En nuestro mundo «real» resultaría muy extraño que a alguien se le ocurriese intentar averiguar a qué distancia está realmente el «quinto pino», y mucho menos a qué raza pertenece «el perro del hortelano» (ése que «ni come ni deja comer al amo»); pero en el universo de Tolkien… ¡ay!, eso es otra cosa: los tolkiendili parecemos obligados a buscar una explicación a todo. Por suerte Tolkien es un buen anfitrión, y en la mayor parte de las ocasiones no hay más que rebuscar un poco en sus textos para encontrar una respuesta que disipe nuestras dudas.
Todo esto viene por una simple frase dicha por Aragorn, apenas un comentario casual realizado durante la travesía de Moria:
–¡No temáis! –dijo Aragorn. Hubo una pausa más larga que de costumbre, y Gandalf y Gimli murmuraron entre ellos; los otros se apretaron detrás, esperando ansiosamente–. ¡No temáis! Lo he acompañado en muchos viajes, aunque en ninguno tan oscuro, y en Rivendel se cuentan hazañas de él más extraordinarias que todo lo que yo haya visto alguna vez. No se extraviará, si es posible encontrar un camino. Nos ha conducido aquí contra nuestros propios deseos, pero nos llevará de vuelta afuera, cueste lo que cueste. Estoy seguro de que en una noche cerrada encontraría el camino de vuelta más fácilmente que los gatos de la Reina Berúthiel.
La Comunidad del Anillo, «Un viaje en la oscuridad», p. 365
¿Hasta qué punto lo dicho por Aragorn tiene sentido dentro de la «realidad» de la Tierra Media?, ¿existió tal reina o por el contrario no es más que un intento por parte de Tolkien de crear un trasfondo histórico creíble? Al igual que en otros casos similares, parece que Tolkien quiso hacer esto último… pero no se quedó ahí: tenía que «explorar» el mundo que él mismo había creado.
Lo que es seguro es que la frase no fue escrita al azar. Durante el proceso de redacción de El Señor de los Anillos Tolkien buscó la expresión más adecuada, o a lo mejor sólo la que mejor sonase. En el primer volumen de «La Historia de El Señor de los Anillos» Christopher Tolkien explica en una nota los cambios habidos en el texto:
Se modificó esta frase mientras se iba escribiendo el texto y no se tacharon las frases escritas posteriormente: «que a cualquier gato que haya existido jamás», «que al gato de Benish Armon», «que a los gatos de la Reina [?Tamar>] Margoliantë Beruthiel», y se conservaron estos dos nombres.
El Retorno de la Sombra, «Las Minas de Moria», p. 574, n. 26
Esta referencia a la Reina Berúthiel y a sus gatos la escribió Tolkien en algún momento entre finales de 1939 y finales de 1940, es decir, menos de tres años después de haber empezado a escribir El Señor de los Anillos. Pero tuvieron que pasar casi otros quince años, cuando ya habían sido publicadas La Comunidad del Anillo y Las Dos Torres, para que Tolkien volviese a tratar sobre el tema. Fue en una carta a su amigo W.H. Auden; en ella habla de su peculiar forma de trabajar, y reconoce que todavía no sabe nada acerca de los gatos de la Reina Berúthiel:
No sabía nada de las Palantíri, aunque en el mismo instante en que la piedra de Orthanc fue arrojada desde la ventana, la reconocí y supe la significación del verso folklórico que me había estado rondando en la cabeza: siete estrellas y siete piedras y un solo árbol blanco. Estos versos y nombres afloran, pero no siempre se explican. Todavía tengo todo por descubrir acerca de los gatos de la Reina Berúthiel.
Cartas, n.o 163, pp. 254-255