Profesor tuvo la confianza suficiente para dejarle todos sus manuscritos. Aunque él mismo reconoció que quizá debería haber hecho algunas cosas de otra forma en El Silmarillion, su trabajo fue ingente. Gracias a la famosa carta a Milton Waldman, que en esta edición ampliada tiene más de 12.000 palabras, sabemos exactamente qué es lo que Tolkien hubiera publicado como El Silmarillion. Christopher publicó prácticamente todo lo que su padre quería, incluyendo las versiones más recientes o recurrentes de cada leyenda.
Para mí, la Ainulindalë es el principio de libro más bonito que existe; esa creación a través de la armonía musical-matemática me parece fascinante. ¿Cómo ves tú la recepción de este texto?
Yo creo que la Ainulindalë le gusta muchísimo a la gente en general. Lo que suele echarles atrás, y donde muchos dicen “este libro no es para mí”, es cuando empiezan las genealogías interminables de quién tuvo cuántos hijos, que es una parte mucho más dura y densa. Pero como filóloga, la Historia de la Tierra Media es un material ideal porque nos permite ver el proceso creativo desde el punto cero hasta el final. Es un privilegio ver cómo trabajaba su mente creativa y cómo las historias fueron transformándose con el tiempo.
V. Aplicabilidad, Personajes y Adaptaciones
Tolkien siempre defendió la “aplicabilidad”. ¿Qué significa esto para el lector?
Es muy diferente a la alegoría, que era la herramienta favorita de C.S. Lewis para imponer un significado. La aplicabilidad permite que el lector relacione la historia con su propia vida. Por eso el libro cambia según tu edad: lo que te dice a los 15 años es distinto a lo que te dice a los 50. Como dice Eduardo Segura, el libro te habla de quién eres tú; tu personaje favorito revela mucho sobre tu propia vida.
Tu amiga Elena dice que se conoce a alguien por el objeto que se llevaría de la Tierra Media. ¿Cuál elegirías tú?
La mía es la cajita de sal de Sam. ¿Y la tuya?
Yo me llevaría una semilla de Mallorn, para que algo hermoso perdure. Hablando de personajes, ¿quiénes son tus favoritos en el lore?
De todo el lore, mi favorito es Finrod Felagund. Es un personaje conciliador, valiente y profundo que enseña su lengua a los hombres cuando los encuentra. Tiene una muerte muy heroica y trágica. En El Señor de los Anillos, me quedo con Sam. Es el pilar de Frodo, posee conocimientos ancestrales (como saber sobre la hierba de reyes o canciones que le enseñó Bilbo) y es capaz de resistir al Anillo porque lo ve como algo “absurdo” cuando este intenta tentarle con un jardín gigante en Mordor.
¿Qué nota les pones a las adaptaciones cinematográficas?
Como películas independientes, la trilogía original de El Señor de los Anillos es notable o sobresaliente, pero como adaptaciones les doy un suficiente. El Hobbit es un insuficiente porque no logró ni entretenerme. Y Los Anillos de Poder no tiene ni nota; está muy por debajo de cualquier estándar. Sobre La Caza de Gollum, me parece forzadísimo querer meter a Frodo o Legolas con CGI para conectar con el cine; la decisión de Viggo Mortensen de no participar me parece muy acertada tras 25 años.
VI. Proyectos Actuales
¿En qué estás trabajando ahora mismo?
En septiembre sale Las lecturas modernas de Tolkien, de Holly Ordway, que he traducido para la editorial Mensajero. Es un libro que desmitifica al Tolkien que solo miraba al pasado y muestra a un hombre moderno que leía ciencia ficción y usaba grabadoras de voz. También sigo investigando sobre el terror rural (folk horror) en Tolkien y la preocupante apropiación de su obra por parte de la extrema derecha. Y, por supuesto, seguiremos con las revisiones de La Historia de la Tierra Media para Minotauro.
Mónica, muchísimas gracias. Ahora, por favor, fírmame el libro.
¡Faltaría más!
Podéis seguir a Mónica Sanz “Findûriel” en su blog «De Imladris a Oxford».