No obstante, hay varios textos y párrafos, escritos antes y después de El Señor de los Anillos, que parecen señalar que los dragones (concretamente Glaurung) poseían ese fëa:
“Pero en ese momento salió Glaurung por las puertas abiertas y se interpuso entre Túrin y el puente. Entonces por el mal espíritu que lo habitaba habló de pronto y dijo: Salve, hijo de Húrin. ¡Feliz encuentro!”
De Túrin Turambar. El Silmarillion.p.292
La caída de Nargothrond. Los hijos de Húrin. p.154-155
“Porque por cierto no creo que este dragón sea invencible, aunque crezca con los años en fuerza y malicia. Sé algo de él. Su poder depende más del mal espíritu que lo habita que de la fuerza de su cuerpo, por grande que ésta sea”
Narn i Chîn Húrin. Cuentos Inconclusos 40 Aniv.p.152
La llegada de Glaurung. Los hijos de Húrin. p.197
“Mîm el Enano Mezquino había encontrado el camino a Nargothrond y se había deslizado dentro de los recintos en ruinas; y había tomado posesión de ellos, y estaba allí acariciando de continuo el oro y las gemas, pues nadie venía nunca a despojarlo, por miedo al espíritu de Glaurung y su solo recuerdo”
De la ruina de Doriath. El Silmarillion.p.315
El Quenta. La Formación de la Tierra Media.p.156
“Y allí, delante de ella, se alzaba la gran cabeza de Glaurung, que había trepado al mismo tiempo por el otro lado; y antes de darse cuenta sus ojos miraron los del Gusano, y eran ojos terribles en los que moraba el fiero espíritu de Morgoth, su amo.”
Narn i Chîn Húrin. Cuentos Inconclusos 40 Aniv.p.141
El viaje de Morwen y Niënor. Los hijos de Húrin.p.181
Sobre la última cita habría que indicar que es probable que se trate de una metáfora, pero también es necesario mencionar la existencia de una corriente de opinión que no lo concibe así, y piensa que parte del espíritu de Morgoth es el que habita en Glaurung (y otros dragones) y, por tanto, los dragones tenían ese fëa proveniente del propio Morgoth. Entiendo que este pensamiento viene inducido por el Anillo de Sauron y aquello que se dice de Morgoth:
“Porque mientras crecía en malicia y daba al mal que él mismo concebía forma de engaños y criaturas malignas, el poder pasaba a ellas, y se dispersaba, y él estaba cada vez más encadenado a la tierra, y ya no deseaba abandonar las fortalezas oscuras.”
Anales de Aman. El Anillo de Morgoth p.159
Pero poder y espíritu parecen ser cosas diferentes. La dispersión del poder para controlar la materia de Arda y los seres que la habitan, no significa que se hiciera traspasando el espíritu de Morgoth a otras criaturas. Esto sería una escapatoria tramposa de la regla (nadie podía crear vida salvo Eru). Si esto fuera así, cualquier animal, cualquier ser, podría tener fëa, el espíritu de Morgoth. Si esto fuera así, los Orcos podrían haber tenido este origen; pero Tolkien no valoró esta posibilidad. Simplemente nunca existió.
“Melkor se «encarnó» (como Morgoth) permanentemente. Lo hizo para controlar el hröa, la «carne» o materia física, de Arda. Intentó identificarse con ella. Un procedimiento más vasto y peligroso, aunque de tipo similar al de Sauron con los Anillos. Así pues, fuera del Reino Bendecido toda la «materia» tenía muchas posibilidades de contener un «componente de Melkor» […]
De ese modo Melkor perdió (o cambió, o transmutó) la mayor parte de sus poderes «angélicos» originales, de mente y espíritu, mientras conseguía un dominio terrible sobre el mundo físico […] El poder de Sauron, relativamente más pequeño, estaba concentrado: el gran poder de Morgoth estaba diseminado. La «Tierra Media» entera era el Anillo de Morgoth […] Además, la destrucción definitiva de Sauron (en tanto que poder dirigido al mal) podía llevarse a cabo mediante la destrucción del Anillo. Una tal destrucción de Morgoth era imposible, puesto que requeriría la desintegración completa de la «materia» de Arda. El poder de Sauron no radicaba (por ejemplo) en el oro como tal, sino en una forma particular realizada con una porción particular de todo el oro. El poder de Morgoth estaba diseminado en todo el Oro, y si no era absoluto en ninguna parte (pues él no creó el Oro), tampoco estaba ausente de ningún sitio.”
La transformación de los mitos. El Anillo de Morgoth.p.455-456
Indudablemente la posesión de un fëa en los dragones aparentemente sería lo más lógico. Es signo de inteligencia, de criaturas racionales, de voluntades independientes, algo que fácilmente podemos atribuir a un dragón de Tolkien. Si fueran simples «animales», sin las características anteriores, sería difícil de asumir. Como se ha visto, también hay citas que así lo indican, si bien pueden no leerse de manera literal. Pero es difícil encajarlo en el legendarium.
Porque, asumiendo que los dragones tuvieran ese fëa, signo de raciocinio e inteligencia, ¿qué podrían haber sido originariamente? Porque recordemos que Morgoth no podía otorgar ese fëa, y por fuerza debían ser corrupciones.