La caída de Númenor ocurre en el momento de mayor poder del reino, aunque no de mayor buenaventura. Pues desde muchos años antes de este cataclismo muchos de los Númenóreanos ya no eran felices.
Todo esto comenzó debido a que comenzaron a anhelar la Inmortalidad de Elfos y Valar. Para mí, sin duda alguna, fue el miedo a la Muerte, y la intención de escapar de ella de cualquier modo lo que llevó al mayor Reino de Hombres a su propia perdición.
En los últimos años de Númenor sus habitantes se aferraban a la vida hasta el último aliento. Y cuando les llegaba la muerte no la aceptaban como sus antepasados, sino que maldecían su destino, del que habían intentado inútilmente huir toda su vida. Así fue que la vida de muchos Númenóreanos se hizo desdichada.
Fue en este tiempo cuando Sauron se levantó otra vez en la Tierra Media, y los Númenóreanos se hicieron a la mar para derrotarle. Tan grande era su poder en el mediodía del reino que las huestes de Sauron fueron barridas, y el propio Sauron se arrodilló ante el Rey, aunque ocultaba sus intenciones. Así ocurrió que el Rey llevó a Sauron prisionero a Númenor, aunque merced a su inteligencia pronto Sauron se hizo importante en el consejo del Rey.
Sauron acabó convenciendo al Rey de que declarara la guerra a los Valar y reclamara para sí las Tierras Imperecederas, haciendo creer a muchos de los Númenóreanos que esas tierras otorgaban la inmortalidad.
Así fue que Ar-Pharazon, último Rey de Númenor, emprendió la construcción de una gran flota con la que atacar Valinor. Esto acabó provocando el gran cataclismo en el que la isla de Númenor se hundió en el mar. No obstante, algunos de los Númenóreanos, fieles a los Valar, se salvaron de la destrucción de Númenor y escaparon a la Tierra Media. De éstos, Elendil era el mayor, y con sus hijos Isildur y Anarion fundaron los Reinos de Arnor y Gondor.
Como bien se ve fue el miedo a la muerte y el deseo de escapar de ésta a cualquier precio lo que condujo a los Númenóreanos a su fin.
El caso de Aragorn
Aragorn tuvo la muerte privilegiada de los Númenóreanos antes de la caída. Tuvo el “don” de Elros que les fue concedido en su momento a él y sus descendientes. Un don que es amargo sin duda como indica Arwen. Sin embargo el gran don es evitar la decrepitud de la vejez, pero hay que tener valor para ejercerlo.
La decisión de Aragorn de dejarse morir, puede recordar al suicidio, e incluso hay quien dice que se asemeja al seppuku de los samurais (suicidio ritual), pero el parecido me temo que no llega más allá de que se acaba muerto.
Cierto que ambas formas de morir se basan en una muerte digna, pero la definición de dignidad dista bastante en estos dos casos. La muerte de Aragorn es para evitar la decadencia, podríamos decir. Una cosa es la vejez y otra muy distinta la decadencia que ésta puede llegar a causar, es esta decadencia lo que evitó Aragorn, no la vejez, que en modo alguno es algo malo, si no que forma parte de la vida.
Númenor hoy en día.
Esto es una reflexión que ya dejé caer antes, y que retomo ahora. ¿No se parece en cierta forma, el anhelo de escapar de la muerte que relata Tolkien en la Akallabeth (La caída de Númenor) incluida en el Silmarillion, con el que se ve hoy en día en muchas personas y lugares?
Así de repente puede parecer hasta absurdo, pero si se piensa detenidamente yo creo que no hay tantas diferencias como se puede creer.
¿Cómo se trata hoy la muerte? ¿Cómo algo natural? Yo creo que en muchos casos no es así en modo alguno. Muchas veces se obvia a la muerte de todo comentario, aunque el tema sea muy próximo. Hay hoy en día una gran obsesión por alargar la vida, e incluso se habla de si los humanos podremos llegar a ser inmortales algún día. ¿En qué se distingue esto de las intenciones respecto la muerte que tenían muchos de los Númenóreanos?
Incluso en la medicina hay hoy muchos que sólo buscan una forma de vivir más años, lo mismo da que tengan que hacer dietas, evitar tales cosas,… lo que se quiere es vivir más.
Reconozco que esto es hasta cierto punto normal, pero no acepto que se me diga que eso de alcanzar la inmortalidad es instintivo en los humanos por lo del instinto de supervivencia. Esto último es una completa estupidez. En todo caso puede aceptarse que es un deseo intrínsecamente unido a nuestra naturaleza mortal, pero es fruto de nuestro raciocinio, no de nuestro instinto.
El instinto de supervivencia existe claro está, pero hasta los animales saben cuando les llega su final, y realmente parece que “aceptan” la muerte.
No se puede confundir esto con “querer ser inmortal” pues si fuera instintivo todos los humanos lo querrían, y realmente no es así.
Respecto a la aceptación de la muerte creo que hay un gran error en la medicina. Hay veces en las que nada se puede hacer, pues a todos les llega la muerte. La medicina debe encaminarse hacia lograr una buena calidad de vida sin que sea determinante la edad. ¿De qué sirve vivir hasta los 120 años si te has pasado 30 o 40 dependiendo de los demás hasta para ir al baño? ¿Realmente alguien desea esto?
Lo que se debe intentar evitar es la muerte prematura, por accidentes o enfermedad, pero no alargar la vida hasta que el paciente no es más que un vegetal enchufado a unas máquinas para poder respirar.
¿Acaso esto no se parece a lo narrado por Tolkien de los últimos años de Númenor?
Los Tres Anillos como instrumentos contra el tiempo.