Humo y Fuego en el Sur: La División Fëanor

Han pasado más de 5 años desde la caída de Barad Dûr. Las tierras oscuras de Mordor fueron vaciadas por el ejército de Gondor. A pesar de no ser numerosos, a las tropas de Gondor les sobra valor. La Novena Compañía de Gondor, compuesta por 50 hombres, fue una de las más aguerridas. Esta se adentró en las cálidas y pestilentes tierras de Mordor. A los pies de las ruinas de la Torre del Señor Oscuro, se batieron en desigual combate con una horda de orcos, comandada por un Olog-Hai. Eran alrededor de 85, aún leales sirvientes del ya desaparecido Sauron. De la Novena Compañía solo quedaron 12 gondorianos; si no hubiese sido por la guardia personal del rey Elessar, que junto a él en persona llegó a su auxilio, hubiesen sido exterminados.

El coraje de los hombres fue recompensado por el rey. De este modo nació la División Fëanor, compuesta por los mejores guerreros de Gondor, 30 en total. Junto a los montaraces de Ithilien, son las unidades que sigilosamente recorren las antiguas y nuevas fronteras del reino, en busca de los antiguos enemigos y nuevas guaridas que hay en las cordilleras de Mordor y sus alrededores.

Fue así como llegó la noticia a Minas Tirith: un grupo de Haradrim había atacado algunos poblados del Ethir Anduin. Primero, un grupo de montaraces fue acorralado en las inmediaciones del camino que conduce a Harad; posteriormente atacaron los poblados, destruyendo y masacrando a su población. Algunos sobrevivientes de la guarnición sur habían avistado una bandada de cuervos que sobrevoló en reiteradas ocasiones la zona. Días después, el ataque fue inminente. Astarant, capitán de la guarnición, señaló “el ataque fue feroz, primero hubo una lluvia de proyectiles que impactaron en los muros y barracas, nuestras defensas resistieron valientemente, pero todo cambió… cayeron sobre nosotros unas especies de recipientes de metal, que explotaban y destruyeron la roca y las estructuras… no habíamos visto nunca esto…”. Astarant trajo consigo restos de los artilugios utilizados por los Haradrim. Los maestros armeros de Minas Tirith llevaron parte de ellos a la presencia del rey Elessar. Este quedó impresionado; su semblante cambió. Según comentario de Belsador el armero, “fue como si un mal recuerdo le embargara el alma…”. Es ahí cuando la División Fëanor entró en acción.

Baltdegor es el capitán de la División Fëanor. El rey Elessar convocó a una reunión en Pelargir. Sus palabras fueron claras, pero el objetivo era estremecedor. Mostró un fragmento del artilugio utilizado por los Harad en su incursión por las tierras del sur de Gondor. Después sacó un libro arcano, los puso sobre la mesa y dijo “¿alguna vez han visto estos objetos?”. La respuesta fue negativa. “¿Alguna vez oyeron hablar de la batalla del Abismo del Helm?”. Todos respondimos de forma afirmativa. Baltdegor afirmó “Usted estuvo ahí, señor, junto al señor Gimli, Legolas, el rey de Rohan y el gran mago Mithrandir”. Movió la cabeza, en un gesto de estar en lo correcto. “Yo estuve allí… fue una gran batalla. En esa oportunidad, las paredes inexpugnables de Helm fueron destruidas por un artefacto construido por Saruman el Blanco o, como lo conocen algunos, el Multicolor. Este libro fue recuperado desde Orthanc y en él aparece el artefacto que hizo explosión en el Abismo. Pues bien, es igual a los restos encontrados y traídos por Astarant…” —Astarant estaba parado al costado del rey— “… por lo tanto, los rumores son ciertos. Saruman, efectivamente, se radicó en el sur y no en el este. Los Harad han hecho oídos a sus consejos y artimañas. Necesito que ustedes se dirijan al sur y rastreen dónde está ese villano. Hay que capturarlo, pero, si ven actividad hostil, no escatimen en responder… Son los mejores y mi confianza está en ustedes. Hagan honor al nombre que llevan… ¡Por Elendil y Gondor!”. La División Fëanor, impulsada por la gallardía, respondió: “¡Por el rey!”.

Partieron en la mañana. Les fueron entregadas monturas enviadas por el señor de la Marca, Éomer. Los acompañarían hasta las fronteras con Harad. El objetivo era no llamar la atención en tierras hostiles.

Cuando llegaron a la frontera, encontraron una caravana de compatriotas que habían sido atacados el día anterior. El comentario realizado fue el mismo: ataque a distancia con artefactos explosivos y posterior pillaje. Cuando fueron dejados atrás, el grupo vio que a unas pocas leguas se divisaban los restos humeantes del poblado. Era gente humilde dedicada a una incipiente agricultura y ganadería. Acamparon en las inmediaciones del lugar. Aparecieron algunos sobrevivientes; no se habían querido mover de sus tierras. Señalaron que gran cantidad de lugareños habían caído en manos de los Harad. Con ellos dejaron los caballares. En las tierras del sur el calor es sofocante y los escurrimientos superficiales al sur del río Harnen son casi inexistentes.

Trazaron un plan en el cual la División Fëanor se dividiría en dos, cada grupo separado por 12 leguas en paralelo. Montarían campamento cada día y se reunirían 6 leguas al norte de Umbar, para poder obtener información de los aldeanos y capturar algunos soldados para conocer las motivaciones que estaban detrás de los cobardes ataques.

Había pasado un día de caminata sin novedad, cuando Dethanon, que había partido con el segundo grupo, llegó imperceptiblemente al campamento. “Señor, estamos a 2 leguas de nuestra ubicación. Hay un campamento Haradrim de gran tamaño que despide gases y humo desde su interior… Esperamos su llegada”. Lo primero que pensó Baltdegor fue: “Gases y humo… ¿Qué traman estos vasallos de las sombras?”. Pronto el primer grupo se dirigió al lugar.