Como dicen Hammond y Scull en la Guía de lectura de El Señor de los Anillos p.534, “Tolkien redactó un texto definitivo en el que se ocupó de la cuestión del origen de los Ents, que Christopher Tolkien incluyó en El Silmarillion formando parte del capítulo «De Aulë y Yavanna»”. De este texto existe un borrador, una copia mecanografiada y dos textos amanuensis, en el que en uno Tolkien apuntó a lápiz el título De los Ents y las Águilas, y en el otro Anaxartaron Onyalië. Cree Christopher que es bastante probable que la nota del borrador de la carta y la escritura de estos textos correspondan a la misma época.
El texto publicado en El Silmarillion siguió la copia mecanografiada con pocas diferencias. Se empleó en la segunda parte del capítulo 2 De Aulë y Yavanna “en una combinación puramente editorial” (La Guerra de las Joyas, p.396).
“—Todo tiene su valor —le respondió Yavanna— […] Pero los kelvar pueden volar o defenderse, lo que no es posible entre las cosas que crecen como las olvar. Y de todas estas, me son caros los árboles. […] ¡Quisiera que los árboles pudieran hablar en nombre de todas las cosas que tienen raíz y castigar a quien les hiciese daño!
[…]
Y entonces Manwë despertó y fue al encuentro de Yavanna en Ezellohar, y se sentó junto a ella bajo los Dos Árboles. Y Manwë dijo: —Oh, Kementári, Eru ha hablado diciendo: «¿Alguno de los Valar piensa que no escuché toda la Canción, aun el sonido más bajo de voz más baja? ¡Oíd! Cuando los Hijos despierten, el pensamiento de Yavanna despertará también, y convocará espíritus venidos de lejos, e irán entre los kelvar y las olvar, y algunos se albergarán en ellos, y serán tenidos en reverencia, y su justa cólera será temida […] y antes de que los Hijos despierten, aparecerán las Águilas de los Señores del Oeste, con alas parecidas al viento.
Se complació entonces Yavanna y se puso de pie tendiendo los brazos a los cielos, y dijo: —Altos crecerán los árboles de Kementári: ¡que las Águilas del Rey moren en ellos!
Pero también Manwë se puso de pie y pareció que se erguía, tan alto que su voz descendió a Yavanna como desde los caminos de los vientos.
—No —dijo—, solo los árboles de Aulë serán lo bastante altos. Las águilas morarán en las montañas, y desde allí oirán las voces de los que nos reclamen. Pero los Pastores de Árboles caminarán por los bosques.”
De Aulë y Yavanna. El Silmarillion. p. 57-58.
kelvar: animales, todas las criaturas vivientes que se mueven.
olvar: plantas, cosas que crecen con sus raíces en la tierra.
Así pues, de los Ents, los Pastores de Árboles, podemos decir que eran espíritus venidos desde lejos (enviados por Eru), que algunos habitaron en los árboles y otros cobraron parecido ellos. Ambas opciones parecen catalogarse como Ents, pues fíjese en el gran parecido del texto mecanografiado y el fragmento de la carta 247 citada. En dicha carta únicamente habla de los Ents, excluyendo a las Águilas, y nombra también ambas opciones (espíritus que habitaban árboles o espíritus que adquirieron parecido a ellos). Aunque Bárbol habla de “verdaderos Ents” frente a los que se estaban poniendo “arbóreos” o a los árboles que estaban despertándose o volviéndose entescos.
¿Qué serían entonces los Huorns/Ucornos?
Decíamos anteriormente que de acuerdo con lo que se dice en El Señor de los Anillos los Huorns “o bien son árboles que se están despertando, volviéndose Ents, o Ents que se están volviendo arbóreos”. Merry apostaba por la segunda opción. De hecho, la primera habría que matizarla…
Como se ha dicho en otras FAQ, una de las formas de esclarecer el origen de los seres de la Tierra Media es preguntándose si son seres racionales, si tienen fëa, y a partir de ahí avanzar en nuestras indagaciones. Recomiendo la lectura de Creación y Hechura para una mejor comprensión de este tema. Pues bien, ¿un árbol podría volverse Ent? ¿podría un árbol adquirir un fëa por sí mismo u otorgado por otro, para asemejarse a un Ent? Y, por otra parte, ¿podría un Ent volverse arbóreo? Los fragmentos citados de El Señor de los Anillos parecen indicar que los Huorns poseían un fëa, un espíritu, como los Ents.
A principios de los años 50 surgió esa idea en el legendarium que decía que solo Eru podía conceder fëa, esto es, “vida”, voluntades independientes. Se diferenció a partir de entonces entre Creación y Hechura. Este nuevo concepto supuso una “revolución”: las criaturas con raciocinio no podían simplemente crearse, debían tener un origen concedido por Eru, o bien, debían ser corrupciones de seres que ya tenían este espíritu. Aunque Tolkien quería dotar de verosimilitud al mundo que había creado, algunas criaturas y personajes que ya existían con anterioridad a esta fecha tuvieron (y tienen) dificultad para explicar su origen en el legendarium (véase los dragones o Tom Bombadil).
Como decía, si los Huorns tienen espíritu, este debe provenir de Eru. Y el único momento conocido en el legendarium en el que unos espíritus llegan a Arda para morar entre los árboles es el que se narra en el texto que se empleó en El Silmarillion. El texto sobre los Ents y las Águilas.
Así pues, debemos pensar que en un principio aparecieron los Ents, los Pastores de Árboles, que eran espíritus que acudieron para proteger las olvar. Algunos de ellos habitaron en los árboles, otros cobraron parecido a ellos. Pero “no todos eran buenos”, y con el tiempo algunos se volvieron arbóreos. Los Huorns/Ucornos parecen ser aquellos Ents arbóreos.