Historia privada

Secretos en la Noche

Finalizada 39 fragmentos Página 1 de 6
Fragmento 1 por Eleanor_Ronaele

La noche que reinaba era encantadora, fría.. pero encantadora. Con su total magnificencia había recorrido ya todo lo que los ojos de un elfo podrían ver o sentir. El viejo palacio estaba sintiendo los pasos de dos encapuchados que pronto callaron, y quedando bajo la luz de una inmensa lámpara colgada del techo .

Estaban de guardia,ellos aún no habían llegado.

El palacio estaba ya asegurado, los dos guardias y una escolta habían recorrido ya las cien y tantas habitaciones, el jardín inmenso que tenían tan descuidado, las cercanías al lugar, las oficinas, el comedor, la cocina, los cuartos de sirvientes... desde que el sol se ocultara esperaron allí, de eso hacía ya varias horas

Los dos guardias en el Salón y el resto quedaría entre los jardines oculto.



-¿Nos encontraremos cuando termine todo?.. aún no me preguntaste eso...

-No quisiera saber la respuesta

-¿Por qué lo dices?

Un sonido les calló, venía alguien. Un ademán entre ellos y desaparecieron tras las sombras del lugar

Las puertas se abrieron de par en par y otra figura encapuchada entró, se acercó al centro del salón. Es decir, debajo de la inmensa lámpara que le iluminara.

-Volved, el invitado no vendrá hoy- dijo en voz alta mirando a las inmensas escaleras que estaban frente a ella.

Al entrar en el Viejo Palacio, se entraba al salón y frente a las puertas estaban las escaleras que llevaban a las habitaciones de huéspedes y de residentes. Tras decir eso, salió del palacio y se perdió entre los árboles del jardín

Caminó debajo de la luz de la Luna con rapidez y en silencio, sólo su respiración se oía mientras otras figuras encapuchadas comenzaron a salir de las sombras para seguirle. Siguieron caminando hasta que las voces comenzaron a oírse, poco a poco las sombras fueron dividiendose hasta quedar los dos guardias siguiendo al encapuchado.

Detrás de una casa cerca de los muelles, una escalera de madera y, al subir, una puerta de hierro que te interna en esa casa deshabitada...

Cuando los encapuchados se dividen y la figura sigue andando sólo sube a la habitación más alta... a contar aquél ultraje, a buscar el calor de su suave cuerpo, a exterminar aquella ira que implotaba al ser defraudada...

El viajero y su escolta llegarían mañana pero no sabía a qué hora, ese viajero era la clave de las serpientes y no le dejaría escapar....

Fragmento 2 por Eleanor_Ronaele

El edificio dónde dormía la rebelión y todos sus amparados, es decir buscados por creerseles parte de la rebelión, era más parecido a un castillo bajo tierra que a otra cosa. Parecía completamente irreal pero Allison, la primera comandante, había logrado que se hiciera posible: las cañerias que sustentaban con agua estaban conectadas a las de la ciudad, de igual forma los pasillos que le rodeaban.

Tras entrar en algunos lugares accedías, sí tenías suficiente coraje y la fortuna a tu favor, a unas bovedas, algunas falsas y otras no tanto. Detrás de distintos elementos se hallaba una puerta, siempre oculta a la mirada poca atenta de los guardias, la cual te dejaba acceder a un pasillo. Cada uno tenía distintas aberturas, más que un acceso cada puerta era parte de un laberinto. La sede de la rebelión se hallaba a las afueras de la ciudad, cuidandole de los orcos y cualquier fuerza hostil.

Las aguilas cuidaban demasiado bien sus intereses: cualquier persona que se acercara demasiado podía terminar en las mazmorras, una traición podía significar algo peor que la muerte y sólo era traición aquello que las dos mujeres dictaminaran.

Aneres, La reina, y Allison, la primera al mando, dictaminarían cualquier acción a tomar y cada palabra desobedecida podría ser castigada seriamente. Aún así, las diferencias entre las dos eran asombrosas....

Aneres es una mujer de piel un tanto oscura, ojos celestes y altivos y es de una altura mediana. Muy caprichosa y con bastante temperamento, algo déspota, celosa y muy posesiva. Aunque a veces es demasiado apasionada para pensar con la cabeza fría, algunas veces puede tan fría que puede poner a cualquiera la piel de gallina. Pocas veces se le puede convencer de abandonar aquello que crea una meta, al menos hasta que llegara Allison

Ésta suele ser más sensata e incluso más apasionado es su corazón, que el de la propia Aneres; mas atiende a razones. No tan caprichosa, sincera y directa. Y ante todo, rebelde ante toda voluntad que no sea la propia pero fiel a su propia palabra. Esta mujer es una elfa, otra gran diferencia puesto que la Reina es humana y tiene una muerte aguardandole. Es de ojos verdes y profundos, algo oscuros pero con cierto brillo aún, su cabello es en parte rubio pero tiene muchas mechas de un castaño apenas oscuro.

Lo que tienen en común estas dos mujeres sólo es que ambas han sido corrompidas por la guerra.

Volviendo a nuestra historia, cuando Allison llegara a la recámara de Aneres se detuvo de repente. Con delicadeza apoyó su oreja sobre la puerta de madera, en medio del silencio sólo oía su respiración constante. “Tal vez estaría dormida”, pensó y con cuidado abrió un poco la puerta.Así pasó por la abertura que había hecho y cerró la puerta con la misma delicadeza, la luz le despertaba.

La habitación estaba a oscuras y ella dormida sobre la cama sonriendo, respirando dulcemente, sintiendo lentamente el aire invadiendo su cuerpo. La elfa se acercó a la dama dormida y le miró de cerca, no demasiado porque sí sentía su respiración se despertaría; le vio en la completa oscuridad, en un completo silencio.

Al no haber más luz que la de las velas por la residencia de las Aguilas, era fácil acostumbrarse a la oscuridad o a la parcial falta de luz, Allison ya de antes veia bien en la oscuridad así que no fue difícil para ella acostumbrarse. Lo realmente complicado era pasar todo el dia debajo del sol sin taparse mucho los ojos, algunos aguilas habian sido encerrados gracias a que habían notado esto algunas serpientes.

Allison sacudió un poco la cabeza, hacía cierto rato que estaba allí mirando a Aneres... realmente contemplarla le hacia perder la completa noción del tiempo. Más le dolían ya los músculos de quedarse en esa posición, realmente sólo por eso sintió el tiempo haber pasado en realidad. Y sí no hubiese sido por haber pasado tantos días seguidos sin descansar, esperando atentamente la llegada de aquella corte de hombres. Y debía descansar, lo sabía pero primero no se había ni cambiado de ropas.

Estaba demasiado acostumbrada a vivir con humanos,tal vez. Pero como elfa sabía que podía estar tiempo sin descansar, se aprovechó de esa ventaja; mas se habia excedido ya en días... “¿Demasiada excitación? Tal vez... la cacería siempre incitaba a los sentidos”

Se levantó y se acercó al espejo de la habitación, enfrente de este solía haber lumbre y una vela. Tras encender la vela, se miró con detenimiento el rostro y se sonrió al recordar las tantas veces que le mandara su madre a bañar cuando volvía del bosque con un poco de tierra encima.

Sosteniendo el porta velas se dirigió al baño, tras entrar dejó el porta velas sobre una pequeña mesa blanca. La cual estaba al lado de la puerta y a un metro de la bañera, a mitad de paso estaba el lavadero para las manos, a la izquierda y el escusado, a la derecha. Dejando en el medio un estilo de pasillo pequeño.

Cerró la puerta y luego abrió el grifo de la bañera, dejó su mano bajo éste para sentir el agua caliente en su mano. Realmente hacía frío allí, afuera, ya que el agua salía apenas caliente.

Retiró su mano y cerró el grifo cuando la bañera estuviera apenas llena, no queria tener que limpiar después. Se fue quitando una a una las prendas, hasta quedar desnuda, y se ato el cabello para no mojarle. Luego, con cuidado, se acostó en la bañera, dejando sólo su cabeza afuera.

Cerró los ojos un instante y no sintió nada más hasta volverles a abrir.

-*-*-*-

Sus labios habían sido apresados por los de Aneres, quién aún llevaba encima su camisón blanco aunque éste estaba apenas seco. Una de sus manos le sostenía al agarrarse de uno de los bordes de la bañera y la otra mano sujetaba el rostro de Allison con fuerza. Las rodillas de la humana estaban al lado de las de la elfa sosteniéndole mientras su pecho estaba inclinado sobre la elfa.

Cuando a ésta le soltó,abrió su mirada azul junto con una sonrisa casi inocente, casi.

-¿Ya te has despertado?- le dijo al oído antes de besar suavemente su mejilla

Allison acercó su mano al rostro de la humana, acariciando un instante la mejilla antes de atraerle hacia sí. Haciendo que ésta cayera sobre la elfa y mientras, con relativa fuerza, la inmortal sostuvo con la otra mano a su amante hasta que cediera. No soltó ni un instante sus labios, simplemente dejaba al instinto el acto de poseerla. Sinceramente Allison disfrutaba poner a la reina bajo su dominio cuando le besaba

Y sólo cuando ella siguiera el juego, dejaría que una mano suya tocara aquel camisón sumergido, mientras le apegaba a la piel de Aneres, recorriendo la silueta de su espalda con delicadeza, sintiendo su piel erizarse. Mientras la otra mano acariciaría la larga melena de la reina, mientras ésta iba perdiendo el control de la situación.

Los labios de la elfa no se detendrían hasta que la Reina lo pidiera, cosa que no solía hacer. Más bien al contrario, las dos jugaban a poseer a la otra sólo deteniéndose cuando el fervor fuera reemplazado por el éxtasis.

Y mientras el agua iba abandonando la bañera, una corte de serpientes llegaba a la ciudad. Una que sí se establecería en el Viejo Palacio,tal vez trayendo al tan esperado caballero que cazaría la segunda al mando

Fragmento 3 por Feanen_maiar

Caminaban por el bosque con total sigilo. La noche estaba muy oscura y el bosque parecía oponerse a que avanzaran. La ciudad debía de estar cerca ya. Hasta ahora todo marchaba bien, sólo debía encontrarla...

-Vamos amigo, no te retrases- dijo Vornen a Agnos que venía unos pasos más atrás.

-Sería mejor acampar por ahora y continuar mañana- dijo Agnos con pocas ganas de avanzar más esa noche.

-Sí, tal vez tengas razón- respondió Vornen deteniéndose y observando los alrededores en busca del mejor sitio para acampar- Pero será con la mayor discreción. Lo que menos queremos ahora es llamar la atención aquí.

Se sentaron alrededor de un pequeño fuego que apenas iluminaba en un círculo de luz de metro y medio de diámetro. A la mañana siguiente desarmaron todo el campamento y escondieron los restos de la fogata. junto con todo posible rastro. Siguieron avanzando por varios kilómetros hasta que llegaron a los lindes del bosque... a lo lejos divisaban las murallas de la ciudad. Cuando llegaron, entraron en la taberna del lugar y se sentaron en una mesa apartada, en un rincón oscuro. Pero en la ciudad había muchos espías. Al salir del edificio, notaron que un grupo de hombres los estaba siguiendo. Intentaron perderlos en las calles de la ciudad, pero ellos no les perdían el rastro. Al doblar la esquina se toparon con otro grupo de frente… ahora estaban atrapados y eran demasiados como para luchar, por más habilidosos que los dos elfos eran en la esgrima (después de todo eran miembros de la Compañía Negra del Reino) no podrían sólo ellos dos contra todos esos hombres…

Ahora caminaban por las calles oscuras de la ciudad bajo la plateada luz de Isil, con las manos atadas detrás de la espalda. No entendían bien por qué estaban en esa situación ni hacia dónde los llevaban. No había posibilidades de escapar, eran demasiados.

Se limitaron a seguir caminando…

Dieron vueltas por calles una y otra vez, hasta que de repente se detuvieron frente a un edificio: era un enorme palacio, poderoso e imponente. Con la señal de uno de los hombres, el portón se abrió y fueron conducidos al interior del castillo.

[Editado por Feanen_maiar el 25-07-2008 14:53]

Fragmento 4 por Eleanor_Ronaele

Los ojos de la elfa despertaron al sonar una pequeña campanilla. Sosteniendo con torpeza las sabanas contra sí, trató de sentarse sobre la cama. La habitación estaba apenas desordenada... ¿Quién habría entrado a limpiar? Aneres no es de limpiar sus propios desastres

Frente al espejo estaban todos los peines, y en medio de ella y los quince pasos al baño había una mesita puesta. Un encantador mantel blanco con bordados, una cesta de frutas en medio, dos jarras y dos tazas. Los demas detalles se le escapaban, la mesa no era muy grande en realidad. Sentada en la punta podría llegar a la mitad del muslo de Aneres, quién estaba sentada tomando tranquilamente de una taza blanca. Aneres estaba vestida con una camisa suya, sin nada puesto encima, a simple vista.

-Eso de esperar antes de desayunar no es lo tuyo.¿Verdad, Aneres?- comentó Allison viendo a la humana riéndose por el comentario.

Mientras ella intentaba limpiarse, Allison se levantó y se acercó a un pequeño cofre. Le abrió con facilidad, un pequeño truco de manos. No era necesaria una llave, sino tener manos pequeñas y así poder incrustar sus dedos en la secuencia adecuada. Luego sólo levantar la tapa.

Allí la elfa tenía sus camisas, especialmente la ropa que usaba cuando no era una simple aldeana... ¿Feliz? Realmente nadie sabía lo que eso significaba ya

-Allison... ¡No te vistas! ¿No te puedes quedar un rato más hoy?

Se volteó a verla, la mujer le miraba con tanta ciega inocencia. Sólo ella era feliz en ese cautiverio, aislada de todo lo demás. Jugando a ser algo que ya no era, dejando pasar el tiempo sin necesidad, intentando dominar a la única persona que le mantenía a salvo.

-Sí me quedara... ¿Quién traería las fresas de la posada?- le preguntó con sorna mientras se abotonaba el penúltimo botón de la camisa

-¿Y no puedes hacer que nos las traigan?

-Sí, pero yo sé cuales te gustan y cuales no. Sería un desperdicio de tiempo y de esfuerzo sí no son las indicadas. ¿No crees?- dijo sonriéndose mientras se ponía sus pantalones

-*-

Tras desayunar y despedirse, cerró la puerta. Apenas se había peinado y aún no se había cambiado de ropa cuando llegó al Salón Principal. Allí había varios hombres de negro hablando entre sí y otros cruzando rápidamente

-¿Qué sucede?- preguntó y al no haber respuesta repitió más fuerte la pregunta.

Los hombres dejaron de moverse y le miraron fijamente en silencio. No bastaba con miradas en realidad, aunque el mensaje era claro.

"Ellos ya habían llegado..."

[Editado por Eleanor_Ronaele el 04-08-2008 16:12]

Fragmento 5 por Feanen_maiar

Las puertas del castillo giraron sobre los grandes goznes abriendo el camino los viajeros. Vornen y Agnos eran empujados al interior por sus captores. El vestíbulo era una habitación bastante grande. Hacia adelanta había una puerta muy grande, con imágenes talladas en la madera; seguramente llevaba al salón principal del castillo. A ambos lados del vestíbulo, había otras puertas, una a la derecha y la otra a la izquierda. Se dirigieron a la derecha. Tras dar codos y vueltas en un pasillo amplio, comenzaron a subir unas escaleras. Luego el pasillo se hacía un poco más estrecho, sólo pasaban dos hombres de lado a lado. Vornen comenzaba a sospechar el motivo de su captura, pero prefería no hablar por el momento. Aún tenía esperanzas de encontrarla…

Al final, el largo pasillo se habría en una forma circular con diversas puertas. Uno de los guardias se acercó a una de ellas y utilizando una llave plateada la abrió. Adentro, llegaron a ver una habitación más bien pequeña con dos camas, una mesita de noche al lado de cada una y una única antorcha que iluminaba todo entre medio de las dos camas. Una ventana miraba a la parte de adelante del castillo.

-Ustedes se quedarán aquí- dijo uno de los hombres con una voz rasposa y grave, mientras los empujaban adentro- Y si saben lo que es bueno para ustedes, cooperarán con nosotros. ¡Y no intenten nada! Cualquier intento sería inútil.

Cerraron la puerta con llave y se marcharon.

Vornen miró por la ventana, parecía estar muy sumido en sus pensamientos, sin embargo, no se lo veía preocupado. Agnos, mientras tanto, conservando también la tranquilidad, se acercó a una de las camas, y sentándose en ella, comenzó a rebotar, como probando la calidad del lecho.

-No es muy suave- dijo lentamente- pero tampoco es una tabla como me lo temía. Estaremos bien- y concluyó con una pequeña sonrisa en el rostro.

Después de todo, eran de la Compañía Negra del Reino, y no perderían las esperanzas tan fácilmente ni se dejarían desmoralizar por un grupo de tontos guardias.

-No te preocupes- le dijo Vornen, dándose vuelta para mirarlo- Algo me dice que no estaremos mucho tiempo aquí- y esbozó una sonrisa irónica, a la cual Agnos respondió de la misma manera.

Fragmento 6 por Eleanor_Ronaele

La sala pareció hacerse más pequeña. Allison comenzó a dar órdenes a cada uno, reorganizando todo aquello mientras mandaba a encarcelar a por lo menos cuatro tenientes y dos espías por tres días al menos.

Sobre una mesa enorme los planos de la ciudad y los informes empezaron desparramarse. Aneres apareció para ver como los tenientes eran mandados al calabozo. Sólo llevaba puesto un camisón y una bata de seda, a juego.

Al acercarse al comedor con cierta curiosidad, lentamente para no ser oída pudo ver bien toda la situación: Allison estaba aún vestida como toda un Águila, el uniforme que usaba siempre era lo que tenía puesto y no, el vestido que debería estar usando pues le tocaba estar trabajando; ella escuchaba atentamente a uno de los indicados para hablar sobre lo reconocido hasta ahora de los nuevos visitantes. "Básicamente nada...",pensó para sí Allison molesta.

La humana aún le miraba detrás de una de las cortinas desde el salón general. Parecía más bien una niña espiando a algún mayor que estuviera a cargo de ella, más que ver a su Primera al Mando trabajando. Aunque Aneres no escuchaba en realidad, simplemente estaba como aturdida mirando a la elfa

Allison volvió a ver los planos y empezaron a hablar de cantidades. Más serpientes se instalarían a breve plazo, lo que no sabían es porque.

- Bien, necesitaremos un par de hombres adentro durante hoy.

Al anochecer quiero saber cuantos y en qué estado de sobriedad estan.

Necesitaremos por lo menos veinte hombres, y los chicos de la guardia hace mucho que no entran en acción.

Así que algo de esto ayudará a los ánimos... ¿Algo más que deba...?

Un ruido le calló, detrás de los hombres, se veía a Aneres que se había asustado por Raven. La gatita con todo encanto se desfiló por la mesa para traer a su dueña una cinta azul

La elfa se sonrió al ver a su felino con tanto orgullo para ser de mañana, al ver la cinta levantó el ceño y le agarró.

- Ahora sí me disculpan, señores.

Toca irme a trabajar, cosa que tampoco les vendría mal a Uds...-dijo mirándoles con cierto desprecio

En realidad ellos no eran el problema, le molestaba no haber podido atacar a esa compañía. "Hubiera sido más sencillo que todo aquello..", pensó para sí saliendo del comedor.

Allí, Aneres aún estaba en el suelo. Allison al verle le tendió la mano y le ayudó a levantarse

- ¿Mejor...?

- Sí, gracias Capitana

- A usted, señora mía- dijo besando suavemente los nudillos de la mano de la humana, mirándole con cierta mirada pícara

Fragmento 7 por Feanen_maiar

Aún no había amanecido y el cielo estaba bastante oscuro todavía. Agnos apoyó la oreja sobre la puerta para escuchar mejor si venía alguien y Vornen se acercó a la ventana de la torre. Abajo, alcanzó a ver unos cuantos hombres que no se percataron de su presencia en la ventana. Unas pocas estrellas brillaban en lo alto, y unas nubes oscuras cubrían gran parte del cielo.

Vornen se quedó allí, inmóvil, con los ojos cerrados, como si meditara, y permaneció así por pocos minutos. De repente, salió del trance y se apartó unos pasos. Una sombra negra, como una ráfaga de viento, entró en la habitación y se posó sobre una viga del techo. Era Helëráme, el fiel halcón del Elfo. Luego descendió hacia su hombro izquierdo.

-Ya comenzaba a extrañarte- le dijo con una sonrisa, y el ave aleteaba alegre en señal de respuesta.

En seguida trazaron un plan de escape, que tenía que funcionar o ya no podrían salir de allí. En ese momento, cerradura empezó a hacer ruido, alguien estaba por entrar… Rápidamente, Helëráme voló hasta el techo nuevamente para no ser descubierto.

La puerta se abrió y entraron cuatro guardias, seguidos de otro hombre un poco más alto y vestido como si fuese de un rango o linaje superior. Entró, echó una mirada a los dos Elfos y volvió a salir.

-Es él- dijo señalando con el dedo a Vornen- tráiganlo ahora.

En seguida los cuatro guardias tomaron a Vornen por la fuerza y se lo llevaron de la habitación, cerrando nuevamente la puerta. Agnos sólo deseaba que su compañero fuese lo suficientemente fuerte y no cediera ante el enemigo…

-----------*****------------

Cuando la puerta se abrió, Agnos vio a uno de los guardias que traía del brazo a Vornen, prácticamente arrastrándolo. Tenía unas cuantas marcas de golpes en el rostro y los brazos. Lo lanzó hacia el interior de la habitación, y cuando se disponía a volver, a una señal de Vornen, Agnos se abalanzó sobre el hombre por la espalda antes de que saliera al pasillo y lo tiró hacia atrás, haciéndolo caer al suelo. Con un rápido movimiento, Vornen (que ya estaba de pie) se apoderó de la espada del guardia y se la colocó en la garganta para inmovilizarlo. Agnos tomó la llave de la habitación y cerró la puerta del lado de adentro. Despojaron al hombre de su uniforme y de sus armas y noqueándolo lo escondieron debajo de la cama.

-¿Estás bien?- le preguntó Agnos a Vornen.

-Sí, estoy bien- respondió- aparentaba estar pero para darle una falsa confianza al guardia- Luego se dirigió al Halcón- ¡Ahora Helëráme, has tu parte!

Inmediatamente el ave salió volando por la ventana, como un viento negro. Y dando la vuelta al castillo, pasó por sobre los guardias y se precipitó sobre uno de ellos y comenzó a atacarlo. Los hombres comenzaron a perseguirlo enojados y maldiciendo, y descuidaron la entrada del castillo.

Mientras tanto, Vornen sacó de entre sus ropas, una larga cuerda élfica con un garfio de hierro en uno de los extremos. Lo enganchó bien al borde de l a ventana y comenzaron a descender, balanceándose con la cuerda por la torre, en medio de la oscuridad de la noche. Nadie los vio, puesto que los guardias que vigilaban esa parte del castillo estaban muy ocupados persiguiendo a un halcón.

Cuando pusieron pie en tierra, Agnos tiró suavemente de la cuerda y se soltó de arriba, y la guardaron nuevamente. Corrieron hacia un grupo de árboles con el mayor sigilo y Vornen llamó con la mente a Helëráme.

El ave abandonó a los guardias para volver con su amo. No le fue difícil encontrarlo.

-No tenemos mucho tiempo- exclamó Agnos en un susurro- cuando vayan a buscar al guardia y se den con que no estamos ahí saldrán a buscarnos con no pocos hombres.

-Es verdad- contestó Vornen- pero no nos quedaremos aquí. Iremos a un lugar seguro. ¡Vamos!

Y saliendo de su escondite, dieron la espalda al castillo y corrieron por las solitarias y silenciosas calles de la ciudad hasta que por fin se detuvieron frente a un edificio. Entraron discretamente, sin que nadie los viera, con sus vestiduras negras y los capuchones sobre las cabezas.

Sobre la puerta, un cartel marcaba con letras grandes: TABERNA: El Gato Negro

[Editado por Feanen_maiar el 05-08-2008 16:41]