«Uno y el mismo es este don de la libertad concedido a los hijos de los Hombres: que solo estén vivos en el mundo un breve lapso, y que no estén atados a él, y que partan pronto; a dónde, los Elfos no lo saben. Mientras que los Elfos permanecerán en el mundo hasta el fin de los días, y su amor por la Tierra y por todo es así más singular y profundo, y más desconsolado a medida que los años se alargan. Porque los Elfos no mueren hasta que no muere el mundo, a no ser que los maten o los consuma la pena (y a estas dos muertes aparentes están sometidos) […] Pero los hijos de los Hombres mueren en verdad, y abandonan el mundo; […] La Muerte es su destino, el don que les concedió Ilúvatar, que hasta los mismos Poderes envidiarán con el paso del Tiempo.»
El Silmarillion. Del principio de los Días. p. 51
Como sabemos, en el mundo de Tolkien a la raza de los Hombres les corresponde un destino mortal, mientras que los Elfos son considerados inmortales. Aunque, como llegó a señalar el autor, «estrictamente debería llamarse más bien «gran longevidad», cuyo límite último es la duración de la existencia de Arda» (El Anillo de Morgoth, p. 378). Veremos a continuación cómo raza y destino no siempre están ligados, y hasta qué punto pueden funcionar como conceptos independientes.
Lúthien, hija de Thingol y Melian, era una Elfa que se enamoró de Beren, un Hombre mortal. Tal como se cuenta en El Silmarillion, cuando Beren muere debido a las mortales heridas infringidas por el lobo Carcharoth, Lúthien acude a las estancias de Mandos y ruega por él. Entonces, con la intervención de Manwë y la voluntad de Ilúvatar, se le ofrecen dos alternativas, eligiendo ella volverse mortal, regresar a la Tierra Media y llevar consigo a Beren para morar allí otra vez. Y el texto dice lo siguiente:
«Así fue que solo ella entre todos los Eldalië [pueblo de los Eldar/Elfos] murió realmente, y dejó el mundo mucho tiempo atrás.»
El Silmarillion. De Beren y Lúthien. p. 255
Las mismas palabras se repiten en El Señor de los Anillos, cuando Aragorn narra a los hobbits la historia de Beren y Lúthien:
«Así es que Lúthien Tinúviel murió realmente y dejó el mundo, solo ella de toda la raza élfica.»
La Comunidad del Anillo. Un cuchillo en la oscuridad.
Estas frases pueden interpretarse como que Lúthien seguía contándose entre los Elfos, pero su destino cambió y se «convirtió» en mortal. Pero también hay quien lo entiende de otra forma: se dice que fue la única Elfa que murió porque nació como tal, no porque en el momento de fallecer perteneciera a los Elfos. Esta idea defiende que el cambio de destino implica también un cambio de raza: si Lúthien es mortal, pertenecería a la raza de los Hombres.
No es este mi parecer. Mi opinión es que Lúthien murió como Elfa y, sobre este asunto, mostraré algunos ejemplos que refuerzan esta idea: raza y destino no están ligados indisolublemente. Un primer indicio de ello lo encontramos en Dior. Hijo de Beren y Lúthien, fue tratado por Tolkien como un Medio Elfo, y esto solo sería posible si Lúthien conservaba su naturaleza élfica al regresar a la Tierra Media.
«Itarildë (Idril) hija de Turgon fue la madre de Eärendil; pero su padre era un hombre de los Atani, de la casa de Hador: Tuor hijo de Huor. Por tanto, Eärendil fue el segundo de los Pereldar (Medio Elfos), ya que el otro fue Dior, hijo de Beren y Lúthien Tinúviel hija del Rey Elu Thingol.»
Los Pueblos de la Tierra Media. La marca de Fëanor. p.401
Por otra parte, Elrond y Elros eran Medio Elfos, hijos de Eärendil y Elwing. Al final de la Primera Edad, los Valar decidieron concederles la libertad de elección: «Y Elrond eligió permanecer con los Primeros Nacidos, y a él se le concedió la vida de los Primeros Nacidos. Pero a Elros, que eligió ser un rey de Hombres, se le otorgó una vida muy prolongada, mucho más que la de los Hombres de la Tierra Media» (El Silmarillion, p.354-355). Ambos eligieron destino, pero podría entenderse que esa elección afectó también a su raza o linaje:
«Al fin de la Primera Edad, los Valar pidieron a los Medio Elfos una elección irrevocable entre ambos linajes: tenían que pertenecer a uno o a otro. Elrond escogió la especie de los Elfos […] Elros escogió pertenecer a la especie de los Hombres y quedarse con los Edain…»
El Señor de los Anillos. Apéndice A.
Sin embargo, en otros pasajes, Tolkien sigue refiriéndose a Elrond como Medio Elfo. Había elegido destino, pero su raza se mantenía.
«—¡Rivendel! —dijo Frodo—. Muy bien, iré al este, hacia Rivendel. Llevaré a Sam a ver a los Elfos, cosa que le encantará. —Hablaba superficialmente, pero de pronto el corazón le dio un vuelco con el deseo de ver la casa de Elrond el Medio Elfo y respirar el aire de aquel valle profundo donde mucha Hermosa Gente vivía todavía en paz.»
La Comunidad del Anillo. Tres es compañía.
«No comprendimos mucho estas palabras y consultamos a nuestro padre, Denethor, señor de Minas Tirith, versado en las tradiciones de Gondor. Lo único que nos dijo fue que Imladris era desde tiempos remotos el nombre que daban los Elfos a un lejano valle del norte, donde vivía Elrond el Medio Elfo, el más grande de los maestros del saber.»
La Comunidad del Anillo. El Concilio de Elrond.
También sus hijos, Elladan Elrohir y Arwen, eran Medio Elfos. Incluso cuando Arwen eligió la mortalidad, no cambió su raza.
«Elrohir, Elladan: estos nombres, que Elrond dio a sus hijos, se refieren al hecho de que eran «medio elfos»»
Cartas, n º 211. p.330
«Los Medio Elfos, como Elrond y Arwen, podían elegir cuál sería su destino: elegir una vez y para siempre. De ahí el dolor de la partida de Elrond y Arwen.»
Cartas, n º 154. p.233
«Arwen no era un elfo, sino una de los medio elfos que abandonó sus derechos élficos.»
Cartas, n º 345. p.492