Historia pública
Las Minas de Moria
Moraban los enanos en Moria al mando de Balin tras expulsar a los orcos inmundos.
Eran tiempos prósperos:algunos cavaban en busca de oro plata e incluso mithril, otros comerciaban con ello, otros defendían las minas de los orcos que querían volver y otros...
Los demás trabajaban en el gran proyecto de ampliar las grandes minas de mithril, trabajo que les costará la caída de todo el esplendor que ahora tuvieran.
Kirin un valiente enanose encontraba explorando un pequeño recoveco del que venía una ardiente luz.
A medida que se acercaba a la luz el calor se intensificaba y se oía un extraño rugido.
De reente un estrepitoso derrumbe.Kirin se quedó encerrado. Pero no estaba solo. Una infernal criatura estaba allí desde hace siglos esperando volver
El jefe de los enanos que cavaban en el ala norte de las Minas, un viejo enano llamado Durandal, fue quien conoció por primera vez el miedo. Durandal era robusto de miembros, de cuerpo ágil y mirada sospechosa. Había entablado tratos en el Brezal Marchito con algunos dragones, y cierta vez ellos pasaron delante de las puertas occidentales de Moria, arrasando el pasto y las briznas de hierba con su fuego infernal. Durandal llevó a Balin, Señor de Moria, y a una escolta de casi cien enanos, al ala norte, en donde se llevaban a cabo los principales trabajos de extracción de mithril. Allí era donde por primera vez había surgido la bestia que era tanto fuego como oscuridad, terrible como los vientos del norte gélido, y poderosa como los ejércitos de los elfos. Cavaron y cavaron sin cesar allí los enanos, junto a Balin, hasta que un látigo ardiente restalló y asió a un enano del cuello. Balin tomó su hacha poderosa, labrada el oro y plata, y la dio con toda su fuerza contra el terrible látigo. La consecuencia fue un estallido de fuego, seguido por un alarido y un derrumbamiento de paredes. Casi cincuenta enanos murieron en el golpe.
[Editado por Dagoredain el 22-11-2003 21:37]
Balin quedó herido de un costado por el latigazo y no murió gracias a su preciada cota de mithril. El costado le ardía y no podía soportarlo. Dos valientes guerreros enanos le ayudaron a levantarse, mientras que Durndal se oponía al balrog. Sus pequeñas piernas temblaban de temor y asía el hacha con las dos manos esperando a atacar. De repente el feroz balrog atacó con su llameante látigo que, de no haber sido por la intervención de Kirin y su anillo habría matado a casi todos los presentes, pues Kirin poseía un poderoso anillo que enconró durante la reconquista de Moria y que él creyó inútil hasta ahora, pues le había salvado del feroz balrog.
Balin golpeó nuevamente con su hacha poderosa al látigo, liberando a Kirin. Durandal estaba rojo de ira. Había planeado asesinar a Balin no con sus manos, sino con las manos del Balrog, y el no lograrlo lo enfurecía enormemente. Allí estaba el Señor de Moria, parado en sus pequeñas piernas, sacudiendo y blandiendo el arma poderosa como si fuera un palo. El hacha mordió la pierna del enemigo, que tomó a Balin por la cintura y lo arrojó contra Durandal. Ambos aprovecharon el golpe mucho, pues cayeron cerca de un enorme bloque de granito que estaba suspendido sobre una pequeña roca. Entre ambos empujaron el objeto, que cayó sobre el Balrog, aplastándolo y ocultándolo momentaneamente. Oyeron unos gritos, similares a los de los orcos, y unos tum, tum, que resonaban en todo el lugar.
Pero Balin y Durandal lograron huir justo a tiempo. Balin mandó a desterrar a Durandal, que antes de abandonar Moria se unió a los orcos, y así, pues, el Señor de Moria creyó que Moria era nuevamente suya, y pertenecía al amplio Reino de los Enanos de Arda. Cuan equivocado estaba.
[Editado por Dagoredain el 25-11-2003 21:31]
[Editado por Elbe el 26-11-2003 15:48]
Cuan equivocado estaba...
El Balrog habia resurgido de las tinieblas y no iba a permitir que la codicia de los enanos y su ansia sin fin por conseguir el preciado metal lo volvieran a mandar al infierno de donde provenía. Los orcos, seres inferiores pero útiles si se les sabe manipular serían sus peones en la lucha que lo llevaría a expulsar a los enanos de su territorio, de Moria. Ya que... que mejor manera de controlarlos que con el miedo que los orcos tenían al demonio de las tinieblas que era el Balrog?
[Editado por atram el 26-11-2003 15:11]
Mientras Durandal planeaba dar el golpe con los orcos, Balin condecoró por su valentía a Kirin.
-Kirin has hechoo una gran hazaña que pocos podrán igualar-dijo Balin-pero, he de hacerte una pregunta, ¿cómo conseguiste ese anillo? Pues es sin duda uno de los 7 anillos que el malvado Sauron entregó a los enanos en ya lejanos tiempos.
-Lo encontré en los trabajos de reconstrucción de Moria-contestó Kirin-siempre creí que era un anillo sin poder, hasta que me salvó del balrog. entoces supe que era especial.
De repente, un bramido horroroso se empezó a oir. El balrog estaba de vuelta y no solo eso, sino que Durandal planeaba atacar...
El fin de Moria estaba cerca...muy cerca...
Tum, Tum Tum, tambores en lo profundo. Las llamaradas que envolvían el cuerpo del Balrog eran como las fraguas de los enanos, cualquier metal podía fundir. Ni espada, ni yelmo ni escudo podían resistirse a la furia del demonio de las tinieblas. Durandal al fin conseguiría lo que tanto tiempo había ansiado: destruir a Balin, señor de Moria. ¿Pero a que precio?
La batalla comenzó...